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La Heredera De Espinas Y El Duque Monstruo

La Heredera De Espinas Y El Duque Monstruo

Status: Terminada
Genre:Época / Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Selene Asteria

Una joven condenada como villana renace antes de su muerte y, al descubrir el legado oculto de las Espinas, deberá aliarse con el temido Duque Raven para enfrentar una antigua conspiración que amenaza al Imperio.

NovelToon tiene autorización de Selene Asteria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15. El Legado de Evelyne

El túnel parecía interminable.

Avanzaron durante largo rato bajo la montaña, guiados únicamente por la luz temblorosa de la lámpara de Liam y el débil resplandor plateado del medallón que Aria llevaba oculto bajo la capa.

Cada cierto tiempo, la tierra vibraba sobre sus cabezas.

La Orden seguía buscando una forma de alcanzarlos.

El santuario había bloqueado el camino principal, pero Aria no dudaba de que sus enemigos no se rendirían tan fácilmente. Habían esperado siglos para encontrar las pistas de Evelyne Espina Negra.

No iban a retirarse por unas cuantas piedras derrumbadas.

—Deberíamos detenernos —dijo Aldric finalmente.

Liam soltó un suspiro de alivio tan evidente que no intentó disimularlo.

—Por fin alguien dice algo sensato.

Habían llegado a una pequeña cámara natural dentro del túnel. No era amplia, pero permitía sentarse y revisar el pergamino sin permanecer completamente expuestos.

Aldric inspeccionó la entrada.

Luego revisó el techo.

Después el suelo.

Solo cuando estuvo satisfecho, hizo una señal.

—Aquí estaremos seguros por unos minutos.

—Qué generoso —murmuró Liam, dejándose caer contra una roca.

Aria no respondió.

Toda su atención estaba puesta en el pergamino.

El mensaje de Evelyne era breve, pero cada línea parecía ocultar más de lo que decía.

Volvió a desenrollarlo con cuidado.

La tinta no se había desvanecido pese al paso del tiempo. Era oscura, elegante y firme.

Como la mujer que había visto en la visión.

Aldric se sentó frente a ella.

—Léelo otra vez.

Aria asintió.

Su voz resonó suavemente en la cámara.

—“Si has llegado hasta aquí, entonces las sombras siguen moviéndose. No confíes en la historia escrita por los vencedores. No busques el Trono como quien busca una corona. El Trono no concede poder. Protege una verdad.”

Liam frunció el ceño.

—Esa parte sigue sin gustarme.

Aria continuó:

—“El camino comienza donde nacen las sombras del amanecer. Allí encontrarás la puerta que no existe. Pero recuerda esto, heredera: la Orden no teme al Trono. Teme lo que duerme detrás de él.”

El silencio volvió a instalarse entre los tres.

Aldric tenía la mirada fija en la última frase.

—Durante años pensé que el Trono era el secreto principal —dijo lentamente—. Que la Orden quería encontrarlo para reclamar su poder.

—Pero no es así —murmuró Aria.

—No.

El viejo Cuervo levantó la vista.

—El Trono es una barrera.

Liam palideció.

—Eso significa que hay algo peor detrás.

—Probablemente —respondió Aldric.

—Me habría gustado mucho que dijeras “no necesariamente”.

—Mentir no ayudaría.

—A veces ayuda al ánimo.

Aria observó el pergamino.

El Trono no era una corona.

No era un símbolo de gobierno.

Era una puerta.

O quizá un sello.

Algo construido para proteger una verdad que la Orden prefería mantener dormida.

Durante su primera vida, Aria había creído que el poder estaba en los títulos, en los matrimonios convenientes, en los salones de la corte y en las alianzas nobles.

Ahora descubría que el verdadero poder siempre había estado oculto bajo tierra, escrito en lenguas muertas y protegido por personas que el mundo había decidido olvidar.

El pensamiento la hizo sonreír con amargura.

La historia había llamado villanos a demasiados inocentes.

Y héroes a demasiados monstruos.

—Hay otra cosa —dijo Aldric.

Aria levantó la vista.

—¿Qué?

—Evelyne escribió “heredera”.

—Ya lo había notado.

—No dice “descendiente”. No dice “sangre de las Espinas”. Dice heredera.

Liam se incorporó ligeramente.

—¿Eso es importante?

—Sí —respondió Aldric—. Porque significa que no basta con nacer de una línea familiar. El legado debe reconocer a la persona.

Aria miró el medallón.

—Entonces me reconoció.

—Eso parece.

—¿Y si se equivoca?

Aldric la observó en silencio.

Esa pregunta había escapado antes de que pudiera detenerla.

Pero era sincera.

¿Qué sabía ella de ser heredera de algo tan antiguo? Había regresado del futuro con recuerdos de muerte, traición y fracaso. No era una gran estratega. No era una guerrera invencible. Apenas comenzaba a aprender a sostener una espada sin perder el equilibrio.

Y, aun así, una mujer muerta hacía generaciones le había dejado un camino.

Un deber.

Un nombre.

El viejo Cuervo habló con una calma inesperada.

—El legado no busca perfección, