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Habitar Tu Piel. El Precio De La Farsa

Habitar Tu Piel. El Precio De La Farsa

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Reencarnación / Escuela
Popularitas:15.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Ian es el omega perfecto: dócil, hermoso, prometido al alfa más codiciado de la preparatoria. No sabe que para Karl es solo una fachada. Cuando descubre la verdad, muere empujado por unas escaleras.

Pero en su cuerpo despierta Joseph, un chico de barrio con alma de superviviente. Ahora habita la piel del omega ingenuo y tiene un plan: desenmascarar a Karl y liberarse del compromiso.

El problema es Kevin, el hermano mayor de Karl. El heredero silencioso. El único que parece ver más allá de la farsa.

Lo que empieza como venganza se convierte en un amor prohibido. Porque las feromonas no mienten, y Joseph tendrá que elegir entre seguir habitando una mentira o confesar quién es... y perderlo todo.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 16: Cassandra

(POV de Kevin)

La universidad era un mundo aparte.

Los pasillos de la facultad de Derecho olían a papel viejo, a café recalentado y a ambición. La gente caminaba con prisa, con carpetas bajo el brazo, con el ceño fruncido. Nadie miraba a nadie, todos tenían cosas más importantes que hacer.

Yo también.

Salí de la clase de Derecho Mercantil con la cabeza llena de contratos y cláusulas. El profesor había hablado durante dos horas sin parar, yo había tomado notas, había subrayado, había hecho anotaciones. Todo perfecto, todo impecable.

Como siempre.

Caminé por el pasillo hacia la salida, tenía una reunión con el consejo de administración en una hora. Suficiente tiempo para un café.

Y entonces la vi.

Una omega joven, guapa, con el pelo castaño y una sonrisa que pretendía ser seductora. Estaba apoyada contra la pared, como si me estuviera esperando.

—Kevin —dijo, y su voz sonó melosa, empalagosa.

—Hola.

—¿Te acuerdas de mí? Nos presentaron en la fiesta de la facultad. Soy Mariana.

No me acordaba, pero asentí por educación.

—Ah, si. ¿Cómo estás?

—Bien. Mejor ahora que te veo.

Sonreí, una sonrisa educada, vacía.

—¿Vas a la cafetería? —preguntó, dando un paso hacia mí—. Podríamos ir juntos, invito yo.

—Lo siento, tengo una reunión.

—Solo un café, rápido, no te quitaré mucho tiempo.

—De verdad que no puedo.

—Vamos, Kevin, solo un café. ¿Qué hay de malo?

Su sonrisa seguía ahí, pero sus ojos empezaban a mostrar impaciencia. Su olor cambió: dulzón, floral, intenso, como si quisiera envolverme, atraerme. Su cuerpo se inclinó ligeramente hacia el mío, la blusa se ajustó a sus curvas, el aroma se hizo más denso.

No. Otra vez no.

—Te lo agradezco, pero no.

—¿Por qué no? —insistió, y su tono se volvió más suave, más persuasivo—. ¿No te gusto? ¿O es que tienes algo contra mí?

—No tengo nada contra ti, simplemente no quiero ir a tomar un café.

—¿Por qué? ¿Estás esperando a alguien? ¿Tienes novia?

—Eso no es asunto tuyo.

—Vamos, no seas así, solo quiero conocerte mejor.

Su olor se intensificó. Flor de cerezo, dulce, pegajoso, intentaba envolverme, hacerme querer quedarme. Su mano se posó suavemente en mi brazo, un roce, un coqueteo.

No. No. No.

—Mariana —dije, con toda la cortesía que pude reunir—. De verdad que me halaga tu interés, pero tengo una reunión y no puedo faltar.

—Solo un café —repitió, y su sonrisa se volvió más coqueta—. No te arrepentirás.

—Tal vez en otro momento.

—¿Cuándo?

—No lo sé, cuando tenga tiempo.

—¿Y si te espero?

—No. No me esperes.

Su sonrisa se congeló, pero no se rindió.

—Kevin, no seas así. Solo quiero pasar tiempo contigo, conocerte. ¿Qué hay de malo en eso?

—Nada, pero ahora no puedo.

—¿Entonces cuándo?

—Mariana...

—Vamos, solo un café. Una hora, media hora. Lo que quieras.

Esto es agotador.

—Lo siento —dije, y esta vez mi tono fue más firme—. Pero no.

