NovelToon NovelToon
Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que el pasado escondia

Durante los días siguientes, Valeria intentó convencerse de que volver a encontrarse con Mateo no significaba nada.

La vida había cambiado demasiado.

Ella ya no era la adolescente que corría hasta el río después de clases para encontrarse con él. Ahora era una mujer adulta, madre de un niño que dependía de ella y viuda después de haber compartido varios años de su vida con Daniel.

Mateo tampoco era aquel muchacho que le escribía cartas a escondidas.

Tenía una esposa.

Tenía hijos.

Tenía una vida construida lejos de aquella historia que habían dejado atrás.

Por eso Valeria decidió mantener cierta distancia.

No quería confundir sus sentimientos.

No quería hacer daño a nadie.

Y, sobre todo, no quería que Samuel creciera en medio de problemas que no le correspondían.

Sin embargo, había algo que hacía imposible ignorar a Mateo.

Sus hijos.

Samuel y Nicolás se habían convertido en inseparables.

Todos los días hablaban de jugar juntos después de clases.

Una tarde, Samuel llegó a casa emocionado.

—Mamá, Nicolás me invitó a su cumpleaños.

Valeria estaba preparando la cena.

—¿Cuándo?

—El sábado.

—¿Dónde será?

—En su casa.

Valeria dejó de cortar las verduras.

—¿En su casa?

—Sí.

Samuel la miró.

—¿Puedo ir?

Valeria sonrió.

—Claro.

—¿Tú me vas a llevar?

—Sí.

Samuel salió corriendo hacia su habitación.

—¡Gracias, mamá!

Valeria permaneció en la cocina.

No sabía si estaba preparada para volver a entrar en la casa de Mateo.

Pero tampoco quería impedirle a su hijo disfrutar de una amistad.

El sábado llegó.

Samuel se puso su mejor ropa.

—¿Estoy bien?

—Muy bien.

—¿Seguro?

—Seguro.

Valeria tomó el regalo y salieron.

Cuando llegaron a la casa, Nicolás abrió la puerta.

—¡Samuel!

Los niños se abrazaron y salieron corriendo hacia el patio.

Valeria sonrió.

Entonces escuchó una voz detrás de ellos.

—Hola, Valeria.

Ella se giró.

Mateo estaba allí.

—Hola.

Durante unos segundos ninguno supo qué decir.

—Gracias por traerlo —dijo él.

—No hay problema.

—Puedes pasar.

Valeria dudó.

—Solo lo dejo y regreso después.

Mateo la miró.

—No tienes que irte.

—No quiero molestar.

—No molestas.

Antes de que pudiera responder, Elena apareció.

—Valeria, qué bueno que viniste.

—Hola, Elena.

—Pasa. Hay bastante comida.

Valeria aceptó.

No quería parecer incómoda.

Se sentó en una esquina del patio mientras los niños jugaban.

Elena comenzó a conversar con ella.

—Samuel parece muy feliz desde que llegó.

—Sí. Le costó un poco al principio, pero Nicolás lo ayudó.

—Nicolás también está encantado.

Valeria sonrió.

—Se hicieron buenos amigos.

—A veces los niños consiguen hacer amigos en unos días mientras los adultos tardamos años.

Valeria sintió una pequeña punzada en el corazón.

—Es verdad.

Elena se levantó para ayudar con la comida.

Mateo se acercó.

—¿Te estás sintiendo incómoda?

—Un poco.

—Lo siento.

—No es tu culpa.

Mateo se sentó a cierta distancia.

—Nunca pensé que volveríamos a estar sentados así.

Valeria miró hacia los niños.

—Yo tampoco.

—¿Eres feliz?

La pregunta la sorprendió.

—Ahora... intento serlo.

Mateo asintió.

—Entiendo.

—¿Y tú?

Él tardó en responder.

—También.

Valeria sonrió.

—Me alegra.

Pero ninguno añadió nada más.

Porque ambos sabían que aquella palabra, feliz, escondía muchas cosas.

Cuando terminó la fiesta, Valeria fue a buscar a Samuel.

—Es hora de irnos.

—¿Ya?

—Sí.

Samuel se despidió de Nicolás.

—Mañana jugamos.

—Sí.

Mateo acompañó a Valeria hasta la puerta.

—Gracias por venir.

—Gracias por invitarlo.

