Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.
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Capitulo 8
Después de que Isabella se fue, la mansión quedó en un silencio extraño, pesado, sofocante. Permanecí sentada sola en la sala principal mientras observaba las enormes ventanas cubiertas por la luz gris de la tarde. Mi reflejo apenas se distinguía sobre el cristal, pero aun así no podía dejar de mirarme, porque seguía intentando acostumbrarme a esta nueva versión de mí.
O tal vez… a la verdadera.
Durante años viví reaccionando a las decisiones de otros. Mi familia decidía cómo debía actuar. Alexander decidía cuánto afecto merecía recibir. Isabella decidía qué debía usar, pensar o incluso sentir. Y yo simplemente sobrevivía alrededor de ellos, pero ahora era diferente, ahora tenía información, conocía el futuro, conocía sus mentiras y eso significaba que, por primera vez, podía moverme antes que ellos.
Mis dedos golpeaban suavemente el brazo del sofá mientras organizaba cada recuerdo dentro de mi cabeza. Necesitaba pensar con inteligencia. Porque aunque quisiera destruirlos inmediatamente, sabía perfectamente que no podía hacerlo sola.
Alexander todavía tenía demasiado poder, demasiadas conexiones, demasiada influencia sobre mi familia y yo… aunque seguía siendo heredera de una de las empresas más importantes del país, todavía estaba atrapada dentro de la imagen de “la hija emocional e ingenua”.
Nadie me tomaría en serio todavía, especialmente no en el mundo empresarial, solté una pequeña risa amarga, qué irónico.
En mi vida pasada terminé siendo una pieza fácil de eliminar precisamente porque todos creían que yo era débil y para ser sincera… yo también lo creí durante mucho tiempo.
Cerré los ojos lentamente mientras recordaba cada detalle de los años anteriores a mi muerte, las reuniones empresariales, los contratos, las alianzas, las personas que sonreían en cenas elegantes mientras planeaban destruirse entre ellas al día siguiente, ese mundo era cruel, pero esta vez yo también podía serlo.
Abrí los ojos de golpe apenas un nombre apareció dentro de mi cabeza.
Dante.
Sentí un ligero escalofrío recorrerme, porque incluso después de tantos años, seguía recordándolo perfectamente.
Dante Morelli.
El hombre al que todos temían dentro del mundo empresarial, era frío, inteligente, calculador y peligrosamente poderoso, mucho más que Alexander.
En mi vida pasada apenas interactué realmente con él. Solo coincidimos algunas veces en reuniones corporativas y eventos importantes. Pero incluso así, jamás olvidé algo específico.
Dante odiaba profundamente a Alexander.
En aquel entonces no entendía por qué, ahora sí, porque Alexander llevaba años intentando infiltrarse en negocios que pertenecían indirectamente al grupo Morelli. Manipulaba acciones, filtraba información y utilizaba contactos para ganar terreno donde no debía y Dante lo sabía.
La diferencia era que en mi vida pasada yo jamás presté atención suficiente para comprender el alcance de todo eso, porque estaba demasiado ocupada intentando salvar una relación muerta.
Qué vergonzoso era recordar aquello.
Me levanté lentamente del sofá mientras mi mente comenzaba a trabajar más rápido, Dante no era un hombre amable, tampoco confiable, pero sí era alguien práctico y los hombres prácticos siempre entendían el valor de los beneficios mutuos.
Comencé a caminar lentamente por la sala mientras organizaba ideas.
Si quería aplastar a Alexander necesitaba poder real, influencia real, información y sobre todo… alguien que pudiera protegerme mientras yo comenzaba a mover piezas dentro de este juego, porque no era estúpida.
Sabía perfectamente que Alexander sería peligroso si sentía que estaba perdiendo control sobre mí y si Isabella comenzaba a sospechar… No.
Todavía era demasiado pronto para actuar impulsivamente, necesitaba una alianza temporal, fría, conveniente y Dante era probablemente la única persona capaz de enfrentarse directamente a Alexander sin pestañear. El problema era… ¿Por qué aceptaría ayudarme?
