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La Segunda Oportunidad De Auren

La Segunda Oportunidad De Auren

Status: Terminada
Genre:Romance / Mundo mágico / Regreso a la infancia / Completas
Popularitas:48.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Su primer destino fue servir a la corona. murió por ello. Ahora, con su segunda oportunidad, Auren cumplirá su sueño y conocerá lo que es el amor

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

La calle terminó de vaciarse poco después de que el carruaje del príncipe Arian desapareciera.

El humo seguía elevándose desde los restos de La Tijera de Oro, aunque las llamas ya habían desaparecido casi por completo. Algunos trabajadores del distrito retiraban vigas inestables para evitar nuevos derrumbes, mientras los guardias anotaban los daños causados por el incendio. Nadie se acercaba demasiado a Auren. Bastaba verla de pie frente a aquellas ruinas para comprender que necesitaba unos minutos de silencio.

Martin permanecía cerca de ella.

Elena también.

Ninguno intentó decir nada.

Después de varios minutos, Auren respiró profundamente.

—Tenemos que reunir a todos.

Martin la observó con preocupación.

—¿Ahora?

Ella asintió.

—No puedo hacerlos esperar.

Greta ya había citado a las costureras en una pequeña plaza cercana. Allí estaban reunidas todas las personas que durante años habían trabajado junto a Auren.

Había rostros cubiertos de ceniza.

Ojos enrojecidos.

Silencios incómodos.

Algunas aprendices todavía abrazaban pequeños costureros que habían logrado rescatar antes de que el techo colapsara.

Cuando Auren llegó, todas se pusieron de pie.

Nadie habló.

Greta fue la primera en romper el silencio.

—¿Cómo estás?

Auren intentó responder.

No encontró palabras.

Solo hizo una leve inclinación de cabeza.

Greta comprendió inmediatamente.

No insistió.

Las miradas terminaron posándose sobre la dueña del taller.

Esperaban una respuesta.

Esperaban un plan.

Esperaban escuchar que todo se resolvería.

Auren bajó lentamente la vista.

Era la primera vez desde que abrió La Tijera de Oro que no tenía una solución.

Respiró hondo antes de hablar.

—Quería darles las gracias por venir.

Su voz sonó mucho más apagada de lo habitual.

—Sé que todos están esperando saber qué ocurrirá a partir de hoy.

Nadie la interrumpió.

Auren apretó ligeramente las manos.

—He revisado las cuentas una y otra vez durante el camino hasta aquí. Las pérdidas son demasiado grandes. El edificio desapareció. Las telas también. Las herramientas...

Guardó unos segundos de silencio.

—No tengo un taller donde podamos trabajar.

Varias costureras comenzaron a bajar la cabeza.

Las aprendices entendieron inmediatamente lo que estaba por decir.

Auren sintió un enorme peso sobre el pecho.

Aquellas personas habían confiado en ella durante años.

Algunas trabajaban allí desde niñas.

Otras habían encontrado en ese lugar la única oportunidad de mantener a sus familias.

Y ahora debía arrebatársela.

—Por esa razón...

Su voz se quebró apenas un instante.

Respiró otra vez.

—Tengo que cerrar el taller.

El silencio resultó doloroso.

Una de las aprendices comenzó a llorar.

Otra llevó ambas manos al rostro.

Greta cerró lentamente los ojos.

Aunque ya lo imaginaba, escucharlo seguía siendo difícil.

Auren continuó.

—No puedo pedirles que esperen algo que no sé cuándo podré ofrecer. Necesitan un trabajo. Necesitan seguir adelante. Por eso...

Le costó terminar la frase.

—Quedan despedidos.

Aquellas palabras parecieron vaciar el aire de la plaza.

Una de las costureras más jóvenes rompió en llanto.

Otra abrazó a una compañera.

Un hombre que llevaba años cortando telas agachó la cabeza en silencio.

Auren sintió que el corazón le dolía.

