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Doble Vida.

Doble Vida.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: piscis 1

"Nadie sabe que detrás de esta mujer que plancha camisas y hornea galletas, hay otra que a las diez de la noche se convierte en alguien irreconocible.Y lo peor es que ya no sé cuál de las dos soy yo".¿Podrá Valeria continuar con su doble vida antes de que se derrumbe todo su mundo?

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La mujer perfecta.

WhatsApp – Chat con Andrés 💑

06:47

Andrés: Buen día, preciosa. Hoy salgo temprano, reunión de directores a las 8.

Val: Café listo y tu almuerzo en la mochila térmica. Te amo.

Andrés: ¿Qué haría sin ti? Eres la esposa perfecta.

Val: 😘😘😘 Suerte en la reunión.

Valeria dejó el teléfono sobre la mesada de la cocina y se quedó mirando la pantalla hasta que se apagó. "La esposa perfecta". Tres palabras que la atravesaban como agujas cada mañana. Porque la perfección era una máscara que pesaba cada día más, una armadura que había construido con tanto esmero que ya no sabía cómo quitársela sin desgarrarse la piel. Suspiró hondo, se ajustó el cinturón de la bata y volvió a la rutina.

Eran las siete de la mañana de un martes cualquiera de otoño. Las hojas doradas de los plátanos de la calle se arremolinaban contra el cordón de la vereda, y el aire frío se filtraba por las rendijas de la puerta del balcón. La cafetera terminó su ciclo con un pitido agudo que rompió el silencio. El olor a café colombiano inundaba la cocina, mezclándose con el aroma a pan tostado y la mermelada de frutilla que Valeria había preparado la noche anterior mientras los chicos hacían los deberes. Todo en orden. Todo bajo control. Todo perfecto. O al menos eso parecía.

Mateo, su hijo de ocho años, apareció en la cocina arrastrando la mochila por el suelo como si pesara cien kilos. Llevaba el uniforme del colegio mal abotonado —siempre se saltaba el tercer botón, el del medio— y el pelo revuelto como un nido de pájaros después de una tormenta. Detrás de él, Sofi, de seis años, sujetaba su conejo de peluche con una mano y se frotaba los ojos con la otra, dejando un rastro de legañas en las mejillas sonrosadas.

—Mateo, abróchate bien la camisa, que parece que te peleaste con el ropero y perdiste —dijo Valeria, mientras vertía leche chocolatada en los vasos de plástico con dibujos de superhéroes.

—Mamá, es muy temprano. ¿Por qué tenemos que ir al cole tan temprano? —protestó el niño, dejándose caer sobre la silla con un dramatismo teatral que habría merecido un aplauso.

—Porque la vida es así de cruel con los dormilones. Ven, desayuna antes de que se enfríe todo. Sofi, mi amor, ¿vos también estás peleada con el despertador?

—Mami, ¿hoy hay que ir al dentista? —preguntó Sofi, abrazando a su conejo con más fuerza.

—No, mi amor. El dentista es la semana que viene. Hoy es martes de natación, ¿te acordás?

—¡No me gusta natación! El agua está siempre fría —se quejó Mateo, pinchando una tostada con el dedo como si fuera un enemigo.

—Mateo, ya hablamos de esto. La natación es importante para tu salud. Además, tu profesor dijo que estás mejorando mucho la braza.

—El profesor siempre dice eso para que no me queje —murmuró el niño con la boca llena.

—A mí sí me gusta nadar. Soy una sirena —dijo Sofi, balanceando los pies debajo de la mesa.

—Eres mi sirena favorita, Sofi. Ahora terminen el desayuno, que el auto no va a esperar.

Valeria observó a sus hijos mientras untaba queso crema en una tostada. Esos momentos cotidianos, esas discusiones insignificantes, eran la banda sonora de su vida. Pero debajo de esa rutina impecable, había una verdad que quemaba como una brasa en el pecho. Una verdad que se ocultaba en un bolso deportivo escondido en el fondo del placard, detrás de las cajas de zapatos viejos que ya nadie usaba.

