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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIX Un pacto peligroso

Punto de vista de Elena

Después de dejar a mis hijos profundamente dormidos en la que sería su habitación, me dispuse a salir al pasillo. Necesitaba un respiro urgente; asimilar la complejidad de todo lo que estaba sucediendo en cuestión de horas y, sobre todo, trazar un plan de acción.

Caminé por el largo corredor impregnado de una elegancia sobria y opulenta en cada pared, hasta dar con una terraza que se abría hacia los jardines traseros. El aire helado de la noche me golpeó el rostro con violencia, actuando como un bálsamo necesario. Me recordó que este refugio era solo temporal y que la solución debía hallarse con absoluta rapidez. No estaba dispuesta a volver a vivir enclaustrada en una jaula, por más que esta fuera de oro y mármol. Mi libertad me había costado demasiado como para cederla otra vez.

—¿Por qué tan pensativa? —la voz profunda y serena de Christopher cortó el silencio a mis espaldas, haciéndome girar sobre mis talones.

—Solo necesitaba respirar... y pensar un poco en todo esto —respondí con sinceridad, apoyando los codos sobre el balaustre de piedra.

Ahora que la tormenta del atentado había pasado y me encontraba más calmada, me permití observarlo con detenimiento. Las facciones de Christopher eran impecables, casi esculpidas. Sus ojos negros, de una profundidad abismal, y su cabello azabache me robaron el aliento por una fracción de segundo. Su postura era firme, dominante, sostenida por un cuerpo atlético que la ropa de corte italiano no lograba disimular del todo. Aparentaba rozar los cuarenta años; algunas canas discretas dibujaban reflejos plateados en sus sienes, lo que le confería un aire de madurez atrayente y peligrosamente magnético. Sin buscarlo, ese hombre despertó en mí sensaciones que creí haber sepultado para siempre bajo los escombros de mi pasado.

Christopher caminó hacia mí sin prisa, sosteniendo un vaso de cristal con licor. Se detuvo a medio metro, respetando mi espacio pero envolviéndome con su presencia.

—Pensar en el pánico no resuelve nada, Elena —dijo, dándole un leve sorbo a su bebida antes de fijar su mirada en la mía—. Lo que necesitamos ahora es cabeza fría y una estrategia impecable.

—La única estrategia coherente es salir de esta ciudad en cuanto mi padre esté estable —rebatí con firmeza, cruzándome de brazos—. No voy a poner a mis hijos en medio de una guerra de mafias ni corripciones empresariales.

—Huir no va a salvarte esta vez —intervino Christopher con un tono helado y tajante que no admitía réplica—. Fernández no es un delincuente común que se olvida de una afrenta; es una alimaña paranoica. Si te vas, enviará rastreadores. Si te escondes, usará a tus padres para hacerte salir. La única forma real de garantizar la seguridad de tu familia es destruyéndolo a él.

El peso de sus palabras cayó sobre mí con la contundencia de una maza.

—Y cuando digo destruirlo —continuó Christopher, dando un paso más hacia mí y reduciendo la distancia con intensidad—, no me refiero solo a meterlo a una celda por unos meses. Hablo de erradicar su imperio desde la raíz. Necesito tu mente jurídica, Elena. Tú conoces los vacíos del código mercantil que él utiliza para lavar dinero.

—No basta con ir tras Fernández, señor Durán —dije, analizando el panorama desde mi perspectiva legal—. Un hombre acorralado como él no opera solo. Para haber levantado una nueva estructura en esta ciudad en tiempo récord, necesita complicidad local. Tiene que estar usando la firma y el prestigio de un bufete respetable como fachada, y un socio principal que le esté sirviendo de apoderado y chivo expiatorio.

Christopher esbozó una sonrisa calculadora, visiblemente impresionado por mi agudeza.

—Exactamente —asintió con los ojos encendidos por la determinación—. Un socio local que firmé las actas apócrifas y desvíe la atención de las autoridades. Si cortamos la cabeza de Fernández pero dejamos a sus cómplices y a su socio principal intactos, la red volverá a regenerarse. Tenemos que cazarlos a todos. Tú encuentras las fisuras legales en sus empresas fachada, y mi equipo de inteligencia se encarga de acorralarlos contra la pared.

Me quedé en silencio durante varios segundos. La propuesta era arriesgada, casi suicida, pero era la única vía para recuperar mi tranquilidad de forma definitiva. Cortar la serpiente por la cabeza y desmantelar a su socio misterioso.

—Si acepto trabajar contigo en esto... —susurré, sosteniéndole la mirada con desafío—, quiero mi garantía de que ni mis hijos ni mis padres sabrán una sola palabra de lo que hagamos.

—Tienes mi palabra de honor, Elena —respondió Christopher con una voz baja y rasposa, extendiendo su mano hacia mí—. Mañana a primera hora pondré a tu disposición los expedientes de las nuevas sociedades que Fernández registró esta semana. Vamos a aplastarlos juntos.

Estiré la mano y sellé el pacto. Al sentir el calor firme de sus dedos envolviendo los míos, una descarga eléctrica recorrió mi columna, confirmándome que acababa de firmar una alianza peligrosa... no solo contra el crimen, sino contra las barreras de mi propio corazón.

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Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
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