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Los Gemelos del Mafioso

Los Gemelos del Mafioso

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Madre soltera / Completas
Popularitas:446.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Naira Sousa

Milla Greco pensó que huir de Roma con una maleta, un pasaporte nuevo y un secreto en el vientre sería suficiente para mantenerse alejada del hombre más peligroso que jamás cruzó su camino.

Estaba equivocada.

Un año después, en un pequeño pueblo pesquero bañado por el mar Egeo, Milla cría sola dos bebés de ojos avellanos que llevan en el rostro los rasgos del padre: el mafioso que juró nunca volver a aferrarse a nadie y que, incluso a distancia, sigue marcando el compás de su miedo.

Mientras ella lucha por mantener a los gemelos fuera del alcance de la mafia, Steffan D’Lucca empieza a sospechar que la noche que intentó enterrar en la memoria dejó huellas que nadie se atrevió a contarle.

Y cuando un hombre como él descubre que podría tener herederos escondidos, la distancia se convierte en un territorio más que conquistar.

NovelToon tiene autorización de Naira Sousa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Era un absurdo escuchar todo aquello y fingir que tenía sentido.

Matrimonio, cura, testigos, reglas de la mafia como si yo hubiera despertado un día pidiendo por esto. Pero, por más que quisiera gritar un no bien grande, la pregunta que no me salía de la cabeza era: ¿realmente tenía otra opción?

Estoy sentada frente a él, comiendo mis galletas como si fuera lo más importante del mundo, cuando en realidad mi mente está en otro lugar.

Steffan está en la laptop, completamente concentrado. Los dedos se mueven con rapidez por el teclado, como si supieran exactamente qué hacer sin necesidad de pensar. Su frente está levemente fruncida, concentrada, la mandíbula marcada, y eso... eso me llamó la atención de un modo que no quería admitir.

Mientras él leía lo que fuera, yo analizaba la situación y, sobre todo, lo analizaba a él.

Mi mirada bajó, sin permiso, de los labios bien delineados al cuello tatuado.

Los flashazos de la noche en que mis hijos fueron concebidos invadieron mi cabeza sin pedir permiso: mis uñas recorriendo su cuello caliente y firme, su olor pegado a la piel, la respiración pesada en mi oído.

No quería recordar, pero el cuerpo tiene memoria propia.

Bajé la mirada un poco más, siguiendo la línea de la camisa de vestir, que tenía uno o dos botones abiertos en el pecho.

Tragué saliva cuando la mente traidora me entregó otra secuencia completa de aquella noche: su boca en mi cuello, la barba raspando suave, esos labios calientes que él juró que no besaban, besando los míos, su lengua en duelo con la mía.

Las manos grandes, llenas de venas, apretando mi cintura, sosteniéndome como si yo fuera al mismo tiempo frágil y propiedad suya.

Recordé la forma en que yo misma me aferré a él, la manera desesperada en que mis dedos buscaron cualquier punto donde pudieran sostenerse. Recordé el calor, el peso, los gemidos mezclados.

Otro bocado de galleta bajó raspándome la garganta, demasiado seco para la cantidad de recuerdos que estaba tragando junto con él.

"Felicidades, Milla", pensé. "Vas camino a un matrimonio forzado, recordando el sexo como si eso fuera a ayudar en algo".

Solo dejé de analizarlo cuando él sonrió.

Fue rápido, casi un reflejo ante algo que vio en la laptop.

Una comisura se levantó, y los ojos avellana se volvieron un poco menos duros.

Él alzó la mirada hacia mí en ese mismo segundo.

Desvié la vista de inmediato, como si me hubieran atrapado tocando algo prohibido.

Tomé la botellita de agua sobre la mesa, le quité la tapa con un chasquido demasiado fuerte para el silencio del jet y bebí como si aquello bastara para apagar todo.

— ¿Siempre tienes esa manía de quedarte viendo fijo a la gente o hoy es un día especial? — su voz llega tranquila, casi divertida.

Casi me ahogo con el agua.

— No te estaba viendo fijo — respondo demasiado rápido, lo que solo empeora todo.

Él suelta una risita por la nariz, volviendo los ojos a la laptop, pero yo siento... siento que no me creyó ni una palabra.

— Claro — murmura, tecleando algo más.

Me quedo callada.

Y eso me incomoda.

Porque este silencio entre nosotros nunca es realmente silencioso. Siempre hay algo ahí, flotando. Algo no dicho. No resuelto.

Cruzo los brazos, intentando recomponerme.

Él cerró la laptop, como si hubiera decidido que aquello podía esperar.

— ¿Ya lo pensaste? — preguntó, directo. — Sobre lo que te dije.

Solté una risa débil.

— Hablas como si hubiera recibido una invitación a una fiesta, no una sentencia — repliqué. — "¿Ya pensaste en la boda?", como si fuera escoger el color de las servilletas.

Él no se alteró.