El teléfono de la casa sonó, cortando el hilo de sus pensamientos. Valeria atendió mientras secaba un vaso con el repasador.

—¿Señora Gutiérrez? Soy la directora Martínez —dijo una voz formal al otro lado de la línea.

—Sí, directora, buenos días. ¿Todo bien?

—La llamo para confirmar la reunión de padres del viernes a las seis de la tarde. Será en el salón de actos, como la vez pasada. Vamos a tratar el tema del festival de fin de año.

—Lo tengo anotado en el calendario. ¿Se va a tratar algún tema en particular que deba saber?

—Su hijo Mateo se anotó en el coro, ¿lo sabía usted?

—No me dijo nada. Ese niño me cuenta las cosas a medias —dijo Valeria, lanzando una mirada cómplice a Mateo.

—Bueno, ya se lo confirmo yo. Es un alumno muy entusiasta cuando se lo propone. Tiene buena voz, según la profesora de música.

—Gracias, directora. Allí estaré puntual. Buen día.

—Hasta el viernes entonces, señora Gutiérrez.

Apenas colgó, el teléfono volvió a sonar. Esta vez era su madre, Elena, desde el departamento donde vivía sola desde que había enviudado.

—Hija, ¿estás ocupada? —preguntó Elena con una voz débil que Valeria conocía bien.

—Mamá, siempre tengo tiempo para vos. ¿Cómo amaneciste hoy?

—Un poco cansada, pero bien. Quería pedirte que pases por casa si podés. Necesito que me alcances unos análisis al hospital antes del mediodía.

—Claro, mamá. Paso después de dejar los chicos en el cole. ¿Necesitás algo más? ¿Te compro algo en la farmacia?

—No, hija, con que vengas un ratito me alcanza. Ya sabés que me sobra con verte.

—Entonces nos vemos en un par de horas. Te quiero, mamá.

—Yo también, Valeria. Sos mi ángel de la guarda.

Antes de que pudiera volver a los niños, el portero del edificio, Don Ramón, golpeó la puerta de servicio con dos toques suaves.

—Buenos días, Doña Valeria. Perdón que la moleste tan temprano —dijo el hombre mayor, con la gorra en la mano y una llave inglesa en la otra.

—No es molestia, Ramón. ¿Pasó algo?

—Se rompió la bomba de agua del edificio. Va a estar cortado el suministro un par de horas mientras la arreglo. Quería avisarle por si necesita juntar agua para los chicos.

—Gracias por avisar. Voy a llenar unas botellas ahora mismo.

—No se preocupe, en cuanto esté arreglado le golpeo la puerta otra vez. Disculpe las molestias.

—No es nada, Ramón. Gracias por su trabajo.

Justo cuando cerraba la puerta, Doña Rosa, la vecina octogenaria del departamento de al lado, asomó la cabeza por el pasillo con un batín de flores y ruleros en el pelo.

—¡Valeria! Disculpá, querida, ¿no tendrás un poco de azúcar? Me quedé sin nada y no puedo bajar al súper hasta que llegue la chica que me ayuda —dijo la anciana, apoyándose en su bastón.

—Claro, Rosa, pase. Siempre tengo azúcar de más. ¿Cuánta necesita?

—Con media taza me alcanza, mi vida. Es para el café con leche. A mi edad, es lo único que me despierta.

—Saluden a la vecina, chicos —pidió Valeria.

—Buen día, Doña Rosa —dijeron los niños a coro, sin mucho entusiasmo.

—Buenos días, mis amores. Valeria, qué suerte tenés con esta familia. Sos una madre ejemplar, de las que ya no quedan.

—Gracias, Rosa. Tenga el azúcar. Después me la devuelve cuando pueda, no se preocupe.