Su olor cambió, el dulzor se volvió ligeramente ácido. Frustración. Pero no dijo nada más, solo me miró, con esos ojos que decían "no entiendo por qué me rechazas".

Y entonces, la voz que me salvó.

—¿Acaso eres estúpida?

Nos giramos los dos.

Cassandra.

Caminaba hacia nosotros con la seguridad de quien no le debe explicaciones a nadie. Alta, no por naturaleza, sino por los tacones de aguja que la elevaban varios centímetros. Usaba una falda corta, negra, que se movía con cada paso, una blusa ceñida, de seda, que resaltaba cada curva. El pelo castaño, largo, suelto, cayendo sobre sus hombros, los ojos verdes, brillantes, con una sonrisa que prometía problemas.

Y su olor, oquídeas solo orquídeas. Exótico, elegante, nada dulzón, nada empalagoso.

Llegó hasta nosotros sin dudar, sin titubear. Se colgó de mi brazo con naturalidad, como si lo hubiera hecho mil veces y miró a Mariana con una sonrisa que no era amable.

—Es evidente que te está rechazando —dijo, con un tono que helaba la sangre—. Ten un poco de dignidad y deja de estar de resbalosa.

Mariana palideció.

—¿Perdona?

—Que te largues, que no eres bienvenida. No tienes oportunidad. ¿Quieres que te lo escriba en un papel?

—Tú... tú no eres nadie para hablarme así.

—Soy su mejor amiga. Eso me da derecho a protegerlo de trepadoras como tú.

Mariana miró a Cassandra, luego a mí, después a Cassandra otra vez. Su olor se volvió ácido, humillado.

—Esto no se queda así —dijo y se fue casi corriendo.

Cassandra lo vio alejarse y sonrió, triunfante. Luego me miró a mí.

—Nos vamos, guapo.

Y me arrastró por el pasillo sin esperar respuesta.

La gente que había visto la escena empezó a murmurar, a reír, a comentar. La humillación de Mariana era el tema del día y Cassandra, sin inmutarse, seguía caminando con mi brazo atrapado entre los suyos. Fuimos hacia la cafetería. Ella seguía con una sonrisa triunfante, yo solo podía sonreír y negar con la cabeza.

—No debiste hablarle así —dije.

—Es una trepadora. Esas tipas solo entienden si les dices las cosas así.

—Fuiste ruda, grosera.

—Y tú eres demasiado amable. Vas a terminar metido en un problema si no cambias esa actitud.

—Solo trato de mantener las formas. No soy idiota, así que no tienes que preocuparte por mí.

—Sí, sí, lo que digas. Ahora cuéntame, ¿cómo te fue en casa? Me extrañó que fueras, desde que te conozco, solo te he visto ir cuando tu madre comienza a llamar como una desquiciada.

—No fui porque quisiera ver a mi familia —dije—. Fui a ver a Ian.

Cassandra se detuvo, me miró con los ojos como platos.

—¿Ian? ¿El mismo Ian por el que llorabas por los rincones cuando te conocí?

Me haló hacia un banco y se sentó. Me senté a su lado, ella no me soltó el brazo.

—No estaba llorando por los rincones —dije—. Ni siquiera me has visto llorar.

—Sí, sí, tecnicismos. Estabas totalmente deprimido, eso es lo que cuenta.

Rodé los ojos, con ella era con la única que me permitía ser un poco más natural.

—Entonces cuéntame —dijo—. ¿Cómo está? ¿O más bien, cómo estás tú?

—Él está... cambiado y yo... —Suspiré—. Yo pensé que había superado todo después de tanto tiempo. Pero creo que verlo así, tan diferente, seguro, brillando como siempre tuvo que haberlo hecho, fue... fue más de lo que puedo controlar.

—Estás perdido.

—Lo sé, y eso es malo. Porque él es el prometido de mi hermano y...

—Y lo mejor que podría pasarle es salir de ese imbécil y estar contigo —me interrumpió.

—No es así, no es tan simple. Además, no es correcto.

—¿Y es correcto todo lo que le hace tu hermano?

—Eso es un asunto de ellos, Cassandra.

—Kevin...

—Ian escogió a Karl.

Silencio. Los dos nos quedamos callados. Cassandra apretó mi mano, un gesto de apoyo sin palabras.

—Él cambió mucho —dije, mirando al horizonte—. Es como si esa caída lo hubiera despertado de alguna forma.

—¿Qué quieres decir?

