Nicolás Falcón fue humillado por Alessia Duval y su familia.
Años después, él regresa convertido en un millonario implacable… justo cuando Alessia lo pierde todo.
Su madre al morir le confiesa algo que ella se cuestióna si es verdad o mentira.
Él la acorrala solo para que se case con el, no por amor, sino para vengarse y hacerla pagar cada una de las humillaciones y el acto más cobarde que una mujer puede hacer.
Entre el odio, la convivencia, el dolor y los secretos, ambos empiezan a sentir algo que creían extinto.
Lo que él no esperaba…
era que verla rota despertara sentimientos que pensaba muertos.
Lo que ella no imaginaba.
era descubrir que detrás del hombre frío y cruel que ahora la domina, aún vive aquella persona buena al que ella hirió.
Entre venganza, culpa, deseo, odio y un gran
secreto capaz de destruirlos, terminan atrapados en un matrimonio donde el amor se convierte en la venganza más peligrosa.
Novela no apta para todo público.Contiene +18 y Maltrato emocional.
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Las verdades que no se ocultan.
NARRADO POR ALESSIA.
Salgo de la habitación dejando a Nicolás solo.
No es ni la sombra del hombre del que me enamore, es como si fueran dos personas completamente distintas y no soy nadie para juzgarlo después de lo que le hice.
Y se que estuve mal, pero ya que el fue el que me trajo aquí no al revés no me queda más que tratar de llevar la fiesta en paz hasta que decista de esta venganza.
Creo que ya nos patiaron lo suficiente, ya pagamos con creces y sobre todo yo he perdido todo lo que he amado, soy la que más ha perdido en esta vida que ha sabido pasar factura.
Llegó al área de lavado donde puse mi ropa a lavar, me agachó para sacarla ya seca.
Con mi ropa en mano subo a la habitación que me dieron.
Dentro de esta me cambio y después de un rato cuando salgo veo a Nicolás con un traje a la medida, se ve tan guapo.
Está parado frente al espejo enorme del pasillo y tiene su corbata en la mano.
—Saldras a una boutique que mi chófer te llevará, elije ropa y que me hagan llegar la factura.
Dice acomodandose la corbata y observo cuando termina pasando a mi lado.
Otro carro espera abajo y noto como el sube yéndose.
Con su chófer llegamos a la boutique, nunca me gusto comprar ropa aquí pero regularmente acompañaba a una que otra amiga.
Elijo ropa que mas uso y batas para dormir, elijo uno que otro vestido para la ocasión es mejor tenerlo y no ocuparlo a ocuparlo y no tenerlo.
El chófer me regresa a la casa y se que solo está siguiendo órdenes.
Meto las cosas que compre y me siento en la cama tomo mi bolso y observo la caja que Nicolás rompió y lo que hay adentro me rompe el corazón, eso siempre será un motivo para que mis lágrimas caigan sin detenerse.
Cierro los ojos imaginando lo que pudo ser pero no se pudo, hay veces que me odio por esto, Nicolás no sabe la lucha interna que tengo todos los días.
Suspiro levantandome.
Mi celular suena y noto que es mi padre.
—Hola mi amor.
—Hola papi.
—¿Que ocurre? ¿Todo bien? ¿Quieres que vaya por ti? Dime y luego veremos de dónde conseguir el dinero.
—No es eso, solo que te extraño, pero es normal.
Miento un poco ya que no quiero que se preocupe de más.
—Quiero hablar contigo padre.
Se escucha una pausa y un suspiro.
—Dime cuando estés desocupado, yo le pediré permiso al señor Nicolás.
—Una cosa es que trabajes para el otra que tengas que pedir permiso, no es tu esposo como para que tengas que pedirle permiso.
—Precisamente por qué es mi jefe padre.
le digo suspirando.
—Bien, yo tengo todo el tiempo libre ahora estoy buscando trabajo.
—¿Para tener dos trabajos?
—El señor Nicolás me corrió, después del error que hubo, una persona me acuso directamente y lo mejor fue que no volviera a poner un pie en esa empresa.
Aprieto los puños ya que ya se de que se trata, el lo armó todo no fue ningun error dijo que nos quería ver caer, cómo sea agradezco que mi padre haya salido libre.
—Te aviso a qué horas iré.
—Muy bien, mi niña, estaré al pendiente es como si no te viera hace mucho tiempo.
