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CICATRICES DE LUJO. LA VENGANZA DE LA HEREDERA

CICATRICES DE LUJO. LA VENGANZA DE LA HEREDERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / CEO / Romance / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Katerina lo tenía todo: una mente matemática brillante, el imperio de superdeportivos Vanguard Atelier y un prometido ideal. Pero el día de su coronación como CEO, su mundo se derrumba. Traicionada por su novio y una enemiga oculta, es narcotizada y expuesta en un falso montaje de infidelidad. Humillada públicamente y al borde del colapso, la obligan a firmar la renuncia que le arrebata el negocio familiar.
En la ruina absoluta, Katerina encuentra un aliado inesperado: Luke, el implacable y magnético CEO de la firma legal más poderosa del país. Conocido como el "tiburón de los negocios", Luke no cree en la compasión, pero la brillantez y dignidad de Katerina despiertan en él una obsesión incontrolable.
Entre noches de pasión salvaje y una complicidad peligrosa, ambos diseñan un algoritmo de venganza implacable. Sin embargo, una red de secuestros, atentados armados y secretos oscuros amenazará con destruirlos antes del juicio final. ¿Podrán recuperar el imperio automotriz, o las cicatrices del pasado los consumirán a ambos? Una historia adictiva de traición, mafia corporativa y un amor indomable.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 17. EL PRECIO DE LA SANGRE.

El restaurante italiano de la esquina trasera de la sede de Vanguard Atelier solía ser el refugio de los ejecutivos a la hora del almuerzo. Brandon y Monique se sentaron en una mesa exterior, intentando aprovechar los escasos veinte minutos que tenían antes de que la junta de producción de la tarde comenzara. Desde que Katerina se había trasladado al ático de Luke para cuidarlo y protegerse de cualquier represalia, Brandon había asumido la dirección operativa de la fábrica, mientras Monique lidiaba con el caos financiero que Leo había dejado atrás.

—Estás agotada, mi amor —dijo Brandon, cubriendo la mano de Monique sobre la mesa. Su mirada reflejaba una honda preocupación—. Apenas has tocado la pasta. Llevas con esa palidez desde hace días y no me gusta nada. En cuanto termine la junta de hoy, te llevo al médico sin excusas.

Monique esbozó una sonrisa débil, frotándose las sienes.

—Es solo el estrés, Brandon. Gestionar las auditorías para el juicio de familia de la próxima semana me tiene sin energía. Pero no te preocupes, estoy bien...

Antes de que Monique pudiera terminar la frase, una figura vestida con una gabardina oscura y una gorra de béisbol calada hasta las cejas se detuvo bruscamente junto a su mesa. Una bufanda gris le cubría la mitad inferior del rostro, y unas gafas de sol ocultaban sus ojos. Sin pedir permiso, la persona se sentó en la silla libre, quedando a escasos centímetros de Monique.

Brandon se tensó de inmediato, poniéndose a la defensiva.

—Oiga, esta mesa está ocupada. Si busca dinero...

—Cierra la boca, ingeniero —una voz femenina, siseante y cargada de una malicia psicópata, interrumpió a Brandon desde detrás de la bufanda.

Monique ahogó un grito, reconociendo el tono de inmediato. Brandon se quedó de piedra. Era Laya. A pesar del camuflaje para evitar las órdenes de busca y captura de la policía, su presencia desprendía un aura de peligro inminente.

—¡Laya! —rugió Brandon en un susurro, apretando los puños sobre el mantel—. Tienes a toda la policía de la ciudad buscándote por el atentado del aparcamiento. Si grito ahora mismo...

—Si gritas, Brandon, tus padres mueren —lo interrumpió Laya con una frialdad que heló la sangre del ingeniero.

Con un movimiento lento, Laya deslizó una tableta digital sobre el mantel, ocultándola parcialmente bajo la servilleta. Pulsó la pantalla y mostró una serie de fotografías.

Brandon y Monique sintieron que el mundo se detenía. En las imágenes se veía un lugar oscuro, húmedo, con paredes de ladrillo desgastado y vigas de metal oxidado; claramente no era la mansión familiar. Gerald y Karen, sus ancianos padres, estaban sentados en unas sillas de madera, atados de pies y manos con gruesas bridas de plástico y cinta americana cubriéndoles las bocas. Detrás de ellos, dos hombres corpulentos con chaquetas de cuero y rostros cubiertos con pasamontañas sostenían armas con silenciador apuntando directamente a sus cabezas.

—No... Dios mío, no... Papá, mamá... —ahó Monique, tapándose la boca mientras las lágrimas inundaban sus ojos. El terror absoluto paralizó su sistema.

Brandon sintió una furia ciega, un impulso animal de abalanzarse sobre Laya y destrozarle el cuello allí mismo, pero la visión de las pistolas apuntando a sus ancianos padres en un paradero completamente desconocido lo contuvo en seco. Tenía los nudillos blancos de tanto apretar los puños contra la mesa.

—¡Eres una enferma, Laya! ¡¿Dónde los tienes?! ¡Suéltalos! —siseó Brandon, con la voz rota por la impotencia—. Si les pasa algo, te juro por mi vida que...

—A mí no me amenaces, Brandon. Leo y yo ya no tenemos nada que perder. O nos quedamos con Vanguard Atelier o nos vamos al infierno, pero nos llevamos a vuestra familia por delante —escupió Laya detrás de la bufanda, con una mirada psicópata que demostraba que no estaba faroleando—. Tenéis exactamente veinticuatro horas. Convenced a vuestra perfecta hermana de que mañana por la mañana se presente ante el juez de familia, retire la demanda de nulidad por fraude y le devuelva el control absoluto de las acciones a Leo. Si Katerina firma la retirada, vuestros padres volverán a estar libres en una cuneta. Si Katerina dice una sola palabra al abogado Luke o a la policía... verás en streaming cómo les vuelan la cabeza. Elegid: la empresa o la vida de vuestros padres.

