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Corazón Resentido

Corazón Resentido

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Celina González ♥️

Cinco años atrás, ella destrozó su corazón. Hoy, él regresa convertido en el poderoso heredero de un imperio, listo para ver caer a quienes lo despreciaron.

Cuando la familia de ella cae en la ruina, su padre la obliga a comprometerse con el magnate que puede salvarlos, sin imaginar que es el mismo hombre al que ella humilló en el pasado. Él acepta la unión solo para cobrarse cada lágrima y pisotear su orgullo.

Sin embargo, una noche de irresistible pasión arrastra a su corazón a una tregua, aunque al despertar vuelve a tratarla con crueldad. Todo cambia cuando ella se desmaya por una amenaza de aborto y sale a la luz su embarazo.

¿Seguirá buscando venganza o protegerá la vida que los une?

NovelToon tiene autorización de Celina González ♥️ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

El trayecto desde el hospital hacia la mansión transcurrió en un silencio denso y asfixiante. Camil permaneció reclinada en el asiento trasero del automóvil blindado, mirando a través de la ventanilla con una mano apoyada instintivamente sobre su vientre.

Horas antes, mientras Damián arreglaba el alta médica en un arranque de furia, el especialista había aprovechado un breve instante a solas para hablarle con absoluta franqueza. El médico le había confirmado en voz muy baja, tras revisar los últimos exámenes de laboratorio, que la amenaza de aborto se había controlado a tiempo. Su bebé continuaba con vida, pero la advertencia del doctor había sido contundente: su cuerpo estaba al límite del colapso. Cualquier alteración emocional fuerte o esfuerzo físico podría desencadenar una pérdida irreversible. Necesitaba reposo absoluto y, sobre todo, una calma que en ese entorno parecía imposible de alcanzar.

Al cruzar los imponentes portones de la propiedad de los Rothschild, el vehículo se detuvo frente a la escalinata principal. El chofer le abrió la puerta con desmedida cortesía, pero al ingresar al enorme recibidor de mármol, el vacío del lugar la recibió como un golpe en el pecho.

Damián no estaba.

Camil subió los escalones lentamente, sosteniéndose del pasamanos de madera tallada. Cada paso le pesaba en las articulaciones. Al llegar a la suite principal, impulsó la puerta y caminó directo hacia la cama de dos plazas. Se dejó caer sobre las sábanas suaves, sintiendo cómo el cansancio acumulado amenazaba con quebrarla.

Acomodó la almohada y cerró los ojos, intentando respirar despacio para calmar el dolor sordo que le oprimía el abdomen. Sin embargo, el silencio de la habitación solo sirvió para liberar las sombras de su mente.

Afloraron de inmediato los recuerdos de las discusiones pasadas, pero en especial, resonaron en sus oídos las palabras que Damián le había escupido semanas atrás en un arrebato de ebriedad y rencor: la confesión brutal de que en el pasado, tras la separación de ambos, él había intentado atentar contra su propia vida. Recordó la mirada desorbitada de él al contárselo, el odio mezclado con el desamparo de quien se sintió desechado como basura.

En aquel momento, Camil no supo cómo procesar la magnitud de semejante revelación, ahogada como estaba en sus propias culpas y en el chantaje de su padre. Ahora, sintiendo la pequeña vida que crecía en su interior, el recuerdo de ese intento de suicidio le oprimía el corazón con un dolor agudo y desgarrador. Damián estaba roto desde hacía años, y la sola idea de lo cerca que estuvo de perderlo para siempre la hizo estremecer.

El hilo de sus pensamientos se interrumpió abruptamente al escucharse dos golpes suaves en la puerta de madera.

—Adelante —musitó Camil, incorporándose despacio sobre los codos.

Dos jóvenes del personal de servicio ingresaron a la estancia con la mirada baja y expresión de profunda incomodidad.

Llevaban entre sus manos grandes fundas protectoras de vestuario y cajas de cartón.

—Disculpe la molestia, señora Rothschild —habló una de ellas con la voz entrecortada por el apuro—. Venimos a recoger la ropa del señor Damián.

Camil frunció el entrecejo, confundida por la solicitud.

—¿Recoger su ropa? —preguntó ella, sintiendo una vaga punzada de angustia—. ¿Para qué? ¿A dónde se va a trasladar?

Las empleadas se miraron entre sí con evidente pena, temerosas de cometer una indiscreción ante la esposa de su patrón.

—Solo recibimos órdenes directas de la gerencia de la mansión, señora —respondió la otra joven, ajustándose el uniforme con nerviosismo—. Nos indicaron vaciar todos los armarios del señor y retirar sus pertenencias personales para que la habitación quede completamente cómoda y a su entera disposición. Solo para usted.

Las palabras resonaron en el aire con la frialdad de una sentencia. Camil sintió cómo el corazón se le partía en dos, enviando una descarga helada por sus venas. Damián no solo había salido de la habitación; estaba borrando su presencia del espacio que compartían, desvinculándose de ella de la forma más tajante posible.

En silencio, con los labios apretados para contener el temblor de su mentón, Camil observó cómo las mujeres abrían las amplias puertas del vestidor. Escuchó el sonido metálico de los ganchos al deslizarse, vio salir los trajes a la medida, las camisas perfectamente planchadas, los abrigos oscuros y los relojes que descansaban sobre las repisas. Cada prenda que salía por esa puerta se llevaba un pedazo de la vida cotidiana de Damián, dejando un espacio árido y desolado.

Apenas las empleadas salieron cargando las últimas cajas, la desesperación por saber de él se volvió insoportable. Camil necesitó Qaferrarse a la sábana para no levantarse a buscarlo por toda la casa. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no había venido a enfrentarla? ¿Por qué elegía alejarse de esa manera tan definitiva tras la escena del hospital?

