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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:126.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 24

​El trayecto de regreso a la mansión Volkov fue un torbellino de adrenalina y pavor. Elena apretaba el volante con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos, casi tanto como su rostro. En su bolso, el teléfono móvil se sentía como una brasa ardiente; contenía la voz de Sabrina negociando la vida de un niño, la prueba irrefutable que finalmente rompería las cadenas de Liam y salvaría a Ian.

​—Solo un poco más —se repetía Elena, con la voz quebrada por la urgencia—. Solo tengo que llegar a él.

​Al cruzar el umbral de la mansión, el ambiente se sentía pesado, como si las paredes mismas estuvieran al tanto de la traición que se gestaba. Elena no se detuvo a saludar. Corrió por el gran vestíbulo de mármol, buscando desesperadamente la figura de Liam. Sabía que Sabrina no tardaría en mover su siguiente ficha.

​—¡Liam! —gritó al llegar a la puerta del despacho—. ¡Liam, tienes que escuchar esto!

​En ese momento, un guardaespaldas alto y de rostro inexpresivo, llamado Petrov, se interpuso en su camino. Era uno de los hombres que Sabrina había estado "supervisando" personalmente en las últimas semanas.

​—El señor Volkov está ocupado, doctora —dijo Petrov con una voz monótona—. Por favor, espere en la estancia.

​—¡Es una emergencia! ¡Quítate de mi camino! —Elena intentó esquivarlo, pero el hombre la sujetó por el brazo con una fuerza innecesaria.

​En el forcejeo, el bolso de Elena cayó al suelo. Antes de que ella pudiera reaccionar, Petrov lo pateó hacia la sombra del pasillo y, con un movimiento rápido y ensayado, se agachó para "ayudarla". Cuando Elena recuperó su bolso segundos después, sintió un vacío gélido. Metió la mano frenéticamente: la billetera estaba allí, sus llaves también, pero el teléfono había desaparecido.

​—Mi teléfono... —susurró, mirando al guardaespaldas con horror—. ¡Me has robado el teléfono! ¡Dámelo ahora mismo!

​—No sé de qué habla, doctora. Solo la ayudé con sus pertenencias —Petrov retrocedió un paso, manteniendo la mirada fría.

​En ese instante, la puerta del despacho se abrió. Liam salió, pero no tenía la mirada de aliado que le había mostrado la noche anterior. A su lado, Sabrina estaba de pie, con un pañuelo de seda en la mano y una expresión de profunda decepción.

​—¿Qué es este escándalo, Elena? —preguntó Liam. Su voz era un latigazo de decepción.

​—¡Liam, Sabrina intentó sobornarme! —exclamó Elena, ignorando el protocolo—. Me ofreció cinco millones para matar a Ian en la cirugía. ¡Lo tenía grabado! ¡Pero este hombre me acaba de quitar el teléfono!

​Liam miró a Petrov, quien simplemente negó con la cabeza. Luego, Liam miró a Sabrina. Ella soltó un suspiro trémulo y se acercó a él, apoyando una mano en su brazo.

​—Liam, amor... esto es más triste de lo que pensaba —dijo Sabrina con una voz cargada de una falsa compasión—. Sabía que la doctora Ríos estaba bajo mucha presión, pero no creí que llegara a inventar algo tan atroz para ocultar sus propios pasos.

​—¿De qué estás hablando, Sabrina? —preguntó Liam, aunque su mirada ya empezaba a endurecerse hacia Elena.

​—Me dolió mucho tener que investigar esto —continuó Sabrina, sacando su propia tableta—. Pero después de verla actuar de forma tan extraña, pedí a seguridad que revisara sus movimientos fuera de la casa. Elena no fue a ninguna cafetería privada a verme a mí. Fue a reunirse con alguien más.

​Sabrina giró la pantalla hacia Liam. Elena se acercó, sintiendo que el mundo se desmoronaba. En la pantalla no había grabaciones, sino fotos de alta resolución tomadas desde un ángulo engañoso. En ellas se veía a Elena en la cafetería, pero el encuadre hacía parecer que estaba sentada frente a Víctor Marek, el rival de negocios de Liam que Sabrina había contactado previamente.

​En una de las fotos, Marek le entregaba un sobre a una mujer que, de espaldas y con la misma ropa que Elena, parecía estar recibiendo un pago.

​—Es un montaje... —susurró Elena, sintiendo que las lágrimas de rabia le nublaban la vista—. ¡Yo nunca hablé con ese hombre! ¡Era Sabrina quien estaba allí!

​—Las fotos no mienten, Elena —dijo Liam, y el tono de su voz era el de un juez que acaba de dictar sentencia—. Marek es el hombre que ha intentado destruir mi empresa durante años. Y aquí pareces estar vendiéndole los protocolos logísticos de la cirugía de mi hijo... o peor, secretos industriales que solo tú y yo conocíamos.

​—¡Liam, mírame! —Elena lo agarró de las solapas de la chaqueta, obligándolo a ver la desesperación en sus ojos—. ¡Ella robó mi teléfono porque ahí está la verdad! ¿Por qué crees que no lo tengo ahora? ¡Búscalo en Petrov!

​—Petrov ha trabajado para mi familia por diez años, Elena —respondió Liam, apartando las manos de ella con una frialdad que dolió más que un golpe—. Tú has estado aquí apenas unas semanas. ¿Y pretendes que crea que mi prometida, la mujer que se unirá a mi linaje, es una asesina, mientras tú te reúnes con mis enemigos en la víspera de la operación más importante de mi vida?

