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Casada con el Prometido de mi Hermana

Casada con el Prometido de mi Hermana

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Romance / CEO / Matrimonio contratado / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Bella

Ximena Robles nunca debió terminar vestida de novia.

Esa boda era de su hermana. Ese hombre también.

Pero cuando Lorena desapareció antes de la ceremonia, la familia Robles no tuvo otra salida: Ximena ocupó su lugar y se casó con Dante Montalvo, el hombre más poderoso, frío y peligroso de la ciudad.

Dante era mayor que ella, demasiado serio, demasiado seguro de sí mismo. Un hombre acostumbrado a mandar, a controlar cada espacio que pisaba… y ahora también su matrimonio.

Ximena quiso convencerse de que solo era un acuerdo. Que podía dormir bajo el mismo techo, llevar su apellido y seguir siendo inmune a él.

Pero Dante no era un esposo fácil de ignorar.

Sus manos, su voz baja, su forma de mirarla como si ya supiera todo lo que ella intentaba esconder, empezaron a romperle la calma. Entre celos, secretos familiares y una atracción que ninguno de los dos podía apagar, Ximena descubrió que ocupar el lugar de su hermana era mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Porque Dante no la eligió al principio.

Pero una vez que la tuvo como esposa, tampoco pensaba dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Capítulo 17

Dante dijo que no lo subestimara como si yo acabara de insultar a todo su linaje.

Me dio risa.

—Está bien. No te subestimo.

Su oreja se puso apenas roja.

Poquito.

Casi nada.

Pero lo vi.

—Sal —dijo.

—¿Perdón?

—Yo cocino.

—Puedo quedarme y decirte qué hacer.

—Vas a estorbar.

Abrí la boca.

La cerré.

Qué carácter.

—Bueno. Si explota la cocina, yo no tuve nada que ver.

—No va a explotar.

Me fui a la mesa con el dedo vendado, el orgullo herido y el estómago haciendo ruido.

Mientras esperaba, no pude dejar de pensar en sus manos.

No en las de la oficina.

Bueno, sí.

También.

Pero ahora pensaba en cómo me había limpiado la herida. En la forma en que bajó la voz cuando dijo que si dolía, se lo dijera.

Dante podía ser frío como mármol.

Y luego hacer algo así.

Eso confundía.

Mucho.

No tardó.

En menos de diez minutos puso frente a mí un tazón humeante de sopa de fideo con res y jitomate. Olía a jitomate cocido, carne y caldo caliente.

Me dejó cubiertos.

—Come.

—¿Tú hiciste esto?

—No. Lo hizo un fantasma.

Me quedé con la cuchara en el aire.

—¿Acabas de hacer un chiste?

—Come, Ximena.

Probé.

Y maldita sea.

Estaba buenísima.

—Está rica.

Dante no cambió mucho la cara.

Pero le vi los ojos.

Le gustó.

—¿De verdad aprendiste a cocinar?

—Cuando estudié fuera. No me acostumbraba a la comida de allá. Aprendí lo básico.

—Pues tu básico está mejor que muchas comidas de restaurante.

—Exageras.

—No. Está rica.

Comí con ganas. Mucha.

El hambre me ganó cualquier intento de verme delicada.

Dante puso su tazón frente a él, pero no comió de inmediato.

—¿No vas a comer?

—No tengo tanta hambre.

Lo miré.

—Come algo. Dormir con hambre se siente horrible.

Él sostuvo mi mirada.

Después tomó la cuchara.

No sé por qué eso me dio gusto.

Me quedé mirándolo comer.

Grave error.

Dante comía igual que hacía todo: tranquilo, limpio, sin prisa. Hasta sostener una cuchara le salía elegante.

Qué coraje.

—¿Qué pasa? —preguntó.

Aparté la vista.

—Nada.

Cuando terminamos, intenté levantar los platos.

Dante miró mi dedo.

—Ni se te ocurra.

—Sólo iba a...

—No.

—Dante.

—Te acabo de vendar. No vas a mojarte la herida por lavar platos.

Me senté otra vez.

—Hay lavavajillas —agregó.

—Está bien.

Él recogió todo.