Me dice y sonrió despidiendome de el.
Bajo para poder salir de la casa y el chófer está cruzado de brazos.
—¿Le puede llamar al señor Nicolás? necesito hablar con el.
Le digo y el asíente sonriendome muy amable, saca su celular y lo veo marcar.
—Señor Falcon, tengo aquí a la señorita...
Me mira y yo le susurrro mi nombre.
—Ha si a la señorita Alessia, me comenta que quiere hablar con usted, perfecto ya se la paso.
Tomo el dl celular suspirando.
— Buenos días, hoy saldré un momento.
—¿Es pregunta o aviso?
Me pregunta con esa voz serio y suspiro ya que tengo que acostumbrarme que con el siempre será a si.
—Le estoy avisando que....
—Entonces solo hazlo, si ya lo decidiste.
Termina la llamada y le devuelvo el celular al chófer.
Me doy la vuelta y escucho cuando vuelve a sonar el celular de el pero me imagino que es para dar instrucciónes.
Entiendo todo, de verdad que lo entiendo, pero eso no evita que sienta mi corazón doler, no queda nada del hombre que amé, y se que fui yo quien lo convirtió en este que cada palabra que dice solo es para herir.
Subo a la habitación y me pongo un vestido con un listón en la cintura y busco otro para mí cabello.
Me calzo las zapatillas y bajo encontrando al chófer con la puerta abierta.
—Dos horas y tenemos que estar de regreso.
Me dice y subo sin decir nada.
—La dejo en casa de sus padres e iré por unas cosas, dígame que cocina usted para que compre.
—¿que cocino yo?
Pregunto saliendo de dudas que haya escuchado bien.
—Si, el señor vendra a la casa, quiere que usted haga de comer.
Asíento sin responder ya que no se hacer muchas cosas.
Llegó a la casa que están rentando y mi padre me recibe, el chófer se va y entro con mi padre.
—Padre no tengo mucho tiempo ya que la casa del señor Falcón está muy sucia.
Miento y mi padre ve mi vestido.
—Te trajo el chófer y por lo que veo te trata bien, eso es bueno.
—Me lo descontará de mis pagos.
—Al final le terminaremos debiendo hasta el alma a ese señor.
Me dice y miro hacia otro lado por qué si supiera que el quiere eso y más.
—Mara y yo queremos intentarlo, solo eso, si no funciona cada uno se irá por su parte, pero si tú me dice que no estás deacuerdo, yo lo entiendo, de verdad que lo entiendo y no tocare más el tema y.....
Me río para que de detenga y me deje hablar.
Me agachó sonriendo.
—Mucho tiempo le dedicaste a mamá y ella ya no esta, tu sigue con tu vida.
Le digo sujetando sus manos y se me olvidó ponerme la pulsera que tapa lo que mi padre ve
Yo me levanto rápido y el igual.
—Dejame ver.
—No.
Le digo cruzandome de brazos.
El se mete los dedos entre el cabello tirando de ellos.
—Alessia..... ¿por qué?
—Solo fue en mi tiempo de crisis.
Miento ya que siempre estoy en crisis.
—Cosas cómo estas me hace preguntarme que más me oculto tu madre.
Me dice dándome la espalda y veo como sus hombros se mueven.
Esta llorando.
—Ya padre fue hace tiempo, ya cicatrizó y yo no lo e intentado nunca más.
Le digo afrontandolo y el me mira con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Por que no me lo dijieron?
—No queríamos preocuparte.
—¿No querian preocuparme? y que hubiera pasado si hubieras muerto, Alessia te cortaste las muñecas.
—Solo fue de una.
Le digo y el niega molesto.
—En momentos así, odio a tu madre.
—Yo le dije que no dijera nada.
—La adulta era ella, tu solo tenías 19 años, por qué fue en ese tiempo, verdad? El año que te fuiste.l
Yo asiento para cerrar ese tema de una vez por todas.
—En el que ese Imbécil te dejo.
Pero lo que me deja helada no es eso si no la voz que suena detrás de mi.
—Digame señor Duval, que se siente no tener el control por primera vez, por qué eso es lo que ocurre ahora, Ustedes no son nada ahora ¿pero adivine que? Su ex chófer si, con el que su hija hizo su caridad del día.
Dice Nicolás haciéndole frente a mi padre quien niega.
Como se le ocurre decirle a una niña semejante estupidez