Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Boda 2
La voz de Adele, cuando acepto el matrimonio resonó suavemente en el salón silencioso.
El mago asintió y continuó pronunciando palabras antiguas mientras los símbolos mágicos alrededor del estandarte comenzaban a brillar con más intensidad.
Adele intentaba concentrarse en la ceremonia.
En respirar.
En mantenerse tranquila.
Pero entonces levantó apenas la vista.
Y lo vio.
El aire pareció abandonar sus pulmones de golpe.
Entre los invitados, de pie cerca de una de las columnas del salón…
Estaba Irvin Farrel.
Alto.
Elegante.
Perfectamente vestido de negro.
Su cabello oscuro estaba cuidadosamente acomodado y aquella sonrisa suave seguía en su rostro.
La misma sonrisa que en sus sueños hacía que todos dijeran..
—Qué hombre tan encantador.
Adele sintió un escalofrío horrible.
Porque sí.
Él era hermoso.
Peligrosamente hermoso.
Tenía el tipo de apariencia amable que hacía bajar la guardia a cualquiera.
Pero ella conocía lo que había detrás.
Y eso hacía que verlo resultara muchísimo peor.
Irvin la observaba tranquilamente.
Como si nada estuviera mal.
Como si él no hubiera sido la peor desgracia de la vida de la antigua Adele.
Ella dejó de respirar correctamente por un instante.
Fragmentos de recuerdos comenzaron a golpearla de repente.
Irvin sujetándole el rostro con fuerza mientras sonreía.
Irvin llegando borracho de madrugada.
Irvin burlándose de ella frente a otras mujeres.
La humillación.
El miedo.
Los moretones escondidos.
Adele sintió náuseas inmediatas.
Tuvo unas inmensas ganas de vomitar.
O golpearlo.
Todavía no decidía cuál opción la satisfacía más.
Apretó lentamente las manos contra la falda blanca del vestido para evitar reaccionar.
Porque por un segundo realmente quiso cruzar el salón y darle una bofetada frente a todos.
[Respira.]
[Respira.]
[No ataques nobles en tu boda.]
[Todavía no.]
Irvin inclinó apenas la cabeza hacia ella con educación.
Como si fueran completos desconocidos.
Como si nunca fuera a destruirle la vida.
Y eso hizo que Adele sintiera aún más rabia.
Porque entendía perfectamente esa actuación.
Él siempre había sido así.
Amable frente a los demás.
Cruel en privado.
Era exactamente el tipo de hombre que convertía a sus víctimas en “histéricas” si intentaban hablar.
Adele desvió rápidamente la mirada antes de perder completamente la compostura.
El corazón le latía tan fuerte que podía escucharlo.
Lady Inessa, que estaba observando discretamente todo, notó inmediatamente el cambio en Adele.
Su expresión se volvió apenas más seria.
Y luego miró brevemente hacia Irvin.
Solo un instante.
Pero fue suficiente para que Adele se diera cuenta de algo.
Lady Inessa había notado su reacción.
Perfectamente.
Adele intentó obligarse a respirar lentamente mientras el ritual continuaba.
Pero el cuerpo le temblaba apenas.
Porque ahora Irvin era real.
No un sueño.
No un recuerdo distante.
Estaba allí.
A pocos metros.
Y aunque seguía sonriendo elegantemente…
Adele sintió el mismo miedo horrible que la antigua Adele había sentido durante años.
Solo que esta vez había algo distinto.
Rabia.
Mucha rabia.
Porque ella ya sabía exactamente qué clase de monstruo era ese hombre.
Y no pensaba convertirse nuevamente en su víctima.
La ceremonia terminó entre destellos suaves de magia dorada.
Los símbolos alrededor del estandarte desaparecieron lentamente uno por uno hasta que el salón volvió a quedar en calma.
El mago del templo cerró el ritual con voz solemne..
—Desde este momento, Lady Adele Roberts queda unida por nombre, sangre y magia a la casa Farrel como esposa legítima del duque Ivan Farrel.
