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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido
Popularitas:45.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22 La ausencia

Esa noche, cuando Sebastián salió del despacho, encontró a Gaya sentada en el salón, esperándolo.

Había preparado café, dos tazas humeantes sobre la mesa baja, y su expresión era serena pero determinada.

—Siéntate —dijo sin preámbulos—. Tenemos que hablar.

Sebastián dudó un momento, luego obedeció. Se sentó frente a ella, tomó una taza de café y esperó.

—Vanesa ha ido hoy al colegio —comenzó Gaya—. A pesar de que esta mañana te dije que ya no iba a recoger a los niños.

—Ella no lo sabía —intentó Sebastián—. Seguro que fue por costumbre, sin mala intención…

—Déjame terminar. —Gaya levantó una mano—. Vanesa fue al colegio. Cuando la maestra le dijo que no podía recoger a Tomás, montó un escándalo en la puerta. Gritó, hizo llamadas, se puso hecha una furia. Delante de otros padres, delante de los niños. Luego, cuando Lauren salió, había un chico mayor que la estaba molestando, agarrándola del brazo contra su voluntad. ¿Y sabes qué hizo Vanesa? Le dijo a Lauren que no fuera tan quisquillosa, que si no, ningún chico la querría.

Sebastián palideció.

—¿Qué?

—Eso mismo. Le dijo a una niña de catorce años, que estaba siendo acosada por un tipo más grande, que tenía que ser más agradable, más abierta, que si no se quedaría sola. —Gaya lo miraba fijamente, sin pestañear—. Yo intervine, eché al chico, y me llevé a Lauren. Y ahora tu hija está arriba, llorando en su habitación, porque la mujer que ella considera su amiga, su confidente, su "tía Vane", le ha dicho que tiene que soportar que la toquen para que alguien la quiera.

El silencio que siguió fue atronador. Sebastián tenía el rostro desencajado, las manos temblorosas alrededor de la taza de café.

—Yo... yo no sabía…

—Claro que no sabías. —La voz de Gaya era cansada, no acusatoria, pero sí firme—. Porque nunca estás. Porque siempre estás trabajando, o en reuniones, o haciendo cualquier cosa menos estar presente. Y mientras tú no estás, Vanesa cría a tus hijos. Y mira cómo los está criando.

Sebastián quiso defenderse, quiso decir algo, pero las palabras no le salían. Porque en el fondo, muy en el fondo, sabía que Gaya tenía razón.

—No te pido que la eches de tu vida —continuó Gaya—. Es tu amiga, lo ha sido durante años, lo entiendo. Pero sí te pido, te exijo, que pongas límites. Que no entre y salga de esta casa como si fuera suya. Que no tenga acceso libre a los niños. Y que cuando Lauren necesite hablar con alguien, ese alguien seas tú, no ella.

Sebastián asintió lentamente.

—Voy a hablar con Lauren —dijo con voz ronca—. Voy a... voy a intentar…

—No intentes. Haz. —Gaya se levantó, dando por terminada la conversación—. Y otra cosa, Sebastián. Yo no soy tu enemiga. Nunca lo he sido. Pero tampoco soy la tonta sumisa que creías haber conocido. Si algo he aprendido en estos días, es que tengo voz, y voy a usarla. Para proteger a esos niños, para proteger esta casa, para proteger lo que queda de esta familia. Y si tú no estás de acuerdo, si tú prefieres seguir mirando hacia otro lado, entonces tendremos un problema.

Se giró para irse, pero antes de llegar a la puerta, se detuvo.

—Lauren me ha pedido que no te cuente lo del chico. Pero lo he hecho porque eres su padre y mereces saberlo. Ahora ve con ella. Háblale. Escúchala. Y demuéstrale que puede confiar en ti.

Sebastián se quedó solo en el salón, con el café frío entre las manos y un nudo en el estómago. Arriba, en su habitación, Lauren lloraba. Y en la habitación de al lado, Gaya—o quienquiera que fuese esa mujer—esperaba.

Algo estaba cambiando en esa casa. Y por primera vez en mucho tiempo, Sebastián no sabía si eso era bueno o malo.

*_*

Sebastián subió las escaleras con el corazón en un puño.

Llevaba años sin sentirse así. La última vez que había experimentado ese nudo en el estómago, esa mezcla de culpa y temor, fue cuando Luisa murió.

