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EL PRECIO DEL TRONO

EL PRECIO DEL TRONO

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Amante arrepentido / Malentendidos / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Victoria Rivas lo tiene todo: poder absoluto, un imperio multimillonario y el título de la CEO más temida del país. Sin embargo, en la cima del éxito, ha olvidado lo único que realmente importa. Durante 20 años, ha estado casada con Daniel, un hombre humilde, hermoso y devoto que trabaja en la sombra como gerente de uno de sus hoteles, soportando en silencio su indiferencia. Ciega por el trabajo, el orgullo y la cómoda presencia de un viejo amigo de la universidad que codicia su vida, Victoria comete el error imperdonable de olvidar el cumpleaños de Daniel y la gran celebración familiar en la finca. Cuando el corazón de su esposo finalmente se rompe entre lágrimas y alcohol frente a todos los que los aman, Victoria despierta de su burbuja de cristal. Ahora, la mujer que puede comprar el mundo tendrá que demostrar que su verdadero imperio no vale nada si lo pierde a él.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ULTIMÁTUM DE LA REINA Y EL TERREMOTO MEDIÁTICO

​El despacho presidencial de la torre Rivas amanecía cubierto por una quietud densa, casi sepulcral. Los rayos del sol de media mañana atravesaban los ventanales polarizados, iluminando los informes financieros apilados que Victoria ya ni siquiera se molestaba en leer. Desde la expulsión de Álex Mendoza, el corporativo funcionaba con la precisión de un reloj suizo, pero el alma del edificio parecía haberse evaporado.

​La puerta del despacho se abrió con un golpe suave. Su asistente personal, una joven de gesto pulcro y mirada nerviosa, entró con pasos rápidos portando una bandeja de plata donde reposaba un sobre grueso con membrete legal.

​—Señora Rivas... ha llegado esto por correo certificado urgente. Viene directamente del bufete de abogados civil y familiar. Es... es una notificación legal para usted —dijo la asistente con voz temblorosa, extendiendo la bandeja.

​Victoria levantó la vista de sus pantallas. Sintió que el aire se le congelaba en los pulmones. No necesitaba abrir el sobre para saber de qué se trataba. Con una lentitud inusual en ella, estiró los dedos y tomó el documento oficial.

​Al deslizar las hojas impresas, sus ojos recorrieron las cláusulas con letra fría y calculadora: Demanda de divorcio contencioso por injurias, abandono del hogar y disolución total del vínculo conyugal, presentada por el ciudadano Daniel Silva. Abajo, en la última página, la firma limpia, firme y decidida de su esposo, el hombre que durante veinte años había estampado su rúbrica en acuerdos menores para dejarla brillar a ella sola.

​—Déjanos sola, por favor —ordenó Victoria con un hilo de voz que apenas y se oyó en la habitación.

​La asistente asintió de inmediato y salió cerrando la puerta con extrema cautela.

​Victoria se quedó sola frente al documento. Las lágrimas, que había intentado contener durante días, brotaron sin control, empapando el papel oficial y borrando ligeramente la firma de Daniel. Se dejó caer en el sillón de cuero, abrazando las hojas contra su pecho como si fueran un salvavidas en medio de un océano helado.

​—No... no me voy a divorciar, Daniel. No te vas a liberar de mí tan fácil —susurró Victoria para sí misma, con los dientes apretados y una mezcla de desesperación y orgullo herido latiendo en sus sienes—. Cometí errores, fui ciega, idiota, estúpida... pero mi matrimonio no se va a disolver por un trozo de papel firmado en la distancia. Si crees que te dejaré marchar así de fácil, me conoces muy poco.

​A las dos de la tarde, la noticia de la demanda de divorcio entre la mujer más poderosa del país y su esposo de perfil bajo ya se había filtrado a los principales portales de farándula y economía. Los teléfonos del corporativo no dejaban de sonar. Los periodistas se arremolinaban en la entrada principal de la torre, ansiosos por captar el primer gesto de debilidad de la inquebrantable CEO.

​Lejos de esconderse en su despacho o emitir un comunicado frío a través de sus abogados de relaciones públicas, Victoria tomó una decisión radical. Se retocó el maquillaje con precisión quirúrgica, se puso su traje sastre color marfil más imponente y mandó a llamar a su equipo de comunicación.

​—Organicen una rueda de prensa de emergencia en el auditorio principal de la planta baja para dentro de una hora. Que estén convocados todos los medios nacionales e internacionales —ordenó Victoria con voz firme, sin admitir réplica.

​—Pero, señora Rivas, los temas personales del consejo y su separación... exponer esto públicamente podría afectar el valor de las acciones en la bolsa de valores —advirtió el director de relaciones públicas con el rostro pálido de pánico.

