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TU, MI HISTORIA INESPERADA

TU, MI HISTORIA INESPERADA

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Romance de oficina / Completas
Popularitas:22.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

NOVELA +18 ⚠️

Julieta Álvarez siempre ha creído que el amor merece segundas oportunidades. El problema es que lleva tres años dándole oportunidades a la persona equivocada.

Cuando finalmente decide ponerle punto final a una relación que solo le ha dejado secretos, excusas y demasiadas decepciones, lo último que espera es que su vida se complique todavía más con la llegada de Alejandro Santana.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

...JULIETA ÁLVAREZ...

Estaba en el apartamento de Daniela, tirada en el sofá con un cojín apretado contra el estómago, mirando el techo mientras mi mejor amiga caminaba de un lado a otro con dos tazas humeantes en las manos.

—A ver si entendí bien —dijo Daniela, entregándome una de las tazas y sentándose cruzada de piernas frente a mí en el sillón individual—. La boda es mañana, Sabrina te obligó a probarte el vestido rosa pastel tres veces más "por si acaso subías de peso", y tu mamá sigue tratándote como si hubieras hipotecado la casa.

—Básicamente —suspiré, dando un sorbo al café caliente—. Carolina y Rebecca han estado insoportables en el chat del grupo de damas, Sofía obviamente me sigue odiando y Roberto... bueno, Roberto ha enviado como cincuenta correos a mi bandeja de entrada que he borrado sin leer.

—Ese hombre es un patético de primera categoría —sentenció Daniela rodando los ojos—. Pero lo que a mí realmente me quita el sueño, Julieta... es que llevas tres semanas sonriendo a escondidas como una quinceañera enamorada. Cuéntame de Alejandro Santana.

Sentí un calor de lo más delator subiéndome por las mejillas.

—No hay mucho que contar —mentí torpemente.

—¡Mentira! —chilló Daniela señalándome con una cuchara de postre—. Me imagino que pasas los fines de semana en su departamento, porque no estás en la casa cuando te voy a buscar, en la oficina se miran con una tensión que nos tiene a todos al borde del colapso y él ya no parece un gruñón amargado cuando habla contigo. Julieta, ese hombre te mira como si fueras el centro de su universo.

—Es... increíble, Dani —confesé al fin, dejándome caer de nuevo contra los cojines con una sonrisa inevitable—. Es dulce, protector, absurdamente atento... pero a veces me da miedo. Siento que hay cosas de su vida que no me cuenta. Su teléfono no para de sonar con llamadas internacionales, tiene esa mirada de llevar una carga encima que no entiendo, y siempre evade el tema cuando le pregunto por su familia.

Daniela soltó una risita burlóna y negó con la cabeza mientras le daba un sorbo a su taza.

—Ay, Julieta... de verdad se me hace muy difícil pensar que ese bloque de hielo sea dulce —comentó, alzando las cejas con ironía—. Digo, considerando que apenas ayer casi nos liquida a todos con la mirada por un comentario.

Daniela soltó un resoplido dramático y se cruzó de brazos.

—Ayer le devolvió el manuscrito entero a la autora de Romances de Otoño solo porque la sangría de los párrafos tenía medio milímetro de diferencia. ¡Medio milímetro, Julieta! Casi hace llorar a la pobre mujer en plena sala de juntas. A los Editores Senior les habla como si estuvieran en un juicio militar. Entrar a su cubículo en esa editorial sigue siendo el equivalente a pedir audiencia con el Santo Oficio.

Me dio un ligero codazo, bajando el tono de voz para sonar más misteriosa.

—Así que imagínate mi cara cuando me enteré de que este hombre, que parece capaz de ordenar un ejecución sin parpadear mientras revisa galeras, de pronto te trae malteadas y se vuelve un pastelito contigo. Si no es un mafioso encubierto usando la industria editorial como fachada para lavar dinero, no me explico cómo hace ese cambio de personalidad tan drástico.

Me reí levemente por su ocurrencia, pero la duda volvió a asentarse en mi pecho mientras miraba el fondo de mi taza.

—Si, puede ser algo pesado…pero a mí me hace sentir segura —admití en un susurro sincero—.Por primera vez en diez años, me siento vista de verdad.

—Daniela ablandó la mirada y colocó su mano sobre la mía con firmeza.

—Entonces no le des tantas vueltas, Juli. Puede que Santana sea un témpano insoportable con el noventa y nueve por ciento del personal de la editorial, pero si contigo bajó la guardia, por algo es. Disfrútalo y deja que las respuestas lleguen solas.

La puerta del departamento de Daniela se abrió de golpe y rompió la atmósfera.