Ella tomó la mano de Samuel.

Antes de marcharse, Mateo dijo:

—Valeria.

Ella se volvió.

—¿Sí?

—Hay algo que siempre quise preguntarte.

—¿Qué?

—¿Alguna vez me olvidaste?

Valeria se quedó inmóvil.

Miró a Mateo durante varios segundos.

—Intenté hacerlo.

Él bajó la mirada.

—Yo también.

—Pero no pudiste.

Mateo levantó los ojos.

—No completamente.

Valeria sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

—Mateo...

—No te preocupes. No quiero complicarte la vida.

Ella respiró profundamente.

—Tenemos vidas diferentes.

—Lo sé.

—Y debemos respetarlas.

—También lo sé.

Valeria asintió.

—Entonces es mejor dejar el pasado donde está.

Mateo sonrió con tristeza.

—Quizá.

Valeria se marchó.

Pero aquella conversación se quedó con ella durante todo el camino.

Esa noche, Valeria sacó del armario la caja que guardaba desde hacía tantos años.

Se sentó sobre la cama.

Abrió la tapa.

Allí estaban las cartas.

Las fotografías.

La pulsera.

Y la última carta que Mateo le había escrito antes de separarse.

Valeria comenzó a leer.

Cada palabra despertaba un recuerdo.

Su primer encuentro.

La primera vez que él tomó su mano.

La tarde bajo la lluvia.

La promesa.

La despedida.

Y entonces encontró algo que había olvidado.

Una pequeña hoja doblada.

La abrió.

Era una nota que Mateo había escrito muchos años atrás.

“Si algún día volvemos a encontrarnos, quiero saber si todavía recuerdas cómo éramos.”

Valeria sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

—Sí —susurró—. Lo recuerdo.

Cerró los ojos.

Por primera vez desde que había regresado al pueblo, permitió que todos los recuerdos regresaran.

No quiso luchar contra ellos.

No quiso fingir que no le importaban.

Porque tal vez una parte de ella necesitaba aceptar que aquel amor había sido real.

Aunque hubiera terminado.

Aunque la vida los hubiera llevado por caminos diferentes.

Aunque ahora existieran otras personas.

Al día siguiente, Valeria llevó a Samuel a la escuela.

Mientras caminaban por el patio, vio a Mateo hablando con algunos padres.

Sus miradas se cruzaron.

Esta vez ninguno apartó inmediatamente la mirada.

Mateo sonrió.

Valeria respondió con una pequeña sonrisa.

No hablaron.

No hacía falta.

Había cosas que podían entenderse sin palabras.

Pero entonces ocurrió algo inesperado.

La directora se acercó a Valeria.

—Señora, ¿puedo hablar con usted?

—Claro.

—Queremos organizar una actividad para los padres y estudiantes.

—¿Qué tipo de actividad?

—Una feria escolar. Necesitamos algunos padres que puedan ayudar con la organización.

Valeria asintió.

—Puedo ayudar.

La directora sonrió.

—Perfecto. Justamente estaba hablando con el señor Mateo. Él también se ofreció.

Valeria sintió que el corazón se le detenía.

Mateo la miró.

—Parece que vamos a trabajar juntos.

Ella sonrió nerviosamente.

—Parece que sí.

No sabía que aquella actividad sería el comienzo de algo que ninguno de los dos estaba buscando.

Porque durante las próximas semanas tendrían que pasar mucho tiempo juntos.

Preparando actividades.

Organizando a los niños.

Reuniéndose después de clases.

Y hablando cada vez más.

El pasado comenzaría a mezclarse con el presente.

Y cuanto más tiempo pasaban juntos, más difícil se volvía fingir que entre ellos no quedaba nada.

Pero había una persona que comenzaría a notar esos cambios antes que nadie.

Elena.

La esposa de Mateo.

Y aunque todavía confiaba en él, comenzaría a preguntarse por qué una mujer que había pertenecido a su pasado estaba volviendo a ocupar tanto espacio en su presente.

Mientras tanto, Valeria tampoco sabía que pronto descubriría algo que cambiaría la forma en que recordaba su separación.

Porque Mateo había guardado durante todos aquellos años un secreto.

Un secreto relacionado con sus padres.

Un secreto que podía explicar por qué, después de tantos años, él nunca había conseguido olvidarla.

1
Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play