​Sabrina sollozó suavemente. —Lo que más me duele es que puso la vida de Ian en su boca para chantajearme. Dijo que si no le pagaba, dejaría que "algo pasara" en el quirófano para culparme a mí. Es un monstruo, Liam. Una mercenaria con bata blanca.

​Elena sintió un vacío absoluto en el pecho. La soledad de la verdad era el sentimiento más desgarrador que había experimentado jamás. Había arriesgado su carrera, su seguridad y su corazón por ellos, y ahora estaba allí, despojada de sus pruebas, siendo señalada como la villana por la misma mujer que planeaba un infanticidio.

​—Fuera —dijo Liam. Fue una palabra pequeña, pero cargada de un desprecio infinito.

​—Liam, por favor, el maletín... —intentó decir Elena, recordando los medicamentos que Sabrina había plantado—. Revisa mi maletín, ella puso cosas ahí...

​—Ya lo hicimos, doctora —intervino Sabrina con una sonrisa gélida tras su pañuelo—. Encontramos los fármacos prohibidos. Liam no quería creerlo, pero las pruebas son abrumadoras. Estaba preparando el terreno para que Ian fallara y así poder cobrar la recompensa de Marek.

​Liam cerró los ojos un segundo, como si estuviera intentando contener un dolor físico. Cuando los abrió, el "CEO de Hierro" había vuelto por completo.

​—No te entregaré a la policía todavía por respeto a lo que creí que eras —dijo Liam, su voz vibrando de una furia gélida—. Pero no volverás a tocar a mi hijo. Otros cirujanos se encargarán mañana. Vete de esta casa ahora mismo, antes de que cambie de opinión y te asegure una vida en prisión.

​Elena lo miró una última vez. Vio al hombre que amaba, ahora convertido en un extraño de piedra, manipulado por la mujer que le susurraba veneno al oído. Vio a Sabrina, cuya mirada triunfal le gritaba que había ganado.

​Sin decir una palabra más, con la dignidad que le quedaba y el corazón hecho pedazos, Elena se dio la vuelta. Caminó hacia la salida, sintiendo las miradas de los guardaespaldas clavadas en su espalda como dagas. Al salir a la lluvia, que ahora caía con fuerza, Elena se dio cuenta de que lo había perdido todo: su teléfono, su credibilidad, su amor y, lo más importante, la oportunidad de estar en ese quirófano para proteger a Ian del verdadero peligro.

​Se quedó bajo el aguacero, empapada y sola, dándose cuenta de que la evidencia había sido destruida, pero su voluntad no. Si Liam no quería ver la verdad, ella tendría que encontrar otra forma de entrar en ese hospital. Porque mañana, Ian entraría en una trampa mortal, y ella era la única que sabía cómo desactivarla, con o sin teléfono.

1
gabriela
muy linda bistoria
Silvia Muñoz Muñoz
si lo perdona ,sería la peor novela
Silvia Muñoz Muñoz
Ojalá nunca lo perdone
Silvia Muñoz Muñoz
Por favor autora ,como es posible que no la echo ,no puede ser
Silvia Muñoz Muñoz
Que clase de padre es ,que sabe que esa mujer no se va a quedar tranquila ,en vez de echarla la deja
Silvia Muñoz Muñoz
Que clase de padre es ,que sabe que esa mujer no se va a quedar tranquila ,en vez de echarla la deja
Deisy Campos
y otra vez cristo a padecer un nuevo comienzo otros drama si era salvar al heredero y ya está salvado para que la alargan más hasta aquí la llevó lo demás es más de lo mismo repeticiones y errores🤭🤭🤭🤭
Carmen
Pero la policía agarró a Sabrina huyendo de la mansión y ahora está en la clínica. No comprendo
Patricia Ayala
está muy interesante, pero hay partes donde se supone la detienen y luego aparece en otro lado /Shy/
Carmen
Para Sabrina, No Se la llevaron presa desde el hospital, como que ahora está en el ático de la mansión por Dios
Laura Altahona Blanco
Me gustan las novelas cortas y concisas, la trama es muy buena 🥹
alexandra velasquez
otra vez no aprendió la lección donde quedó la palabra d q nunca más desconfiaría d ella y para colmo x culpa d los mismos imbéciles ya es como mucho
Gloria
Yo espero que ella no perdone a ese hombre tan fácil , se deja manipular muy fácil , sinceramente cuando uno se enamora se olvida hasta del amor propio
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Wilt//Good/
Laura Bermea Barrera
Y las cámaras que no se han acordado de ellas
Gladys Maria Hernandez
La autora le a dado varias historias diferentes a la caída de Sabrina será que lo hizo para ver con cual nos quedamos o solo no recuerda cual escribió
Gladys Maria Hernandez
Liam es bruto o es que se hace. Cuanto dinero le ofreció él y no lo quiso? Como se le ocurre que va aceptar dinero de otra p.
Mary Olivera
van para delante h vuelven atras no tiene coerencia
Judith Bocanegra
Noooo porque termino,la 👍 verdad llore,pero sobre todo la disfrute deseo continuar leyendo más novelas asi ,escritas con amor y sobre todo con eso que casi no observamos y como la escritora plasma en sus palabras lo que leemos y disfrutamos ,trasladándose a estos lugares donde transcurre la obra,Dios te bendiga 😉 a ti y toda tu familia 👪
Alma D. Zarate
excelente y hermosa novela 😍
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