Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13: Una promesa que todavía estaba pendiente
Había pasado un año desde que Santiago y Samantha comenzaron su relación. Durante ese tiempo, muchas cosas habían cambiado.
Santiago seguía casado con Valeria, pero finalmente había decidido hablar con un abogado para comenzar el proceso de divorcio. No había sido sencillo. Los trámites podían tardar varias semanas y todavía quedaban asuntos legales por resolver.
Mientras tanto, su relación con Samantha continuaba en privado.
Una tarde, mientras Santiago estaba en su oficina, tomó el celular y le escribió:
Santiago: Hola, mi reina. ¿Cómo estás?
La respuesta llegó unos minutos después.
Samantha: Bien, amor. Un poquito cansada. Hoy tuve bastante estudio.
Santiago: ¿Tenés hambre?
Samantha: Sí, amor, bastante.
Santiago pensó unos segundos antes de responder.
Santiago: Pasame el número de cuenta para depositarte algo de platica. Comprate algo para comer con tu mamá, ¿sí?
Samantha le envió los datos.
Una hora después, recibió otro mensaje.
Samantha: Gracias, amor, por consentirme.
Santiago: De nada, mi reina. Lo hago porque te quiero.
Samantha tardó unos segundos en escribir nuevamente.
Samantha: Amor, ¿y lo del divorcio? ¿Cuándo?
Santiago suspiró al leer aquella pregunta.
Santiago: Mi reina, todavía demora un poquito. El abogado me dijo que hay que esperar unas semanas.
Samantha: ¿Pero sí estás haciendo todo para que salga?
Santiago: Sí. Ya hablé con él y estoy pendiente de los documentos. Solo toca tener paciencia.
Samantha: Bueno, pero yo sí quiero que resolvamos eso.
Santiago: Yo también.
Después de aquella conversación, Santiago guardó el celular.
Sabía que Samantha tenía razón en pedir claridad. No quería que ella tuviera que esperar indefinidamente.
Pero mientras él avanzaba con el proceso legal, en su casa las cosas seguían complicándose.
Valeria todavía desconocía la relación que Santiago mantenía con Samantha.
Las discusiones continuaban casi a diario.
Aquella noche, Santiago llegó a casa después de una jornada larga. Apenas entró, Valeria lo observó detenidamente.
—Santiago.
—¿Qué pasó?
Ella se acercó un poco.
—Usted huele a un perfume que no es mío.
Santiago se quedó serio.
—Valeria, venía de la oficina.
—No me digás eso. Ese perfume no es el que usás normalmente.
—Hay, Valeria, no empecés.
—¿Por qué te ponés así? Te estoy preguntando algo.
—Porque llego cansado y lo primero que encuentro es un reclamo.
Valeria cruzó los brazos.
—Es que últimamente estás diferente.
—Estoy preocupado por muchas cosas.
—¿Me estás engañando?
La pregunta quedó suspendida en medio de la sala.
Santiago guardó silencio durante unos segundos.
—No empecés con esas cosas.
—No me respondés.
—Porque no quiero discutir.
—¡Yo sí necesito saber qué está pasando!
Santiago respiró profundamente.
—Valeria, tengo demasiados problemas en la cabeza.
—¿Y yo qué? ¿No tengo derecho a saber?
—Ahora mismo solamente quiero tranquilidad.
Valeria negó con la cabeza.
—Siempre querés tranquilidad cuando te pregunto algo.
Santiago no quiso continuar la discusión.
Subió a su habitación mientras pensaba en los documentos del divorcio.
Quería que aquellos papeles avanzaran rápido.
No solamente por él, sino también porque sabía que no podía mantener aquella situación indefinidamente.
Al cerrar la puerta, sacó nuevamente su celular.
Tenía un mensaje de Samantha.
Samantha: Espero que todo salga bien, amor.
Santiago observó la pantalla durante unos segundos.
Sabía que su vida estaba dividida entre una relación que todavía legalmente no había terminado y otra que esperaba una decisión definitiva.
Y aunque todavía había discusiones, preguntas y problemas por resolver, tenía claro que el siguiente paso dependía de él.
Ya había iniciado el proceso de divorcio.
Ahora solo tenía que esperar y enfrentar las consecuencias de las decisiones que había tomado.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