Cuando llegó a casa y vio a sus hijos con los ojos enrojecidos, a Pauline abrazándolos en el sofá, a Vanesa diciendo "lo siento" con esa voz que pretendía ser compasiva pero que a él le había sonado a otra cosa. Ese día algo se rompió dentro de él. Algo que nunca terminó de repararse.

Ahora, caminando por el pasillo hacia la habitación de Lauren, sintió que la misma fisura se abría de nuevo.

La puerta de su hija estaba cerrada. No con llave, al menos eso era algo, sino simplemente ajustada al marco, como una invitación tímida a ser abierta. Sebastián levantó la mano para llamar, pero los nudillos quedaron suspendidos en el aire un segundo, dos, tres.

No sabía cómo hacer esto.

Con Tomás era fácil. El niño aún era pequeño, aún necesitaba abrazos y cuentos antes de dormir, aún creía que su padre podía arreglar cualquier cosa con una palabra o un gesto. Pero Lauren... Lauren tenía catorce años. Lauren era un territorio desconocido, una combinación explosiva de su carácter y el de Luisa, con algo más que Vanesa había añadido y que él nunca supo cómo contrarrestar.

Llamó. Tres golpes suaves, casi tímidos.

—¿Lauren?

Silencio. Luego, un ruido que podía ser un suspiro o un sollozo ahogado.

—¿Puedo pasar?

Otro silencio. Más largo esta vez. Y entonces, la voz de su hija, apagada por la madera de la puerta:

—Está bien.

Sebastián abrió con cuidado, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera romper algo frágil. La habitación estaba a oscuras, solo iluminada por la tenue luz de una lámpara de escritorio que Lauren había dejado encendida.

Su hija estaba sentada en la cama, con las piernas recogidas contra el pecho y los brazos rodeándolas, formando un capullo que parecía querer protegerla del mundo.

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Nata Mazó
espero que Sebastián sepa bien toda la situación en la que están los niños y que mandé a Vanesa a Júpiter si es precisó 🤭🤭
Mila
Me encanta quiero leer más. Gracias por escribir.
Mila
Sebastián, que le vas a decir?
Mila
Lo primero, separar a Lauren de Vanessa. Solo la usa para su conveniencia y así la van debilitando.
Johann
👏👏👏👏👏👏
Paola Ferradás
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 me encantó, lo voy a usar
Danny Castex
es un demonio!!
Noelia DiazPanal
Es basura 🫣
Noelia DiazPanal
💖💖💖💖
Elvira Fretes
Excelente!
Elvira Fretes
que difícil a los catorce años todo es nuevo, comienza la adolescencia y una madre que murió y un padre que se volvió ausente y luego se casó con una mujer más joven, tímida, insegura, pero ahora las cosas cambiaron y Lauren tendrá que tener fuerza y confiar en su padre y en Gaya. Excelentes capitulos bella Adrianex❤️gracias
Noelia DiazPanal
🫣🫣🫣🤣🤣
Elvira Fretes
Sebastián cuál fue el motivo de que te hayas casado con Gaya ?, supongo que en su momento, Gaya te preguntara lo mismo
Danny Castex: lo mismo pienso, porque no comparten habitación, tampoco se xasó paea que cuidara a los niños porque eso lo hace la bruja...todo muy raro
total 1 replies
Noelia DiazPanal
Ay maldita,yo no tengo hijas, pero si sobrina, aún pequeñita, pero si cuando crezca yo veo un energúmeno tratándola así y me escucha, vamos si me escucha 🤬
Elvira Fretes
Si, Lauren, la tia Vane es una víbora 😡, haber que dice Sebastián 🤔
Elvira Fretes
Vas por buen camino, Sebastián, es hora que tomes el control junto con Gaya de la casa de tus hijos
Elvira Fretes
bien Gaya/Luisa, es hora que Sebastián despierte
Noelia DiazPanal
Bravo , así se habla. Quítale las llaves y no pueda entrar cómo Pedro por su casa, nunca mejor dicho 😅😃
Noelia DiazPanal
Ayy he sentido mi corazón apachurrado 🫣. Tengo un hijo de 10 años que es mi vida entera y él me lo recordó. Abrazos, besos y amor del bueno 👏👏👏👏
Elizabeth Yepez
claro que es mala,es basura
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