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Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Novia sustituta / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:36.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Raven Ayu

La descartaron como a un paquete devuelto.

Cuando la prueba de ADN reveló que Lara no era la hija de sangre de la poderosa familia que la crió, la enviaron al altar en lugar de la verdadera heredera: a casarse con un viudo de pueblo, mayor y con tres niños a cuestas. Debía ser un castigo. Debía ser el final de su vida.

Pero al otro lado de aquel portón de hierro no la esperaba un anciano pobre. La esperaba una casa que guardaba secretos, tres pequeños que llevaban demasiado tiempo pasando hambre… y un hombre que no era, ni de lejos, lo que todos decían.

Lara llegó dispuesta a sobrevivir. Nunca imaginó que ese matrimonio arreglado le daría lo único que jamás tuvo: alguien que la mira como si valiera el mundo entero, y la consiente cada día.

Mientras aprende a ser madre de tres corazones heridos y descubre quién es en realidad su esposo, los que la humillaron empezarán a tocar a su puerta. Unos por arrepentimiento. Otros, por codicia. Y Lara ya no es la muchacha a la que se podía reubicar a capricho.

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bab-024

Capítulo 24: Celos

Aun así, preparé la cena.

Rafael y Bruno tuvieron pollo en salsa de soya. Sasa, una sopa suave con zanahoria picada. Para Adrián preparé una sopa de verduras sin salsa picante, el plato que menos tocaba cuando había otra opción.

Llegó más temprano que de costumbre.

Entró a la cocina con la fiambrera ya lavada.

—Me lo comí todo.

—Qué bien.

—El estofado también.

—Qué bien.

—¿No vas a preguntarme si estaba rico?

—Ya sabes a qué sabe.

Se quedó un buen rato parado en el umbral. Yo seguí cortando zanahoria sin voltear.

A la hora de la cena, los niños notaron enseguida que algo era distinto. Bruno miró el plato de Adrián y después el suyo.

—¿Por qué papá no tiene pollo?

—Papá tenía ganas de verdura —respondí.

Adrián, que acababa de llevarse a la boca una cucharada de aquel caldo insípido, asintió.

—Sí.

—Pero a papá no le gusta la sopa de verduras.

—Ahora me gusta.

Rafael bajó la vista al plato para que no se le notara la sonrisa.

Terminada la cena, Adrián recogió todos los platos y los lavó él mismo. Hasta limpió la estufa, aunque usó el trapo en el orden equivocado y tuve que repasar la superficie cuando se fue.

No lo regañé. Tampoco le di las gracias.

Esa noche me dormí dándole la espalda y enrollé la sábana entre los dos como un muro. Adrián no intentó cruzarlo. Se quedó acostado del otro lado, tan callado y tanto tiempo que supe que no estaba dormido.

A la mañana siguiente se levantó antes que yo. Cuando bajé, lo encontré tratando de peinar a Sasa.

El resultado fueron dos coletas disparejas. Una casi encima de la oreja, la otra en la nuca. Sasa se miró el reflejo en el vidrio del ropero y se arrancó una de las ligas.

—No le gusta —dijo Bruno.

—Cállate —respondió Adrián.

—La señorita Lara siempre le hace dos iguales.

Adrián me vio en la puerta.

—¿Me enseñas?

—Si tú sabes mandar gente.

—El pelo no obedece órdenes.

Estuve a punto de reírme, pero me contuve. Tomé el peine, arreglé las coletas de Sasa y le devolví el peine sin rozarle la mano.

Sobre la mesa del comedor estaban abiertos los libros de cuentas de la ganadería. Había registros de ingresos, de egresos, la lista de contratos, hasta los comprobantes de transferencias de los últimos años.

—¿Esto qué es? —pregunté.

—Todas las cuentas que manejo.

—Yo no te lo pedí.

—Para que veas que no hay ninguna transferencia a Yolanda.

—El problema no es solo el dinero.

Adrián cerró la boca. Otra vez había llegado a un callejón sin salida abierto por él mismo.

Bruno, sentado cerca de nosotros, sostenía la cuchara sin comer.

—¿La señorita Lara está enojada con papá?

—La señorita está pensando en algo.

—¿La señorita Lara ya no quiere a papá?

Esa pregunta me sacó todo el aire del pecho.

Me cambié de silla para sentarme a su lado.

—No es eso. Los grandes a veces no estamos de acuerdo en las cosas. Pero la señorita y papá los seguimos queriendo a ustedes.

—¿Y a papá también?

Le eché un vistazo a Adrián. Esperaba la respuesta con la cara más tensa que cuando enfrentaba a la familia Santoro.

—Eso es asunto de la señorita y de papá —dije, y le pellizqué el cachete a Bruno—. Tú termínate el desayuno.

Desde ese momento entendí que mi frialdad no podía volver a hacer que los niños temieran que la casa se rompiera. Seguí hablándole a Adrián solo lo necesario, pero dejé de castigar el ambiente de la mesa.

Adrián interpretó ese pequeño cambio como una oportunidad. No se fue a la ganadería sino hasta el mediodía. Gino lo llamó dos veces, y él resolvió los asuntos por teléfono mientras doblaba la ropa en la sala.

