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Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

SOY LA VILLANA QUE SALVARÁ A SU FAVORITO

Violeta Alber ha vivido tres vidas: mercenaria letal en la Metrólis Feudal, mariscala de élite en la era moderna y diseñadora de moda exitosa, pero la traición la ha acompañado siempre. Al morir por tercera vez, despierta en el cuerpo de Roxana Ruiz —la esposa por contrato del personaje que más admiró en una novela: Bruno Castellano, un CEO brillante pero paralizado y sumido en la depresión, condenado a morir para que los protagonistas oficiales vivan felices.

Conociendo el destino trágico que les espera a Bruno y su familia, Roxana decide cambiar el curso de la historia. Convertirá su imagen de mujer despreciada en la de una líder imponente, luchará contra la manipulación de Orquídea y Gael, salvará a los hermanos de Bruno y protegerá sus bienes —incluyendo tierras en París con minas de diamantes y oro que le garantizarán libertad.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

BATALLAS, SECRETOS Y UN AMOR NACIENTE

La noche aún guardaba sus secretos cuando un problema inesperado irrumpió en la tranquilidad. Recibí una llamada alarmante: Julio estaba en problemas. Un grupo de bandoleros lo tenía retenido en un casino clandestino. Sin dudarlo, reuní a mi "grupo de ratones" –mis fieles guardaespaldas— y nos dirigimos armados al lugar.

Al llegar, el dueño del casino, un hombre corpulento y de mirada astuta, hizo una apuesta. Si yo le ganaba una partida de póker, liberaría a Julio y me daría tres millones de dólares. Si perdía, tendría que pasar la noche con él. Una sonrisa fría cruzó mi rostro. Acepté el desafío.

La partida se desarrolló con una tensión palpable. Mis ojos, agudos y calculadores, predecían cada jugada del líder del casino. Con una astucia que rozaba la telepatía, le gané de forma épica y rotunda. El dueño, furioso y humillado, intentó atacarme con sus matones. Pero yo, con movimientos ágiles y precisos, desenvainé mi bastón y les di una paliza épica. Mis movimientos marciales, ejecutados con la gracia de una bailarina y la fuerza de un guerrero, los dejaron en el suelo, mientras yo, en tacones, demostraba que la elegancia no estaba reñida con la ferocidad.

Después de la demostración, jalé a Julio por la oreja, indignada.

—¡Moscoso tonto! —le espeté—. Siempre estás en problemas. Te daré una paliza cuando lleguemos a casa. Y no quiero volver a verte con esos amigos.

Bruno había partido. Encontré una nota suya en la mesita de noche, con su elegante caligrafía:

"Esposa, no te preocupes por mí. Me fui a China, pero te juro que no es para matarme, es por un asunto importante. Cuando regrese, te daré una sorpresa. Te extrañaré."

Dias Después.

En la intimidad de su habitación de hospital en China, Bruno se miraba al espejo. Sus músculos tensos, su mirada llena de una nueva determinación.

—Me levantaré de esta silla —prometió en voz alta—. Lucharé por mi familia, protegeré a mi esposa y a mis hijos.

De regreso en mi nueva oficina. Orquídea irrumpió sin previo aviso.

—¡Felicidades! Eres muy malvada, pero caerás —espetó, con una sonrisa forzada.

—Jajaja, ¡qué patética eres, Orquídea! —respondí, mi risa resonando en la oficina—. Traes la realidad muy alterada. Aquí la única maldita eres tú, definitivamente me das asco.

—Yo soy una mujer buena —insistió ella, con la voz temblorosa de rabia—. La única malvada que ha venido a robarme todo eres tú, incluso pusiste a Bruno en mi contra.

Me acerqué a ella, mis ojos ardiendo. Sin decir una palabra, le di siete bofetadas, una por cada mentira, una por cada infamia.

—¡Cállate! —exclamé, mi voz cortante como el cristal—. No te atrevas a nombrar a Bruno cuando tú solo lo usaste como un trapo y lo desechaste. Eres una basura, me das mucho asco.

La agarré de las greñas y la arrastré fuera de mi oficina, tirándola al pasillo como a un saco de basura.

—No quiero verte en mi oficina si no es por un asunto laboral —gruñí—. Contaminas mi espacio con tu presencia asquerosa. ¡Por favor, que alguien me traiga ambientador!

Inmediatamente, llamé a un experto en excavaciones para que comenzara a trabajar en las tierras del Valle Oeste. Los secretos que guardaban pronto saldrían a la luz.

Roxana:

Horas más tarde, Bruno me llamó desde China. Su voz, aunque lejana, sonaba más fuerte y llena de vida.

—Roxana, estoy bien. Te prometo que volveré pronto. Me fui y ya te extraño.

—También te extraño, Bruno —respondí, sintiendo un calor inesperado en el pecho—. Confío en ti; sé que estás aferrado a vivir.

—Roxana, te prometo que te daré una sorpresa. El día de mi cumpleaños, que será en varios meses. Duraré un tiempo aquí, pero te llamaré todos los días.

Cayó la noche. Preparé la cena para los chicos, pero la ausencia de Bruno se sentía en cada rincón de la casa, en cada silencio. Quería negarme a creerlo, pero lo extrañaba más de lo que jamás hubiera imaginado.

