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EL PRECIO DE TU LINAJE

EL PRECIO DE TU LINAJE

Status: En proceso
Genre:Vientre de alquiler / Madre por contrato / Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

James Fernández lo tiene todo: es un arrogante CEO tecnológico de 26 años y el playboy más cotizado de Madrid. Pero un devastador diagnóstico de cáncer destruye su mundo: tiene una semana para salvar su descendencia antes de quedar estéril para siempre. Su única opción es un vientre de alquiler exprés en Grecia.
Estela Gómez tiene 20 años y su vida es un infierno de deudas por culpa de una estafa familiar. Cuando su madre colapsa y necesita una cirugía de urgencia que no pueden pagar, Estela toma una medida desesperada: aceptar el frío contrato de James a cambio de la vida de su madre.
Lo que empieza como una transacción comercial secreta se transforma bajo el ático de la Castellana. Entre la quimioterapia de él y los latidos de un embarazo inesperado, la mentira se mezclará peligrosamente con un amor real capaz de desenterrar los secretos más oscuros del pasado.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 5. MENTIRAS PIADOSAS Y BILLETES DE AVION

Estela miró a través del cristal de la Unidad de Cuidados Intensivos. Su madre, Elena, descansaba bajo los efectos de la anestesia, conectada a varias máquinas que pitaban con un ritmo constante y tranquilizador. La operación había sido un éxito, el cirujano le había asegurado que los doce mil euros habían llegado justo a tiempo para limpiar la infección biliar. Estela debería haberse sentido aliviada, pero el pecho le ardía de dolor. Mañana a primera hora salía su avión hacia Atenas, y la idea de marcharse y dejar a su familia en ese estado la estaba matando por dentro.

Sintió una mano temblorosa apoyarse en su hombro. Se giró y vio a su hermano Lucas, con los ojos hinchados de no haber dormido.

—Estela… ¿de dónde has sacado tanto dinero? —preguntó el chico en un susurro, con una mezcla de agradecimiento y miedo—. Ayer no teníamos ni para el pan y de repente pagas la operación más cara del hospital. ¿Qué has hecho?

A Estela se le rompió el corazón. Desvió la mirada hacia el suelo, tragándose las lágrimas y ensayando mentalmente la mentira que Valeria, la abogada, la había ayudado a pulir. Sabía que si Lucas o su madre descubrían la verdad sobre la gestación subrogada, jamás lo aceptarían. Preferirían morir antes que verla vender su vientre a un millonario.

—Conseguí una beca de trabajo internacional, Lucas —mintió, forzando una sonrisa que no le llegó a los ojos—. Valeria, la abogada de la asociación, vio mis notas de la universidad antes de que la dejara. Me ha recomendado para un puesto de asistente personal de un gran empresario de la tecnología. El contrato es de nueve meses en el extranjero, con alojamiento incluido.

—¿Nueve meses? —Lucas la miró, asustado—. ¿Te vas ya? ¿Dónde?

—A Grecia. El jefe es un hombre muy importante y exige exclusividad absoluta. Como adelanto por mi contrato de confidencialidad y dedicación, me han transferido el fondo médico para mamá. Es una oportunidad única, Lucas. Gracias a esto, no solo operamos a mamá, sino que podré enviaros dinero cada mes para pagar la casa, las facturas y que tú puedas estudiar tranquilo sin que el tío Cristof nos amenace.

Lucas la abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su cuello.

—Te voy a echar de menos, hermana. Prométeme que estarás bien. Ese hombre... ¿es bueno contigo?

Estela cerró los ojos, recordando la mirada fría y prepotente de James Fernández en el despacho de abogados. "Esto es un negocio. Tú pasas a ser de mi propiedad", le había dicho.

—Es solo trabajo, enano. Estaré bien, te lo prometo —mintió, acariciándole el pelo con el corazón hecho pedazos—. Ahora tienes que ser el hombre de la casa. Cuida de mamá. No le des disgustos cuando despierte y dile que la quiero.

A las seis de la mañana del día siguiente, la terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas estaba sumida en el bullicio habitual de los viajeros madrugadores. Estela esperaba junto a la zona de facturación, apretando las correas de su vieja mochila escolar, la única maleta que llevaba consigo. Su ropa desgastada contrastaba drásticamente con el despliegue que apareció ante ella unos minutos después.

James Fernández llegó flanqueado por Valeria Santos, la abogada. Él vestía unos vaqueros oscuros de marca, una chaqueta de cuero que costaba más que tres meses de alquiler de Estela y unas gafas de sol que ocultaban su rostro, a pesar de estar en el interior del aeropuerto. Se le veía tenso, rígido, con una mandíbula apretada que delataba los nervios que arrastraba por su inminente operación de cáncer. Tres días. Solo le quedaban tres días.

—¿Tienes el pasaporte en regla? —preguntó James a modo de saludo, con su habitual tono seco y cortante, sin siquiera mirarla a los ojos.

—Sí, señor Fernández. Aquí está —respondió Estela, sacando el documento con dignidad.

Valeria se interpuso entre ambos, fulminando a James con la mirada por su falta de tacto, y se giró hacia Estela con una expresión compasiva. Le entregó una carpeta de cuero con varios papeles y un billete de avión en primera clase.

—Estela, aquí tienes toda la documentación legal y médica en castellano y griego —explicó Valeria en voz baja—. En el aeropuerto de Atenas os estará esperando un chófer privado que os llevará directos a la clínica de reproducción asistida. El doctor Karalis ya tiene los historiales médicos preparados. Yo me quedaré en Madrid supervisando la evolución de tu madre en el hospital y asegurándome de que tu tío Cristof no se acerque a tu casa. No tienes de qué preocuparte aquí, concéntrate en el proceso.

—Gracias, Valeria. De verdad… no sé cómo pagarte esto —susurró Estela, sintiendo un atisbo de calidez en mitad de aquella pesadilla.

—Ya está pagado, Estela. Cuídate mucho —dijo la abogada, lanzándole una última mirada de advertencia a James—. Y tú, James, recuerda lo que firmaste. Modera ese carácter. Ella está haciendo algo extraordinario por ti.

James no respondió. Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el control de seguridad con paso firme.

—Muévete, Estela. El avión no va a esperar por nosotros.

Estela respiró hondo, miró hacia la salida del aeropuerto pensando en su madre y en Lucas, y luego se giró para seguir los pasos del arrogante millonario. El viaje hacia lo desconocido acababa de comenzar, y el peso de la mentira que dejaba atrás en España era tan grande como el futuro que llevaba en sus manos.

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Norma Lopez
Muy buena
Noemi Acevedo
me parece excelente me encanta
Noemi Acevedo
es buenísima pero tiene que seguir por favor
SIKEVALEN: subo capitulos cada dos dias, mañana tendras 10 capitulos mas. Me alegro que te este gustando. Un abrazo
total 1 replies
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