Laura, la hermana menor de Daniela, entró arrastrando la mochila del instituto con cara de pocos amigos.

—Si vuelvo a hacer un trabajo en equipo en casa de Valentina, juro que me lanzo de un risco—protestó Laura, tirándose de espaldas en la alfombra de la sala—. Esas niñas no hacen nada. Dani, ¿hay pizza?

—Hola para ti también, Laura. Y no, no hay pizza —se rio Daniela, pasándole un vaso de agua—Estábamos en una conversación seria de adultas.

Laura se levantó sobre los codos y me miró con los ojos entrecerrados.

—¿Adultas? Ay, Juli... tienes esa cara de cuando te gusta alguien pero te da pánico aceptarlo ¿Es el jefe guapo y amargado del que Dani no para de hablar? Porque si es él, solo te digo que los hombres con cara de 'no rompo un plato' son los más peligrosos en la cama.

—¡Laura! —exclamó Daniela, lanzándole un cojín directamente a la cara.

—¡Es la verdad! —se defendió entre risas—. Solo digo que aproveches la racha.

Daniela negó con la cabeza y dejó escapar un suspiro de resignación.

—De verdad que no sé esta niña de dónde saca tantas cosas... —murmuró Daniela, llevándose una mano a la sien.

¿De quién más será...?, pensé para mis adentros, conteniendo la risa al ver la escena.

—Pero si eres su espejo, Dani —le respondí, señalándola con el dedo—. Todo lo que sabe lo ha aprendido de ti, así que deberías tener más filtros. Laura solo tiene diecisiete años.

Daniela puso los ojos en blanco con dramatismo y se quejó en tono de broma:

—¡Ay, por favor! No sé en qué estaban pensando mis papás cuando les dio por andar de veintañeros a los cuarenta y tuvieron a este diablillo. Yo no tengo hijos, pero juraría que la trajeron al mundo básicamente para mortificarme a mí.

Laura se soltó a reír, abrazando el cojín contra su pecho.

—Tranquila, Dani. Dentro de nada me voy a la universidad y ahí por fin librarás de mi. Te quedarás sola por fin.

Daniela se congeló un segundo y de inmediato cambió el semblante, montando un show de indignación llena de drama.

—¡Ni se te ocurra decir eso, Laura! —chilló Daniela, llevándose las manos al pecho como si le hubieran clavado una daga—. ¡Tú no te vas a ninguna parte! ¿Quién me va a aguantar a mí? ¿A quién le voy a robar la ropa? ¡Me muero si te vas!

Laura y yo nos echamos a reír al mismo tiempo, viendo cómo la fachada de hermana mayor estricta de Daniela se desmoronaba en un segundo ante la sola idea de separarse de su hermana menor.

En ese preciso instante, el teléfono me vibró en el regazo. El nombre de Alejandro iluminó la pantalla con un mensaje corto:

Pajarito, lo siento mucho, pero esta noche no podré verte. Me surgió un asunto urgente de última hora que debo atender personalmente. Que descanses. Mañana te veo en la boda.

Se me encogió un poco el corazón, pero suspiré respondiéndole un rápido:

"No te preocupes, Alejo. Todo está bien. Nos vemos mañana".

—¿Todo en orden? —preguntó Daniela, notando el cambio en mi semblante.

—Sí, a Alejandro le surgió algo de trabajo o familiar, me imagino —dije, poniéndome de pie y tomando mi bolso—. Mejor me voy yendo a mi casa. Mañana la boda es temprano y el ambiente allá debe ser un caos absoluto.

Me despedí de las chicas con un abrazo y tomé un taxi de regreso. Tal como lo imaginé, la calle de la casa de mis padres estaba llena de autos aparcados de familiares que venían llegando de fuera. La casa entera tenía las luces encendidas y se alcanzaban a escuchar los gritos de mi mamá coordinando arreglos florales.

Sin embargo, a media cuadra de llegar, el frío me recorrió la espalda.

Parado justo en la esquina, bajo la sombra de un árbol y fumándose un cigarrillo con desesperación, estaba Roberto. Tenía el pelo revuelto, la camisa arrugada y una mirada desorbitada. En cuanto vio que me bajaba del taxi, tiró el cigarrillo al suelo, lo aplastó con el zapato y caminó a pasos agigantados hacia mí.

—¡Por fin llegas! —soltó en un siseo cargado de rabia, tomándome con brusquedad del brazo antes de que pudiera cruzar la reja—. ¡Ya basta de este jueguito estúpido, Julieta! Este capricho tuyo ya duró demasiado y no voy a permitir que me sigas ignorando como si no fuera tu hombre.

