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El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:21.7k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23.

Valentina

Estaba aterrada.

No podía dejar de pensar en Alejandra, en lo que había ocurrido durante el evento y, sobre todo, en Gael.

Cada vez que cerraba los ojos volvía a verlo cubriéndome con su cuerpo mientras los vidrios caían a nuestro alrededor.

Y había algo que no conseguía quitarme de la cabeza.

¿Por qué no llevaba chaleco?

¿Por qué había tenido que recibir aquella bala?

¿Por qué siempre terminaba herido cuando estaba conmigo?

Mi padre me había asegurado que encontrarían a Alejandra.

—La vamos a encontrar, princesa —me dijo por teléfono—. No te preocupes.

—Papá, Gael está herido.

Hubo un breve silencio.

—Thiago te cuidará, mi cielo.

Fruncí el ceño.

—¿No te preocupa Gael?

—Por supuesto que sí.

Su voz sonó cariñosa, pero demasiado controlada.

—Solo que hoy han pasado muchas cosas. Lo importante es que tú estás a salvo.

—Tienes razón.

Colgué.

Pero algo dentro de mí seguía inquieto.

No sabía qué estaba pasando.

Y cada vez tenía más preguntas.

Me acerqué a Martha.

—Yo cuidaré a Gael esta noche.

Ella levantó la mirada.

—Tranquila, señorita Montenegro. No es necesario. Nosotros podemos encargarnos.

—Martha, por favor.

Ella suspiró.

—Está bien. Pero solo porque sé que no vas a dejarme tranquila hasta que diga que sí.

—Exactamente.

Thiago ayudó a Gael a subir las escaleras.

Yo fui detrás de ellos.

Cuando llegaron a la habitación, Thiago intentó quedarse.

—Tú descansa —le dije—. Yo lo cuido.

—No te preocupes. Estamos bien. Es parte del trabajo.

Gael, desde la cama, lo interrumpió.

—Estoy bien. Solo descansen los dos. Si me siento mal, los llamo.

Thiago lo miró.

—¿Seguro?

—Sí.

Después me señaló con la mirada.

—Y tú también vas a descansar.

—Gael...

—Valentina.

Ese tono no admitía discusión.

—Salgan de mi habitación. Quiero dormir.

Thiago sonrió.

—Cuando se pone insoportable es porque está mejor.

—Te escuché —gruñó Gael.

—Era la idea.

Salimos.

---

Apenas cerramos la puerta, miré a Thiago.

—Necesito saber qué está pasando con mi padre.

Su sonrisa desapareció.

—Descansa, Valentina.

—Es en serio.

—Lo sé.

—Entonces dime.

Thiago bajó la mirada.

—No puedo decirte nada.

—¿Por qué?

—No es mi responsabilidad.

—¿Cuál responsabilidad?

Me miró directamente.

—La de destruirte una realidad de la cual tú no tienes la culpa.

Sentí un escalofrío.

—No entiendo.

—Y prefiero que sigas sin entender por ahora.

—Thiago...

—Valentina, estás a salvo aquí.

Miró hacia la puerta de la habitación de Gael.

—Confía en eso.

No tuve otra opción.

Me fui a mi habitación.

Pero dormir era imposible.

Me cambié de ropa y me acosté.

Intenté cerrar los ojos.

Nada.

Pensaba en mi padre.

En Alejandra.

En Helenita.

En Thiago.

En todas esas conversaciones que parecían tener una segunda parte que nadie quería contarme.

Y, por encima de todo, pensaba en Gael.

En su herida.

En la sangre.

En la forma en que había arriesgado su vida por mí.

Me levanté.

Entonces vi luz debajo de la puerta de su habitación.

Fruncí el ceño.

Caminé hasta allí y entré.

Gael estaba intentando levantarse.

—¿Para dónde vas?

Me miró.

—Al baño.

—¿Quieres ayuda?

—No es necesario.

—Gael.

—Valentina.

—Déjame ayudarte.

—Puedo caminar.

—Lo sé. Pero estás herido.

Suspiró.

—Estoy bien.

—No.

—Sí.

—No.

Me miró.

—¿Siempre tienes que ganar las discusiones?

—Sí.

Finalmente se rindió.

—Está bien.

Lo ayudé a levantarse.

Avanzó lentamente hacia el baño.

Cuando salió, lo observé.

—¿Ves? No era tan difícil dejarme ayudarte.

—No quiero acostumbrarme.

—¿A qué?

—A que estés pendiente de mí.

Me quedé callada.

—Yo me siento culpable.

Su expresión cambió.

—¿Culpable por qué?

—Porque no tenías chaleco.

—Eso no fue culpa tuya.

—Porque tienes que cuidarme.

—Es mi trabajo.

—Porque no soy fuerte.

Gael se acercó.

—Oye, eres fuerte.

Me acarició suavemente la mejilla.

Y aquello fue suficiente para que mis ojos se llenaran de lágrimas.

—No es tu culpa.

—No me di cuenta de todas esas cosas —susurré—. Y ahora estás herido por mí.

—No estoy herido por ti.

—Claro que sí.

—Estoy herido porque alguien disparó.

—Mientras tú me protegías.

—Porque era lo que tenía que hacer.

—Por lo menos déjame cuidarte.

Gael suspiró.

—No debería ser así, Valentina.

—¿Por qué?

—Mi trabajo es cuidarte. No que tú tengas que cuidarme a mí.

Me levanté.

—Entonces no me dejas otra opción.

—¿Qué vas a hacer?

Caminé hasta la puerta y la cerré.

Gael me miró sorprendido.

—¿Qué haces?

—Cuidarte.

—Eso fue bastante insinuante.

—¡Gael!

Él soltó una carcajada.

Pero inmediatamente hizo una mueca de dolor.

