NovelToon NovelToon
Destellos De Traición

Destellos De Traición

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Venganza
Popularitas:8.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Abigail ha pasado años tallando la vida perfecta: una carrera prestigiosa como diseñadora de joyas de alta gama y un matrimonio que creía inquebrantable con Julián. Sin embargo, la perfección se astilla cuando descubre que su esposo y Mónica, su mejor amiga y socia, no solo mantienen un romance clandestino, sino que han estado conspirando para robar sus diseños y dejarla en la quiebra.
​En medio del colapso de su mundo, reaparece Sebastián, un antiguo amor de la juventud que ahora es un magnate de la industria minera de gemas. Mientras Abigail planea su venganza —una tan fría y elegante como un diamante—, deberá decidir si permite que el fuego del pasado con Sebastián purifique su corazón o si las heridas de la traición la han vuelto tan dura e impenetrable como la piedra que diseña

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 19

​El silencio en el registro de la Propiedad Intelectual era sepulcral, interrumpido solo por el zumbido de las impresoras y el tecleo monótono de los funcionarios. Abigail estaba de pie frente al mostrador de mármol frío, con una carpeta de bocetos bajo el brazo que pesaba como si estuviera hecha de plomo. Había venido a formalizar el registro preventivo de su nueva colección, pero el sistema acababa de arrojar un error que le heló la sangre.

​—Lo siento, Sra. Sterling —dijo la funcionaria, ajustándose las gafas sin mirarla—. El título "Lágrimas de Aurora" y los patrones asociados ya han sido registrados esta mañana. La solicitud entró a las 9:00 AM.

​Abigail sintió que el suelo se inclinaba.

—Debe haber un error. Yo soy la autora de esos diseños. He trabajado en ellos durante cinco años.

​—Aquí dice que la titular única es la Srta. Mónica Varga —sentenció la mujer, girando la pantalla—. Bajo el patrocinio financiero de Julián Sterling.

​Abigail no gritó. No hubo una explosión de rabia. Lo que sintió fue un vacío absoluto, como si alguien le hubiera arrancado los recuerdos y los hubiera pasado por una trituradora. "Lágrimas de Aurora" no era solo una colección; era el diario de su vida. Eran los bocetos que dibujó mientras cuidaba a su madre enferma, las texturas que ideó cuando se sentía sola en su propio matrimonio, los bordados que imitaban el rocío de la mañana en el jardín de su infancia.

​Mónica no solo le había robado telas y cortes; le había robado su biografía. Al registrarlo a su nombre, Mónica no solo se convertía en la dueña legal, sino que borraba a Abigail de la historia de su propia obra. Era un asesinato artístico.

​Abigail salió del edificio caminando como un autómata. Sus dedos hormigueaban. Recordó cómo Mónica se ofrecía a "organizar los archivos viejos" del taller el mes pasado. Cómo Julián la instaba a "tomarse un descanso" mientras ellos supuestamente gestionaban la burocracia de la empresa.

​Habían entrado en su santuario. Habían tomado sus cuadernos de cuero gastado, los habían escaneado y los habían presentado como la "evolución creativa" de la joven asistente.

​Al regresar a la oficina, la atmósfera era de celebración. Julián y Mónica estaban en la zona de descanso, brindando con café gourmet.

Mónica lucía una sonrisa de suficiencia que no podía ocultar, una luz de triunfo que le quemaba los ojos a Abigail.

​—Abigail, te ves pálida —dijo Julián, acercándose con esa falsa preocupación que ahora sonaba a veneno puro—. ¿Ha pasado algo en el registro?

​Abigail lo miró fijo a los ojos. Buscó un rastro de vergüenza, una pizca de remordimiento por haber permitido que su amante saqueara el trabajo de toda la vida de su esposa. No encontró nada más que un cálculo frío.

​—Has registrado "Lágrimas de Aurora" a nombre de Mónica —dijo Abigail, su voz era un susurro que detuvo el tiempo en la oficina.

​Mónica dejó su taza con un golpe seco.

