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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Enfermizo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

las horas. Continuacion

—¿Cómo está? —preguntó Adela otra vez, apenas un hilo de voz.

Marta se acomodó a su lado, como si su cuerpo fuera un ancla.

—Adela… están trabajando. Eso es lo que importa ahora.

Adela negó con la cabeza, desesperada.

—Pero yo soy enfermera… yo sé lo que significa cuando… cuando no dicen nada.

Marta apretó su mano.

—No lo estás viendo como enfermera. Lo estás viviendo como mamá. Y como mamá, tu mente quiere el peor final.

Adela tragó saliva.

—Yo lo vi entrar… lo vi… —sus ojos se clavaron en la puerta del quirófano—. Yo vi su mirada apagarse.

Marta la miró con dureza amorosa.

—No digas “apagarse”. No todavía. No con tu boca.

Adela se quedó inmóvil. Como si la orden le hubiera dado un segundo de aire.

Entonces llegó un médico—uno de los que Adela conocía bien. No era un desconocido: era su compañero de trabajo, el que compartía guardias, el que a veces bromeaba para que el turno no te comiera viva.

Se acercó con cara seria.

—Adela… ¿cómo estás?

Adela intentó responder “bien”, pero no le salió.

—Dime… decime la verdad —pidió—. ¿Cómo está Jorgue?

El médico bajó la mirada, como si buscará palabras en el piso.

—Estamos haciendo todo lo que corresponde —dijo al final, y esa frase, tan clínica, sonó como una mentira piadosa.

Adela se levantó de golpe. Marta la sostuvo por el codo.

—No me digas “todo lo que corresponde”. Dime “va a salir” o dime “no va a salir”. Pero no me tengas aqui…

El médico respiró hondo.

—Adela… no es el momento de… de dramatizar.

Adela se rió, pero fue una risa rota.

—¿Dramatizar? ¡Mi hijo está adentro!

Marta, más calmada, intervino:

—Doctor, por favor. Ella está alterada.

El médico asintió, y por un segundo pareció arrepentirse de su propia frialdad.

—Vamos a esperar. Ya falta poco.

Adela volvió a sentarse. Pero no era una sentada: era una caída lenta.

El teléfono volvió a vibrar. Marta miró la pantalla.

—Estefanía —dijo.

Adela levantó la vista de inmediato, como si esa voz fuera oxígeno.

Marta contestó con el manos libres.

—¿Adela? —preguntó Estefanía, sin saludo. Su voz venía temblorosa—. ¿Cómo está?

Adela intentó hablar. No pudo. Solo respiró con dificultad.

Marta tomó el control, pero igual le temblaba la voz.

—Está en quirófano. Estamos esperando que salga el doctor.

Del otro lado, Estefanía soltó un sollozo.

—Yo… yo debí haberte obligado a tomarlo en serio antes. Yo debí sacarlo de tu vida cuando todavía… cuando todavía era tiempo.

Adela cerró los ojos. La culpa la estaba empujando desde adentro como si quisiera hacerla desaparecer.

—No fue tu culpa —dijo Marta, firme.

Estefanía negó, como si no pudiera perdonarse.

—Sí lo fue. Yo vi señales. Yo te dije que lo hagas, que lo límites, que no lo dejes entrar otra vez. Y ustedes… ustedes siguieron creyendo en “después”. En “va a cambiar”.

Adela habló por fin, con un hilo de voz:

—Yo… yo pensé que podía.

Estefanía respiró fuerte.

—Adela, escuchame. No te culpes. Pero tampoco te mientas. Si sobrevivimos a esto… vas a tomar decisiones. Ya no para él. Para ti y para Jorgue.

Adela apretó los dedos contra la tela del pantalón.

—Si Jorgue… si Jorgue se salva… yo voy a… yo voy a sacarlo de verdad.

Marta la miró con una mezcla de ternura y preocupación.

—Estefanía, ¿puedess quedarte en la línea? Necesitamos que nos acompañes.

—Estoy acá —dijo Estefanía—. No me voy. No ahora.

-

Pasaron horas que Adela no supo contar. Solo supo que el pasillo se llenó de gente y de silencios.

A veces alguien pasaba y le decía “aguantá”, a veces alguien le ofrecía un asiento y ella se negaba, como si moverse fuera a cambiar el resultado.

Marta no la soltaba.

—Estoy aqui —le repetía—. Estoy aqui.

Y entonces, por fin, se escuchó el sonido que Adela había temido y esperado al mismo tiempo: la puerta del quirófano.

Se abrió.

El médico salió con el rostro cansado, con esa seriedad que no necesita explicar.

Adela se levantó como pudo, tambaleando. Marta se puso delante para sostenerla.

—Doctor… —dijo Adela—. ¿Cómo está?

El médico no dijo nada al principio. Solo miró a Adela, como si buscara la forma menos cruel de romperla.

Adela sintió que el mundo se le iba.

—Doctor… por favor…

El médico tragó saliva. Sus labios se movieron, pero no salió palabra.

