Sofía siempre ha obedecido a sus padres por miedo a decepcionarlos. Su vida cambia cuando su padre y el mejor amigo de este,, deciden obligarlos a casarse para unir a sus familias y sus empresas.
Adrián, el heredero de una de las empresas más poderosas de Rusia, tampoco desea ese matrimonio. Obligados a compartir una vida que ninguno eligió, ambos descubrirán que el destino puede cambiarlo todo.
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capitulo 15
Adrián
Cuando terminamos de hacer el amor, Sofía se acostó a mi lado. Me dio un beso, le dije que nos fuéramos a bañar y que fuéramos a desayunar; tenía mucha hambre. Me levanté de la cama y la llevé en mis brazos al baño.
Cuando entramos al baño, la solté, la dejé en la ducha y abrí la llave para que el agua cayera encima de nosotros. La besé con tanto amor, adorando cada parte de ella.
Cuando salimos del baño, ella fue a la habitación principal para cambiarse. Le dije que me esperara para que bajáramos juntos. Fui hasta su cuarto; hoy se había puesto un vestido, se veía como una princesa y la más hermosa. Tan solo de verla, me volví a enamorar de ella.
Cuando bajamos a la sala, fuimos al comedor, donde ya estaba el ramo de tulipanes. Sofía los vio y sonrió, se volvió para verme y me dio un beso.
—Gracias, son tan hermosos. Amo los tulipanes. Pensé que no te ibas a acordar de eso —dijo con voz emocionada.
—Yo me acuerdo de todo. Quiero ser el causante de tus sonrisas todos los días, Sofía.
Nos sentamos a comer, pero esta vez estábamos hablando. El desayuno transcurrió entre risas y eso me emocionó; siempre las comidas eran aburridas y solitarias, como cuando vivía en casa.
Pasamos el resto del día viendo películas y acostados en la cama. Vaya que era la mejor sensación tenerla a mi lado y que estuviera acostada en mi pecho, reírnos mientras veíamos la película que ella misma eligió.
Pasamos tres horas en la cama, vimos dos películas. Cuando ya íbamos a poner la tercera, uno de mis empleados tocó la puerta.
—Señor, están su padre y sus suegros. Preguntan si pueden subir.
—Diles que ya voy.
Sofía se levantó rápidamente de la cama, pero ya no se veía esa sonrisa que tenía hace un momento, sino que tenía un aspecto serio. Salió de la habitación sin decir nada.
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Sofia
Había pasado la mejor noche con Adrián. Me gusta la idea de estar entre sus brazos. Cómo pude aguantar tanto sin decirle que me gustaba. Mientras veíamos la película, notaba que no dejaba de mirarme y eso me hacía sentir un poco insegura, pero también amada.
Cuando una de las empleadas fue a tocar la puerta y dijo que eran mis padres y mi suegro, sabía que se vendría un regaño para mí.
—Adrián, no les digas que tuvimos intimidad.
Salí rápidamente de la habitación sin dejarlo hablar.
Cuando bajé por las escaleras, los vi; estaban sentados en la sala. Mi madre ya tenía su café y sabía que iba a ser algo serio. Comencé a caminar y los saludé, luego me senté y bajé la cabeza.
Cuando Adrián apareció, se sentó a mi lado tomando mi mano. Intenté zafarme de su agarre, pero no pude. Luego me susurró al oído que levantara la cabeza.
—Así que no están durmiendo en la misma habitación ustedes dos —dijo mi padre en un tono penetrante.
—Padre... yo... no... —la voz me temblaba tan solo de decirle que tenía razón.
Se levantó de su asiento y me dio una bofetada.
—Te dije que obedecieras, me vas a hacer enojar.
Adrián se levantó rápidamente para protegerme.
—No voy a permitir que venga a mi casa y le pegue a mi esposa. Puede ser mi suegro, pero si le vuelve a poner una mano encima, me olvidaré de que usted es su padre y que es mayor —lo dijo todo tan de corrido y con esa voz tan firme que solo me quedé sentada y agaché la cabeza de nuevo.
—¿Vas a darme un nieto, Sofía, o quieres verme morir? ¿Eso te gustaría? Ya veo que a ti y a tu hermana no les importo yo, solo les importa... mi dinero.
—Como le dije, señor, no voy a permitir que le hable así a ella. Lo que pase en mi casa es nuestro problema. Les pido que no se metan y se pueden ir de mi casa. Y, padre, no te quedarás en mi casa, quiero que te vayas —dijo Adrián, aún furioso por todo.