Mis camisas quedaron dobladas como uniformes, con todas las líneas rígidas. La ropa de Bruno, en cambio, del revés. Los pañales de tela de Sasa, apilados junto a los trapos de la cocina.

—Esos no van ahí —dije al fin.

Adrián separó de inmediato los montones.

—¿Cuáles?

Le fui señalando el ropero prenda por prenda. Él seguía las indicaciones sin defenderse. Bruno ayudaba llevando la ropa a los cuartos, mientras Rafael pegaba etiquetitas en los estantes porque dudaba que su padre fuera a acordarse.

—Papá siempre sabe dónde va el equipo de toda una escuadra —comentó Rafael.

—Esto es más —respondió Adrián.

—Si son cinco personas nada más.

—Hay más tipos de cosas.

Sasa sacó un pantaloncito del montón y se lo puso de gorro. Se me escapó la risa. Adrián volteó al instante, y la esperanza que le brotó en los ojos me cortó la risa a la mitad.

—No creas que ya te perdoné —dije.

—No creo eso.

—Tu cara dice que sí.

—Mi cara es así.

Esta vez Rafael también se rió. La tensión de la casa cedió un poco, lo suficiente para que los niños volvieran a jugar sin vigilarnos a cada rato.

Al almuerzo, Adrián ya no recibió la verdura insípida. Le serví pollo en salsa de soya como a los demás. Miró el plato unos segundos antes de comer.

—No exageres —dije.

—No he dicho nada.

—Tus ojos hacen ruido.

Cerca del mediodía llegó la señora de la junta vecinal a devolver un táper. Vio a Adrián barriendo el porche y se sentó más rato del necesario.

—Qué trabajador está don Adrián hoy —dijo.

—Le sobra energía —respondí.

La mujer bajó la voz.

—¿Se pelearon?

—No.

—Menos mal. Pensé que era por lo que anda diciendo la gente de esa mujer militar.

La mano con que cerraba el táper se me detuvo.

—¿Qué mujer?

—Dicen que antes, cuando don Adrián todavía estaba en el ejército, había una oficial que era muy cercana a él. Bonita, inteligente, de familia militar también. Se llamaba… Yolanda, si no me equivoco.

Adrián, que barría el porche, detuvo el movimiento de golpe.

La mujer se dio cuenta del error. Se levantó a las apuradas, dijo que tenía que cocinar y se fue cargando una curiosidad que sin duda iba a crecer por el camino.

Esa noche, cuando los niños ya dormían, Adrián se sentó al borde de la cama.

—Yo no ando en nada raro —dijo.

Yo doblaba ropa sin contestar.

—Yolanda no es mi amante.

—¿Y entonces quién es?

—La hermana de alguien que me debe mucho.

—¿Yago?

Algo cambió en los ojos de Adrián. Supe que había acertado.

—¿Por qué no me lo dijiste ayer?

—Porque la historia no termina ahí.

—No te pedí toda la historia de golpe. Te pedí una respuesta honesta.

—Estoy tratando.

La rabia del pecho ya no me pesaba tan filosa como en la mañana. Verlo lavar los platos, peinar a Sasa y abrir todas las cuentas me resultaba un poco ridículo y un poco triste a la vez. Y sin embargo seguía aferrado a ese secreto con tanta fuerza que no sabía qué parte de él creer.

—No te voy a obligar a abrir la herida de Yago esta noche —dije—. Pero no uses esa herida para que yo ande adivinando cuál es mi lugar en tu vida.

Adrián me sostuvo la mirada largo rato.

—Tu lugar nunca lo ha disputado nadie.

—Entonces demuéstralo con honestidad, no con libros de cuentas.

Asintió, pero aun así no sacó la carta.

Apagué la luz y me acosté sin enrollar la sábana como un muro. Adrián no se acercó; quizá no estaba seguro de que ese permiso hubiera vuelto.

A medianoche me desperté para tomar agua.

La luz de la luna caía a un costado de la cama. Adrián no dormía. Estaba sentado de espaldas a mí, doblando la carta de Yolanda una y otra vez hasta convertirla en un cuadradito pequeño.

Después sacó del ropero un viejo abrigo militar y deslizó la carta en el bolsillo más hondo.

Como si hubiera un pasado que se sintiera más seguro guardado cerca de su pecho que compartido conmigo.