Me detuve lentamente, porque ahí estaba la verdadera cuestión, Dante Morelli no era un héroe, no salvaba personas, no hacía favores gratuitos. Si quería que trabajara conmigo, necesitaba ofrecerle algo que realmente le interesara y entonces lo recordé.
La expansión internacional.
Mis ojos se abrieron apenas, claro, en mi vida pasada, unos meses después de mi compromiso oficial con Alexander, la empresa de mi familia perdió una oportunidad multimillonaria de expansión hacia Europa.
¿Por qué? Porque Alexander manipuló a mi padre para rechazar la alianza con Morelli Group, recuerdo perfectamente aquella discusión. Alexander insistió en que Dante era “demasiado peligroso” y convenció a todos de trabajar únicamente con sus empresas asociadas, qué conveniente, ahora entendía perfectamente por qué, Alexander necesitaba mantener lejos a alguien que pudiera destruirlo y mi familia fue lo suficientemente idiota para escucharlo, sentí una sonrisa lenta aparecer sobre mis labios.
Ah… Eso sí podía usarlo, porque yo conocía exactamente qué proyecto quería Dante y también sabía que terminaría convirtiéndose en una de las expansiones más exitosas del mercado internacional.
Escuché pasos acercándose, giré apenas la cabeza y Clara apareció observándome con cierta curiosidad.
—Señorita… lleva casi una hora caminando sola.
La miré directamente y después de tanto tiempo sintiéndome perdida, creo que fue la primera vez desde que desperté que realmente me sentí segura de algo.
—Clara.
—¿Sí?
—Necesito información sobre alguien.
Ella parpadeó sorprendida.
—¿Quién?
Mis labios se curvaron apenas.
—Dante Morelli.
El silencio fue inmediato, Clara incluso abrió ligeramente los ojos.
—¿El director ejecutivo del Grupo Morelli?
Asentí lentamente, ella parecía genuinamente confundida.
—Pero… usted jamás habla con él.
Porque en mi vida pasada fui una estúpida, porque ignoré a la única persona que realmente intentó advertirme sobre Alexander, porque Dante se acercó a mí una vez durante una gala y me dijo algo que nunca olvidé.
“Las personas desesperadas por amor suelen convertirse en las más fáciles de manipular.”
En aquel entonces me ofendí, ahora entendía que intentaba abrirme los ojos, solté una pequeña risa baja.
—Supongo que eso va a cambiar.
Clara seguía observándome confundida.
—¿Pasa algo con él?
La miré unos segundos antes de responder.
—Tal vez sea la única persona en este país que puede ayudarme a destruir a Alexander.
Ella pareció alarmarse inmediatamente.
—¿Destruir…?
—No voy a quedarme esperando a que vuelvan a arruinar mi vida.
Mi propia voz sonó más fría de lo que esperaba, pero era verdad. Ya no quería sobrevivir, quería ganar. Clara dudó unos segundos antes de hablar más bajo.
—Señorita… he escuchado cosas sobre Dante Morelli.
—Yo también.
—Dicen que es despiadado.
Sonreí apenas.
—Perfecto. Porque yo también estoy cansada de ser amable con personas que no lo merecen.
Clara guardó silencio, y... Podía entender su preocupación.
Dante no tenía buena reputación precisamente por ser gentil. Era conocido por destruir empresas completas sin remordimiento si alguien se convertía en un obstáculo para sus negocios, pero eso no me asustaba, porque esta vez no estaba buscando amor, ni protección emocional, ni un hombre que me hiciera sentir querida.
No.! Estaba buscando un aliado y los aliados no necesitan afecto, necesitan objetivos compatibles.
Me acerqué lentamente a una de las ventanas mientras observaba la ciudad extenderse frente a mí.
La antigua Mía jamás habría sido capaz de hacer algo así, jamás se habría atrevido a acercarse voluntariamente a alguien como Dante Morelli, pero la antigua Mía murió. Y esta nueva versión de mí… Estaba lista para jugar el mismo juego que ellos, incluso si tenía que ensuciarse las manos para lograrlo.