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“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

Status: En proceso
Genre:Hija rica en bancarrota / Diferencia de edad / Apoyo mutuo
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Kendra Barreto es la joya de la familia Barreto, para satisfacer la ambición de su madre, traicionó a su hermana menor Keila y aceptó un matrimonio vacío, sin embargo, el destino le impuso a un guardián que no puede ser comprado: Axel García, un exmilitar con un pasado oscuro y que no puede doblegarlo a su antojo.
Lo que comenzó como una noche de debilidad entre la heredera y el guardaespaldas se convirtió en su ruina y, a la vez, en su salvación, con el nacimiento de su hijo Bennet, se descubre el fraude: el niño no es hijo del esposo de Kendra sino de Axel.
Repudiada por todos y perseguida por una madre dispuesta a todo para ocultar el escándalo, abandonará su mundo y huirá, y en su carrera desesperada por la supervivencia, descubrirá que el hombre que la mira con desconfianza es el único capaz de salvarla, y que, para proteger a su hijo, tendrá que aprender a luchar con uñas y dientes, lejos de los lujos que una vez la definieron.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XVI: La mecha de la bomba

Andrés salió de la habitación con los hombros menos caídos, pero con la mente cargada de ideas, mientras que Axel, por su parte, se quedó solo en la penumbra, consciente de que lo que tenía entre sus manos era la mecha de una bomba porque los resultados de esas pruebas cambiaría la vida de Kendra.

Kendra se observaba en el espejo y su rostro era un desastre, debería estar enojada, pero no podía culpar a su hermana por esa reacción tan violenta, su alma se sentía rota, y se estaba colocando hielo sobre el área inflamada cuando una avalancha de notificaciones hicieron vibrar su teléfono.

—¿Qué es esto? —susurró, horrorizada.

El compromiso entre Ángel y Keila siempre fue muy discreto así que salvo las personas más cercanas lo sabían, y la boda que celebrarían sería muy íntima, por eso cuando en las redes sociales la reputación de Kendra se vio empañada, y etiquetas como #RobaMaridos y #TraidoraBarreto se esparcieron como la pólvora, manchando su nombre, Kendra no lo podía creer.

—Esto va a destruir la empresa—dijo Kendra, más preocupada en ese momento por el valor de las acciones de la empresa que por el perdón de su hermana—tengo que encontrar a Keila para que detenga este linchamiento digital.

Kendra llamó al teléfono de Keila y obviamente estaba apagado, llamó a Fabián y este desvió sus llamadas, a Rosie y se dio cuenta de que estaba bloqueada.

—¡Por dios Keila esto no es un juego!

Kendra deseaba aventar el teléfono contra la pared, pero luego recordó que no podía perder el control.

—¡No sé cómo lo vas a hacer, pero tienes que detener esos posts!—exigió Kendra.

El equipo de relaciones públicas de la empresa trabajaba afanosamente para evitar las consecuencias de lo que estaban haciendo los amigos de Keila, pero una vez que calmaban los rumores surgían otros.

—Necesito encontrar a Keila para que esto pare de una vez—dijo Kendra con preocupación.

Andrés observaba por la ventana con la esperanza de que Keila regresara y negó con la cabeza porque todo se había vuelto un desastre, y si bien Kendra tomó malas decisiones, la persona detrás de todo era Ifigenia la cual no pararía hasta obtener lo que quería.

—¿Cómo se compensa 20 años de injusticia? —se preguntó Andrés.

Las dudas de Andrés no se detuvieron en la prueba de ADN, se sentó en su escritorio y con manos firmes, le escribió un mensaje a Fabián: “Mañana necesitamos reescribir el testamento y revisar las cláusulas de sucesión porque todo debe cambiar”

Andrés siempre había previsto una compensación para Keila muy significativa, pero muy inferior con respecto a Kendra, pero ahora sin importar los resultados del laboratorio, sabía que debía hacer una repartición justa de los bienes de la familia.

—Lo siento Kendra, pero ya es tiempo de que madures, eres una excelente profesional, pero con la madurez emocional de una adolescente y eso tiene que cambiar—dijo Andrés suspirando con resignación.

Si bien Andrés estaba profundamente herido por la traición de Kendra hacia su hermana, era un hombre muy práctico, y la había formado a su imagen en los negocios, además era la más capaz para dirigir el imperio Barreto, sin embargo, el linaje pesaba y si Kendra no llevaba su sangre no pensaba entregarle el control de la familia.

—Cometí muchos errores y ahora debo enmendarlos, por suerte aún estoy a tiempo— se dijo a manera de consuelo.

Cuando la burbuja financiera que Ifigenia había creado estallara, la familia Barreto dejaría de existir como todo el mundo la conocía, y él sentía el peso de la culpa por no haber evitado la corrupción de su propio hogar.

Como patriarca, su último deber era salvar a las mujeres de su vida: Anabella, Kendra y Keila, incluso si eso significaba salvar a Kendra de su propia ambición y a Keila de la sombra en la cual la había convertido.

—Es probable que, cuando toda la verdad salga a la luz, yo termine en la cárcel también —se dijo a sí mismo con resignación—Pero por lo menos, esta vez voy a hacer lo correcto.

Andrés sabía que, al mover los cimientos financieros de Ifigenia, ella no se quedaría de brazos cruzados, pero ya no tenía miedo porque prefería perder su fortuna e incluso su libertad si con ello se liberaba de esta vida que lo agobiaba y que le costó el amor de su hija menor.

El sonido incesante de las notificaciones en su teléfono le resultaban muy molestos y al leer los mensajes sobre el escándalo viral, frunció el ceño y llamó a Fabián con severidad.

