NovelToon NovelToon
Pasión Y Obsesión Del Millonario

Pasión Y Obsesión Del Millonario

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO
Popularitas:789
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

Alexander Vance lo tiene todo: poder, millones y el control absoluto de su imperio. Pero cuando acepta suplir a un amigo en la universidad, su mirada se cruza con Elena Marín, una estudiante rota, exhausta y atrapada en una vida de secretos nocturnos.

Ella no busca salvación; él no sabe lo que es la piedad. Lo que comienza como una tutoría privada bajo chantaje se transforma en una espiral de pasión prohibida, erotismo salvaje y mentiras peligrosas. Cuando los secretos del pasado salgan a la luz, desatarán una tragedia de la que no podrán escapar. Porque hay amores que no construyen... destruyen.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12: Ecos en la penumbra

La alarma del teléfono sonó a las seis de la mañana, pero Sebastián la silenció de un manotazo antes de que alcanzara a emitir el segundo pitido. El apartamento estaba sumido en un silencio denso y acogedor, apenas interrumpido por el murmullo lejano del tráfico matutino y el compás suave de la respiración de Camila, quien aún dormía profundamente acurrucada contra su pecho.

Durante semanas, sus vidas habían sido un campo de batalla de malentendidos, agendas cruzadas, presiones de la alta sociedad y silencios calculados. Pero hoy, en medio de esa tregua frágil antes de que él tuviera que tomar el vuelo que lo alejaría por tres días, el tiempo parecía haberse detenido exclusivamente para ellos.

Sebastián bajó la mirada, contemplando el rostro de Camila bañado por la luz pálida del amanecer que se filtraba a través de las cortinas mal cerradas. Un mechón de su cabello castaño descansaba sobre sus labios. Con una lentitud casi reverente, él alzó una mano y retiró el cabello con la yema de los dedos, rozando apenas su piel.

«¿Cómo es posible que una mujer que llegó como una tormenta a desorganizar mi mundo perfecto se haya convertido en el único lugar al que quiero regresar?», se preguntó en un monólogo interno, sintiendo una punzada de vulnerabilidad que rara vez se permitía experimentar. Para el magnate acostumbrado a calcular cada paso en el tablero corporativo, Camila era la única variable que no podía controlar, y paradójicamente, era lo único que temía perder.

Ella se estiró perezosamente, emitiendo un pequeño sonido de protesta contra el frío de la mañana, y se aferró aún más a su cintura, buscando el calor de su cuerpo.

—Si sigues mirándome así de fijo, vas a gastarme —murmuró Camila con la voz ronca de sueño, sin abrir los ojos todavía, pero con una pequeña sonrisa dibujada en la comisura de los labios.

—Buenos días, preciosa —respondió Sebastián con un susurro áspero y divertido, inclinándose para depositar un beso suave en su coronilla—. Intentaba calcular cuántas horas nos quedan antes de que el mundo exterior vuelva a reclamarnos.

Camila abrió lentamente los ojos, encontrándose con la mirada cálida y desprovista de armadura que él solo le reservaba a ella. El corazón le dio un vuelco.

—No hablemos del viaje todavía, por favor —pidió ella, incorporándose despacio y apoyando la barbilla sobre el pecho desnudo de Sebastián—. Hoy es nuestro día. Cero empresas, cero reuniones, cero llamadas de la junta directiva. Me prometiste una tregua, ¿o ya se te olvidó?

—Jamás olvidaría una promesa hecha a ti —replicó él, atrapando su rostro entre sus manos grandes y cálidas para besarla con una ternura infinita, saboreando el café matutino y la dulzura de sus labios sin prisa alguna.

Lo que siguió fue un día fuera del tiempo. Decidieron no encender los teléfonos, ignorando deliberadamente el mundo hiperconectado que los rodeaba. Prepararon juntos un desayuno improvisado y desastroso en la pequeña cocina de Camila, donde la harina terminó espolvoreada sobre el mostrador y las risas ahogaron cualquier rastro de tensión pasada.

Por la tarde, caminaron sin rumbo fijo por un parque cercano, cubiertos con abrigos gruesos mientras el viento otoñal mecía las hojas caídas de los árboles. Caminaban con los dedos entrelazados de las manos en los bolsillos del abrigo de Sebastián, compartiendo un silencio cómodo, de esos que solo existen cuando dos personas ya no necesitan demostrarse nada.

—¿Sabes qué es lo más loco de todo esto? —dijo Camila de repente, deteniéndose junto a un estanque artificial donde los patos nadaban contra la corriente—. Hace un mes te odiaba profundamente. Pensaba que eras el clásico hombre arrogante que cree que puede comprarlo todo con su chequera.

Sebastián se detuvo frente a ella, curvando los labios en una sonrisa socarrona pero con un brillo de genuina vulnerabilidad en los ojos oscuros.

—¿Y ahora qué piensas? —preguntó, acortando la distancia hasta acorralarla suavemente contra la barandilla de madera del estanque.

Camila alzó la vista, absorbiendo cada detalle de su rostro, sintiendo el aroma limpio de su perfume mezclado con el aire fresco de la tarde. Las manos de Sebastián subieron despacio para acunar su cintura, un gesto protector pero rebosante de un deseo sutil que nunca terminaba de apagarse.

—Pienso que tenías razón en algo —susurró ella, rozando su nariz contra la de él—. Me atrapaste desde el primer segundo, aunque me haya costado tanto aceptarlo. Eres mi debilidad, Sebas.

—Y tú eres la única certeza que tengo en medio de este caos —respondió él con un tono solemne y profundamente apasionado antes de cerrar el espacio entre sus bocas en un beso lento, hambriento y definitivo que hizo que el resto del mundo desapareciera por completo.

Al caer la noche, de regreso en el refugio silencioso del apartamento, la tregua diurna se transformó en una entrega íntima, visceral y poética. Entre las sábanas revueltas, cada caricia de Sebastián era una promesa silenciosa de retorno, un intento desesperado por grabar su piel en la memoria de ella antes del amanecer. Sus respiraciones se fundieron en la penumbra en un acto donde la pasión y el miedo a la distancia se convirtieron en un solo latido, cerrando el día con la certeza absoluta de que, pase lo que pase, ya no pertenecían a ningún otro lugar que no fuera el refugio del otro.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play