— No te estoy pidiendo que te guste, Milla — dijo. — Te estoy pidiendo que seas lo suficientemente adulta para entender lo que está en juego. Pensé que habías madurado en este año que pasó.

— Entiendo muy bien lo que está en juego — le contesté, sintiendo un nudo subirme por el pecho. — Dos bebés que apenas cumplieron un año y ya están en medio de guerras de poder. Guerras tuyas.

Él me miró fijamente unos segundos, luego apoyó los codos en sus propios muslos, entrelazando las manos.

— Entonces dime — dijo. — ¿Cuál es tu plan brillante? ¿Volver a la isla, hacer traducciones en el mercado, criar a Cecília y a Leonel huyendo cada vez que oigas un motor de lancha diferente? ¿Cruzar los dedos para que nadie, nunca, descubra que existe una mujer con dos bebés de ojos avellana perdida en un pueblito de pescadores? Hagas lo que hagas, huyas de nuevo adonde quieras, no va a cambiar nada. Esos bebés, nuestros hijos, me pertenecen. Por sus venas corre mi sangre. Tengo enemigos que quieren quitarme del camino por envidia de todo lo que tengo, y no dudarían en lastimarlos a ustedes tres para llegar a mí. Así que créeme, que este... — se señaló a sí mismo — Este mafioso, del que dices haber huido para protegerte, es el único que puede mantenerlos a salvo.

— Sí, mi plan era mantenerlos vivos — respondí, firme. — Lejos de disparos, de venganzas, de códigos que desconozco. Hice lo mejor que pude con lo poco que tenía.

— Y yo estoy ofreciéndote más — devolvió él. — No perfecto, no limpio, pero más. Te estoy ofreciendo un futuro.

Nos quedamos mirándonos unos segundos, como si uno esperara que el otro cediera primero.

Resoplé, irritada.

— El problema es que cualquier futuro que te involucre a ti me parece peor.

Él respiró hondo, como si estuviera contando hasta diez.

— Te estás olvidando de algo, Milla — dijo, manteniendo el tono controlado. — El futuro que solo te incluye a ti también tiene mis consecuencias. Puedes odiarme cuanto quieras, puedes culparme de todo, y parte de eso es justo, pero no puedes arrancar mi sangre de las venas de ellos.

Esa frase me desarmó un poco.

— Yo no quiero que ellos se conviertan en arma contra ti — susurré, casi sin pensar.

Él tardó un poco en responder.

— Y yo no quiero que se conviertan en blanco por tu culpa — replicó. — ¿Ves? Al final, estamos intentando lo mismo, solo que desde lados diferentes.

Me mordí el labio, irritada porque, en parte, tenía razón.

Mi cuerpo entero reaccionó al llanto.

Solté la botellita sobre la mesa cuando Thalia apareció.

— Está todo bien — avisó, como si me hubiera leído la mente. — Solo se despertaron. Les voy a cambiar los pañales, darles un poco de leche. Si necesitan a su mamá, se los traigo.

Mi corazón se calmó un poco.

Asentí.

— Gracias.

Ella sonrió y se fue.

Me acomodé en el asiento, sintiendo la mirada de Steffan sobre mí.

— ¿Ves? — comentó. — No tienes que hacerlo todo sola. Hay gente para compartir el peso.

— Compartir el peso siempre te ha sido fácil, ¿verdad? — repliqué. — Le avientas la mitad a los demás y sigues adelante.

Esa vez, a él se le escapó una sonrisa breve.

— Insistes en verme solo desde el peor ángulo posible — dijo. — Tal vez hasta lo necesites para seguir en pie.

— Tal vez lo necesite — concedí. — Porque si lo miro desde otros ángulos... — Mis ojos volvieron, sin querer, al cuello tatuado, al pecho expuesto, a las manos grandes. Forcé la vista de vuelta a su rostro, enojada conmigo misma. — ...voy a terminar olvidando todo lo malo y recordando solo aquella noche. Y eso es peligroso.

Él no desvió la mirada.

— ¿Y crees que para mí es diferente? — preguntó, calmado. — ¿Que me siento aquí, frente a ti, y no recuerdo cómo me aventaste la bolsa en la cara, me llenaste de groserías, me llamaste salvaje, pero también gemiste mi nombre como si fuera la única palabra que existía?

Se me incendió la cara.

— Cállate, Steffan.

— No me voy a callar — continuó. — Porque necesitas entender que, si solo fuera sexo, yo ya lo habría resuelto a mi manera. No lo es.

Hay dos seres humanos allá atrás que nacieron de la peor versión de los dos, pero que son, hasta ahora, lo único realmente limpio que tengo.

Esas últimas palabras salieron más bajas, casi un secreto.

Él giró un poco el rostro, como si se hubiera arrepentido de haber mostrado demasiado.

— Acepto el matrimonio — dije, de pronto, antes de que el valor se evaporara.

Él volvió la mirada hacia mí al instante.

— Repítelo.