Yo lo vi moverse por la cocina y tuve una idea peligrosa:

Dante Montalvo en traje, lavando la cena que él mismo preparó, era un problema.

Uno grande.

Subimos después.

Yo busqué una pijama y me fui al baño.

—No mojes el dedo —dijo desde la recámara.

—Sí, señor.

Lo dije en broma.

Pero al cerrar la puerta me ardió la cara.

Porque en su voz, esa preocupación tenía algo que me jalaba por dentro.

Para no mojarme el vendaje, llené la tina.

Me metí despacio.

El agua caliente me cubrió hasta los hombros y solté un suspiro largo.

—Qué rico.

Me hundí un poco más.

La tina era enorme.

Demasiado cómoda.

Y mi cabeza, que no sabía estar quieta, decidió imaginar algo que no debía.

Dante ahí.

Sin traje.

Sin camisa.

Sin nada.

En el mismo lugar donde yo estaba.

Abrí los ojos.

No.

No, Ximena.

Suficiente.

Me tardé más de la cuenta porque bañarse con un dedo vendado era una coreografía estúpida.

Cuando por fin salí, me puse un camisón naranja y abrí la puerta.

Dante estaba ahí.

Frente al baño.

Se había bañado en otro lado. Traía ropa de dormir oscura, el cabello todavía un poco húmedo y esa cara seria que no ayudaba en nada.

Su mirada bajó.

Yo sentí el cambio antes de entenderlo.

No me miró como en la mañana.

Me miró peor.

La piel me quedó sensible por el baño. El camisón se me pegaba un poco a los muslos. El vapor salía detrás de mí, y yo, brillante y caliente, debía verme como una idiota recién hervida.

Dante tragó saliva.

Lo vi en su garganta.

—¿Por qué tardaste tanto?

—Me quedé dormida un ratito en la tina.

Sus ojos volvieron a mi cara.

—¿Te dormiste?

—Poquito.

—Ximena.

Ahí estaba.

El tono.

—No mojé el dedo —me defendí, levantando la mano vendada—. Mira. Seco.

Dante miró mi dedo.

Luego mi muñeca.

Luego mi hombro descubierto por el tirante.

Se obligó a volver a mis ojos.

—No vuelvas a dormirte en la tina. El agua se enfría. Te puedes enfermar.

Pensé: suena como papá.

No lo dije.

Me gustaba vivir.

—Está bien.

—Yo también estoy cansado —dijo—. A dormir.

—Sí.

Di un paso.

Él dio otro.

Y de pronto me cargó.

—¡Dante!

Mis brazos rodearon su cuello por reflejo. Su mano quedó bajo mis piernas, la otra en mi espalda. Me llevó hasta la cama como si yo no pesara nada.

Me dejó sobre el colchón.

Pero no se apartó.

Sus manos quedaron a los lados de mi cuerpo.

Él encima.

Yo debajo.

El camisón se me subió un poco por los muslos.

Mi respiración se trabó.

Dante me miró.

No como si quisiera preguntarme si tenía sueño.

No.

Esa mirada ya la conocía.

Me quemó la cara, el cuello, el pecho.

—Dante...

Bajó la cabeza.

Me besó.

Esta vez no había pastel.

No había excusa.

Sólo su boca abriéndose paso sobre la mía, su cuerpo sobre mí, su respiración volviéndose más pesada.

Me aferré a su cuello.

No sé si para apartarlo.

No sé si para acercarlo.

Su mano bajó a mi cintura.

Luego a mi cadera.

Los dedos apretaron la tela del camisón y yo solté un sonido contra su boca.

Me dio vergüenza.

Dante lo tragó con otro beso.

La casa estaba callada.

Demasiado.

Se escuchaba todo: mi respiración rota, el roce de la sábana, la forma en que él tomaba aire cuando yo me movía bajo su cuerpo.

Su mano subió por mi costado.

Despacio.

No tocó donde no debía.

Pero casi.

Y ese casi me dejó temblando.

—No respires tan rápido —murmuró.

—No puedo.

La respuesta salió sincera.

Él apoyó la frente un instante contra la mía.

Su cuerpo estaba tenso.

Muy tenso.

Yo podía sentirlo.