—Cambió su forma de vestir, de caminar, de mirar. Cuando hablamos, no mencionó a mi hermano ni una sola vez y cuando me miró... me sentí visto. Antes era como si no pudiera ver nada más allá de lo que Karl decía o hacía. Todas sus decisiones eran en base a si a Karl le iba a gustar o si le molestaría. No había otro tema de conversación, no había nada más en su vida. Pero el sábado no vi eso.

—Tal vez ya notó que tu hermano es un idiota. Las personas crecen, dejan de idealizar el amor y empiezan a ver más allá de la ilusión que se han creado. Esas cosas pasan y puede ser que le esté pasando a Ian.

Me quedé pensando, con la mirada perdida en el horizonte. Luego cerré los ojos, respiré hondo. Cuando los abrí, pregunté en voz baja:

—¿Crees que debería llamarlo?

—¿Quieres hacerlo?

Me quedé callado un momento.

—Quiero hacerlo. Es lo que más quiero en este momento.

—Entonces hazlo, Kevin. Por una vez, haz algo que te haga feliz.

Asentí.

—Lo llamaré cuando llegue a mi apartamento.

Cassandra sonrió.

—Eso. Que te importe un huevo lo que esperan de ti.

No pude evitar reír.

———

Esa noche, en mi apartamento, me senté en el sofá con el teléfono en la mano, el número de Ian en la pantalla.

Solo llámalo. Es solo una llamada.

Pero no era solo una llamada. Era cruzar una línea, era admitir que todavía me importaba, que todavía lo quería. Que nunca había dejado de quererlo.

Cassandra tiene razón. Por una vez, haz algo que te haga feliz.

Pulsé el botón de llamada, el teléfono sonó. Una vez, dos veces, tres.

—¿Hola?

La voz de Ian. Suave, como siempre, pero había algo diferente. Un tono más pausado, más seguro, menos tímido.

—Ian, soy Kevin.

Silencio al otro lado. Un segundo, dos.

—Ya sé quién eres. No conozco a nadie más que tenga esa voz de locutor de radio antigua.

Sonreí, no pude evitarlo.

El Ian que recordaba habría tartamudeado, habría dicho "hola, Kevin" con voz temblorosa. Habría esperado a que yo hablara primero. Este Ian sonaba... relajado, irónico, como si no le importara nada.

—¿Estás ocupado? ¿Interrumpo algo?

—No. Estaba... pensando.

—¿En qué?

—En nada, tonterías.

—Ya. Tonterías.

Silencio. Cómodo, extraño, como si ninguno de los dos supiéramos qué decir.

—¿Cómo estás? —pregunté.

—Bien, vivo, entero. Un poco magullado, pero entero.

—¿Magullado?

—El entrenamiento de porristas. Una caída, nada grave.

Me incorporé en el sofá, el corazón me latió más rápido.

—¿Una caída? ¿Cómo que una caída? ¿Qué pasó?

—Nada. Una figura, me resbalé, un chico me atrapó antes de que me estrellara. No es para tanto.

—¿Te duele algo? ¿Te has hecho daño en la cabeza? ¿Has ido al médico?

—Kevin.

—¿Qué?

—Estoy bien, de verdad. Solo fue un susto.

—No me gusta que te caigas. No me gusta nada.

Silencio. Esta vez, más denso, más cargado.

—Ya lo sé —dijo Ian, y su voz sonó más suave, más... no sé, como si le hubiera llegado. Como si mi preocupación le hubiera tocado algo.

—¿Y tú? —preguntó, cambiando de tema—. ¿Cómo va la universidad?

—Bien, lo de siempre. Clases, reuniones, gente que quiere cosas de mí.

—Suena agotador.

—Lo es.

—Entonces, ¿por qué lo haces?

La pregunta me tomó por sorpresa, nadie me la había hecho antes. Todos asumían que hacía lo que hacía porque era mi obligación, porque era el heredero, porque era lo que se esperaba de mí.

—Porque... es lo que se espera de mí —dije, y sonó vacío incluso para mí.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que tengo.

Silencio.

—Eres raro —dijo Ian—. Hablas como si estuvieras cansado, pero no de cansancio físico. De otro cansancio.

—¿Y tú cómo sabes eso?

—Porque yo también lo he sentido, antes, cuando hacía todo lo que se esperaba de mí. Hasta que un día me di cuenta de que no podía más.

Me quedé callado, mirando el techo. Sintiendo, por primera vez en mucho tiempo, que alguien me entendía.

—¿Y qué hiciste?

—Nada. Me morí.