—No, no, faltaba más. Yo te la traigo en un rato con unas galletitas que horneé ayer. Gracias, vecina.

Sonó entonces un mensaje de WhatsApp en el celular de Valeria. Era un audio de su amiga Camila, que siempre aparecía en los momentos más caóticos.

—Val, amiga del alma, sé que es temprano pero necesito desahogarme. Anoche discutí con Javier otra vez por el tema de la hipoteca. No sé qué hacer. Después te cuento bien. Te quiero. Avísame si podemos tomar un café esta tarde. Muack.

Valeria suspiró y guardó el teléfono en el bolsillo de la bata. En ese momento, el timbre del frente volvió a sonar. Era el repartidor del supermercado con el pedido semanal de frutas y verduras.

—Buen día, señora. Pedido de la casa Gutiérrez —dijo el joven con una tablet en la mano y tres bolsas de papel madera.

—Ah, sí, las frutas y verduras. Pasá, pasá. Dejalo en la mesada, por favor.

—Son tres bolsas. ¿Dónde las pongo exactamente?

—Ahí nomás, al lado de la cafetera. ¿Tenés el ticket?

—Sí, acá está. ¿Me firma la conformidad en la tablet?

—Claro, dame que te firmo.

Andrés apareció por fin en la cocina, ajustándose el nudo de la corbata frente al reflejo de la ventana. Contempló la escena con una mezcla de asombro y diversión: el repartidor, la vecina saliendo con su bastón y el azúcar en la mano, los niños corriendo alrededor de la mesa, el portero golpeando de nuevo para avisar que la bomba ya estaba arreglada.

—Buen día a todos. ¿Qué es este caos tan temprano? —dijo Andrés, acercándose a Valeria para darle un beso en la mejilla.

—Buen día, mi amor. El delivery, la vecina, el portero, mi mamá, la directora, Camila... una mañana movidita, como siempre.

—La vida perfecta, ¿no? —dijo Andrés con una sonrisa que a Valeria le pareció la más triste del mundo.

—Algo así —respondió ella, forzando una sonrisa.

Andrés tomó su café de un sorbo, agarró el maletín y se despidió con un beso rápido. Los niños salieron corriendo hacia el ascensor con las mochilas rebotando en sus espaldas. Valeria los siguió, cerrando la puerta con llave.

Esa noche, cuando todos durmieran, Valeria abriría el placard, sacaría el bolso deportivo del fondo y se convertiría en Luna, la bailarina del Club Eclipse. Pero eso era un secreto que ninguno de los diez personajes que habían pasado por su cocina esa mañana podía siquiera imaginar.

1
noris partidas
ya es momento de que dustraifan y se olvide todo lo malo que. ivieron o sean solo anécdotas que ayudan a crecer
noris partidas
ya es momento de que dustraifan y se olvide todo lo malo que. ivieron o sean solo anécdotas que ayudan a crecer
noris partidas
me encanta la historia rñee está novela escritora. una mujer que lucho por su madre y por su matrimonio
noris partidas
me gusta la trama, a pesar de todo la comprensión del esposo. y que van a poner preso a esow corruptos desalmadow
noris partidas
que no le pase nada a ninguno.y a este hombre lo pongan preso y pague lo que ha hecho
noris partidas
que no le pase nada a ninguno.y a este hombre lo pongan preso y pague lo que ha hecho
noris partidas
es duro pero debe decirle a su esposo. sino si matrimonio se viene abajo
Loba
pobrecita Sofi🥰
Loba
me gusta cantidad.
Sonia
preciosa novela
Sonia
preciosa 💖
Jaly
me encantó 🥰
Jaly
Muy bonita esta novela . La continuaré leyendo.
Betty
linda novela
Betty
linda novela 👏
Liane
preciosa sigue así 👏
Virgo
👏👏👏👏
Ceni
me encanta esta novela
Galia
bella novela
Shaina
excelente
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