Ella reencarna en un nuevo mundo y está decidida a cambiar el futuro de un duque.. que además, le encanta.
*Todas las novelas son independientes*
**Esta novela pertenece a un mundo mágico**
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Catarina 1
El médico entró en la habitación con la solemnidad de un hombre que llevaba treinta años ejerciendo su profesión y había visto prácticamente de todo.
Enfermedades extrañas, nobles con tendencias hipocondríacas, jóvenes que fingían desmayarse para evitar matrimonios concertados y caballeros que aseguraban estar al borde de la muerte cuando sus prometidas aceptaban bailar con otro.
Sin embargo, lo que no había visto nunca era a una paciente que, después de permanecer inconsciente durante varias horas, lo recibiera con una sonrisa tan radiante que parecía estar a punto de organizar una fiesta.
—Buenos días, lady Catarina.
La joven sentada sobre la cama levantó la cabeza.
—¡Buenos días, doctor!
El hombre se detuvo un instante.
La criada, que permanecía a su lado, le dirigió una mirada cargada de preocupación.
El médico carraspeó y dejó su maletín sobre una pequeña mesa.
—Su doncella me ha comentado que ha estado experimentando algunas dificultades después de su desmayo. ¿Podría explicarme cómo se siente?
Catarina sonrió.
Una sonrisa preciosa.
Una sonrisa educada.
Una sonrisa que ocultaba el hecho de que, por dentro, su cerebro acababa de comenzar a correr en círculos.
[¡Peligro! ¡Peligro! ¡Este hombre hace preguntas!]
Porque había un pequeño problema.
Uno bastante importante.
Ella no era Catarina.
Bueno, sí era Catarina. Al menos, su cuerpo lo era.
Pero no era la verdadera Catarina Parisi, la joven noble del reino de Vagur que había pasado su existencia enamorada en secreto de un hombre que jamás llegó a saber cuánto significaba para ella.
La Catarina original había amado al duque Enzo Rossi durante años.
Lo había amado en silencio, desde la distancia, sin atreverse a confesar sus sentimientos ni a luchar por él.
Y cuando finalmente se enteró de que el hombre se había casado con otra mujer, su corazón no lo soportó.
Se había desmayado.
Y, de alguna manera, había terminado dejando su cuerpo a una desconocida procedente de otro mundo.
Una desconocida que ahora tenía que fingir que era ella.
[¡Magnífico! ¡Simplemente magnífico! ¡Reencarné en una novela sin que nadie me diera el resumen de los capítulos anteriores!].
El médico la observaba con paciencia.
—Lady Catarina, ¿se encuentra mareada? ¿Siente dolor de cabeza? ¿Tiene dificultades para recordar lo sucedido?
Catarina se acomodó un mechón de cabello rubio detrás de la oreja.
—Oh, no, doctor. Solo me siento un poquito débil. Seguramente ha sido la impresión.
—¿La impresión?
La criada intervino inmediatamente.
—Señor, la señorita se desmayó después de enterarse de la boda del duque Rossi.
Silencio.
Catarina giró lentamente la cabeza hacia ella.
La doncella tenía una expresión completamente inocente.
Una expresión que, en otras circunstancias, habría resultado encantadora.
En ese momento, sin embargo, Catarina deseó poder enviarla a trabajar a un monasterio situado en la cima de una montaña.
[¡MALDICIÓN!].
Miró al techo.
[¡¿ME REENCARNÉ DESPUÉS DE LA BODA?!].
Miró al médico.
[¡¿DESPUÉS DE LA BODA?!].
Volvió a mirar al techo.
[¡UN PUNTO MENOS EN LA VALORACIÓN DEL SERVICIO DE REENCARNACIÓN! ¡Y VOY A PRESENTAR UNA RECLAMACIÓN FORMAL ANTE EL UNIVERSO REENCARNADOR!].
Porque, sinceramente, ¿qué clase de servicio era aquel?
¿Dónde estaban las instrucciones?
¿Dónde estaba el manual para principiantes?
¿Dónde estaba la opción de elegir la fecha de llegada?
¡Ni siquiera había podido seleccionar la dificultad de su nueva vida!
Y ahora se encontraba en el cuerpo de una joven enamorada de un duque que acababa de casarse.
¡Casarse!
Con otra mujer.
Una mujer que, por si fuera poco, era una asesina en potencia.
Catarina sintió que le temblaba un párpado.
[Tranquila. Respira. No tienes pulmones defectuosos, tienes un problema de planificación].
El médico comenzó a examinarla.
Le tomó el pulso, observó sus pupilas, le hizo algunas preguntas sencillas y comprobó que no presentaba señales evidentes de una enfermedad grave.
—Parece encontrarse bien físicamente. Le recomiendo reposo durante los próximos días. Procure alimentarse adecuadamente y evite las emociones fuertes.
Catarina asintió con mucha seriedad.
—Por supuesto, doctor. Seré muy cuidadosa.
[¿Emociones fuertes? ¡Voy a intentar impedir un asesinato y posiblemente destruir un matrimonio aristocrático! ¡¿Cómo quiere que evite las emociones fuertes?!].
—En cuanto a su desmayo, imagino que la noticia de la boda ha sido muy dolorosa para usted.
Catarina mantuvo la sonrisa.
—Oh, sí. Un poquito.
El médico suspiró.
—El tiempo ayuda a sanar estas heridas. Es joven, lady Catarina. Tiene una vida entera por delante.
—¡Exactamente!
El hombre parpadeó.
Catarina se dio cuenta de que había respondido con demasiado entusiasmo.
Bajó un poco la voz.
—Quiero decir... sí. Tiene razón. Debo mirar hacia el futuro.
—Me alegra escucharla decir eso.
El médico guardó sus instrumentos, se despidió cortésmente y abandonó la habitación.
La doncella lo acompañó hasta la puerta.
Cuando regresó, encontró a su señora mirando fijamente al techo con una expresión que parecía indicar que estaba calculando cuántas propiedades podría comprar con una fortuna considerable.
—¿Lady Catarina?
—Dime una cosa.
—¿Sí, señorita?
—¿Tenemos café?
La doncella se quedó desconcertada.
—¿Café?
—Sí. Una bebida oscura, aromática, maravillosa. Se prepara con granos tostados y puede salvar vidas.
—Tenemos té, señorita.
Catarina cerró los ojos.
[Lo sabía. Este mundo tiene un problema gravísimo].
Por otro lado Autora cuando nos vamos a enterar del chisme completo de Eric 😭😭😭 ya vamos 3 historias q se dan pedacitos pero yo lo quiero completo. Solo por curiosidad literaria 😉 😘