Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?
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CAPITULO 16. EL CALOR DE LAS PALABRAS
La noche se asentó sobre el ala norte con un silencio profundo, roto únicamente por el crujido constante de las astillas en la chimenea. El cansancio del entrenamiento se reflejaba en mis hombros, pero la fatiga física traía consigo un remanso de paz que no había sentido en meses. Sosteniendo una taza de té entre mis manos, me acomodé en el diván de terciopelo, contemplando el movimiento rítmico de las llamas. Alcé la vista al escuchar unos pasos lentos y seguros. Kaelen cruzó el umbral de los aposentos privados, despojándose de su túnica oscura de viaje. Al ver su robusto físico de guerrero recortado por la penumbra de la habitación, una calidez reconfortante me recorrió las venas de forma instantánea.
Kaelen se acercó sin romper mi espacio, sentándose a mi lado con esa postura firme que lo caracterizaba.
—Has hecho un esfuerzo tremendo hoy, Lara —su voz profunda y ronca resonó en mi mente a través de nuestra telepatía familiar, enviándome ráfagas de un hondo sosiego—. Tu cuerpo está respondiendo a la arremetida de tu sangre real con una templanza admirable. Me alegra ver que el patio de armas te está devolviendo la firmeza que ese cobarde te arrebató en el norte.
—Me siento mejor, Kaelen —le respondí en un susurro directo a su cabeza, mirándolo con mis ojos fijos llenos de una devoción pacífica—. Sé que mis padres están preocupados por las noticias que trajeron los guardias de Leo, pero estar aquí contigo, sintiendo la seguridad que desprendes, me ayuda a mantener la calma en mitad de la tormenta. Sin embargo, me inquieta saber quién es verdaderamente ese muchacho que lidera el norte. Mi hermano me escribió que Jared viene dispuesto a cazarme por una mentira.
Kaelen extendió su brazo, rodeando mis hombros con una suavidad infinita que me hizo temblar de pura felicidad. Sus dedos delinearon mis brazos con caricias bonitas, tiernas y pausadas que ahuyentaron cualquier traza de mi agónica melancolía, recordándome que nuestra conexión como pareja destinada se consolidaba paso a paso, estrechando nuestro vínculo de forma hermosa.
—Jared es un lobo de buen corazón que ha sido manipulado por el desespero de su luto —me explicó Kaelen, barriendo mis facciones con una fijeza que me caló hasta los huesos—. Conozco la línea sucesoria de esa manada. Jared siempre prefirió el anonimato del mundo humano; es un Alfa con un fuerte sentido de la justicia que jamás se interesó por las disputas de poder de los clanes. El Beta superviviente se ha aprovechado de su dolor por la muerte de Roderick para arrastrarlo a esta farsa. No te preocupes por sus batallones apostados en la frontera secundaria, mi Luna. Mis soldados ya tienen órdenes de mantener una estricta postura de contención. No permitiremos que se derrame una sola gota de sangre si podemos resolver este conflicto exponiendo la verdad ante su linaje.
Me recliné contra su robusto torso, dejándome envolver por su abrazo protector en mitad de la penumbra de la alcoba. Sabía que la diferencia de nuestras costumbres y mi proceso de sanación nos obligarían a lidiar con un constante choque de voluntades en el palacio, pero al escuchar los latidos acompasados de su corazón y sentir la intensa oleada de su energía protectora, la hermosa promesa de la Diosa Luna comenzó a sentirse como el único escudo capaz de sostener mi alma rota.
Mientras el calor de nuestro amor se afiánzaba con calma en el sur, la desconfianza y la traición operaban de forma silenciosa en los pinares de la frontera secundaria.
En el núcleo del campamento de vanguardia, el Beta del norte permanecía oculto en el interior de su tienda de campaña, con el semblante endurecido por la rabia contenida. Había notado la indecisión de Jared tras el tenso interrogatorio en el despacho y sabía que los instintos de Fenrir, el enorme lobo gris del muchacho, estaban a un solo paso de descubrir el engaño sobre la muerte de Roderick. Si el joven Alfa ordenaba detener el despliegue de las tropas para investigar a los Alfas reales, la farsa de su cobardía quedaría expuesta ante todo el Consejo Supremo.
Apretando los puños contra la mesa de madera, el traidor convocó en un susurro gélido a los tres capitanes de la guardia que le seguían guardando una lealtad ciega basada en el miedo.
—Jared se está volviendo blando por culpa de su pasado en el mundo humano —les habló el Beta con una severidad peligrosa, modulando su voz ronca en la penumbra—. Su debilidad nos va a exponer a la ruina ante el Imperio Unificado. No podemos esperar a que su indecisión desarme a nuestros batallones. Esta misma madrugada, tomaréis a diez soldados y cruzaréis la frontera secundaria de forma clandestina. Atacad el primer puesto de control del sur simulando que es una orden directa del norte. Necesitamos que la sangre corra en esa línea divisoria para forzar el estallido de la guerra a espaldas de Jared. En cuanto el soberano responda con su ferocidad implacable, el muchacho no tendrá más opción que lanzar la arremetida frontal para defender a su pueblo, y la cabeza de Lara será nuestra de una vez por todas.