NovelToon NovelToon
EN BUSCA DE LO OCULTO: "Tiempo Prestado".

EN BUSCA DE LO OCULTO: "Tiempo Prestado".

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Aventura / Traiciones y engaños
Popularitas:83
Nilai: 5
nombre de autor: Feng Liang

Cristani por fin tenía una vida normal. O eso creía. Hasta que se dio cuenta de que el poder en su cuerpo empezaba destruirla por dentro.
Al mismo tiempo que los problemas volvieron con sus amigos. Primero fue esa espada. La querían para mantener bajo control a Cristani.
Luego supieron del ser que entró a su mundo, un peligro para su plano. Debían eliminarlo.
Entonces llegó Carl Rowen. Decía conocerla y que podía ayudarla a contener esa energía ancestral.
Y la búsqueda comenzó.
Después, Cristani supo que todas las vidas que trataban de recordarle, no eran suyas. Sino de un fragmento más. Uno que vivía en otro plano.
Y un encuentro con una mujer le hizo darse cuenta que sin ese fragmento podría morir.
Pero eso implicaba que Carl pudiera encontrarse con quien deseaba.
La decisión era suya.
Elegir su vida o elegir la felicidad de Carl.
¿Vivir para verlo desaparecer o morir para verlo encontrarse con ella?
¿Ser el monstruo que tanto temía o ser la heroína que Carl necesitaba?

NovelToon tiene autorización de Feng Liang para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Ellos buscan a alguien o algo.

.

.

.

—Hemos llegado, tú por tu camino y yo por el mío —dijo mientras soltaba mi mano, pero mi mano fue más rápido y la sostuve del brazo con casi desesperación.

—¿Por qué no me ayudas a llegar a mi casa? —Le sonreí y al instante sentí las mejillas rojas, Carl era demasiado tímido en ese aspecto.

—No tengo porqué hacerlo, hasta que me seas útil en algo —exclamó con seriedad apartando mis dedos de su brazo.

—Pero… Pero —las palabras dejaron de fluir.

Otra vez era Carl el que tenía el control de su cuerpo. No podía permanecer en ese cuerpo por mucho tiempo y ese era un verdadero problema.

—Solo a la entrada —bufó Cristani, los ojos de Carl se iluminaron y el sonrojo siguió presente, mientras asentía un par de veces.

—Gracias —logró decir caminando a su lado.

Y al regresarlo a casa, Carl agradeció un par de veces y finalmente entró sin antes ver como la figura de Cristani desaparecía por la esquina.

—Cr-creo que me gusta —murmuró caminando hacia su dormitorio.

—¿Cómo? —Fruncí el ceño con la molestia crecer a grandes zancadas. El chico se detuvo en la puerta sosteniendo su cabeza y cerró a duras penas.

La sangre se deslizó por su natiz nuevamente.

—Ella es el amor de mi vida ¿y un niño insolente como tu se atreve a decir que le gusta? —La voz salió con indignación desde su cabeza, su cuerpo cayó arrodillado, la sangre fluía como una fina corriente de agua y cuando abrió los ojos estos se nublaron, el líquido carmesí ahora también desprendia de ellos.

—F-fuera, fuera de mi cuerpo —murmuró y sentí como mi conciencia empezaba a desaparecer, hasta que finalmente dejé de sentir la realidad.

...«Fin del POV de Carl. »...

.

.

.

—Oh, Cristani. Llegaste.

Mi madre sonrió desde el sofá.

No alcancé a contestar.

La presencia de Anthony me golpeó antes de verlo.

—Hola. Lamentamos llegar sin avisar —sonrió.

No era su sonrisa. Era demasiado ancha. Demasiado vacía. Además él no sonreía.

Henry levantó la mano a modo de saludo. Sostenía una taza de café humeante, pero no tomaba. Solo la sostenía.

Un suspiro se me escapó.

Seguí de largo. “Por favor, que el resto no esté aquí” pensé.

Rastros de energía espiritual se filtraban bajo la puerta de mi habitación. Fría. No era mía.

No pensé quién podría ser, la respuesta ya la sabía.

Corrí hacia mi habitación.

Abrí de golpe.

Sophia y William revolvían todo.

Cajones en el suelo.

Mi altar personal volcado.

Los libros de los estantes regados en el suelo.

—¿Qué se supone que hacen? —mi voz salió más baja de lo que quería.

Ellos se detuvieron casi de inmediato.

Su mirada se posó en mí.

—Sentimos una presencia desconocida —respondió Sophia.

—Solo queríamos asegurarnos —agregó William moviendo los dedos y todo el desastre que habían provocado en la habitación volvió a como era antes de hacerlo.