La brutalidad del chantaje, la imagen de sus suegros encañonados en un zulo desconocido y el peso insoportable de la situación se mezclaron con el desgaste físico que Monique arrastraba. El aire le faltó por completo en los pulmones y el restaurante comenzó a dar vueltas a su alrededor.

—Brandon... —alcanzó a susurrar Monique, con la vista tiñéndose de negro.

—¿Monique? ¡Monique! —grito Brandon, levantándose de la silla justo cuando el cuerpo de su esposa se desplomaba inerte hacia un lado.

Brandon la atrapó en el aire antes de que golpeara el suelo de la terraza. Cuando levantó la vista con los ojos inyectados en sangre para buscar a la villana, Laya ya se había desvanecido entre la multitud de la acera, llevándose la tableta consigo y dejando tras de sí un rastro de terror puro.

El caos de la sala de urgencias de la clínica privada se redujo a un murmullo lejano para Brandon. Caminaba de un lado a otro del pasillo, con la camisa desarrugada y la mente al borde del colapso. Sus padres estaban secuestrados por asesinos en un lugar que nadie conocía y su esposa estaba inconsciente en una camilla.

Finalmente, la doctora a cargo salió, quitándose los guantes de látex. Traía una sonrisa en el rostro que desentonaba por completo con el ambiente de tragedia que Brandon sentía.

—¿Cómo está mi esposa, doctora? Por favor, dígame algo —suplicó el ingeniero, tomándola por los brazos.

—Tranquilo, señor. Su esposa está perfectamente. El desmayo ha sido provocado por una bajada drástica de tensión arterial combinada con un pico de estrés severo —explicó la doctora, suavizando el tono—. Le hemos hecho una analítica de sangre completa para descartar cualquier problema mayor, y los resultados nos han traído una explicación muy clara... y muy hermosa.

Brandon frunció el ceño, con el alma en un hilo.

—¿Una explicación? ¿De qué habla?

—Hablo de que el cuerpo de su esposa está reaccionando a los cambios normales de las primeras semanas, señor —anunció la doctora con una sonrisa cálida—. Su esposa está embarazada de un poco más de tres semanas. Las hormonas y el estrés de la situación le jugaron una mala pasada, pero el embrión está perfectamente implantado. ¡Felicidades, va a ser papá!

Brandon se quedó completamente mudo. El rudo ingeniero, el hombre que controlaba motores potentes y piezas de metal, sintió que las piernas le flaqueaban. Entró a la habitación a paso lento, con el corazón en un puño.

Monique estaba incorporada en la camilla, con una vía intravenosa en el brazo y lágrimas corriendo por sus mejillas pálidas. Ella ya lo sabía; la enfermera se lo había adelantado.

—Brandon... —sollozó Monique, estirando los brazos hacia él.

Brandon se arrojó a sus brazos, escondiendo el rostro en su cuello mientras rompía a llorar. La abrazó con una delicadeza extrema, como si temiera romper el milagro que llevaban dos años buscando y que finalmente había llegado en medio de la peor de las pesadillas.

—Lo logramos, mi amor... vamos a tener un hijo —susurró Brandon, besándole la frente con devoción.

Sin embargo, tras el primer minuto de felicidad absoluta, los dos se separaron lentamente. Se miraron a los ojos y el pánico del secuestro en paradero desconocido los envolvió de nuevo. La alegría del milagro se mezcló de inmediato con una preocupación añadida y desgarradora. Las amenazas de Laya cobraban ahora un peso triple. Ya no solo eran los padres; ahora había una nueva vida creciendo en el vientre de Monique que dependía de sus decisiones.

—¿Qué vamos a hacer, Brandon? —preguntó Monique, acariciándose el vientre con un miedo profundo—. Tienen a tus padres en un sitio oculto. Si le contamos esto a Katerina, ella retirará la demanda de inmediato para salvarlos... se sacrificará y Leo se quedará con todo.

Brandon endureció la mirada, y una determinación inquebrantable, la misma de la herencia de los fundadores de Vanguard Atelier, brilló en sus ojos. Tomó la mano de su esposa con fuerza.

—No se lo diremos a Katerina. No todavía —sentenció Brandon con voz firme—. No voy a dejar que esa psicópata destruya a mi familia. Katerina tiene que ir a ese juicio. Yo me encargaré de esto, mi amor. Voy a salvar a mis padres y voy a proteger a nuestro hijo.

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Mary Cabrera
la sentencia muy baja para lo que hicieron 😏
Mary Cabrera
está peste de 💩 es tanto su envidia y locura que quiere hacerle daño a como de lugar, no matarla
Mary Cabrera
bueno a ver si esa gente inteligencia la utiliza para destruirlos como ellos lo hicieron
Mary Cabrera
tanta inteligencia y nunca descubrió nada siempre hay que tener algo de malicia 🫤🤨
Mary Cabrera
una envidiosa que culpa a Katerine por ser inteligente y brillar con luz propia y como ella no es capaz se une a la basura de novios para ganar algo que no les corresponde 😏
Ana Cortes
las matemáticas no cuadran Katerina dice que fueron 10 años de frialdad por parte de Leo pero según en los primeros capitulos fueron 6 años de noviazgo y 1año de matrimonio si sumo me dan 7 años de donde salieron los otros 3 años
Ana Cortes
esa Laya es una sicopata criminal como Leo no se a dado cuenta de que esta al lado de una mujer con esa mente criminal y es por pura envidia
Ana Cortes
ese Leo es un desgraciado y esa Laya envidiando pero que disfruten su triunfo qué después va la revancha 😭😭😭😭
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