Marta es una mujer que lo tiene todo, hasta que un día su esposo y amor de su vida, Marcus le dice que ya no la ama, y que ahora está con su hermana gemela, lorena. ahora Marta se verá obligada a irse de él país sin dinero y sin sus tres hijos. Pero ella no se quedará de brazos cruzados, no, ella quiere venganza y en su camino para obtenerla se encontrará con Noel un chico al que Marcus hizo daño y que tiene tanta sed de venganza como Marta.
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Capitulo 17
—Este edificio es muy bonito —dijo Hanna cuando Marcus estacionó su coche frente al hermoso edificio en el que vivía.
Convencer a Hanna de mudarse con ellos para estar más cerca no fue tan difícil como Marcus creía. Principalmente por que Hanna no vivía en París, si no en Berlín. Y que mientras estaba en París, vivía en un hotel, y pagaba mucho dinero.
—Este cera tu nueva casa —susurró Marcus al oído de Hanna, lo que hizo que esta se estremeciera.
Hanna se volteo para estar de frente con Marcus, ahí se inclinó para besar a Marcus. Y mientras sus lenguas explotaban las bocas del otro, la mano de Marcus se deslizó suavemente por su cintura hasta llegar a su trasero, donde dio un fuerte apretón que hizo genio a Hanna, esta se separo de él, y se inclinó abre las mejilla de su amante y le susurro de manera sensual:
—No hagas eso aquí. Si lo haces puede que no me aguante.
—Eso es justo lo que quiero —responde Marcus y vuelve a apretar el culo de Hanna lo que hace que esta se ría.
Hanna se voltea con una sonrisa y entra al departamento. Marcus la mira con deseo y lujuria mientras se imagina lo delicioso que la pasará con Hanna.
—Señor, —dice él chófer —. ¿Dónde quiere que suba las maletas?
Marcus y lo mira y después mira el edificio.
—A mi departamento —responde Marcus —. Súbelas hasta mi habitación y déjalas sobre mi cama.
El chófer miró curioso a Marcus. Sabe que su nueva novia está ahí, y también sabe que hace tan solo dos meses imedio ayudó a la exesposa de Marcus a llevar un viejo mueble de la época de Luis XIV. Esta apunto de decir algo, pero en su ligar dice:
—Como guste, señor —toma las maletas y entra al edificio.
Hanna llega a la casa de Marcus, luciendo segura y decidida, pero apenas entra al salón mira a Sofía, sentada en un sillón con las piernas cruzadas y un libro en la mano. Cuando Sofía la mira ella se levanta sosteniendo aún su libro con los dedos dentro de la parte en la que se había quedado. Sus ojos verdes se topan y justo cuando Marcus entra por detrás del chófer Sofía lo mira con ira y desprecio.
—¡No puedo creer que hayas traído a esta mujer a nuestra casa! —Le reprocha Sofía a su padre —. ¿No es suficiente con lo que le hiciste a mamá? ¿No es suficiente con dormir con la hermana de tu esposa , ahora traes a tu otra amante?
—Sofía, entiendo que esto sea difícil para ti, pero necesitas entender que la vida no siempre sigue el camino que esperamos. —dice Marcus a su hija.
Mientras que Hanna se hace a un lado y mira la escena con cierto miedo, esta se intensifica, llenando la sala de tensión y resentimiento.
Sofía, visiblemente molesta, decide retirarse a su habitación, cerrando la puerta de forma enérgica.
—¡Dios! —Suelta Marcus molesto —. ¿no se que mierda hice mal, para tener que aguantar todo esto?
—Tranquilo, cariño —dice Hanna moviendo suavemente sus manos por los tensos hombros de Marcus. Depuse se reclina sobre el y le susurra al oído: —. Podemos hacer lo que tanto queríamos ¿no quieres?
Pero Marcus niega desesperado con la cabeza. Marcus, sintiéndose abrumado por la situación, sale de casa para tomar un poco de aire fresco y aclarar su mente.