Tragué saliva.

— Lo acepto — reforcé. — Acepto... por los dos. Por nuestros hijos. Solo por ellos.

Él me observó unos segundos, serio, como si quisiera asegurarse de que no me fuera a retractar.

— Muy bien — dijo, al fin. — Cuando aterricemos, voy a resolver todo. Tú irás a una de mis casas con los niños, a descansar.

Después arreglamos los detalles.

— ¿Vas a avisarle a toda tu mafia que te casaste con la secretaria que se fugó? — pregunté, con veneno.

— No le debo explicaciones de mi vida personal a "toda mi mafia" — respondió. — Quien necesite saberlo, lo sabrá. El resto solo ve resultados.

Crucé los brazos y me quedé callada.

Mi mente me llevó a la isla. La villa de pescadores, el señor Ioannis, la casita de madera... todo parecía tan lejano que casi dudé de que hubiera sido real.

Sin embargo, yo seguía siendo la misma Milla que cruzó fronteras con miedo y un embarazo de riesgo. Pero también era la madre de los herederos de un mafioso, volando de regreso al ojo del huracán, a punto de enredar definitivamente mi vida con la de un hombre peligroso.

Ninguna elección era sencilla.

Pero yo no estaba eligiendo solo por mí.

1
Mariela Villalobos
Me gusto mucho felicidades
Nora Ortiz
APLAUDO DE PIE...Y PIDO OTRA OTRA OTRA.... PORQUE ESTA ESTUVO BUENISIMA👏👏👏👏👏👏👏..GRACIAS AUTORA...DEL 1 AL 10...TE DOY UN 100
Nora Ortiz
Ya tengo los pochoclos....esto es como ver un peliculón...interesante👍
Cliente anónimo
Así me gustan muy buena completa y corta Gracia autora felicidades
Yessica Atehortua
Muy bonita historia
Jacquelyn Hernández
Amor del bueno con un poco de nostalgia 🥰🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Para él estuvo diciendo que era con el cura que en Casa por la iglesia, y eso fue civil
Cliente anónimo
Cómo me molesta que los escritores siempre ponen a la mujer idiota, no una mujer inteligente no las ponen bruta no saben sacar ventaja o sea hay que explicarcelo con muñequito que si alguien sabe que esos bebés son del los van a cazar para hacerle daño al mafioso, no tenía en que caerse muerta. Si no era por la caridad de los pescadores, llega a su nueva vida y hay en vez de aprovechar que nunca le va a poder dar una Casa hacia sus hijos, que nunca lo va a poder vestir como él, ni comprar ni un juguete como él, ella todo lo resumen agrego de ella desde que él la fue a buscar. Ella está que se bajaron panty sola entonces mire en la vida real, una mujer con dos niños se encuentra un hombre con dinero, dispuesto a ayudarla y la mujer lo agarra y esta que tiene los hijos, un hombre con dinero y poder está jugueteando cansan pongan a las mujeres más valientes que aprendan a aprovecharse de las oportunidades como una persona que no tiene que comer, le dan un plato de sopa caliente y un solo a comer, porque por orgullo por algo y el hambre porque tiene que recordarle que es por los niños. Miren si cuando el matrimonio no funciona por los hijos es que uno sigue teniendo buena relación con el ex como que ahora ella reniega tanto en ningún momento ha pensado en todos los beneficios que tiene sus hijos lo único que a ti que se ya pudiera correr se iba por Dios que le entra a latigazo
Zulema Neme
Malla Dios te Proteja a ti y a tus Hijos. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏😭😭😭😭😭😭😭😭😭
MARGARITA ❤️❤️
Utiliza tu inteligencia Stefan: El collar, el rastreador /Good/
Maria Riquelme
Espero queSTFFAN también haya llevado, porqué tengo la impresión que esos tres serán solo para un día 🤭🤭🤭😂🤣
Maria Riquelme
Yo no he encontrado errores en la novela ni tampoco mala ortografía, como si lo he encontrado en algunos comentarios
monita
todavía no entendí bien la historia 🤔🤔como se conocieron ,ella trabajaba para el????
Adiana Navas
genial historia de recilencia y amor
Jesus Castro Montero
Muy buena historia te felicito escritora y 🤣😂🥰❤️💘❤️💘❤️🤣😂
Jesus Castro Montero
Estos dos son terribles buena novela gracias escritora
Jesus Castro Montero
Ese rubio se lo merecía por idiota por no hacer caso ya le habían advertido ahora a morir
Jesus Castro Montero
Layon ahora si vas a saber lo que es meterse con la mujer del Don Steffan hojala te maten
Jesus Castro Montero
Layon no respeta a la familia así que Steffan tampoco debe respetar tuene que rescataron a Milla viva y sin ningún rasguño
Jesus Castro Montero
Hay Layon eres un desgraciado mal nacido Milla nunca te va amar por que ella ama a Steffan hojala Steffan la encuentre rapido
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