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El DIARIO DE ALGUIEN MÁS

El DIARIO DE ALGUIEN MÁS

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencuentro / Amor-odio / Completas
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

Israel Martínez creía que su vida por fin estaba cambiando.
Una beca, una nueva ciudad y un futuro prometedor parecían ser el comienzo perfecto. Pero todo cambia cuando encuentra un viejo diario olvidado que perteneció a Lucía Escalante, una mujer cuya historia está llena de secretos, mentiras y heridas que jamás sanaron.
Mientras avanza entre sus páginas, Israel descubre que algunas historias no se quedan en el pasado.
Y mucho menos cuando aparece Mateo Escalante.
El heredero de un imperio.
El hombre que parece tenerlo todo.
Y la última persona de la que debería enamorarse.
Entre secretos familiares, orgullo, ambición y una constante guerra entre el corazón y la razón, Israel descubrirá que a veces el amor más peligroso nace de las personas que juraste odiar.
Porque algunas historias terminan en un diario. Otras apenas comienzan cuando alguien lo abre.

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 16

ISRAEL MARTÍNEZ.

La mujer parecía tener unos treinta años. Era alta, elegante y llevaba un traje color beige perfectamente planchado. Su cabello castaño estaba recogido en una coleta impecable y sostenía una tableta electrónica entre sus brazos.

Cuando nuestras miradas se encontraron, sonrió.

—¿Israel Martínez?

—Sí, soy yo.

—Perfecto.

Se acercó y extendió la mano.

—Mucho gusto. Mi nombre es Amelia.

Le estreché la mano.

—Mucho gusto.

—Fui enviada por Saúl para recibirte.

Tomó una de mis maletas mientras unos empleados se acercaban para llevar las demás.

—No te preocupes por el equipaje. Nosotros nos encargamos.

—Gracias.

Comenzamos a caminar por la terminal.

Amelia parecía una persona amable, aunque tenía esa clase de energía que poseen las personas acostumbradas a trabajar bajo presión.

—Voy a ser completamente sincera contigo desde el principio.

La miré.

—¿Tan grave es?

Ella soltó una risa.

—Depende de cómo lo tomes.

Salimos del aeropuerto y nos dirigimos hacia una camioneta negra que esperaba en el área privada.

—Saúl es una excelente persona.

Abrió la puerta para que subiera.

—Pero cuando se trata de trabajo... es otra historia.

Subí al vehículo.

—¿Tan exigente es?

—Muchísimo.

Ella tomó asiento a mi lado.

—Cuando se trata de diseños, proyectos, planos o construcción, es un perfeccionista absoluto.

—Eso no suena tan malo.

—Lo dices porque aún no lo conoces.

Las dos nos reímos.

La camioneta arrancó.

—Mira, Israel. No quiero asustarte.

Pero tampoco quiero que llegues con expectativas equivocadas.

Saúl tiene una regla muy famosa.

—¿Cuál?

—La regla de los tres errores.

—¿Tres errores?

—Sí.

Levantó tres dedos.

—Primer error: advertencia.

Segundo error: advertencia seria.

Tercer error...

Hizo una pausa dramática.

—Fuera.

—¿Así de simple?

—Así de simple.

—Bueno... espero no cometer ninguno.

—Por eso te eligió.

La miré.

—¿Qué quieres decir?

Amelia sonrió.

—Entre miles de estudiantes eligieron a una sola persona.

Tú.

Eso significa algo.

Miró por la ventana.

—Créeme. Si no hubiera visto potencial en ti, ni siquiera estarías aquí.

Por primera vez sentí una mezcla extraña de orgullo y nervios.

---

La ciudad comenzó a aparecer frente a nosotros.

Los edificios.

Las avenidas.

Las luces.

Todo parecía sacado de una película.

—¿Y cuándo empiezo?

Pregunté.

—El día doce.

—¿Tan pronto?

—Sí.

—Pensé que tendría más tiempo.

—Una semana pasa rápido.

Además necesitarás adaptarte.

Conocer la ciudad.

Descansar.

Comprar algunas cosas.

—Tiene sentido.

—Y también tendrás reuniones de introducción.

Algunos documentos.

Capacitaciones.

Todo eso.

Asentí.

—¿Entonces técnicamente ya soy arquitecta?

—Sí y no.

—Eso no ayuda.

Amelia se rio.

—Ya tienes tu título.

Pero este año te dará una certificación profesional muy importante.

Digamos que es el paso que separa a una arquitecta buena de una arquitecta extraordinaria.

—Vaya presión.

—Acostúmbrate.

---

Después de casi una hora llegamos al centro de la ciudad.

Y entonces vi el edificio.

Me quedé completamente inmóvil.

—No puede ser.

Amelia sonrió.

—Sí puede.

Era enorme.

Elegante.

Modernísimo.

Completamente revestido de cristal.

Parecía uno de esos lugares donde viven actores o empresarios.

—¿Segura que es aquí?

—Completamente.

—Creo que se equivocaron.

—No.

—Sí.

—No.

Las dos nos reímos.

La camioneta se detuvo.

Amelia bajó primero.

—Bienvenida a casa.

Por alguna razón esas palabras hicieron que mi corazón latiera más rápido.

---

Entramos al edificio.

El vestíbulo era impresionante.

Mármol.

Lámparas enormes.

Decoración moderna.

Todo olía a nuevo.