—Fabián, sé que esto es obra tuya, te recuerdo que no podemos perder el norte; porque la empresa es el futuro de mis hijas.

—Entiendo, Sr. Barreto —respondió Fabián con voz calma— Descuide, hablaré con mi gente para que se moderen, solo quería darle una dosis de realidad a Kendra.

Andrés quería darle una lección a Kendra, pero no a costa de la empresa y más ahora que pensaba cambiar el testamento y cuando estaba en pleno proceso de transferencia de los activos, antes de comenzar el proceso de divorcio.

Por alguna razón Axel se sentía preocupado por la salud de Kendra, y aunque este no era su deber fue hasta la puerta de su habitación y tocó a la puerta.

—Srta. Barreto necesita de mis servicios, ¿Quiere que le traiga un analgésico? —preguntó Axel con su voz profunda y serena.

Kendra estaba sentada en el suelo con la cabeza apoyada en sus rodillas, su orgullo estaba herido, pero por alguna razón estas simples palabras le produjeron mucho consuelo.

—Estoy bien Axel, ve a descansar — respondió Kendra con la voz quebrada.

Afuera, en el pasillo, Axel permaneció frente a la puerta por un tiempo, sentía frustración y no comprendía la razón, por su propia experiencia sabía que ella estaba mintiendo, y a pesar de que todo el incidente con Keila  era consecuencia de las malas decisiones de Kendra sentía la necesidad de ayudarla.

El problema es que él era un simple chofer, pero de alguna manera su tristeza le afectaba, y esperaba que las muestras que tenía en su poder demostraran que ella era la verdadera heredera porque de lo contrario su mundo se vendría abajo.

Keila llegó a la casa vacacional de Fabián y Rosie en las afueras de la ciudad y casualmente allí también estaba René.

—Bienvenidos —dijo René, apoyado en el marco de la puerta, observando a Keila con intensidad.

Fue un momento muy incómodo porque ambos tenían una mala relación, a pesar de que trabajaban en la universidad y nadie comprendía el motivo de tanta antipatía.

—¿Estás herida? —preguntó René con un tono de preocupación.

Keila estaba sorprendida porque René notó su herida de inmediato, se llevó la mano a la frente e hizo una mueca de dolor que no pudo disimular.

—Sí, pero no es nada grave—respondió minimizando el incidente.

—¿Qué pasó? —insistió René, dando un paso hacia ella y haciendo un intento de tocar la zona inflamada.

—Una mesa se interpuso en mi camino—respondió ella sintiéndose como una tonta.

—Estúpida mesa —respondió René a manera de broma.

Keila se sonrió con timidez porque no quería verse tan patética, y admitir que su herida se debía a que su papá le dio una bofetada y perdió el equilibrio dándose de bruces contra el mesón de la cocina.

Fabián y Rosie, los "arquitectos" de este encuentro, intercambiaron una mirada de complicidad, Fabián observó la hora y se dio cuenta de que tenía que revisar documentos para la reunión con Andrés del día siguiente y Rosie que era terapeuta tenía una cita on-line con un paciente, y cuando Keila y René notaron que Fabián tomaba las llaves de su auto siendo seguido por Rosie se sorprendieron.

—¿Ustedes a donde piensan ir? —preguntó René, al ver que se preparaban para salir.

—Tenemos que trabajar —respondieron al unísono.

—¡Genial! —bufaron Keila y René al mismo tiempo, sintiendo el abandono.

—Dejen el drama, regresamos en un par de horas —sentenció Rosie—Hay comida y cervezas en la nevera, el resto queda por su cuenta.

Solos y deprimidos debido a la traición de sus parejas, en un entorno remoto, el alcohol los hizo soltar sus lenguas, y comenzaron a  compartir el peso de su dolor y rabia contenida, dándose cuenta de que tenían mucho en común.

René no sabía era que Keila no solo era una profesora de literatura, sino que, gracias a sus libros publicados, poseía una pequeña fortuna que la hacía financieramente independiente de los Barreto y Keila descubrió que René no era tan pobre como lo hacía ver Kendra.

—René... ¿Y si tú y yo nos uniéramos para vengarnos de ese par de sabandijas? —soltó Keila, mirándolo fijamente.

René soltó una carcajada seca.

—Keila, ya has tomado demasiadas cervezas—dijo dando un sorbo a su bebida.

—Estoy hablando en serio—respondió Kendra con severidad.

René sonrió divertido y enarcó una ceja porque él si planeaba vengarse y de hecho ya estaba trabajando en ello, aunque para su pesar la insensible Kendra era una inmoral, pero estaba limpia, no tomaba en serio la propuesta de Keila, porque ella le parecía demasiado frágil para llevar a cabo un plan de venganza.

—¿Y si te digo que tengo información comprometedora sobre Ángel? —continuó ella, detectando el escepticismo de René.

René se inclinó hacia adelante, y su mirada se volvió profesional.

—No debería decirlo, pero he estado revisando los libros contables de la empresa de tu padre.

—Supongo que encontraste un par de "inconsistencias" —replicó Keila con sarcasmo.

René hizo el gesto de cerrar una cremallera sobre sus labios.

—Hay movimientos que no cuadran, Keila, desvíos masivos a cuentas offshore de los que imagino que tu padre no tiene idea.

René no confiaba en Keila así que no le dijo que sospechaban que la persona tras esto era Ifigenia, pero sintió interés en la propuesta de unir fuerzas porque no pensaba dejar que Ángel se saliera con la suya.

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Fran Sánchez
Estoy así 🤯..... qué pasará en la fiesta..... me estoy comiendo las uñas, de esta intriga....
María Angelica Stessens
me gusta mucho la forma de ser de Axel
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