​—Mis acciones, mi empresa y mi vida se derrumban si pierdo lo único que vale la pena. Hagan lo que les digo. ¡Ahora! —sentenció Victoria con una autoridad que hizo retroceder al ejecutivo de inmediato.

​Una hora más después, el auditorio principal era un hervidero de cámaras, micrófonos y murmullos ensordecedores. Cientos de reporteros se empujaban para conseguir el mejor ángulo cuando las puertas laterales se abrieron y Victoria Rivas apareció en el estrado. Su andar era firme, la mirada fija al frente y una expresión de absoluta determinación que dejó helada a la prensa. No había rastro de la mujer frágil que había llorado en su despacho horas antes; frente a los focos se encontraba nuevamente la leona defendiendo su territorio.

​Se acercó al atril central, ajustó el micrófono y alzó la mano para exigir silencio. Los murmullos cesaron de golpe.

​—Buenas tardes a todos los representantes de los medios de comunicación aquí presentes —comenzó Victoria con voz clara, resonando con fuerza en cada rincón del auditorio—. Sé perfectamente por qué están aquí. Los rumores, los titulares mal intencionados de la semana pasada y la reciente demanda de divorcio presentada por mi esposo han llenado las portadas de sus revistas.

​Un destello masivo de cámaras cegó a Victoria por un instante, pero ella no parpadeó.

​—Estoy aquí para dar la cara por primera y única vez —continuó Victoria, mirando directamente a los objetivos de las cámaras principales, sabiendo que en algún lugar del país, Daniel y sus hijos estarían viendo la transmisión—. Durante veinte años, construí un imperio empresarial que todos ustedes admiran y respetan. Pero en ese camino obsesivo hacia el poder, cometí el peor error de mi vida: descuidé lo verdaderamente sagrado. Creí que el amor de un hombre tan noble, puro y leal como Daniel Silva se mantendría firme por inercia, mientras yo lo relegaba a las sombras y permitía que buitres sin escrúpulos mancharan nuestra historia.

​En la sala se hizo un silencio absoluto. Ningún periodista se atrevía a interrumpir.

​—La semana pasada, la prensa amarillista intentó destruir mi matrimonio publicando mentiras sobre una supuesta infidelidad con un ex asociado al que ya he expulsado permanentemente de mi vida y de mis empresas —prosiguió Victoria, con la voz ligeramente quebrada por la emoción pero manteniendo el control—. Hoy, confirmo públicamente que he recibido una demanda de divorcio firmada por mi esposo. Un hombre maravilloso, el mejor padre del mundo, que ha soportado mis ausencias y mi ceguera con una paciencia que no merecía.

​Victoria respiró hondo, dio un paso al frente apoyando las palmas en el atril y lanzó el mensaje definitivo que sacudiría a la opinión pública:

​—Ante todos ustedes, ante mis inversores y ante el país entero, quiero dejar algo muy claro: Yo no me voy a divorciar. No acepto la separación. Reconozco públicamente que he fallado como esposa, que mi orgullo y mi ambición ciega rompieron el corazón del hombre que amo, y que haré todo lo que esté en mis manos para reparar el daño causado. Daniel, si me estás viendo: sé que estás dolido, sé que mis palabras hoy no borran años de abandono, pero te juro ante este país que reconquistaré tu amor, aunque tenga que quemar este imperio hasta los cimientos para demostrarte que ya no eres el esposo invisible, sino el centro absoluto de mi vida.

​Sin esperar preguntas, sin permitir que ningún periodista levantara la voz para interrogarla, Victoria dio media vuelta sobre sus tacones de aguja y abandonó el estrado bajo un asombrado y atónito silencio de la prensa, dejando al país entero boquiabierto ante la humillación pública y la sincera redención de la CEO más temida de la nación.

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Olga Silva
bellísima sin muchos capítulos muy linda
Margarita Acuña Cerda
Maravillosa novela me encanta que el amor triunfe 👏👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Hayyy que bonito espero ella después vuelva a ser el ceo pero Yano con todo lo de antes 👏👏👏😘😘
Margarita Acuña Cerda
Hayyy ya me hizo llorar 😩😩😩😩
Margarita Acuña Cerda
Otra oportunidad,otra oportunidad 😩😩😩😩😊😊😊😊
Margarita Acuña Cerda
Mishhhhh hace rato. O leía una novela dónde el hombre es el basureado 😠😠😠😠
Susana Macedo
Hermosa historia gracias x compartir autora felicitaciones 👏👏👏
Naibelys Perez: gracias ❤️ 🫂🥰
total 1 replies
dulce neko
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Tere Jimenez
gracias muy interesante la novela felicidades buenísima te mando un abrazo y muchas felicidades
Naibelys Perez: amén gracias ❤️🥰
total 1 replies
Tere Jimenez
hermoso final gracias
Naibelys Perez: gracias corazón 🫂
total 1 replies
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