1
Quica Romero
¿Y si lo que le gusta es poderle callar la boca a alguien?.☝️🙄 ¿Que?. 🤷‍♀️
Quica Romero
¡Ash!.😒🤦‍♀️ ¡Otro alacrán!.
°\🙄/-
Quica Romero
Y es que, "no hagas cosas que parezcan malas y sobre todo sospechosas. ☝️🧐
Quica Romero
Pero no estás dando solo discursos. 🤷‍♀️ Estás dando discursos con pruebas comprobables e irrefutables. ☝️🧐
Quica Romero
La que obra mal... ☝️😌 ¡Se le pudre el tamal!. °~😌~°😈😁😈😄😈😆😈😅😈😂😈🤣😈
Quica Romero
¡No!. ☝️🙂‍↔️ A eso se le llama NO mezclar negocios con la "familia. ☝️😌 Cuentas claras y el chocolate espeso. Así llegarás a viejo y con familia unida.☝️🧐
Quica Romero
Pues no ☝️🙂‍↔️ Ya que cada cocinero tiene su forma y sazón aunque sea la misma receta siempre va ha variar por el sazón que le da el cocinero. 🤷‍♀️🙎‍♀️😏
Y èso si, lo va a notar un buen cocinero y comensal.
☝️🧐 °~😌~°😉
Quica Romero
¡Otro alacrán al calzón!. °\🙄/°
Doña Inés... ☝️🙄 Tania... ☝️🙄 Su ex familia... 🖕🙄 Los nuevos tíos...🖕🙄 y... ¿Quién más se acumulara?. °~🫩~°
Acaso será...¿¡Yolanda!?.
°~🤨~°🤔🤦‍♀️
Quica Romero
¿Y por qué iba a tener tristeza la vieja cínica?. °~🫩~°
¡Vergüenza!, es lo que debería de tener ella y sus padres por rateros.°\🤨/°
¿Y su "nombre"?...¡Ya está en la boca de todos!. Por las acciones de su hija y por el cinismo y la falta de principios y moral de la familia al no devolver luego , luego la dote que su hija rechazó.°~😒~°
Así que...¡Entré cínicos y rateros no hay a quien irle!.
☝️😌👆🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿Y para que?. °\😏/°
Si ellos solitos se están destapando de tanto calor. 😈😈°~😌~°😈😈😈😈😈😈😁
Quica Romero
¡Umm!. 😏 ¡Ya comenzó a salir la ropa sucia!. 🙎‍♀️ Destapa una coladera y comenzará a salir las verdades. 😈😏😈🤷‍♀️😈😈😈😈😈
Quica Romero
¡Ése, es problema suyo!.🤷‍♀️ Por no regresar un dinero que ya no les correspondía en el preciso momento que rechazaron la propuesta. °~🫩~°
¿Que mandó a otra persona?. 🤨 ¡Si!. Pero ésa es otra historia. ☝️🧐
¡Nueva prometida, nuevo compromiso! y ...°~🧐~°
¡Nueva administración y dirección!. 🤷‍♀️ Ya que la nueva prometida no viene sóla. ☝️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¿Ella?. 🤨 ¿O acaso no fueron ustedes quiénes la mandaron ahí?. 😒 ¿A formar una "familia" nueva?. “\🫩/“
Entonces...¿Por qué tanta echada si ustedes mismos la forzaron con tanto chantaje emocional?. 🤷‍♀️
¡Solo están cosechando todo el "cariño" y consideración que le tuvieron todos esos años y no la conveniencia y egoísmo que buscaron cuando les sirvió de utilidad. 🤷‍♀️😒🙎‍♀️
Quica Romero
¡Ahórrate la mirada de "fusil cargado" que no te queda!. Cómo si la víctima hubieras sido tu. 😒🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿De cuál familia, señora?. 🤷‍♀️
¿Sé refiere a su familia (hija, esposo y usted)... ¡Si, si es la misma bola de rateros de la que hablamos!.°\🤨/°
Porque, aunque la ratera de su hija fue la que se lo gastó...
¡El deber moral, es de los padres que aceptaron la dote!.
Así como la ratera de su hijita rechazo el compromiso... ¡Ustedes tenían que regresar el dinero,joyas y demás cosas que vino con la dote!.🫰🧐
Y aunque mandaron a su hija adoptada, el tratamiento no fue con ella. Y ella tiene familia biológica. Así que al cambiar de prometida automáticamente se transfiere íntegramente la dote, sin ninguna compensación ya que ellos rechazaron el compromiso.
Y todo ése argumento barato, no quita lo que son en realidad... ¡Una bola de rateros!.
Quedando así... ¡En familia!. Cómo lo dijo.°~🫩~°
Quica Romero
No es que la haya tomado sin permiso. 🤷‍♀️
Es porque no le pertenece porque no hubo ya un compromiso. Que fue para lo que se entregó. 🤷‍♀️
Y no fue como un sueldo ni adelanto de nada y mucho menos préstamo, ni regalo.
Así al no haber ningún compromiso con la susodicha tiene el deber moral y legal(más lo último) en regresarlo junto con los regalos, joyas y otras cosas que se les haya dado como dote. Ya al no hacerlo, se tomará medias ilegales. 🙎‍♀️
Quica Romero
Porque era de una dote para una novia que rechazó un enlace.
Y al rechazar ése compromiso, automáticamente esa familia que recibió esa dote, debe de regresarla íntegramente.☝️🧐
Ya que al no haber boda...¡No hay dinerito!.🫰💵💷💶💴
Quica Romero
¡Quiere la receta completa!. 🤷‍♀️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¡Nada más!. 😒
La que se friega y parte el lomo es ella y ustedes solo la ganancia ¿no?. °\🤨/°
Quica Romero
¿Verdad?. °\🤨/°
¡Y no el mentado pollo con soya?.🤷‍♀️ Que si lo hace una vez más pronto les saldrá plumas. °~🫩~°
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