Ante la insertidumbre de la hambruna y la guerra, nosotros unos campesinos que viven cerca de la frontera, debimos huir en busca de un futuro mejor, tanto nuestra familia como nuestros vecinos, emprendimos un viaje con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para vivir
Acompañenos a ver esta aventura de sobrevivir en caravana
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Cap 16. Manos a la obra
Antes de que el sol se ocultara por completo, nos reunimos con todos los vecinos, expusimos el problema que se acerca, lógicamente todos estaban asustados
Muchos optimistas creían que solo nos cruzaremos con más refugiados y tendríamos nuevos integrantes; así es… querían acoger a tantas personas como fuera posible, de ese modo el grupo se haría más grande. Aunque esto tenía su ventaja de tener más manos para proteger las cosas, también corríamos el riesgo de que estas nuevas personas nos roben todo
-Nadie les prohíbe acoger a los nuevos, pero luego no se quejen que les robaron
-Oye mocosa
-No nos eches la sal
-Olivia les dio un consejo, pero si ustedes no quieren escuchar es su problema, nosotros estaremos por nuestro lado
Maryori se colocó en mi defensa
Agradezco que esta vez no haya malinterpretado mis palabras, pero era verdad, si ellos no querían ser precavidos, ya no tenía nada que ver con nosotros
Desde ese momento solo decidí involucrarme cuando sea algo relacionado con mi familia y dejar de intentar razonar con los demás, puede que más adelante esta decisión llegue a pesar, pero por ahora era una molestia que nos retrasaran
Le pasamos la idea de defensa al jefe, este lo aceptó y llamó a los vecinos que creían eran más hábiles, modificaron los cuchillos, les quitaron el mango de madera y las acoplaron a palos más grandes parecían lanzas y también usaron cuchillas que empleaban en la carpintería para hacer flechas
Aproveché las hierbas que había recolectado antes para hacer un experimento, el olor ya era cuestionable, pero algo era seguro, el efecto no les hará oler a rosas
Esta vez el día pareció avanzar más rápido de lo normal y tan pronto como nos acercábamos al cruce, más nerviosos y alertas estábamos. Nuestros sentidos se agudizaron más cuando escuchamos galopes
-Estén alertas
Esos sonidos no eran los alguien simplemente avanzando por el camino, parecían estar corriendo
Alan se puso al frente junto a un grupo de jóvenes, mientras que sus hermanos mayores Samuel y Alejandro con los demás se quedaban protegiendo la parte trasera, los mayores, niños y mujeres embarazadas o con bebés en brazos permanecían en el medio, solo una persona de cada familia podía mover su carreta, los demás defenderemos al costado
-Vaya… ¿acaso es el destino?
-Parece que nuestra suerte está mejorando muy rápido
-No hablen tan fuerte, los asustarán
Justo lo que temíamos, eran bandidos, tres de ellos estaban sobre caballos, cuatro de ellos los seguían a pie llevaban armas que parecían de carnicero, también llevaban con ellos una carreta pequeña que arrastraban
En ella parecía estar su más reciente adquisición
El jefe del pueblo dio un paso adelante y preguntó
-¿Qué quieren?
Del otro lado, quien parecía ser su líder agarró las cuerdas del caballo y con un pequeño golpe en el costado, hizo que este avanzara unos pasos
-¿Qué queremos? Jajaja… eso ya deberías saberlo con solo mirarlo
Señaló con su dedo hacia las cosas y luego posó su mirada en las jóvenes que estaban medio ocultas a un costado de las carretas
-Humm… veo que llevan cosas hermosas, si son sensatos, dejarán las cosas y se irán sin hacer tonterías
Sus seguidores tenían una mirada extraña en sus rostros y sus risas daban repulsión, se mostraban intimidantes y con una altivez en todo su cuerpo
-Como si eso fuera posible
Todos nos pusimos alertas, levantamos las armas y esperamos la orden
-Con que escogieron ser una molestia, muchachos a darse un festín
-¡AHHHH!
Es un desastre
Nos confiamos pensando que solo debíamos enfrentarnos a las personas que estaban delante de nosotros, cuando la verdadera fuerza llegó a atacar desde atrás
-¡Atrás ataque!
Traté de hablar como pude, con la prisa y los nervios solo decía palabras clave, indicando la dirección de donde llegaba el ataque y no era la única, una señora indicó mal y terminó diciendo arriba en vez de abajo cuando lanzó una cacerola
El vecino tuvo suerte de tener buenos reflejos y haya esquivado ese golpe; de lo contrario tendríamos una baja muy pronto
Aunque todos éramos inexpertos en pelear, pero podíamos defendernos… fui muy optimista
Las bajas por heridas muy pronto empezaron a hacer acto de presencia, ya habíamos despejado una carreta para los heridos, pero no pensábamos que llegaría a ser tan brutal. Uno de los vecinos tenía un corte en la cara, la sangre brotaba de manera escandalosa, no podíamos saber que tan grave era
Cada quien seguía en su posición, a excepción de los que estábamos en el medio, el caos de la pelea y el miedo porque lastimen a alguien más, hizo que algunos se dividan para ayudar tanto al frente como la retaguardia, solo unos pocos permanecimos en el centro para cuidar de las cosas
Una de las vecinas jóvenes agarró la gruesa cuerda que encontró en una de las carretas y le ató un nudo junto a una piedra, la comenzó a lanzar como si fuera una loca, era su método de defensa
-¡Oye!
-¿Qué le sucede?
-No dejen que estorbe, si los ven temblando sáquenlos de aquí
Estuve lanzando unas flechas con esa mezcla de plantas raras, lastimosamente mi puntería no era tan buena y algunos cayeron directamente al suelo, los pocos que lograron dar en el blanco, pude notar que dejaban caer sus armas, otros no podían caminar derechos, como si estuvieran teniendo temblores y parálisis
No tuve tiempo para ver sus reacciones cuando pasó uno de esos bandidos a mi lado, sostuve el arco como si fuera un palo, lista para golpearlo, pero este se debió de mi trayecto. Yo no era su objetivo, lo era la chica que estaba parada un poco más atrás
Ese bandido se abalanzó contra una chica, su cuerpo robusto notablemente más fuerte que ella la dejó tambaleando. Solté el arco y agarré la lanza que tenía guardada cerca de la carreta, apreté fuerte el mango de madera y la enterré en la espalda de aquel bandido
La chica a mi lado llevaba un hacha en la mano, los nudillos estaban colocándose blancos de la fuerza con la que lo sostenía, su mirada estaba fija y sin una pizca de duda, ambas nos miramos y asentimos
Era una lucha de vida o muerte, debíamos ganar como de lugar, de lo contrario nos convertiremos en el juguete de esos desgraciados