Luego de la cuarta guerra contra los oscuros, objetos fueron confiscados por la diosa luna y fueron guardados en el único lugar que en el que nadie se atrevería a poner un pie.
La Academia Luna Sangrienta...
Cuyo sitio mantiene bajo resguardo las reliquias de Selene...
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Capítulo 15: Un verdadero equipo
JAYDEN
Defensa contra Artes Oscuras por poco acaba con nosotros. De nuevo. Después de pasar dos horas tratando de deshacer un hechizo maldito de nivel avanzado, los tres terminamos agotados, cubiertos de tinta rúnica y con dolor de cabeza.
—Odio esta clase—murmuré mientras caminábamos por los pasillos.
—Tú odias todas las clases—respondió Dmitri.
—Eso es verdad.
Aeryn soltó una risa pequeña. Por alguna razón, aquello se había vuelto una normalidad. Nos dirigimos directamente a su habitación para continuar pensando en una estrategia contra Alisa.
Y no porque fuera la única alternativa sino porque la habitación de Aeryn era en efecto más ordenada y la más limpia. Además de que era mucho más cómoda que otras. Cuando entramos, Selene todavía no había llegado. Y Dmitri tomó ventaja de ello, se dejó caer en la cama de Aeryn como si fuera de él.
—No.—La voz de Aeryn sonó instantáneamente.
—¿No qué?
—Quítate de mi cama.
—No.—Le respondió.
—Dmitri.
—Aeryn.
Lo observé unos segundos. Luego decidí que no quería involucrarme. Tomé la silla del escritorio y me acomodé tranquilamente mientras esos dos seguían discutiendo. Finalmente, Aeryn le dio un pequeño golpe con la punta del pie en una costilla.
—Muévete.
—Qué agresiva.—Pero aun así se hizo aún lado. Qué milagro.
Aeryn terminó sentándose en el borde de la cama mientras observaba por la ventana. Y entonces el silencio llenó la habitación.
Por primera vez estábamos atascados. Habíamos entrenado durante semanas. Probamos diferentes estrategias y seguíamos sin lograr nada. Ni siquiera un roce.
Dmitri terminó por sentarse correctamente. Yo observaba el techo. Aeryn observaba el bosque y de repente entendí que ella estaba repasando lo sucedido en su cabeza. Era un hábito que ella tenía. Era alguien analítica, calculadora, siempre recordando detalles.
Su mirada se volvió más intensa. Más concentrada. Y entonces habló.
—Elijah.
Dmitri levantó una ceja.
—¿Qué hay con él?
—La profesora lo derrotó en tres segundos.
—¿Y eso qué?
Aeryn se giró lentamente hacia nosotros.
Sus ojos azules brillaban con esa expresión que aparecía cada vez que ella descubría algo importante.
—Elijah, es rápido.
Cosa que era cierta. Probablemente, era uno de los estudiantes más veloces de la Academia.
—Y aun así Alisa lo derrotó inmediatamente.
—Porque ella también es veloz—dije. Aeryn negó con la cabeza.
—No.
El silencio volvió.
—Ella es rápida, sí. Pero no reaccionó del todo a Elijah.
Lo anticipó. Dmitri se incorporó completamente. Ahora sí tenía su atención.
—Explícalo.
Aeryn señaló la ventana distraídamente.
—Alisa no espera los movimientos.
Los predice. Mi mente comenzó a trabajar inmediatamente. Y pronto lo entendí.
—Por eso siempre estamos a un paso atrás de ella.
Asintió.
—Así es.—Dmitri se quedó inmóvil unos segundos. Luego una sonrisa lentamente se dibujó en su rostro. Una de esas sonrisas peligrosas.
—Entonces no necesitamos ser más rápidos.
—Necesitamos hacer que cometa un error—completé.
Aeryn sonrió. Y ahí estuvo la respuesta. No era necesario ser más rápidos que la profesora, sino controlar sus reaccionar, obligarla a reaccionar de la forma en que queríamos.
—No es necesario derrotarla.
—Solo debemos golpearla—completó Dmitri.
La sonrisa que apareció en el rostro de Aeryn fue más que suficiente para preocuparme.
—Exacto.
Y en ese momento supe que habíamos encontrado algo. No era un plan completo, pero sí el inicio de algo. Por primera vez desde que Alisa nos lanzó aquel desafío... Sentí que teníamos una oportunidad.
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SELENE
—No.—Dijimos Elijah y yo a la vez.
—¿No?
—No.
Lucien suspiró dramáticamente.
—Tus argumentos son bastante convincentes.
—Gracias.
Elijah se pasó una mano por el rostro.
—¿Podemos concentrarnos?
Nos encontrábamos en una de las salas de entrenamiento vacías mientras tratábamos de construir una estrategia para enfrentar a Alisa.
Y, sorprendentemente, estábamos progresando. Porque finalmente habíamos entendido algo importante.
No éramos individuos. Éramos un equipo, un trío.
Una idea revolucionaria.
—Si tratamos de atacarla por separado volveremos a perder—dijo Elijah.
—Eso ya lo sabemos.
—Entonces pelearemos juntos.
Lucien se apoyó contra una pared.
—¿Y cómo exactamente?
Esa era la pregunta importante. Por suerte encontramos ayuda.
O más bien... A Elías. El gemelo de Elijah.
Ese licántropo era uno de los pocos estudiantes que estaba cerca de la velocidad de Alisa. No eran fuerte, ni tan experimentado. Pero sí lo suficientemente rápido como para ayudarnos.
—Ella cambia de forma constante de dirección—explicó mientras mirábamos con atención una grabación de entrenamiento—. No esquiva los ataques porque lo necesite.
—Lo hace porque quiere tomar el control del ritmo—dije.
Elías sonrió.
—Precisamente.
Por primera vez comenzamos a entrenar como un verdadero trío. No como tres personas compartiendo espacio. Si no como un equipo.
Y honestamente...
Era mucho más complicado de lo que parecía. Pero también comenzaba a funcionar. Mientras tanto, el resto de los equipos de Luna Sangrienta desarrollaban sus propias estrategias.
Algunos practicaban emboscadas. Otros intentaban combinaciones mágicas y unos cuantos simplemente rezaban a la diosa Luna por un milagro. Lo cual sinceramente era una estrategia válida.
Porque dentro de pocas semanas llegaría la hora de la verdad y sabríamos sí nuestras ideas eran suficientes. O sí Alisa volvería a humillarnos delante de toda la Academia.