Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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ACUSADO INJUSTAMENTE
NARRADOR
Al cuarto día del nacimiento de Jade, Rebeca finalmente había recibido un mensaje de Thomas. Le pareció una burla después de tanto tiempo. Incluso demasiado breve para todo lo que ella tenía que resolver.
No había una explicación, solamente la confirmación de que iría a verla ese día al apartamento.
Mientras tanto, sabiendo que se le acababa el plazo de tiempo a Fabián, él volvió a pensar en quien podría ser su esposa. Tenía que ser una mujer que realmente lo necesitara, lo suficiente para no huir como sus anteriores candidatas.
Fue entonces cuando Fabián recordó a esa mujer que había atropellado y la breve conversación que había tenido con alguien acerca de unos pagos que no podía efectuar.
No la había observado lo suficiente para saber si era bella, perfecta o no. Para ese momento, él tampoco había pensado en su apariencia física por su desesperación.
Fabián se dirigió al hospital para obtener información. Lo único que sabía era que esa pelirroja tenía a alguien hospitalizado en una habitación específica.
Una enfermera le proporcionó la información que él necesitaba.
--Usted se refiere a Rebeca Martínez. Su hermana ocupó la habitación que me dijo-- Fabián asintió tal como si tuviera seguridad absoluta
--¿Tiene su dirección? Es importante-- La mujer negó
Cuando Fabián abandonó el hospital lo hizo con una tarea específica. Debía averiguar dónde vivía Rebeca Martínez. Eso no fue difícil, sino todo lo contrario.
Cuando él llegó al edificio donde Rebeca vivía, miró hacia todos lados esperando no ser asaltado. Su tan odiado automóvil parecía brillar más allí.
--Maldito insecto verde-- Dio una última mirada cargada de desprecio y fue al ascensor
--No. ¿Falta algo más?-- Se preguntó cuando comprendió que no funcionaba
Fabián caminó hacia las escaleras sin tocar el barandal porque le parecía sucio. Volvió a maldecir.
Cuando llegó al piso de Rebeca intentó recuperar el aliento. Una tarea extremadamente difícil cuando sentía que había hecho un esfuerzo físico sobrehumano con zapatos no aptos para esa actividad.
Él verificó el número de apartamento y golpeó la puerta una vez y enseguida otra más. No tenía tiempo que perder.
La puerta se abrió y en ese momento fue recibido por un insulto y la bofetada más fuerte que le habían dado en treinta años.
--¿Qué?-- Dijo bloqueando el segundo golpe de milagro
Rebeca lo miró y bajó su mano despacio.
--No tengo dinero-- Le dijo con molestia creyendo que recibiría una intimación por la deuda que no le pertenecía. Tuvo la intención de cerrarle la puerta en la cara
--Eso es evidente-- Mencionó Fabián entrando al apartamento sin esperar invitación. Empujando la puerta y apartando a la mujer que lo veía con furia desmedida
--¿Quién te invitó a entrar?-- Ella se colocó frente a él. No le importaba ser más pequeña de estatura
--Eres más difícil de lo que esperaba
--¿Quién te envió? ¿Eres el padre de Jade?-- Preguntó más que molesta, sacando conclusiones equivocadas
--¿Padre? ¿Quién es esa tal Jade?-- Rebeca tuvo la intención de golpearlo con el puño cerrado, pero en lugar de eso caminó demasiado rápido, a grandes zancadas, para tomar una fotografía
--¿La conoces?-- Señaló a una muchacha más joven que ella, Sofía
--No. No la vi en mi vida y es demasiado joven para mí-- Ella comprendió que él estaba confundido y eso bastó para que devolviera la fotografía a su sitio
Rebeca entendió que había sacado conclusiones muy apresuradas. ¿Por qué el padre de su sobrina la buscaría a ella? A quién debía de contactar era a Sofía.
--Vine para ofrecerte un trato. Tienes problemas-- Ella se cruzó de brazos
--Que intruso tan inteligente
--Gracias-- Fabián sonrió ante el halago. Nadie lo trataba de ese modo, considerando que su abuela lo creía inmaduro y que Arthur se capacitaba para ser cada día más sarcástico de formas innovadoras y elegantes
--No fue un cumplido
--Ya veo... Quiero que te cases conmigo
--Yo creo que quieres ayuda psiquiátrica, pero no soy médico-- Lo miró desafiante. Si creía que aguantar a la doctora Aguirre y a los perros era suficiente, ese hombre estaba aún más loco que Benito...
--No estoy loco. Tengo un problema enorme y perderé una fortuna
--Las estafas están a la orden del día. ¿También robaron tu tarjeta y tus ahorros?-- Ella pareció relajarse un poco. Al menos no parecía tan dispuesta a golpearlo como algunos minutos atrás
--No exactamente... Si me caso recuperaré mi dinero, por eso pensé en ti para eso
--Es la primera vez que te veo en mi vida
--En realidad es la tercera, pero eso no importa
Él ego de Fabián sufrió un infarto fulminante. No podía creer que una mujer no lo recordara después de saltarlo en el parque, mucho menos luego de haber sido atropellada.
--No sé de que hablas, pero tienes que irte. Tengo que asesinar a un ladrón que debe de estar por venir
--¿Asesinar?-- Pensó llamar a Arthur, pero ese maldito viejo le cobraría mucho dinero por defenderlo y dudaba de que una bandeja resultara suficiente
--Larga historia
--Tienes deudas y yo puedo pagarlas si te casas conmigo
--No sabes cuánto dinero suman mis deudas
--No importa. Lo pagaré si me ayudas
--¿Ah sí? También necesito atención médica para mi sobrina Jade
--No sería problema
Rebeca pensaba que ese hombre estaba bromeando. Nadie le pediría matrimonio a una mujer que acababa de recibirlo con un golpe.
--Si necesitas dinero inmediato, podrías acompañarme- Propuso Fabián creyendo que Arthur le prestaría dinero
--¿Cómo se que no eres un asesino?
--Porque te atropellé y te llevé al hospital. Si fuera un asesino no hubiese hecho eso
--Tengo que esperar a Thomas así lo asesino, lo resucito y lo vuelvo a matar. Después puedo acompañarte
--¿Quién es Thomas?
--Mi ex novio. Robó mis ahorros y mi tarjeta de crédito. Dijo que vendría
Fabián se rió.
--Si él te robó y sabe que recibirá un castigo físico no aparecería por aquí. Tal vez... solamente está ganando tiempo para que no lo denuncies
que harás 🤣🤣🤣
cóbrate todo 😂