NovelToon NovelToon
¿ESTE ES MI FINAL?

¿ESTE ES MI FINAL?

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance / Padre soltero
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintya Flores

Reencarné dentro de la novela que más amaba, pero no como la heroína. Soy la hija del duque más temido y odiado del imperio — un personaje que ni siquiera debería existir. No conozco mi final, pero sí sé una cosa: protegeré a mi familia aunque el mundo entero se ponga en mi contra.

NovelToon tiene autorización de Cintya Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Preocupación

El Emperador se acercó cuarenta minutos después.

No de inmediato — eso habría sido demasiado obvio, y el Emperador Malvyn Forsats no hacía nada de manera obvia. Primero saludó a tres familias nobles con la calidez calculada de alguien que ha practicado exactamente cuánto calor transmitir en cada apretón de manos. Luego conversó con dos embajadores de los imperios del sur con la facilidad de alguien que conoce los tratados de memoria y sabe exactamente cuáles líneas puede pisar. Luego, con la naturalidad perfecta de alguien que simplemente se estaba moviendo por el salón sin dirección particular, llegó hasta donde estaban el duque y Nazaria.

«Cuarenta minutos exactos», pensó Nazaria. «Suficiente para que no parezca que fue directo hacia nosotros. No suficiente para que pareciera que nos ignoró.»

«Calculado hasta el segundo.»

—Duque Ainsworth. —La voz del Emperador era agradable. Eso era lo primero que sorprendía—. Qué bien que pudieron acompañarnos este año.

—Es un honor, Su Majestad —dijo el duque, con una inclinación que era exactamente tan profunda como el protocolo requería y ni un milímetro más.

Los ojos del Emperador se movieron hacia Nazaria con esa suavidad que tenía todo lo que él hacía.

—¿Y esta es la señorita Ainsworth?

—Mi hija, Nazaria —dijo el duque.

Nazaria hizo la reverencia que había practicado con Sheins hasta que salía perfecta incluso dormida.

—Es un honor conocerlo, Su Majestad.

El Emperador la miró con esa sonrisa que su padre le había descrito — la sonrisa que ocupaba el espacio donde debería haber una advertencia — y Nazaria la sostuvo sin pestañear.

—Qué sorpresa tan agradable —dijo el Emperador—. No sabíamos que el duque tenía una hija.

«La misma frase que la dama», pensó Nazaria. «Coordinada o coincidencia. En este salón probablemente coordinada.»

—Mi padre es un hombre que guarda bien lo que aprecia —dijo Nazaria, con exactamente el mismo tono que había usado con la dama—. Estoy segura de que Su Majestad lo comprende.

Una pausa muy breve.

La sonrisa del Emperador no cambió. Pero algo detrás de ella sí.

—Por supuesto —dijo—. La familia es lo más importante.

Lo dijo mirando al duque.

El duque sostuvo la mirada con esa expresión que no revelaba absolutamente nada.

«Hay algo en esa frase», pensó Nazaria. «No es un cumplido. Es un recordatorio. Le está diciendo que sabe que existe. Que sabe que es importante para él.»

«Y que eso puede usarse.»

—Disfruten la velada —dijo el Emperador finalmente, y continuó su camino por el salón con la misma naturalidad con que había llegado.

Nazaria esperó hasta que estuvo fuera de distancia auditiva razonable.

Luego, en voz muy baja, sin mover los labios más de lo necesario, dijo:

—Padre.

—Lo sé —respondió el duque, en el mismo tono.

—¿Qué hacemos?

—Lo que vinimos a hacer. Estar presentes. No dar nada que no hayamos decidido dar.

—¿Y si quiere hablar con nosotros de nuevo?

—Contestamos lo mismo que contestaste tú hace un momento. —Una pausa microscópica—. Lo hiciste bien.

«Eso», pensó Nazaria, «en el idioma de mi padre, equivale a una ovación de pie.»

......................

El resto de la velada transcurrió con la tensión suave y constante de caminar sobre hielo que parece sólido pero que uno no termina de confiar.

Tres nobles más se acercaron con versiones distintas de la misma pregunta — todos querían evaluar a la hija del duque, todos querían saber qué significaba su existencia en el tablero. Nazaria respondió a todos con variaciones del mismo juego que Sheins le había enseñado: amabilidad perfecta que no revelaba nada, respuestas que eran en realidad preguntas, una calma que contrastaba con la curiosidad que despertaba y que por eso mismo era su mejor escudo.

Pero lo que la preocupaba no era ninguno de ellos.

Era lo que había visto desde el otro lado del salón, casi al final de la noche, cuando pensó que nadie la estaba observando a ella.

Un hombre de pie junto a una de las columnas del fondo. No un noble — no tenía la postura de alguien acostumbrado a estos salones. Ropa oscura, discreta, del tipo que no se recuerda después de verla. Y estaba mirando a su padre.

No con la evaluación política de los nobles.

Con algo diferente. Más específico.

El tipo de mirada que tiene alguien cuando está memorizando a una persona.

Cuando Nazaria volvió a mirar, el hombre ya no estaba.

«¿Quién era?», pensó. «¿Uno de los espías del Emperador? ¿Alguien de los otros imperios? ¿O algo diferente?»

«No lo sé.»

«Y eso me molesta más que cualquier cosa que haya pasado esta noche.»

......................

En el carruaje de regreso al palacete donde se alojarían esa noche, el duque revisaba documentos como de costumbre y Nazaria miraba la noche por la ventana.

—Padre.

—Dime.

—Había un hombre junto a la columna del fondo, cerca de la segunda ventana del lado norte. Ropa oscura. Estaba mirándote.

El duque no levantó la vista de los documentos.

—¿Cuánto tiempo estuvo ahí?

—Al menos veinte minutos que yo vi. Cuando intenté mirarlo directamente, desapareció.

—¿Cómo era?

—Mediana edad. Cabello oscuro, poco. Nada que se recuerde fácilmente. Eso también era deliberado, creo.

Esta vez el duque sí levantó la vista.

La miró durante un momento con una expresión que Nazaria no terminó de descifrar.

—Bien visto —dijo finalmente.

—¿Sabes quién es?

—Tengo una idea. —Volvió a los documentos—. Lo investigaremos.

«Tengo una idea», repitió Nazaria mentalmente. «Que en el idioma de mi padre significa que sabe exactamente quién es y ya está calculando qué hacer al respecto.»

«Y no me lo va a decir todavía porque considera que no es el momento.»

«Lo cual significa que es algo serio.»

Nazaria volvió a mirar la noche por la ventana, con esa preocupación tranquila que era más útil que el pánico y más honesta que la calma fingida.

«¿Este es mi final?»

La pregunta llegó suave, casi familiar ya.

«Todavía no», se respondió. «Pero hay más piezas moviéndose de las que pensaba.»

«Tengo que ser más fuerte.»

«Más rápida. Más preparada.»

«No puedo seguir siendo solo lista. Tengo que ser capaz de actuar cuando llegue el momento.»

1
Lorena Itriago
hay otra versión de esta Novela?
Carmen Otero
me encanta tu novela escritora. en espera de más capítulos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play