Me zafé de su agarre con un tirón violento, dando dos pasos hacia atrás hasta quedar bajo la luz del poste. Fue entonces cuando el aliento a alcohol me dio de lleno en la cara.

Roberto no solo estaba fuera de sí por los celos; estaba completamente ebrio. Tenía los ojos inyectados en sangre y le costaba mantener el equilibrio.

—¡No me vuelvas a poner una mano encima, Roberto! —le advertí con la voz firme—. ¿Cuál capricho? ¿De qué carajos estás hablando? Te dije en la cara que esto se terminó.

—¡A mí no me hablas así, Julieta! —soltó en un grito ahogado, tambaleándose un paso hacia adelante—. Llevamos muchos años juntos. Aceptabas mis tiempos, mis condiciones... y de repente te me pones digna solo porque un imbécil con dinero te dio un paseo. ¡Tú eres mía!

—No soy de nadie —repliqué con asco, dando otro paso atrás—. Lárgate a tu casa con tu esposa antes de que llame a la policía.

Pero el alcohol terminó de nublarle el poco juicio que le quedaba. Con una sonrisa torpe se lanzó sobre mí de golpe. Me atrapó por los brazos, acorralándome contra el muro bajo de la entrada, e intentó besarme a la fuerza mientras me metía la mano en la cintura.

—Ven acá... si sé que te mueres por mí...

El pánico de los primeros dos segundos se transformó de inmediato en una descarga pura de adrenalina.

No me iba a dejar pisotear. Ni por él, ni por nadie más en esta vida.

Aproveché que estaba tambaleante y con el peso mal distribuido: alcancé a apoyar la espalda contra el muro para tomar impulso, flexioné la rodilla y le encajé una patada seca, certera y con todas mis fuerzas directamente en la entrepierna.

Roberto soltó un alarido ahogado, abriendo los ojos de par en par. Se llevó las dos manos abajo, perdió el color del rostro en medio segundo y se plegó sobre sí mismo como un acordeón hasta terminar de rodillas en el pavimento, jadeando de puro dolor.

—Te lo advertí —le dije, mirándolo desde arriba con un desprecio absoluto mientras me acomodaba el suéter—. Vuelves a tocarme o a acercarte a mi casa, y la próxima no va a ser una patada.

Roberto solo emitía quejidos patéticos contra el suelo, incapaz de articular una sola palabra.

Le di la espalda sin el menor remordimiento, caminé hacia la reja de mi casa, entré y la cerré de un golpe firme.

A través del reflejo del cristal de la puerta principal, alcancé a ver cómo se arrastraba a duras penas hacia su auto, totalmente humillado.

Adentro, el caos de la boda era total: cajas de recuerdos por todas partes, mi mamá gritándole a una tía por los centros de mesa y Sabrina caminando en círculos con una mascarilla facial puesta. Nadie notó que acababa de librar una batalla en la entrada.

Subí a mi habitación, cerré la puerta con seguro y me dejé caer de espaldas en la cama, sintiendo cómo las manos aún me temblaban por la adrenalina.

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Yiyita Calderón
yo creo que lo está ayudando la 🪱 a morir 😥
Yiyita Calderón
Qué problemón! no puede hacer mucho,así sin esas cosas,se imponen 😢
Yiyita Calderón
😱😱😱😥😥😥
Yiyita Calderón
Nooo que coraje,xq con todas esas personas que se creen superiores y los discriminan,xq él! escritora plis!
Yiyita Calderón
Así se hace! qué se cree? una vida siendo su juguete 😡
Yiyita Calderón
me encanta esta historia !
Yiyita Calderón
bueno,y dónde quedó el tipejo abusador🤔🤔🤔
Yiyita Calderón
Queeeee,pero cómooo???? ya es humanoide posesivo 😱😜
Yiyita Calderón
ése robot ya tiene su expediente 😜
Yiyita Calderón
si jajaja ojalá esté bien programado 👌🏽😜
Yiyita Calderón
Wooou !!! 😱 se pone interesante! acaso se derrite???
Yiyita Calderón
jajajaja éso est bien...Robocop 😐
Yiyita Calderón
vaya vaya,dolo patetica ?😐
Yiyita Calderón
Quéeee diez años!!!😱 pero por favor,te harás anciana sin una vida vivida como debe ser 🥺😥😡
Daniela
super hermosa gracias ❤️
Dany2
gracias por la historia ☺️
Liliana Torres
🥳🥳🥳🥳🥳😍😍😍 Que viva el amor
Ana Elena Jiménez
gracias @yazzGarcia por crear tan hermosa historia 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
maravilloso final 🫶🫶🫶
Ana Elena Jiménez
aaayyyyy 🥺🥺🥺🥺🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰que el amorrrsshh
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