—¿Que buscaban?

No respondieron al instante, solo se miraron entre sí. Debatiendo si decirlo o no.

—Rastros de que no estuviste involucrada en un acontecimiento extraño que pasó hace varios días —Sophia dio un paso acercándose.

—Hay una presencia que no debería estar aquí —finalizó William, escaneandome de pies a cabeza.

¿De que hablaban? ¿Podría tratarse de Carl Rowen? Mi mente fue directo a ese chico. Después de todo había llegado de forma repentina a Everfrost, y resultaba ser bastante extraño.

—No tengo idea de lo que están hablando, he vivido aquí los últimos meses y no he notado nada extraño —la espada apareció en mi mano, una advertencia de si seguían en mi territorio las cosas no terminarían bien para ellos.

—Venimos en son de paz —Los dos chicos levantaron las manos, una muestra de no querer luchar.

—Váyanse. Ahora —El arma brilló, y ellos asintieron pasando a mi lado para luego salir de la habitación a pasos apresurados.

Pronto se escuchó la voz de mi madre despidiéndose de ellos desde el umbral de la casa.

Mis ojos vagaron por la ventana y los ví salir por el portón.

No podía dejar las cosas así, ¿por qué volvieron realmente? Las palabras de Sophia volvieron a mi mente: “Rastros de que no estuviste involucrada”. Dudaban de mi, seguían haciéndolo.

Bueno, supongo que era razonable, al fin y al cabo casi había matado a Anthony la última vez.

Aunque también necesitaba saber de que clase de “acontecimiento extraño” se referían.

Apreté los puños con fuerza, debatiendo en seguirlos o dejarlos ir con ese misterio.

—Maldición —murmuré saltando por la ventana y desapareciendo en la oscuridad.

Corrí por las calles hasta que sentí su presencia en los límites de la ciudad.

—Alto —ordené deteniéndolos justo cuando estaban a punto de elevarse al aire e irse.

Era un lugar lo suficientemente lejos para que nadie me viera.

—¿A que se referían con extraño acontecimiento? —Pregunté mirando directamente a la líder, Sophia.

—No deberías entrometerte en nuestros asuntos —Anthony avanzó hacia mí con esa expresión de pocos amigos. Ya no quedaba rastro de la buena amistad de hacía meses.

—No te pregunté a tí. Le pregunté a Sophia —repliqué manteniendo los ojos en la chica que se había tensado.

—Nunca lo habíamos visto antes, pero es algo que podría destruir la paz de estos meses —respondió al fin la castaña aclarandose la voz.

—¿Qué es exactamente? —insistí.

Y ella ladeo la cabeza para seguir hablando.

—Alguien…alguien entró a nuestra dimensión, en nuestro tiempo. Creemos que es una presencia peligrosa y hasta lo que sabemos es que se esconde en un cuerpo humano—Sophia frunció el ceño, como si hablar de eso le causara molestia.

—¿Lo han encontrado? —Pregunté una vez más haciendo que Anthony sacara una daga, la misma de esa noche. Me apuntó sin titubear.

—Si lo hubiéramos encontrado, ¿Crees que estaríamos aquí? —Soltó en un resoplido irritado.

—Entiendo —asentí.

¿Acaso de quien hablaba era de Carl? Podría ser, pues desde el momento en que lo había visto sentí un extraño sentimiento, era humano por supuesto.

Pero ¿y sí había alguien usurpando su cuerpo y él no era el verdadero Carl? La pregunta tenía sentido y debía averiguar quien era ese chico que me había dicho que podría ayudarme con la energía en mi cuerpo. Y de ser necesario debería protegerlo.

—¿Acaso sabes algo? —sin darme cuenta la daga ya se había acercado a mi cuello, un estremecimiento me recorrió al recordar esa pesadilla.

—Claro que no, ¿Cómo podría saberlo? He estado en este lugar desde hace meses —miré a Anthony con seriedad sin mostrar signos de temor, la luz de luna chocó contra el metal y el reflejo dio en su rostro.

—Anthony, basta —se acercó Sophia agarrando la muñeca del chico para que bajara el arma, este lo hizo y dio apenas un paso atras.

Alerta por si llegaba a dar señales de querer atacarlos.

—A partir de ahora, no tienen que venir Everfrost. Yo lo manejaré a mi manera —mis ojos se enfocaron en Anthony con total indiferencia y desconfianza.

—¿Tú? —Exclamó él con incredulidad, mirándome y luego a Sophia.

— Ni siquiera lo pienses —y volvió a acercarse.

—Hablo en serio. Y si deciden ignorar lo que digo. No crean que tendré piedad de unos simples cazadores —Mis pies dieron media vuelta.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play