—Abigail, seamos realistas. Esa colección estaba estancada. Yo le di el giro moderno que necesitaba para ser comercial. Julián estuvo de acuerdo en que, para proteger la marca ante la quiebra, era mejor que figurara bajo una nueva autoría "fresca".

​—¿Fresca? —Abigail soltó una risa seca, carente de humor—. Has robado cada línea, cada sombra y cada nota al pie de mis cuadernos privados. Has registrado mis lágrimas como si fueran tu tinta.

​Julián intervino, colocándose frente a Mónica como un escudo.

—No seas dramática, Abby. Es solo un nombre en un papel. Mónica va a liderar la expansión con los franceses usando esos diseños. Tú ya no tienes la energía para esto. Deberías agradecer que ella esté salvando tu legado, aunque sea bajo otro nombre.

​—¿Mi legado? —Abigail dio un paso hacia él, su sombra proyectándose sobre el escritorio de cristal—. Mi legado no es un logo, Julián. Es el sudor de mis dedos. Al darle mi trabajo a ella, no estás salvando nada. Estás vendiendo mi alma por una comisión de L'Eclat.

​Abigail se dio la vuelta y se encerró en su oficina. Cerró la puerta con llave y se apoyó contra ella, tratando de controlar el temblor de sus manos. El sentimiento de despojo era tan intenso que por un momento pensó en rendirse. Si ellos tenían la colección, ella no tenía nada que presentar en 10 días. La cláusula se ejecutaría y ella quedaría en la nada.

​Pero entonces, vio el pequeño dispositivo de grabación que aún parpadeaba en su lámpara.

​Abrió su teléfono y llamó a Sebastián. Su voz, cuando él respondió, fue el único ancla que le impidió hundirse en el abismo.

​—Lo hicieron, Sebastián. Registraron "Lágrimas de Aurora". Se llevaron todo.

​—No se llevaron todo, Abigail —respondió Sebastián, su voz resonando con una autoridad que le devolvió el aliento—. Se llevaron el papel. Pero no tienen tus manos, ni tu mente, ni tu capacidad para crear algo que los destruya. Escúchame: deja que celebren. Deja que crean que tienen el tesoro.

​—¿Cómo puedo dejarlos, Sebastián? Es el trabajo de cinco años.

​—Porque un diamante en bruto, Abigail, solo brilla cuando se corta con precisión. Ellos tienen el boceto, pero tú tienes el secreto de la ejecución. Vamos a darles lo que quieren: que crean que han ganado. Y mientras tanto, tú vas a crear algo que haga que "Lágrimas de Aurora" parezca un dibujo de principiante.

​Abigail colgó el teléfono. Miró a través del cristal de su oficina cómo Mónica se probaba una de las chaquetas de muestra de la colección robada frente al espejo. La veía acariciar la tela con una soberbia repugnante.

​Abigail tomó una carpeta nueva. En la portada, escribió un solo nombre: "Cenizas de Traición".

​Si Mónica quería su pasado, que se lo quedara. Abigail iba a construir el futuro sobre las cenizas de lo que ellos le habían quitado. Ya no se trataba de salvar su marca; se trataba de aniquilar la reputación de la mujer que creía que se puede ser artista robando el alma de otra.

​Al final de la tarde, Abigail salió de la oficina con la cabeza en alto. Al pasar junto a Julián, le dedicó una mirada de una frialdad tan absoluta que él, por primera vez, sintió un escalofrío de duda.

​—Disfruta tu registro, Mónica —dijo Abigail en el pasillo—. Pero recuerda que una corona robada siempre termina cortando la cabeza de quien la usa.

​Esa noche, en el taller clandestino de Rosa, Abigail no lloró. Tomó las tijeras y, con un movimiento violento, destrozó el último prototipo de "Lágrimas de Aurora" que le quedaba. No quería rastros de su antigua vida. El saqueo había terminado; la reconstrucción total acababa de empezar.

1
Marjorie Pogo
Esta super entretenida.... Es lindo ver como uno no se deja vencer por malas personas en las que uno confío eso a uno lo vuelve más fuerte☺️..... Quiero seguir leyendo hasta el final... Actualicenla pronto 🤭🥰
Ana Leidi Reinosolappot
👏☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play