No pasaron más de diez minutos cuando la puerta volvió a abrirse. Las mismas dos chicas reingresaron al dormitorio, pero esta vez transportaban varias maletas de cuero desgastado.

—¿Qué es esto? —murmuró Camil, con la voz apenas audible.

—Es toda la ropa suya y sus pertenencias personales, señora —explicó una de las muchachas, colocando con cuidado las maletas sobre una banqueta al pie de la cama—. El señor Damián nunca nos había permitido subírsela desde el almacén... pero hoy nos ordenaron instalarla de inmediato.

La joven hizo una pausa antes de señalar el vestidor, donde aún quedaban decenas de vestidos costosos, abrigos de diseñador y calzado fino que Damián no permitió que le llevarán desde que la obligó a mudarse a la mansión.

—Nos dijeron que también debemos retirar y desechar toda la ropa nueva que el señor le compró estos meses, para que usted disponga únicamente de sus cosas —agregó la empleada con tono apenado, inclinando la cabeza.

Camil miró sus viejas maletas y luego contempló las prendas elegantes que llenaban los armarios. Entendió el mensaje implícito Detrás de esa acción: Damián estaba deshaciendo cada lazo que los unía, devolviéndole su antigua identidad y despojándose de cualquier rastro del control o de los regalos que le había impuesto durante su tormentosa convivencia. Estaba borrando el matrimonio.

—No... No es necesario que saquen nada —intervino Camil, alzando la mano con firmeza a pesar de la debilidad de su cuerpo—. Dejen la ropa ahí. No se preocupen por eso.

Las chicas intercambiaron una mirada de duda, pero al notar la determinación en la mirada de Camil, asintieron en silencio.

—Está bien, señora Rothschild. Con su permiso —dijeron al unísono antes de inclinarse y retirarse de la suite, cerrando la puerta tras de sí.

El silencio volvió a adueñarse de la estancia. Camil permaneció sentada en el centro de la cama enorme, mirando las paredes que de pronto parecían demasiado distantes. Pasó una mano por su rostro caliente por las lágrimas contenidas.

No entendía absolutamente nada de lo que Damián estaba tratando de hacer. Su mente intentaba hilar las piezas: la furia descontrolada en la clínica al creer que ella quería abortar, el abandono repentino de la habitación, el retiro de sus cosas y la restitución de la ropa de ella. ¿Se trataba de un castigo más elaborado? ¿O de un intento torpe por marcar una distancia infranqueable?

Camil volvió a acostarse despacio, apoyando las manos protectoramente sobre su abdomen. Una certeza profunda comenzó a abrirse paso en medio de la confusión: Damián estaba reaccionando desde el dolor más absoluto y descontrolado, creyéndola incapaz de amarlo. Sin embargo, al sentir el tenue latido dentro de ella, Camil apretó los labios con una convicción renovada.

No permitiría que el miedo o los malos entendidos destruyeran lo único verdadero que les quedaba. Aguardaría el momento preciso, soportaría el reposo absoluto y lucharía con la firmeza de una madre para proteger a su hijo y rescatar al hombre que amaba del abismo de su propia mente.

1
Carolina A²V
por algo se empieza 😊🤭🤭
Carolina A²V
ya me estoy molestando con Damian o se calma o le das un cachetaon mandado hacer 😊🤭
Carolina A²V
Camil debe entrar por esa puerta y hacerlo reaccionar
Carolina A²V
porque Camil no está en la clínica aguardando su salida❓️
Carolina A²V
eso no es importante ahora búscala
Carolina A²V
con la única que tienes
SE Pti
Bueno ya queda entre ellos dos saber escucharce y sanar mutuamente sus corazones heridos y recuperar el tiempo perdido entre ellos sin olvidarse de que su hijo los necesita a los dos muy fuertes y felices 🤔
SE Pti
Me doy cuenta que los hombres en toda la extensión de la palabra HOMBRES son más cobardes para primero acmiter sus errores y segundo pedir perdón a esa persona o mujer que hicieron daño quierodo o sin querer o simplemente dejan que su orgullo y ego pueda más consumirlos por dentro que curarse mentalmente y aprender a luchar de verdad un amor y por su familia 🤔
SE Pti
Ve por tu familia y lucha por ellos siempre contratodo para protegerlos🥺🥹🤗
SE Pti
Entonces lucha por salir de esa habitación y de esa clínica y busca la verdad pero esta vez se más inteligente antes de acabar con el verdadero enimigo y no con la víctima 🤔
Maria Guevara Arbulu
🫶
Betty Saavedra Alvarado
Damián ya sabes la verdad ahora a conversar con Camíl por ustedes y su bb
Betty Saavedra Alvarado
Damián tu solo te haciendo daño escucha a Camil ella te ayudo mucho Diana le hablaste claro
Betty Saavedra Alvarado
Damián las palabras de Camil están haciendo que busques la verdad para pedirle perdón a tu Camí y empezar una nueva vida juntos
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Carolina A²V
Sebastián debes de recuperarte ser el chico gentil que conoció Camil
SE Pti
Ya era hora de que supieras la verdad de Camil llevaba sobres su hombros y el miedo que siempre le tuvo al desgraciado de su padre y ojalá cuando te recuperes puedas vengarte de ese viejo infeliz que fue el culpable de todo
🤔
SE Pti
Ojalá vuelva a ser ese chico fuerte y a luchar por su verdadero amor hacia su familia 🤔🥺
Betty Saavedra Alvarado
Damián está respondiendo al tratamiento muy pronto se recuperara
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