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CUANDO TERMINE LA NOCHE

CUANDO TERMINE LA NOCHE

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

¿Puede un hombre enamorarse de una mujer que vive de las noches? Adrián Valdés lleva años casado con Elena, una mujer que enfrenta una enfermedad terminal. Cuando el dolor y la soledad lo llevan a buscar compañía fuera de su hogar, conoce a Valeria, una mujer misteriosa que trabaja de noche para sacar adelante a su hija.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Treinta días

Los treinta días comenzaron a correr como una amenaza.

Valeria guardaba cada billete en un sobre distinto. Los separaba por fecha, por cantidad y por la cantidad que todavía le faltaba reunir.

Alma no entendía de contratos ni de pagos iniciales, pero comprendía que aquel apartamento podía convertirse en su casa.

—¿Cuánto falta? —preguntaba cada noche.

—Un poco.

—Siempre dices eso.

—Porque todavía falta un poco.

Valeria intentaba sonreír, aunque el cansancio empezaba a notarse en su rostro. Trabajaba hasta el amanecer y dormía apenas unas horas. Después llevaba a Alma a la escuela, hacía las compras y regresaba a casa para preparar la comida.

La niña comenzó a dejarle dibujos junto al sobre de los ahorros.

En uno había dibujado una casa azul con dos ventanas.

En otro, aparecían ambas tomadas de la mano frente a un jardín.

Valeria guardaba cada dibujo con cuidado.

Mientras tanto, Adrián había convertido la casa en una rutina de cuidados.

Elena pasaba la mayor parte del día en la habitación principal. Algunos días tenía fuerzas para sentarse en el jardín. Otros apenas podía levantarse de la cama.

Mateo y Nicolás se turnaban para acompañarla.

Mateo le leía los mensajes de sus amigos, aunque fingía que no le interesaban demasiado. Nicolás le preparaba té y revisaba que tuviera todo lo que necesitaba.

Adrián observaba a sus hijos con orgullo y tristeza.

La enfermedad de Elena los había obligado a crecer demasiado pronto.

Una tarde, mientras Elena dormía, Mateo encontró a su padre en la cocina.

—¿Vas a quedarte aquí toda la noche? —preguntó.

—Sí.

—¿Y mañana también?

—Probablemente.

Mateo apoyó las manos sobre la mesa.

—¿La sigues viendo?

Adrián supo de inmediato a quién se refería.

—No.

—¿Ella te escribe?

—No.

—¿Y tú?

—Tampoco.

Mateo bajó la mirada.

—¿Por qué?

Adrián tardó en responder.

—Porque mi lugar está aquí.

—¿Aunque quieras estar en otro lugar?

La pregunta lo dejó en silencio.

—A veces hacer lo correcto no significa hacer lo que uno quiere.

Mateo lo observó con una mezcla de enojo y confusión.

—¿Y cómo sabes qué es lo correcto?

Adrián miró hacia el pasillo, donde Elena dormía.

—No siempre lo sé.

Esa noche, Valeria volvió a la calle con el cuerpo adolorido.

Había rechazado varias invitaciones porque no se sentía bien, pero necesitaba completar una cantidad específica antes del viernes. La propietaria le había concedido una extensión breve, aunque no podía esperar demasiado.

Un hombre se detuvo frente a ella y comenzó a negociar.

Valeria escuchó en silencio, manteniendo la espalda recta y la mirada firme. No le gustaba el tono con que él hablaba, como si el dinero le diera derecho a decidirlo todo.

—Ese precio es demasiado —dijo él.

—Es el precio.

—Puedo ofrecerte menos.

—Entonces busca a otra persona.

El hombre se acercó demasiado.

Valeria dio un paso atrás.

—No me toques.

—No te he tocado.

—Pero lo intentaste.

El hombre sonrió de forma desagradable.

Antes de que la situación empeorara, un automóvil pasó lentamente junto a la acera. Sus luces iluminaron el rostro de Valeria.

Por un instante, ella creyó reconocer el vehículo de Adrián.

El corazón le dio un vuelco.

Pero el automóvil continuó de largo.

Valeria respiró profundamente.

No sabía si había sentido decepción o alivio.

Finalmente, el hombre se marchó insultándola.

Valeria esperó unos minutos antes de continuar.

Cuando llegó a casa, Alma dormía en el sofá, abrazada a uno de sus dibujos.

Valeria la cubrió con una manta y luego contó el dinero.

Había reunido casi todo lo necesario.

Solo faltaba una última cantidad.

Se sentó en el suelo, junto al sobre, y dejó caer la cabeza contra el sofá.

Por primera vez, no pensó en Adrián.

Pensó en ella.

En su hija.

En la casa que quería comprar.

Y en la posibilidad de que, tal vez, pudiera construir una vida que no dependiera de ningún hombre.

En la casa de Adrián, Elena despertó con dificultad.

—¿Qué día es? —preguntó.

—Jueves —respondió él.

—¿Todavía estás aquí?

—Sí.

Elena cerró los ojos.

—Entonces aún tenemos tiempo.

Adrián no supo si hablaba de la vida, de la despedida o de todo lo que todavía no se habían dicho.

Si quieres, continúo con el capítulo 17, en el que Valeria intenta reunir el último dinero y Elena toma una decisión importante sobre su futuro.

1
Helizahira Cohen
Fue interesante, la vida es complicada, Elena sabía que el debía seguir y de estar viva , Valeria tendría otra historia
Helizahira Cohen
pero como la vio. me perdí
Helizahira Cohen
pero esa gente es metiche , Adrian es libre. la muerte de Elena fue por su enfermedad y el estuvo alli en todo
Helizahira Cohen
tiene unas contradicciones pero es bien interesante, felicidades por la novela
Helizahira Cohen
Me parece interesante, pero siento que Valeria se desubica, él por ahora no puede dejar a Elena, es triste pero es mi opinión
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