Había imaginado muchas veces perder dinero.

Perder clientes.

Incluso cerrar algún día.

Nunca creyó que tendría que despedir a quienes habían construido aquel sueño junto a ella.

—Lo siento.

Las palabras salieron con dificultad.

—Les prometí estabilidad. Les prometí un lugar donde crecer. Y les he fallado.

Greta caminó lentamente hasta quedar frente a ella.

La observó durante unos segundos.

Después negó con la cabeza.

—No vuelvas a decir eso.

Auren levantó la vista.

—Pero...

—¿Quién nos enseñó este oficio?

—...

—¿Quién nos dio una oportunidad cuando nadie confiaba en nosotros?

Auren permaneció en silencio.

Greta continuó.

—¿Quién trabajaba hasta quedarse dormida sobre la mesa para que nunca faltara un salario?

Varias costureras comenzaron a asentir.

—Tú hiciste todo eso. Así que no digas que nos fallaste.

Una mujer mayor dio un paso al frente.

—Mi hijo pudo aprender a leer gracias al sueldo que gané aquí.

Otra levantó la mano.

—Yo pagué el tratamiento de mi madre trabajando contigo.

El cortador de telas habló enseguida.

—Cuando mi esposa murió, pensé que perdería todo. Usted me dio empleo sin hacer preguntas.

Las palabras comenzaron a llegar una tras otra.

—Gracias por confiar en mí.

—Nunca olvidaré este lugar.

—Aprendí más aquí que en cualquier otro taller.

—Siempre nos trató con respeto.

Auren sintió que las lágrimas volvían a llenar sus ojos.

No esperaba escuchar nada de aquello.

Una de las aprendices se acercó corriendo y la abrazó con fuerza.

—Gracias por enseñarme.

Las demás terminaron rodeándola.

Algunas lloraban.

Otras sonreían entre lágrimas.

Ninguna mostraba resentimiento.

Solo tristeza por perder el lugar que había cambiado sus vidas.

Greta habló cuando el grupo volvió a separarse.

—Escúchame bien. Esto no es un adiós. Solo es una pausa. Cuando vuelvas a levantar un taller, iremos a tocar tu puerta otra vez.

Varias personas respondieron al mismo tiempo.

—Claro que sí.

—Volveremos.

—Seguiremos cosiendo contigo.

Auren intentó sonreír.

Lo consiguió apenas un poco.

—Ojalá pueda cumplir esa promesa.

Greta levantó un dedo.

—No.

La cumplirás.

Porque eres demasiado terca para rendirte.

Algunas risas suaves aparecieron entre el grupo.

Era una risa triste.

Pero sincera.

Después comenzaron las despedidas.

Una por una.

Cada costurera abrazó a Auren.

Cada aprendiz le dio las gracias.

Incluso el viejo cortador de telas terminó estrechándole la mano con los ojos humedecidos.

Poco a poco la plaza volvió a quedarse vacía.

Greta fue la última en marcharse.

—Gracias.

—No me las des todavía. Me las darás cuando volvamos a discutir porque trabajas demasiado.

Auren soltó una pequeña risa.

—Eso suena bastante probable.

—Lo sé.

Greta sonrió por última vez antes de alejarse.

Cuando desapareció calle abajo, Auren sintió que las fuerzas la abandonaban.

Las piernas dejaron de sostenerla.

Terminó sentándose sobre una piedra cercana.

Miró el dedal entre sus dedos.

Después observó nuevamente las ruinas.

Había perdido su negocio.

Había perdido el edificio.

Y acababa de perder el equipo que durante tantos años llamó familia.

Una enorme sensación de fracaso comenzó a crecer dentro de ella.

—Al final...

Bajó lentamente la cabeza.

—No pude proteger nada.

Las lágrimas volvieron a caer.

Esta vez no intentó detenerlas.

