Elian Rojas (23) trabaja en el refugio Second Chance Paws en Austin, Texas, y se paga la carrera de veterinaria. Cuando el refugio entra en quiebra y recibe orden de desalojo, encuentra un flyer rosa: "Se busca niñera. $3,500/mes. Niños difíciles. Si ellos te aceptan, te quedas".
Va a la entrevista sin fe. Le advierten que 3 niños han echado a 7 niñeras. Lo eligen porque es hombre, se ve torpe e ingenuo y creen que será fácil hacerlo renunciar con trampas de harina, tinta azul y pistolas de agua.
Pero Elian no ve berrinches, ve abandono. Y poco a poco, entre caos y perros colados, se ganará a una familia rota.
Lo que no esperaba era enamorarse de su jefe, Dante Montero (34), CEO viudo, frío y que no sabe cómo ser padre sin su esposa.
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Capítulo 14 - Novios
El lunes después de South Congress, Luna nos dijo que éramos novios.
No preguntó. Afirmó.
Ahora papá y Elian son novios de verdad, dijo en desayuno, con cereal en boca y seguridad de quien dice que dos más dos son cuatro.
Milo levantó ceja y dijo: por fin se dieron cuenta que ya eran novios desde que quemaron arroz.
Santi dijo: ¿eso significa que Elian ahora es nuestro papá también?
Ninguno había pensado cómo decirles. Dante y yo habíamos ensayado en camioneta. Él decía que había que hablar sentados, con calma. Yo decía que esperar. Al final Luna lo resolvió sola.
Dante me miró por encima de café. Yo me puse rojo y casi tiro leche.
¿Quieren que hablemos de eso?, preguntó Dante dejando taza.
Sí, dijo Santi. Quiero saber si Elian va a dormir en tu cuarto ahora.
Milo se atragantó con jugo. Yo con aire.
Luna dijo: yo quiero que duerma en mi cuarto todavía, con Canelo.
Milo, que tenía dieciséis y se creía adulto, tomó palabra.
A ver, dijo con voz de mediador. Si son novios, hay reglas. No pueden besarse delante de nosotros de forma asquerosa. Solo besos cortos.
¿Quién puso esa regla?, preguntó Dante.
Yo, dijo Milo. La acabo de poner.
Santi levantó mano como en escuela.
¿Puedo poner regla también? Que Elian siga haciendo canción de croquetas aunque sea novio de papá. Y que no se vaya nunca.
Sentí nudo en garganta.
No me voy a ir, dije. Aunque sea novio de su papá, sigo siendo su niñero. Eso no cambia.
Dante me miró y sonrió.
Cambia un poco, dijo. Ahora también eres mi novio.
Milo hizo sonido de asco fingido y dijo: dije besos cortos, no frases de telenovela.
Todos nos reímos.
Ese día, después de escuela, Dante me pidió que fuéramos a comprar ropa para Canelo a tienda de mascotas. Era excusa para salir solos.
En tienda, Canelo se probó suéteres. Uno decía papá de tres. Otro decía seguridad. Dante compró los dos y uno que decía mi familia es rara y me gusta.
La cajera nos miró y dijo: ¿son papás del perro?
Somos papás de tres niños y un perro que cree que es humano, dijo Dante, y me tomó de mano frente a cajera.
No me soltó en toda la tienda.
Cuando volvimos, los niños estaban con Javi. Javi dijo que Santi intentó hacer slime que se pegó al techo.
¿Qué techo?, preguntó Dante mirando techo de sala que aún tenía manchas rosadas del volcán y cera y ahora slime verde.
Ese techo, dijo Javi señalando mancha verde.
Dante suspiró y dijo: esta casa parece museo de desastres de Elian.
Museo de familia, corrigió Luna.
A las siete cenamos. Sin celulares, como decía regla nueva. Canelo con suéter nuevo en su silla que ya tenía su nombre tallado.
Después de cena, Dante dijo: tenemos que hablar de algo serio.
Los niños se pusieron tensos. Pensaron que era sobre Isidora.
No es sobre Isidora, dijo Dante rápido. Es sobre nosotros.
Milo puso cara de ya sé qué vas a decir.
Desde hoy, dijo Dante, Elian y yo somos novios. Nos queremos de otra forma, además de como familia. Y queríamos decírselos primero a ustedes.
Silencio de tres segundos.
Santi dijo: ya lo sabíamos.
Luna dijo: ya lo dibujé ayer.
Milo dijo: ¿puedo volver a programar?
Dante y yo nos reímos. Habíamos ensayado discurso de cinco minutos y lo resolvieron en tres frases.
¿Tienen preguntas?, preguntó Dante.
Santi levantó mano.
¿Van a tener boda con tacos?
Si hay boda, habrá tacos, dijo Dante.
¿Y Canelo puede llevar anillo?, preguntó Luna.
Canelo puede llevar todo, dije.
Milo preguntó lo único serio.
¿Esto cambia que Elian se vaya a graduar y se vaya de aquí?
No, dije. Me gradúo en un año y quiero trabajar en fundación 【entity-Second Chance¦canonical_name\=Second Chance】 que tu papá compró. Aquí cerca. No me voy lejos. Y aunque me vaya, no me voy de ustedes.
Milo asintió.
¿Puedo poner otra regla?, dijo Santi. Que si se pelean, no se dejen de hablar como en películas. Que hablen como cuando quemaron arroz y luego lo arreglaron.
Esa regla me hizo llorar un poco. Dante me tomó de mano debajo de mesa.
Esa noche, cuando acosté a Luna, me pidió que le contara cómo nos hicimos novios.
Nos hicimos novios con tacos, le dije. Con salsa verde y beso en semáforo.
¿Y con pistola de agua?
Con pistola también, dije.
Me pidió que me quedara hasta que se durmiera.
Cuando salí, Milo estaba en pasillo, con laptop cerrada.
¿Puedo hablar contigo?, dijo en voz baja.
Sí.
¿Tú quieres a mi papá de verdad? No por casa ni dinero.
Lo miré a los ojos. Tenía dieciséis, pero preguntaba como adulto.
Lo quiero de verdad, dije. Lo quiero desde que lo vi limpiar lava roja con nosotros. Desde que llegó a las cinco por primera vez. No por casa.
Milo asintió.
Está bien, dijo. Porque si lo lastimas, te hackeo 【entity-Netflix¦canonical_name\=Netflix】 para siempre.
Me reí y dije que era trato justo.
En mi cuarto, encontré nota de Dante debajo de puerta. Decía: gracias por decir que no te vas. Ven a mi cuarto cuando Luna se duerma, sin pistolas.
Fui a su cuarto a las diez. Sin pistolas, sin niños, sin Canelo.
Nos sentamos en su cama grande que antes se veía vacía.
¿Estamos haciendo bien?, preguntó Dante.
No lo sé, dije. Pero Santi ya puso regla de que si nos peleamos hablemos. Así que si lo hacemos mal, lo arreglamos.
Dante me besó. Esta vez largo, sin prisa, sin semáforo.
Fue beso de novios de verdad, de los que Milo decía que eran asquerosos pero que a mí me gustaban.
Cuando volví a mi cuarto, Canelo me esperaba despierto, con suéter que decía mi familia es rara y me gusta.
Le dije en voz baja: Canelo, ahora tu papá y mi novio son la misma persona.
Canelo ladró bajito, como si entendiera.
Esa noche entendí que ser novios no era solo besarse en South Congress. Era quedarse cuando Luna pide que te quedes, cuando Santi hace slime en techo y cuando Milo te amenaza con hackearte Netflix si lastimas a su papá.