Sentirlo de verdad.

La parte baja de mi vientre se apretó.

Dante volvió a besarme, más profundo, más lento, como si estuviera probando cuánta paciencia le quedaba.

No mucha.

Me separó apenas.

Sus ojos estaban oscuros.

El tirante de mi camisón había resbalado.

No sé cuándo.

Su mirada bajó a mi clavícula, a la curva que la tela apenas cubría.

Respiró hondo.

Su mano se cerró en mi cintura.

—Esta noche...

Se detuvo.

Mi corazón golpeó una vez.

Fuerte.

Su mano apretó un poco más.

No dolió.

Pero me dejó claro que, si no me apartaba en ese momento, él no iba a seguir fingiendo que sólo quería dormir.

Dante me miró a los ojos.

—Si vas a detenerme, hazlo ahora.

1
Maria Riquelme
,me gustó mucho tu novela escritora lo único es que me hubiese gustado más es que por lo menos al final XIMENA estuviera embarazada
Maria Riquelme
Me encanta este DANTE, porque no todos los hombres te van a comprar toallas higiénicas a muchos le da vergüenza, o simplemente dicen que eso es cosa de mujeres, por suerte yo tuve un marido así, él me compraba las toallitas, y también mi ropa interior
Maria Riquelme
Por fin se están soltando, ahora sol falta que confiesen que se aman, y puedan ser felices de verdad, y además DANTE puede llevarla a su empresa ojalá XIMENA no tome nada para evitar un embarazo
maiy medina
Imagínate que al final se descubra que el planeo todo para poder cambiar de novia 🤣🤣
maiy medina
🤔🤔🤔
Maria Riquelme
Estoy esperando que los dos confiesen que se aman porqué eso es lo que sucede, XIMENA no lo dice porque cree que DANTE no siente amor por ella y el pie da lo mismo de ella
Maria Riquelme
Por fin alguien que no ataque a XIMENA
Maria Riquelme
Siguen quejándose de la trama si no les gustó o la encuentran aburrida y monótona ya dejen de leerla ya vamos en más de 50 capítulos y dicen con lo mismo, ya dejen de leer, y no continúen con sus aburridos comentarios que ya molestan
Maria Riquelme
Ya dejen de atacar a la protagonista, me gustaría saber qué harian uds si fueran ella es, además si no les gusta, no sigan leyendo y asunto arreglado y dejen de atacarla
Maria Riquelme
me cargan estos comentarios acaso no entendieron, DANTE cuando s casaron le dijo que no habría sentimientos solo iban a estar casados, y después tuvo sexo con ella que se supone que ella haga después de lo que él dijo además el también solo la busca para tener sexo y tampoco le dice si siente o está sintiendo algo por ella yo haría lo mismo y creo que ella si siente amo por DANTE pero no se atreve a decirlo por miedo que él pueda le diga lo que le dijo al casarse y sea solo ella la que se haya enamorado
Natalia Cm
La verdad es que empezó interesante pero ya se está volviendo rutinario, no veo que avance, se porta tímida, pero no es tímida para gastar el dinero de él, eso habla mucho de ella también, ah y con la hermana si se comporta a la altura, firme. Además que solo ella narra y eso ya me resulta aburrido.
Natalia Cm: Exactamente, avance al capitulo 50 y todavía nada que se anime con su esposo, mejor deje de leerlo y me fui a la final 🤣🤣🤣🤣.
total 2 replies
Natalia Cm
Otro coche?? no que ya había comprado uno
Natalia Cm
Bueno también quiero saber desde el punto de vista de Dante, qué se exprese igual, porque Ximena lleva más de 4 capitulos narrando.
Natalia Cm
Aunque Ximena es un poco ambiciosa, rápido se fue a gastarse el dinero.
Natalia Cm
Quiero esos daños emocionales señor Pool 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Natalia Cm
Siento que Dante planeo la traición para casarse con Ximena ☺️☺️☺️
noemi rios
Exelente
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
AYA
🙄🙄🙄🙄No se que decir de estos protagonistas o de la trama en general, 😒😒
AYA
🙄🙄🙄🙄No se que decir de estos protagonistas o de la trama en general, 😒😒
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