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Los Días Que No Viviste

Los Días Que No Viviste

Status: En proceso
Genre:Venganza
Popularitas:90
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Leo despierta en un hospital sin recordar los últimos cinco años. Le dicen que tuvo un accidente, que su esposa murió, que su hija no le habla. Pero algo no encaja: las enfermeras lo tratan con miedo, los médicos mienten, y en su mesilla de noche encuentra una nota escrita por él mismo que dice: "No confíes en nadie. Tú no chocaste. Tú saltaste." Ahora Leo debe reconstruir quién fue realmente en esos cinco años perdidos, y descubrir si el hombre que era antes merece ser perdonado… o merece ser encontrado.

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Capítulo 16: El contacto

La ciudad se extiende ante ellos como un laberinto de luces y sombras. Leo conduce por calles secundarias, evitando las avenidas principales y los semáforos con cámaras de vigilancia. Elena va a su lado, con el mapa desplegado y un teléfono prepago en la mano, el que usará para contactar a Valeria.

—¿Cómo vamos a hacerlo? —pregunta Leo, sin apartar la mirada de la carretera.

—Primero, necesito encontrar una cabina telefónica —dice Elena—. No puedo llamar desde un móvil. Demasiado fácil de rastrear. Pero si llamo desde una cabina pública, puedo darle el mensaje sin que sepan de dónde vino.

—¿Y cómo vas a convencerla para que nos vea?

—Con una frase —responde Elena—. Una que solo ella y yo conocemos. Es un código que usábamos en la misión. Cuando la escuche, sabrá que soy yo y que es urgente.

Pasan unos minutos hasta que encuentran una cabina telefónica en una calle oscura, al lado de un quiosco cerrado. Elena baja del coche y se acerca a la cabina. Leo la vigila desde el coche, con el motor encendido y la mano sobre la llave, listo para arrancar en caso de peligro.

Elena marca un número. Espera. Luego, habla en voz baja.

—Valeria. Soy yo. No digas mi nombre. Necesito verte. Esta noche, en el parque del Este, a las once. Lleva la libreta verde. Es importante.

Cuelga. Vuelve al coche con pasos rápidos.

—¿Qué es la libreta verde? —pregunta Leo.

—Un código —responde Elena—. Le dice que es el archivo completo.

Llegan al parque del Este unos minutos antes de la hora acordada. Es un lugar tranquilo, con bancos de madera y árboles viejos que proyectan sombras alargadas. Leo apaga las luces del coche y se quedan esperando.

Pasan diez minutos. Veinte. Leo empieza a impacientarse.

—¿Y si no viene?

—Vendrá —dice Elena, con confianza—. Es una mujer de palabra.

Justo entonces, ven una figura que se acerca. Es una mujer alta, de cabello corto y ropa oscura. Lleva una libreta verde en la mano, visiblemente agitada. Se acerca al coche con pasos medidos, vigilando a su alrededor.

Elena baja la ventanilla.

—Valeria —dice.

—Dime —responde la mujer, sin perder tiempo—. ¿Qué has encontrado?

—El archivo completo —dice Leo desde el asiento del conductor—. Los nombres, las ubicaciones, las pruebas. Todo.

Valeria lo mira con sorpresa.

—¿Daniel? ¿Eres tú?

—Sí —responde Leo—. He recuperado la memoria. No toda, pero suficiente.

Valeria asiente, procesando la información.

—¿Y qué quieres que haga con el archivo?

—Que lo uses para detenerlos —dice Leo—. Vergara, su red, todos los que han estado vendiendo secretos. La información está aquí. Solo necesito que la lleves a las personas adecuadas.

Valeria mira la USB que Leo le tiende. Lo toma con cuidado, como si fuera un objeto de cristal.

—¿Confías en mí? —pregunta.

—No del todo —responde Leo con honestidad—. Pero sé que Elena confía en ti. Y eso es suficiente.

Valeria guarda la USB en su chaqueta.

—Lo haré —dice—. Pero necesito tiempo. Un par de días para organizar todo. Durante ese tiempo, ustedes deben desaparecer. Están en peligro.

—Ya lo sabemos —dice Elena.

—Hay algo más —dice Valeria, y su tono se vuelve más grave—. Vergara no solo busca el archivo. También os busca a vosotros. Sobre todo a ti, Daniel. Eres el único testigo vivo de la operación en la que Sofía... en la que ella murió.

Leo aprieta la mandíbula.

—¿Qué más? —pregunta.

—Hay un agente de Vergara que ha llegado a la ciudad. Una mujer. Rubia. Se hace llamar Irene.

Elena y Leo intercambian una mirada.

—Ya nos hemos cruzado con ella —dice Elena.

—Pues cuidado —dice Valeria—. No es solo una agente. Es su mano derecha. Y es implacable.

—Gracias por la advertencia —dice Leo—. Cuídate, Valeria.

—Vosotros también —responde ella, y se pierde en la oscuridad del parque.

Elena y Leo se quedan en silencio un momento.

—Ahora qué —dice ella.

—Ahora —dice Leo—, nos escondemos hasta que Valeria haga su movimiento. Tenemos dos días. Tenemos que sobrevivir.

El coche arranca y se aleja del parque.

Pero Leo no puede sacar de su mente el nombre de Irene. La mujer rubia que le hizo creer que lo quería. La que lo manipuló.

Y sabe que tarde o temprano, tendrán que enfrentarla.

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valeska garay campos
se lee interesante 🤔👀
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