Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
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Capítulo 6: El primer encuentro
Lyra.
Aurelia la observó en silencio desde el otro lado del salón.
Incluso rodeada de nobles, era imposible no notarla.
Su sonrisa brillante, la facilidad con la que conversaba y la atención que recibía de todos hacían que pareciera pertenecer perfectamente a ese lugar.
Como la protagonista de una historia.
—Debo hablar con algunas personas —dijo Damián de repente.
Aurelia apartó la mirada de Lyra para observarlo.
—No hagas nada innecesario —añadió él con calma antes de alejarse entre la multitud.
Aurelia soltó un leve suspiro.
Perfecto.
Ahora estaba sola.
Apenas avanzó unos pasos por el salón, varios murmullos comenzaron a escucharse nuevamente cerca de ella.
—¿La duquesa Aurelia?
—Se ve diferente…
—Pensé que causaría algún problema apenas llegara.
Aurelia fingió no escuchar nada.
Sin embargo, antes de que pudiera alejarse más, una voz suave interrumpió el ambiente.
—Duquesa Aurelia.
Aurelia levantó ligeramente la vista.
Y esta vez, Lyra estaba frente a ella.
—Duquesa Aurelia —dijo Lyra con una sonrisa suave.
Su voz era amable, casi cálida, pero lo suficientemente clara como para atraer la atención de los nobles alrededor.
Aurelia la observó en silencio por un segundo antes de responder.
—Lady Lyra.
El simple intercambio de palabras fue suficiente para que varias miradas se enfocaran en ellas.
Algunos susurros comenzaron de inmediato.
—Es la primera vez que se encuentran, ¿no?
—Lyra fue quien se acercó primero…
—Interesante…
Lyra no parecía incómoda en absoluto. Al contrario, mantenía su sonrisa mientras hablaba con naturalidad.
—He escuchado mucho sobre usted, duquesa. Me alegra que haya podido asistir a la gala.
Aurelia sostuvo su mirada con calma.
—Me aseguré de hacerlo.
Por un instante, el ambiente se tensó ligeramente.
No había hostilidad abierta… pero tampoco cercanía.
Solo una extraña sensación de comparación...
Y entonces, otra presencia se abrió paso entre la multitud.
El sonido de los murmullos cambió de inmediato.
—Es el duque…
—Damián Viremont.
Aurelia no tuvo que girarse para saberlo.
Lo sintió antes de verlo.
La presión del ambiente cambió ligeramente, como si la llegada de una sola persona hubiera reorganizado el espacio a su alrededor.
Cuando finalmente lo vio, Damián avanzaba con calma entre los nobles.
Sin prisa.
Sin expresión alguna que delatara intención.
Pero todos se apartaban a su paso.
Lyra también lo notó.
Por primera vez, su sonrisa se suavizó apenas un poco mientras desviaba la mirada hacia él.
Damián se detuvo junto a Aurelia.
Un breve silencio cayó entre los tres.
—Duque Damián —saludó Lyra con cortesía.
Él inclinó ligeramente la cabeza.
—Lady Lyra.
Su tono fue neutral.
Correcto.
Pero distante.
Aurelia observó ese intercambio sin moverse.
Otra comparación más.
Más miradas.
Más atención innecesaria.
—Parece que la noche será larga —murmuró Damián finalmente, sin mirar directamente a ninguna de las dos.
Aurelia no respondió de inmediato.
Lyra, en cambio, mantuvo su sonrisa.
—Espero que sea una noche agradable para todos —dijo ella suavemente.
El aire entre los tres se tensó apenas un poco más.
No era un conflicto abierto.
Pero tampoco era paz.
La incomodidad entre los tres se mantenía como una delgada línea invisible que ninguno parecía dispuesto a cruzar.
Lyra fue la primera en romper el silencio.
—La gala de esta noche parece estar más concurrida de lo habitual —comentó con suavidad, mirando ligeramente alrededor.
—Es lo esperado —respondió Damián con calma.
Su tono seguía siendo neutral, sin intención de continuar la conversación.
Aurelia lo notó.
Siempre era así con él.
Lyra, sin embargo, no parecía molesta por la frialdad. Al contrario, mantenía una expresión tranquila, como si nada de aquello le afectara.
—Aun así —continuó ella—, es agradable ver a la familia ducal asistiendo junta.
La frase cayó con naturalidad.
Pero varios nobles cercanos parecieron prestar más atención de la necesaria.
Aurelia lo percibió.
“No es una afirmación directa… pero tampoco es inocente.”
Damián no respondió de inmediato.
Solo inclinó ligeramente la cabeza, como si no considerara necesario aclarar nada.
El silencio volvió a instalarse entre ellos.
Esta vez, más pesado.
Lyra finalmente desvió la mirada hacia Aurelia.
Aurelia sostuvo su mirada sin cambiar su expresión.
—Si el momento se presenta —respondió con calma.
Lyra sonrió ligeramente, como si aceptara la respuesta sin problema.
—Entonces lo espero con gusto.
Y con eso, dio un leve paso hacia atrás.
No era una retirada.
Tampoco una despedida.
Damián finalmente volvió a hablar.
—Deberíamos avanzar.
Aurelia asintió apenas.
Y los tres comenzaron a moverse entre la multitud de nobles, mientras las miradas seguían cada uno de sus pasos.