—¿Estás bien?

—Sí.

—Eso te pasa por burlarte.

—¿Karma instantáneo?

—Exactamente.

Sonrió.

Después levantó una mano y la puso sobre mi mejilla.

Todo mi cuerpo se quedó quieto.

Me besó.

Primero fue un beso lento.

Suave.

Como si ambos estuviéramos comprobando que aquello realmente estaba ocurriendo.

Después me acerqué un poco más y el beso se volvió más intenso.

Sin prisa.

Sin necesidad de decir nada.

Me senté con cuidado sobre sus piernas, procurando no tocar la herida.

Él me sostuvo por la cintura.

Nos separamos unos segundos después.

Ambos sonreímos.

Apoyé mi frente contra la suya.

Nuestros dedos se entrelazaron.

Sentía el corazón golpeándome el pecho.

—Tengo que decirte algo —susurró.

—¿Qué?

Me miró directamente.

—Me enamoré de ti.

Sentí que el mundo se detenía.

Por un instante no pude hablar.

Yo había imaginado muchas veces cómo sería escuchar esas palabras.

Pero nunca pensé que sería así.

En medio de una noche horrible.

En una habitación silenciosa.

Con él herido.

Y con mi corazón completamente desordenado.

Sonreí.

—Yo también me enamoré de ti, Gael.

Sus ojos se suavizaron.

Me dio otro beso.

Uno corto.

Pero suficiente para hacerme sonreír.

—Ven.

Me ayudó a levantarme con cuidado y después se acomodó en la cama.

—¿Qué haces?

—Dormir.

—¿Y yo?

—Tú también.

Levantó las cobijas.

—Ven.

Me metí debajo de ellas.

Gael me abrazó con cuidado.

Me acomodé sobre su pecho, procurando no hacerle daño.

Su corazón latía con fuerza.

Yo apoyé la mano sobre su pecho.

Él comenzó a acariciar mi cabello.

Por primera vez en horas sentí que podía respirar.

—Gael.

—¿Sí?

—Prométeme algo.

—Depende.

—No vuelvas a recibir una bala por mí.

Se quedó callado.

Después respondió:

—No puedo prometerte eso.

Levanté la cabeza.

—¡Gael!

Sonrió.

—Puedo prometerte que haré todo lo posible para que nunca tengas que verme así otra vez.

Volví a apoyar la cabeza sobre su pecho.

—Me sirve.

Él siguió acariciando mi cabello.

Y, poco a poco, mis ojos comenzaron a cerrarse.

Por primera vez desde el ataque, me sentí segura.

Pero justo cuando estaba a punto de dormirme, el teléfono de Gael vibró sobre la mesa.

Él estiró el brazo y lo tomó.

La pantalla iluminó su rostro.

Leyó el mensaje.

Su cuerpo se tensó.

—¿Qué pasa? —pregunté.

No respondió.

Volví a incorporarme.

—Gael.

Me mostró la pantalla.

Era un mensaje de Thiago.

"Encontramos algo sobre Alejandra."

Sentí que el corazón me daba un vuelco.

Gael abrió el siguiente mensaje.

Solo había una fotografía.

Y debajo, una frase.

"No desapareció durante el ataque. Alguien se la llevó antes."

Gael se quedó mirando la pantalla.

Yo sentí que todo el calor que había comenzado a sentir en sus brazos desaparecía.

Porque, de repente, entendí algo.

Alejandra no era una víctima perdida en medio del caos.

Alguien la había sacado de allí a propósito.

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
sería Alejandra la de los mensajes
Francisca Letycia MirandaGarcia
aparte de avaricioso, asesino
Francisca Letycia MirandaGarcia
que extraño es Augusto que estará tramando
Francisca Letycia MirandaGarcia
que hombre, hay que tenerlos bien puestos para aceptar una verdad así
Francisca Letycia MirandaGarcia
para mí que la zorrita le dijo lo de Thiago, y ella debió hablar antes de meterse con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
me pregunto si su madre ya se dió cuenta habemos mujeres que no somos tan estupidas
Francisca Letycia MirandaGarcia
algo me dice que Valentina no es su hija y el hombre que anda rondando el tal ruso tiene que ver con su verdadera familia
Francisca Letycia MirandaGarcia
todo es un misterio
Francisca Letycia MirandaGarcia
por eso el padre tiene esa propiedad y que le harían al padre de ellos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq la quiere destruir Alejandra o a quien está ayudando
Francisca Letycia MirandaGarcia
el viejo tiene amante y es Alejandra
Francisca Letycia MirandaGarcia
con que tranquilidad lo tomo Thiago, pero no está muy bien pq son hermanos
Francisca Letycia MirandaGarcia
todo esto está enredado y ella ya se enamoro de Gael
Francisca Letycia MirandaGarcia
no quiero pensar mal del padre pero se me hace muy sospechoso
Mar Sol
Esta más que claro que Augusto quiere secuestrar a Valentina y el bebé, para así obtener la finca de Gael.
carina alejandra moreno
ay Dios mío que quilombo hay aquí!🙆‍♀️como dicen,pasa hasta en las mejores familias 😱
Mar Sol
Sospecho de la ginecóloga, seguramente Augusto le endulzó el oído y ella como toda coqueta, le permitió pasar, por eso no aceptó que el parto fuera en la finca.
Gladys Dona
Muy linda novela lastima que no pones fotos de muchos protagonistas de tú novela un poco larga me encantan las novecortas con todo sus contenido sin tener que rellenar espacios Felicitaciones 👏
carina alejandra moreno
no será que Augusto tiene de amante a Alejandra?ay por Dios que intriga 🤔
carina alejandra moreno
ya me estan cayendo mal el padre y la madre de Valentina 🤨
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