Marta entendió primero. Se le tensó el cuerpo.

El doctor, con un gesto mínimo, negó con la cabeza.

Fue un movimiento tan pequeño… y tan definitivo que Adela lo entendió perfecto, aunque su mente se resistiera.

—No… —susurró ella.

Marta intentó agarrarla, pero Adela ya no estaba en pie: estaba cayendo por dentro.

—Adela… —dijo Marta, con voz quebrada—. Lo siento.

Adela dio un paso hacia adelante, como si el cuerpo quisiera corregir la noticia.

—¿Qué…? —preguntó, y su voz ya no era voz: era desesperación.

El médico bajó la mirada y se apartó un poco, como si no supiera dónde poner sus manos.

Adela se quedó mirando el piso, sin entender todavía.

Y entonces el dolor la alcanzó.

Se arrodilló.

No con calma. No con resignación.

Se arrodilló como quien se parte.

—¡Jorgue! —gritó.

Marta la abrazó fuerte, pero Adela no podía sostenerse. Solo repetía el nombre, como si al decirlo pudiera devolverlo.

—Mi hijo… —sollozó—. Mi hijo…

El pasillo se llenó de murmullos lejanos. Nadie se acercaba demasiado. Nadie sabía cómo tocar el desastre.

Adela levantó la vista hacia el médico, con los ojos rojos y la garganta hecha pedazos.

—¿Por qué? —dijo—. ¿Por qué a él?

El médico no respondió con palabras. Solo se quedó allí, con la culpa en la cara, como si también él quisiera deshacer lo que ya estaba hecho.

Marta la sostuvo y, con una mano, buscó el teléfono.

—Estefanía —dijo, casi sin aire—. Estefanía, venimos… venimos mal.

Al otro lado, Estefanía gritó su nombre.

—¿Qué pasó? ¡Dime

Marta acercó el teléfono a Adela.

Adela no podía hablar. Solo lloraba y respiraba como si le faltara el mundo.

Estefanía, al escuchar el silencio, entendió.

—No… no… —repitió—. No…

Adela, con la voz rota, alcanzó a decir una frase:

—Perdí a mi hijo…

Y esa frase quedó flotando en el pasillo como un eco que nadie podía borrar.

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mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
mariela
🤣😂🤣😂 Lukas te llego la generala que te pondrá firme para que respete que pensaste que Adela se iba a dejar por ti si tu pasaste muchas cosas hasta ser herido y quedar discapacitado ella también esta a dando por un dolor fuette.
mariela
Creo que Hans involucrara a Adela con su jefe como enfermera para cuidar su salud y ella para que se distraiga y salga de esa rutina pensando en el pasado sabemos que la muerte de su hijo no se olvidara nunca es una herida abierta que la acompañara toda la vida pero ella tiene que levantarse y salir adelante.
mariela
Adela es lo mejor salir de ese circulo vicioso vete con tu hermana para Alemania hasta puedes conseguir trabajo cambiar de ambiente y no ver al vicioso de Aldo.
Claudia Patricia Cruz Saa
Adela tú eres la mayor responsable de lo que le pasó a tú hijo por no haber lo protegido de ése delincuente que le diste como padre, porque aún sabiendo lo que pasaba te hacías la ciega para no proteger a tu hijo así que ahora no te quejes ni hagas culpables a otros por lo que era tú deber hacer
mariela
Que dolor tan grande para Adela la muerte de su hijo por culpa de el juego y el vicio de Aldo y el tranquilo no le dolió no vino llorando nada desgraciado menos mal saliste de ese lastre esa escoria que no sirve para nada.
mariela
Que hdp no estar en el velorio y entierro de su hijo porque según el no era el momento Adela mandalo para la 💩💩 que se vaya ese desnaturalizado y desgraciado de Aldo no merece estar a tu lado después de la muerte de Jorge.
Mary Ney
Que dolor que sinvergüenza ese Aldo no le dolió el hijo
mariela
Que fuerte lo que le esta sucediendo a Adela su hijo murió por culpa de su propio padre y ahora ese dolor no lo superara nunca.
Claudia Patricia Cruz Saa: La culpa no es sólo del padre de ella aún más.
por que tenía que haber protegido a su hijo y no lo hizo, porque cuando una persona tiene vicio no le importa la vida de otros sólo piensan en mantener su vicio
total 1 replies
mariela
Pobre Adela ver a su hijo herido por culpa de su padre por deudas de juego y la advertencia fue contra el pequeño Jorge que no tiene nada que ver con razón la hermana de Adela le dijo dejalo y ella de necia creyendo en promesas vacías lo dejo estar.
mariela
Adela ese Aldo es un hombre con demasiados vicios y problemas y siempre tu se lo solucionas suelta a esa escoria que no sirve ni para esposo menos para padre.
mariela
Ese Aldo es un vicioso ludópata que por lo visto no esta pendiente de su familia se desaparece veremos que es lo que pasa con esta pareja.
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