La broma fue tan inesperada que solté una risa. Una risa genuina que no había soltado en semanas.

—Eso no es gracioso.

—Un poco sí.

—Ian... eres un idiota.

—Eso me dicen.

Otra pausa. Pero esta vez, más cálida.

—Oye —dijo Ian—. ¿Por qué me has llamado?

La pregunta directa, sin rodeos. Muy de él, del nuevo él.

—Porque quería saber cómo estabas.

—Ya. ¿Y por qué querías saber cómo estaba?

—Porque me preocupo por ti.

—Eso ya lo sé, me lo dijiste el sábado.

—Y lo sigo manteniendo.

Silencio.

—Kevin.

—¿Sí?

—No sé qué quieres de mí, no sé qué esperas, pero... —Pausa. Respiración—. No me molesta que hayas llamado.

Sonreí, más de lo que debería.

—Me alegro.

Otra pausa. Pero esta vez, ninguno de los dos quería colgar.

—Tengo que irme —dijo Ian al fin—. Mañana hay entrenamiento y la entrenadora nos mata si llegamos tarde.

—Claro, ve.

—Kevin.

—¿Sí?

—Gracias por llamar.

Sonreí, solo para mí.

—Gracias por responder.

Colgué. Me quedé mirando el teléfono un rato, luego me recosté en el sofá. Y por primera vez en mucho tiempo, sentí que algo había cambiado. Algo bueno.

