Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Carlos Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.
Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar s
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capítulo 1
Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Fernando Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.
Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar sus opiniones o sentimientos al respecto.
Selena no tenía la más mínima intención de casarse, y mucho menos con ese joven al que apenas conocía. Fernando, a quien había visto en algunos eventos sociales, no le despertaba ninguna simpatía. Por otro lado, su madre, Carmen, parecía actuar únicamente de acuerdo a lo que decía Santiago, sin cuestionar ni un poco.
En cuanto a Samuel, su vida matrimonial había sido favorable, ya que la joven con quien se casó estaba secretamente enamorada de él. Cuando decidieron unirse en matrimonio, Samuel fue sincero desde el principio y le informó que no sentía amor por ella. Sin embargo, la joven le respondió que con el paso del tiempo él empezaría a quererla, y en efecto, eso fue lo que sucedió. Ahora llevan tres años de casados y su relación se encuentra en buen estado.
Por otro lado, Selena tenía un novio en la universidad, lo que complicaba aún más su deseo de no embarcarse en un matrimonio que no le interesaba.
Santiago, el padre, organizó una reunión familiar la noche del viernes para cenar con la familia de Fernando. Al llegar, Selena se encontró con su hermana, quien le comentó: Hermana, él será tu esposo; no está tan mal, solo que es un poco arrogante. Ojalá papá no fuera tan insistente.
Selena la miró y respondió: No soporto a este hombre, hermana. Escúchame bien: si al llegar a tu mayoría de edad papá intenta casarte con alguien que no deseas, escápate y ven a buscarme. No te dejaré sola.
Celia la observó con preocupación y le dijo: Hermana, ¿de verdad piensas en escapar?
Selena dijo: Sí, hermana, no tengo intención de casarme con este imbécil; definitivamente no es mi tipo en absoluto.
Celia respondió con cautela: Hermana, deberías tener cuidado con lo que dices; no hables tan alto, papá podría oírte.
Selena, dándose cuenta de que la situación se estaba volviendo incómoda, agregó: Ya vienen, así que mejor dejemos de hablar de esto.
Ambas chicas compartieron una sonrisa nerviosa y, tras eso, se levantaron y se acomodaron en sus asientos.
Fernando, por su parte, observaba a Selena con una expresión seria en su rostro.
Fue entonces cuando Felipe, el padre de Fernando, intervino: Selena, eres una chica muy linda; estoy seguro de que harán una excelente pareja.
Amanda, la madre de Fernando, tomó el relevo y añadió con entusiasmo: Es cierto, mi hijo es apuesto y tú eres hermosa; ¡seguro que sus hijos serán muy guapos!
Selena sonrió con una mezcla de sorpresa y diversión, y comentó: Hijos, ni siquiera nos hemos casado y ya están hablando de tener hijos. Al escuchar las palabras de su hermana, Celia no pudo evitar sonreír, disfrutando del momento.
Santiago, con un tono serio, intervino: Selena, por favor, esa no es una respuesta adecuada. Fernando, por su parte, esbozó una sonrisa y la miró con un aire de desprecio ligero. Claro, cariño, no hay nada de malo en soñar. Mis padres están diciendo que eres hermosa, y yo lo apoyo. Además, imagínate, nuestros hijos serían igual de guapos, o incluso más, que nosotros dos.
Selena, sintiendo que la conversación se estaba volviendo demasiado intensa, lo miró con desdén y respondió: Lo siento, pero me parece un tanto apresurado hablar de tener hijos. En ese momento, Amanda, que había estado escuchando todo con atención, sonrió, disfrutando de la dinámica entre ellos dos.
Fernando, con una expresión de confianza y emoción, le dijo a Selena: Estoy seguro de que vamos a disfrutar mucho juntos, cariño. Sin embargo, al escuchar sus palabras, Selena lo miró con una mezcla de desdén y sorpresa, dejando entrever su reserva.
Fue Santiago quien interrumpió la tensión al anunciar: La boda será este fin de semana, ya que nuestras madres se han encargado de organizar todo. Las palabras de Santiago sorprendieron a todos, y Selena abrió los ojos, impactada, y exclamó: ¿Tan pronto?
Fernando, también atónito por la noticia, repetió: ¿Este fin de semana? No podía creer que todo estuviera tan apresurado. Amanda, tratando de tranquilizar a todos, afirmó con una sonrisa: Sí, mi amor, no se preocupen, ya está todo organizado y será algo realmente hermoso.
Selena volvió a mirar a su padre, buscando alguna respuesta o justificación, y le preguntó: ¿Tan pronto, papá? Santiago, con una expresión comprensiva en su rostro, le respondió: Claro, mi niña, es lo mejor. Pero Selena, sintiendo que algo faltaba, agregó con preocupación: ¿Y mi hermano aún no llega?.
Santiago comunicó con seriedad: Tu hermano no puede venir. Ante estas palabras, Celia, visiblemente preocupada por su hermana, interrumpió y dijo: Papá, mamá, el fin de semana es mañana, ¿por qué todo está sucediendo tan rápido?. Carmen, tratando de calmar la situación, respondió: Ya está todo listo, querida. No te preocupes, será una boda maravillosa.
Selena, sintiendo la tensión en el ambiente, miró a Fernando y luego a sus padres antes de levantarse y expresar su descontento: No, papá, no puede ser mañana. ¿Por qué todo se está dando tan apresuradamente? Papá, sabes que no estoy de acuerdo con esto. Sin embargo, solo te pedí que mi hermano estuviera presente, y ni siquiera eso vas a permitirme.
Ante esta situación, Santiago se puso de pie y, con un tono firme, dijo: Baja la voz y siéntate.