El encargado de recepción me sonrió.

—Bienvenida, señorita Martínez.

Aquí están sus llaves.

—Gracias.

Todavía estaba procesando todo.

Subí al elevador.

Piso ocho.

Departamento once.

Cuando la puerta se abrió sentí que estaba soñando.

Abrí.

Y me quedé inmóvil.

—Dios mío...

Todo era perfecto.

Los colores.

Los muebles.

La decoración.

Blanco.

Negro.

Detalles elegantes.

Exactamente el estilo que siempre me había gustado.

Había una sala enorme con ventanales que mostraban toda la ciudad.

Una cocina moderna completamente equipada.

Una mesa elegante.

Un televisor gigantesco.

Un balcón espectacular.

—¿Te gusta?

Preguntó Amelia.

—¿Me gusta?

Volteé a verla.

—Esto parece una revista.

Ella soltó una carcajada.

—Entonces sí te gustó.

Caminé lentamente por el departamento.

Toqué los muebles.

Observé cada detalle.

Todo era nuevo.

Todo.

---

Cuando llegué a la habitación principal casi me quedé sin palabras.

La cama era enorme.

Las sábanas negras.

Las almohadas perfectamente acomodadas.

Un vestidor gigantesco.

Y un baño que parecía más grande que todo mi antiguo departamento.

Me senté en la cama.

Y sonreí.

Por primera vez en muchos años.

Una sonrisa completamente sincera.

---

Amelia miró la hora.

—Bueno.

Yo debo irme.

—¿Ya?

—Sí.

Tengo trabajo.

—Gracias por todo.

—No me agradezcas todavía.

Espera a conocer a Saúl.

—Eso no me tranquiliza.

—Lo sé.

Se acercó a la puerta.

—Nos vemos en una semana.

Y por cierto...

La miré.

—¿Sí?

Sonrió.

—Eres mucho más bonita en persona.

Antes de que pudiera responder ya estaba saliendo.

—¡Amelia!

Ella volteó.

—¿Qué?

—Gracias.

Sonrió una última vez.

—Bienvenida a tu nueva vida, Israel.

Y se fue.

---

Me quedé sola.

Completamente sola.

Observando aquel lugar.

Era extraño.

Durante años soñé con tener algo así.

Y ahora estaba frente a mí.

Real.

Tangible.

Mío.

---

Entonces recordé algo.

Las llaves del automóvil.

Las tomé de la cocina.

Bajé al estacionamiento.

Y cuando encontré el lugar asignado casi me dio un infarto.

—No...

Era un Mercedes-Benz completamente negro.

Último modelo.

Brillante.

Elegante.

Parecía recién salido de agencia.

Lo rodeé lentamente.

—Esto no puede ser mío.

Pero sí lo era.

Entré.

El olor a nuevo llenó el interior.

Encendí el motor.

Y sonreí.

—Definitivamente esto sí me gusta.

---

Media hora después estaba manejando por las calles de Los Ángeles.

Con el navegador guiándome.

Primero fui a una gasolinera.

Después a un supermercado enorme.

Tomé un carrito.

Y por primera vez en mi vida no tuve que sacar la calculadora del teléfono para revisar cuánto dinero llevaba.

Comencé a llenar el carrito.

Frutas.

Verduras.

Carne.

Pasta.

Snacks.

Café.

Jugos.

Helado.

Cosas que durante años había visto y vuelto a dejar en el estante.

Cuando terminé observé el carrito.

Y me reí sola.

—Creo que exageré.

Pero no me importó.

Porque mientras caminaba por aquellos pasillos entendí algo.

Mi vida no había cambiado porque ahora tuviera trabajo.

Había cambiado porque por primera vez sentía que el futuro estaba de mi lado.

Y eso valía más que cualquier otra cosa.

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Elizabeth Gárate
te entiendo tanto chica, me pasa lo mismo y cuando me piden que explique no sé como hacerlo😭
Ma Lourdes Arroyo de Anda
Excelente novela pero tengo una duda, cómo fue a parar el diario en el almacén donde trabajaba Israel?
MTZ£: Muchos me preguntaron qué pasó con el diario. La verdad es que nunca tuvo un dueño. Fue un puente entre dos almas rotas. Esperó el momento indicado para llegar a las manos correctas y reunir a una madre con su hijo. Porque algunas cosas no ocurren por casualidad, sino porque el destino sabe exactamente dónde debe ponerlas para que las personas destinadas a encontrarse finalmente lo hagan cada lector le puede dar un lindo significado ese es el mío.........
total 1 replies
Alejandra Sanchez
tremendo excelente autora gracias 🙂
Yolanda Vaca
hRepiten el capítulo para alargar la novela !!!🤮🤮
Yolanda Vaca
Y.....Sol , también estaba en el antro, que pasó???🤭
Dach Chavez
Es una excelente novela me encantó
Dach Chavez
Esta excelente está novela no puedo parar de leerla
Veronica Estrada
Me encantó, Muchas felicidades escritora 🥰
Elizabeth Gárate
voy a comenzar a leer esta historia y darle una oportunidad 🥰, besos para ti escritora 💖
Blanca Estela Morales Vázquez
hasta ahora me parece excelente, me intriga q paso o pasa con Lucia
MTZ£: hola blanca soy la Autora muchas gracias por leer esta novela te lo agradezco
total 1 replies
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