Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 17
Las palabras claras y firmes de Marlon parecían haber puesto un freno a sus intenciones, pero Emilia no era de las que se daban por vencidas fácilmente. Al ver que su estrategia de comparaciones y dudas no daba el resultado esperado, decidió cambiar de táctica: ya no se mostraría como una rival, sino como una amiga comprensiva, paciente y dispuesta a “ayudar”. Su objetivo seguía siendo el mismo: encontrar cualquier fallo, por pequeño que fuera, para agrandarlo y demostrar que Andrea no era la mujer adecuada para estar a su lado.
Una tarde, se cruzó con Marlon en el centro de negocios donde él trabajaba. Lo saludó con una sonrisa tranquila y sin rastro de tensión, como si nada hubiera pasado entre ellos.
—Hola, Marlon —dijo con voz suave—. Me alegra encontrarte. Quería hablar contigo un momento, sin malentendidos ni discusiones. Solo como alguien que te conoce desde hace años y se preocupa por ti.
Marlon la miró con desconfianza, pero decidió escucharla para no ser descortés.
—Dime, Emilia. Pero ten en cuenta que mi postura sigue siendo la misma que te expresé delante de todos.
—Lo sé, lo respeto —respondió ella, levantando las manos en señal de paz—. Ya no vengo a pedirte que vuelvas conmigo ni a juzgar tus decisiones. Solo quiero ofrecerte mi amistad, como siempre lo hemos hecho. Creo que, si mantenemos la distancia, solo dará pie a más rumores. Es mejor que nos vean como lo que somos: personas que se separaron pero siguen teniendo respeto mutuo.
Marlon dudó, pero aceptó por el momento. No sabía que esa cercanía fingida le permitiría a Emilia estar más atenta a todo lo que pasaba en su vida.
—Está bien —respondió él con cautela—, pero no esperes que hablemos de temas personales ni de Andrea. Eso es asunto nuestro.
—Claro que no —aseguró ella, aunque en el fondo ya estaba planeando su siguiente movimiento.
Días después, en una reunión social, Emilia aprovechó un pequeño descuido de Andrea: al sentarse con prisa, derramó un poco de agua sobre la mesa, algo sin importancia que cualquiera podría hacer. Emilia lo vio y, más tarde, comentó el hecho con tono preocupado ante los padres de Marlon, transformando un detalle sin valor en una señal de falta de control.
—La verdad es que me preocupa verla tan nerviosa y distraída —dijo con voz suave pero cargada de insinuaciones—. Entiendo que el embarazo cambia mucho a una mujer, pero se le nota inestable. Si en situaciones sencillas pierde la compostura, ¿cómo será cuando tenga que enfrentar los retos de criar un hijo y llevar una vida ordenada? Me da miedo pensar que esa inseguridad afecte también al niño.
Su hermana mayor asintió de inmediato, tomando sus palabras como ciertas.
—Tienes razón, Emilia. Cada vez que la vemos, notamos que no tiene esa serenidad que se necesita para formar un hogar estable. Tú, en cambio, siempre has sabido mantener la calma y el control en cualquier situación.
Emilia solo sonrió con modestia, sin decir nada más, pero sabiendo que había logrado su objetivo: convertir un error insignificante en una nueva duda sobre Andrea.
Más tarde, cuando se encontró con Marlon, volvió a usar su máscara de amiga preocupada.
—Marlon, no quiero meterme en lo que no me corresponde —le dijo con tono apenado—, pero he escuchado comentarios sobre cómo se comporta Andrea en público. Sé que es difícil para ella con todo lo que lleva encima, pero la gente habla y cree que no tiene la madurez necesaria para llevar una familia adelante. Solo te lo digo para que estés alerta, por tu bien y por el de tu hijo.
Marlon frunció el ceño, reconociendo de inmediato la vieja estrategia, aunque ahora envuelta en palabras de aparente preocupación.
—Emilia, un pequeño descuido no significa falta de madurez —respondió con firmeza—. Todos cometemos errores, tú también y yo también. Andrea no tiene que ser perfecta, solo tiene que ser sincera y buena persona. Y eso lo demuestra cada día.
—Solo intento ayudarte a ver lo que quizás no quieres ver —insistió ella con dulzura—. Yo solo quiero que todo te salga bien.
Pero Marlon ya había comprendido que su actitud amable no era más que una nueva forma de atacar. Sabía que, aunque cambiara su forma de actuar, el objetivo de Emilia seguía siendo el mismo: buscar cualquier cosa para dañar la imagen de Andrea y ocupar su lugar.
—Gracias por tu “preocupación” —le dijo con claridad—, pero yo sé quién es mi mujer y qué clase de madre será. No necesito que nadie me señale sus errores ni los agrande para conveniencia propia. A partir de ahora, por favor, mantengamos la distancia que corresponde.
Emilia se quedó callada, fingiendo sentirse ofendida, pero en su interior solo sintió que la batalla se ponía más difícil, pero no imposible. Si no podía atacar de frente, seguiría esperando cualquier oportunidad, por pequeña que fuera, para sembrar la duda y demostrar que, a sus ojos, Andrea nunca sería lo suficientemente buena.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.