Mientras tanto, recostado en su cama Lucas es los pasos molestos de Sofía recorrer el pasillo. El saca su cabeza por este y ve a su hermana entrar molesta a su cuarto. Las ganas, y necesidad de ir tras ella son enormes, pero no, no puede seguir así. Más con las cosas que están pasando por su mente.
Regrese a su cama donde se deja caer exhausto por que esta pasando. Entonces alguien entra a la habitación. Es Alexios. Mira interrogante a Lucas y le dice:
—¿Dónde esta tu amigo? —Pregunta con una sonrisa.
Lucas molesto si incorpora en la cama sentándose.
—Nikos no es mi amigo —responde molesto —. Y me importa una mierda donde esta.
—Tranquilo, tranquilo, yo solo preguntaba —respondió Alexios con cara de no romper un plato.
—¿Sabes que? ¡Pudiese idiota! —Dice Lucas saliendo de su cuarto.
Camina hasta la habitación de su hermana y pega la oreja, y la escucha llorar. Sabe que debe entrar, pero tiene miedo de lo que él sienta cuando entre. Así que decide salir de ahí. Sale del departamento apresurado por un poco de tranquilidad.
Hanna entra a la cocina para tratar de buscar algo de agua, entonces se encuentra a Lorena, sentada en un banco, frente a la cocina, con un vaso de agua lleno al tope frente a ella. Esta recargada sobre su brazo, con la palma de su mano sosteniéndola y su dedo índice está presionado con desesperación sobre su frente.
Ella esta en un estado de desesperación y anhela que todo este caos se arregle. La felicidad que esperaba encontrar al lado de Marcus, a sido toda una mentira, sus hijos están desatados, y sus sobrinos la odian. Además de que la felicidad que tanto había esperado para Daniel, nunca se había logrado, su hijo estaba deprimido y quería salir de ese círculo vicioso de decepciones, peleas y fritos en el que estaban metidos.
Hanna la miro y Lorena levanto la vista y la vio, entonces bajo la vista cansada de toda la mierda que abundaba en su punta vida. Hanna se acercó a ella.
—Lorena, sé cómo te sientes cuando alguien te aparta por otra persona. —Le dice Hanna a Lorena —. Estoy aquí para lo que necesites, aunque no lo creas.
Lorena, mirando a Hanna con sorpresa y curiosidad, siente un destello de esperanza en medio de su confusión.
—No entiendo por qué estás dispuesta a ayudarme después de que prácticamente todo esto es culpa tuya —suelta Lorena, para después continuar: —. Además claro, de que debería odiarte por todo lo que me estas haciendo.
Hanna, toma delicadamente la mano de Lorena, y le dice:
—Se que estas enojada conmigo… y lo entiendo, de verdad. Al fin y al cabo te estoy quitando a tu novio.
—No me lo quitas —Le dice Lorena a Hanna —. Por que el sigue aquí conmigo, y no se fue contigo a cualquier hotel de mala muerte.
—Si yo te digiera los lugares a los que me ha llevado… —empieza a explicar Hanna pero Lorena la interrumpe.
—No me digas eso. No me digas nada.
—No lo haré Lorena —responde Hanna —. Se que a veces, la vida nos lleva por caminos inesperados. Comprendo tu dolor y tu deseo de que las cosas se solucionen. Estoy aquí para escucharte y apoyarte en lo que necesites.
Un destello de conexión surge entre Lorena y Hanna, y ambas mujeres comienzan a platicar, compartiendo sus experiencias y emociones. Poco a poco, Lorena se va abriendo y acercando más a Hanna, encontrando en ella una compañía inesperada en medio de la adversidad.
la que se está volviendo disfuncional es mi cabeza
tratando de asimilar tanta vaina loca que se le ocurre a la escritora
ahí si que te pasas escritora
claro entiendo que sin guía razonable yva esas. edades puedan confundirse
por favor aclaralo
la novia y la amante amigas???
dónde se ha visto tanta empatía
y el tipo?? los adjetivos que se me ocurren me los censura la aplicación
descarado es poco
ya quiero saber cómo va a pagar todo
el karma existe y pasa factura
tanto sus hijos como sus sobrinos