Martin y Elena, que habían esperado pacientemente a unos metros de distancia, caminaron hacia ella.

Sin decir una sola palabra, Martin se arrodilló frente a su hija.

Le sostuvo suavemente el rostro.

—Mírame.

Auren obedeció.

Tenía los ojos completamente enrojecidos.

—Perdón...

Martin frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Todo desapareció. La tienda... El dinero... Los empleados...

Sentía que cada palabra le pesaba más que la anterior.

Elena se arrodilló junto a ellos y, sin pedir permiso, abrazó con fuerza a su hija.

Auren terminó apoyando la frente sobre su hombro como cuando era una niña.

Elena acarició lentamente su cabello azul.

—Escúchame bien.

Nunca vuelvas a pensar que nos decepcionaste.

—Pero...

—Perdimos un edificio. Nada más.

Auren cerró los ojos.

Las lágrimas seguían cayendo.

Martin sonrió con esa serenidad que siempre lo había caracterizado.

—Cuando te adoptamos no tenías una tienda. No tenías dinero. Ni siquiera sabías si este mundo volvería a tratarte bien. Lo único que tenías eran esas manos.

Tomó con cuidado las manos de su hija entre las suyas.

A pesar de las pequeñas heridas y las manchas de ceniza, seguían siendo las mismas manos que durante años habían cosido miles de prendas.

—Y siguen aquí.

Elena asintió.

—Tu talento no se quemó. Tu esfuerzo tampoco. Ni la persona en la que te convertiste.

Auren los observó en silencio.

Martin continuó.

—Las paredes pueden levantarse otra vez. Las telas vuelven a comprarse. Las herramientas se reemplazan. Pero una hija como tú...

Negó suavemente con la cabeza.

—Eso sí sería imposible de recuperar.

Elena sonrió entre lágrimas.

—Nosotros nunca lloraremos por el dinero mientras podamos seguir abrazándote.

Auren dejó escapar un sollozo.

Terminó abrazándolos a los dos con toda la fuerza que le quedaba.

Durante varios minutos ninguno habló.

Solo permanecieron unidos en medio de aquella mañana cubierta por el olor a humo.

1
Laura Aguado
🥹❤️
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
me encanta la historia y lo que más me gustó es que todos tuvieron su final feliz gracias por compartir tu talento
María Jesús Prádena valenzuela
Hola como estás
Elisa Patico
precioso final❤️
Elisa Patico
muy merecido 👏❤️
Elisa Patico
ya veo que toda esa gente está podrida...
Paolys
Hermosa historia... Gracias Autora
Elisa Patico
no hay duques, marqueses, condes o alguien de la nobleza que pudiera hacerlo?? o todos tenían las manos sucias
Lorena Itriago
Excelente Novela, Felicidades
Martha Lucia Montaño
Gracias por está maravillosa historia.
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Vea pues mi Gareeyba hacer rey consorte 🥰🥰🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Pobre chica tiene que recuperar primero su seguridad 🤗
Estrella Reyes Reyes
con lo maldito que es seguro que ataca a sus padres,espero que no sea asi
Natu Iriart
coincido en la historia de Garrett y Elina, sobre los miembros de la familia real del norte (cómo fue ese reinado oscuro, q pasó con sus respectivas condenas y sobre lo q recuerda el principe de la primera vida)
Maria Cristina Roldan Rodam
muy bella historia 👏👏👏
Anonymus
😭😭😭😭Me hubiese gustado que no se alejaran tanto, sus ansiakosnapdres, valen oro 😔😔😔
😍Jacky😘💓✨
excelente 👏👏
😍Jacky😘💓✨
que lindo se desarrolla el final❤️
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
A eso te llevo las malas decisiones y lo macabro que fuiste, vas a morir sólo y con remordimiento 😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente final como el amor supera todas las dificultades. Me gustaría un poco de todo 🤣🤣🤣 para no perder ningún chisme 🤣🤣🤣🤣
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