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☆Nanu☆
creo que Karl esta encaminado, el final del capítulo marca una diferencia, espero que pueda crecer ahora y ver realmente que tiene potencial si es más humano.
Sería genial que de una buena vez deje de seguir lo que dicta su madre, pero supongo que eso va a llevar más tiempo 🤷‍♀️
Hanabi Montano: Karl acaba de tocar fondo, y a veces tocar fondo es el único camino para empezar a subir. El primer paso es dejar de ser un títere de Sofía, pero como bien dices, eso llevará tiempo.
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kohaku viento
alejarce de Valeria es la mejor decisión de su vida
kohaku viento
ya date por vencido. que este omegita ya tiene dueño
Hanabi Montano: ¡Jajajaja, tal cual! 🤣 Karl llega tarde a la fiesta. Ian ya tiene a un alfa que lo valora de verdad y que no lo va a soltar. ¡Que se vaya despidiendo de esa idea! 😏💖"
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kohaku viento
este tomas me agrada es verdad lo que Karl hizo estubo mal y se lo dijo me parece sincero y espero de que este alfa idiota recapacite nunca es tarde para ver qué es lo que realmente importa y conocer quien deverdad es amigo digo en estás cosas es cuando todos desaparecen
Hanabi Montano: Tienes toda la razón: en los momentos difíciles es cuando ves quién es un verdadero amigo y quién solo estaba ahí por el apellido. ¡Esos golpes de realidad son necesarios! 💔🤝
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Nidia Mojica
Solo por ella.
Nidia Mojica
Ay mijo, aceptalo ya.
Hanabi Montano: 🤣 Es duro, pero es la realidad. Ian ya no es suyo y nunca volverá a serlo. Cuanto antes lo acepte mejor.
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Julissa Jimenez
pobre Karl por estupido le está pasando todo eso🙄🙄🙄🙄pero nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde😊😊😊😊
Hanabi Montano: Karl se creyó intocable, se dejó llevar por la arrogancia y por Valeria, y cuando quiso reaccionar, ya lo había perdido todo. Pero bueno, ojalá este golpe le sirva para convertirse en alguien mejor.
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Nidia Mojica
Este czpitulo estuvo buenisimo desarmo Kevin a Ian, y se le declaro, di gritos de loca de la emoción.
Hanabi Montano: Jajajajaja. Después de tanto esperar y de tanto sufrimiento, ¡Kevin tenía que declararse y desarmar a Ian así! Me alegra muchísimo que lo hayas disfrutado tanto. ¡Gracias por compartir tu emoción conmigo! 🥰🔥
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☆Nanu☆
bien Kev👏👏👏👏 así se hace 🤩💜
Hanabi Montano: ¡Sí! 🙌 Kevin ha tomado la delantera y está jugando sus cartas con mucha inteligencia. Me encanta que celebres su actitud, porque después de tanto sufrir, ya era hora de que el chico se plantara y fuera directo. ¡Así se hace! 😏🔥💖
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Julissa Jimenez
a cosita no solo bajo la piel,😍😍😍😍en tus sabanas 😂😂😂en tus sueños😊😊😊😊y donde más 😂😂😂😂😂ya Ian acepta y dale una oportunidad a Kevin 😍😍😍😍si por fis😘😘😘😘😘😂😂😂😂😂
Hanabi Montano: Es que ya no hay escapatoria para Ian, Kevin se está metiendo en todos lados. Tienes toda la razón: ya es hora de que acepte lo que siente y le dé esa oportunidad. ¡El chico se lo ha ganado a pulso! 🫣🔥💖
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Julissa Jimenez
odio a Sofía, ella es mala y cruel, porque so es capaz de destruir su propia sangre que se puede esperar de lo demás 😢😢😢es una porquería de ser humano 😊😊😊😊
Hanabi Montano: Si, es muy mala. Que sea capaz de usar a sus propios hijos como peones y ver a Kevin como un simple 'daño colateral' es el colmo de la crueldad. Es una sociópata de manual. 😤 Pero bueno, mientras más la odiemos ahora, más vamos a disfrutar cuando caiga.
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kohaku viento
Ian. te están robando el corazón de a poquito ❤️❤️❤️
Hanabi Montano: ¡Ay, se lo está robando a pasos agigantados! ❤️ Poco a poco, con paciencia, ternura y detalles, Kevin está derribando todos los muros de Ian. Ese 'no me importó' del final es solo el principio de su rendición total.💖💖
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kohaku viento
Ian lamento decirte que el tiene toda la razón tu empezaste no te quejes ahora 🤣🤣🤣 y solo disfruta jajajja
Hanabi Montano: 😂 Exacto, Kevin se lo dijo con todas las letras: 'Tú empezaste'. Ahora le toca a Ian lidiar con las consecuencias de haberle dado ese primer beso en la cocina. ¡No hay derecho a quejarse, solo a disfrutar! 🤭🔥
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Alex
teoría loca, imagínense que Ian/Joseph sean uno mismo realmente y que a raíz del golpe no haya muerto como cree, si no que desarrolló una segunda personalidad y es por eso que "conserva" los recuerdos del Ian original
Alex: sea cierta o no, la verdad es que la historia está buenísima 🤭 sea cual sea la trama la voy a disfrutar muchísimo
total 2 replies
oneris medrano santamaria
maravilloso 🥰🥰🥰🥰 pura ternura
Hanabi Montano: Después de toda la tensión de los sueños y las dudas, estos dos se merecían un momento bonito así. ¡Gracias por acompañarlos en este viaje! ✨📖
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Nidia Mojica
Pinche vieja loca dándole cuerda al inútil del hijo pero cuando caigas Sofía sera estrepitoso.
Hanabi Montano: ¡Jajajaja, 'pinche vieja loca' es poco! 😂 Y tienes toda la razón: las villanas como ella siempre creen que tienen todo bajo control hasta que el castillo de naipes se les viene abajo.
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Nidia Mojica
Esta mujercita necesita una buena sacudida, ojalá ese Rivas se acerque a Kevin y le diga todo. Quiere poner a Karl porqué así controlaría todo ella.
kohaku viento
Sofia definitivamente tiene algo mal en su cabeza mira que intentar destruir a uno de sus hijos por el otro no entiendo su lógica y que es eso de después compensar al otro como si algo así se puede compensar no se que tendrá encontrá de Kevin
Hanabi Montano: ¡Es que la lógica de Sofía está completamente retorcida! 😩 Ella no ve a sus hijos como personas, los ve como piezas de ajedrez. Lo de 'compensar' a Kevin es solo su forma de justificar su propia monstruosidad. ¡Es una sociópata de manual! 🐍👑
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oneris medrano santamaria
Me le estás dando muchas alas a esa sofía.estoy tan metida en esta novela,🤭🤭 avese me imagino el siguiente capítulo estoy medio loca pero está fan la estima mucho adelante 👏👏
☆Nanu☆
esta determinación va a llevar a la ruina a muchos... espero que en algún momento vea realmente que sus ideas destrozaron su familia y recapacite. Sino que se la trague la tierra. Karl en algún momento va a tener que recapacitar ser lo que se espera pero con carácter propio y real, quizá así recupere ese "respeto" que le concierne al apellido 🤷‍♀️
Julissa Jimenez: lo que pasa es que Karl es inmaduro y se deja manipular de mamá, 🙄🙄🙄🙄pero sigo sin entender el odio de esa madre contra su propio hijo 🙄🙄🙄🙄
total 4 replies
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