Silencio.
Y entonces todos hicieron pequeñas reverencias respetuosas.
Adele permaneció inmóvil unos segundos.
Casada.
Realmente estaba casada.
Y técnicamente su esposo seguía inconsciente en alguna habitación de esa enorme mansión.
Definitivamente nada en su vida tenía sentido ya.
Pero apenas intentó relajarse recordó algo importante.
Irvin estaba allí.
Y socialmente…
Era imposible que no se acercara a saludarla.
Adele sintió un vacío horrible en el estómago.
Porque no estaba preparada para hablar con él.
No cara a cara.
No después de todos aquellos recuerdos.
Respiró lentamente.
Una vez.
Luego otra.
Intentando calmar el temblor ligero de sus manos.
[Todo bien.]
[Solo es un hombre horrible.]
[Puedes sobrevivir cinco minutos.]
[Aunque preferiría lanzarme por una ventana.]
Lady Inessa se acercó discretamente a su lado observándola con atención.
La mujer mayor claramente notó su tensión.
Pero interpretó algo completamente distinto.
—Es normal sentirse nerviosa después de una ceremonia así —dijo suavemente.
Adele casi soltó una risa histérica.
Nerviosa.
Sí.
Claro.
No porque estuviera viendo al futuro abusador de la antigua Adele caminando hacia ella.
Sino porque “las bodas emocionan”.
Perfecto.
—Estoy bien —murmuró intentando sonar estable.
Mentira.
Estaba sosteniéndose emocionalmente con hilo y pegamento.
Y empeoró cuando vio que Irvin finalmente comenzaba a acercarse.
Cada paso de él hizo que el cuerpo de Adele se tensara más.
Alto.
Elegante.
Sonriendo suavemente.
Exactamente igual a los sueños.
Y eso era lo aterrador.
Porque nadie que lo viera así pensaría jamás que pudiera ser cruel.
Irvin se detuvo frente a ella e hizo una reverencia impecable.
—Lady Adele… no, supongo que ahora debo decir lady Farrel.
Adele sintió ganas de arrancarle esa sonrisa perfecta del rostro.
Pero sonrió educadamente.
Porque necesitaba sobrevivir.
—Lord Irvin.
La mirada oscura de Irvin recorrió discretamente el vestido blanco, el velo y el collar antiguo.
Y luego volvió a sus ojos.
—Debo admitir que me sorprendió la decisión de casarse con mi hermano mayor..
Adele sintió un pequeño escalofrío.
Había algo extraño en la forma en que él hablaba.
Seguía siendo amable.
Pero debajo había algo más.
Algo frío.
Como si realmente quisiera entender por qué ella habia elegido casarse con Ivan
Y honestamente…
Eso probablemente hería bastante su orgullo.
Porque hombres como Irvin estaban acostumbrados a ser deseados.
Adele mantuvo la sonrisa elegante aunque por dentro quería desaparecer.
Lady Inessa observaba el intercambio en silencio.
Muy atenta.
Demasiado atenta.
Y Adele comenzó a sospechar nuevamente que aquella mujer veía más de lo que decía.
Irvin volvió a sonreír.
Aquella sonrisa encantadora y perfectamente practicada.
—Espero que seas feliz en la familia Farrel.
Adele sintió náuseas otra vez.
Porque recordaba perfectamente esa voz diciendo cosas crueles en privado.
Pero aun así respondió con calma..
—Eso espero también.
Irvin sostuvo su mirada apenas un segundo más.
Y por alguna razón…
La expresión amable de su rostro pareció tensarse mínimamente.
Como si algo en Adele le resultara distinto.
Desconocido.
Peligroso.
Pero la sonrisa volvió casi de inmediato.
Tan perfecta como antes.
Y sinceramente eso solo hizo que Adele quisiera golpearlo todavía más.
🤭🤭🤭🤭😨
Tendrá ella ya duquecitos esperando dentro de ella???
Adele, Iván ha estado siempre junto a tí...probablemente no lo entiendas aún, pero él te ama