Me dirigí a mi habitación, con mi bata de dormir puesta. Justo entonces, Bruno hizo una videollamada. Él estaba en su cama, sin camisa, su torso atlético a la vista.

—Roxana, te extrañé —dijo, su mirada intensa.

—Yo también, Bruno. Hoy fue un día muy complicado —confesé, mi voz temblorosa.

—Aquí en China soy popular —comentó con un tono juguetón—. Unas mujeres se me querían lanzar encima, pero les dije que tengo esposa y que no hay una mujer más hermosa, fuerte y elegante que tú.

Bruno:

Un sonrojo tiñó mis mejillas.

—Bruno, estás actuando raro —dije, riendo nerviosamente—. Dices cosas que me ponen nerviosa.

—Roxana, quería morir —confesó, su voz suave—. Pero tú, en poco tiempo, me has hecho ver la vida de otro color.

Bruno comenzó a quitarse la sábana para ponerse su bóxer.

—¡Qué haces! —exclamé, tapándome los ojos con una mano.

—Somos esposos, además, me has visto todo —replicó, con una sonrisa pícara—. Se te olvida que cuando me dijiste que me quitaras el bóxer para bañarme.

Bruno, el pervertido, me lanzó un beso y colgó.

¿Qué le pasa? —pensé, mi corazón latiendo a mil por hora—. No puedo creerlo; en la novela se describía como tímido y frío, pero es un coqueto, ¿y por qué me siento nerviosa? Su cuerpo es perfecto, sus abdominales… tiene una gran herramienta… es perfecto, pero esto sigue siendo una novela. No sé qué pensar.

Bruno, en su cama de hospital, sonrió. No lo sé, pero creo que ella me gusta. Cuando la vi defender a mi hermano, fue como ver una diosa. Creo que en realidad nunca estuve enamorado de Orquídea; solo me obsesioné porque salvó mi vida. Ver a Roxana llorar esa noche me hizo sentir mal. Quiero conocerla completamente, ser quien la cargue, el que la proteja. Quiero conocer todas sus facetas, y para eso debo volver a caminar.

En ese momento, su asistente entró en la habitación.

—Señor, como me lo pidió, sus sospechas eran ciertas —informó con solemnidad—. El hombre que le iba a disparar a Orquídea fue mandado por Gael.

Ahora todo tiene sentido —pensó Bruno—. Ellos estaban actuando juntos. La bala falló, y pagaron para que el médico me diera esas pastillas para provocarme una depresión y que yo perdiera la vida. Gracias a Roxana ya descubrí lo de las pastillas. Desde que las dejé de tomar, mi cordura ha regresado. Sospecho que esa vez que Orquídea me salvó fue planeado; todo este tiempo fui víctima de una trampa.

—No solo eso, mi señor —continuó el asistente—. La madre de los dos niños no es esa mujer. Los investigadores me han enviado información; aunque fue borrada, pudimos recuperar algo. La mujer de esa noche tiene la misma edad y el mismo cabello que la señora Roxana. Descubrí que la señora también estuvo en ese lugar y que tuvo un accidente esa misma noche, quedando en coma. Y lo más importante: la mujer que lo salvó esa noche fue la señora Roxana.

Así que la mujer de mis sueños es ella —pensó Bruno, con una revelación impactante—. Ahora todo tiene sentido. Seguramente Roxana quedó embarazada, y aprovecharon su coma para robarle a los niños. Envía a mis hombres; quiero que esa mujer que fingió ser la madre de los niños no salga nunca de la cárcel. Mantén todo oculto. Cuando esté seguro, le diré a Roxana. En varios meses volveré más fuerte que antes, y juro que no tendré compasión con Gael ni con Orquídea. Seré implacable contra ellos. Jamás los perdonaré.

El asistente se marchó, dejando a Bruno sumido en sus pensamientos.

Roxana, has sufrido mucho. Hemos sido víctimas de una conspiración. Ahora entiendo todo. La verdadera heredera de los Ruiz es Roxana, por eso han querido quitarle del camino. Y yo soy el heredero de los Díaz. Ambos estamos atrapados en una guerra familiar.

En mi propia habitación, mientras intentaba conciliar el sueño, empecé a tener un sueño extraño. Yo iba corriendo por los barrios bajos, con lágrimas cayendo por mis mejillas, gritando: "¡Bruno, no me dejes, por favor!". Caí por un precipicio, y al despertar, mi nombre era Leticia.

Un dolor agudo en la cabeza me invadió. Empezaron a llegar recuerdos borrosos, fragmentos de un hombre en una cama, pero no lograba ver su rostro.

Me duele mucho la cabeza. Los mismos sueños... ¿Serán recuerdos? ¿Soy yo la verdadera Roxana en mis sueños? Estoy tan confundida.

La cabeza me empezó a doler más, y tuve otro recuerdo, corriendo por una carrera, como si el tiempo se acelerara y me arrastrara hacia un pasado desconocido.

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santiago bock herrera
🤭🤭🤭
santiago bock herrera
Roxana no deja pasar una
santiago bock herrera
Es bueno que se apoyen
santiago bock herrera
Esta es mi villana favorita
Aleida Delgado Santana: Es una ,Queen. Es muy astuta.
total 2 replies
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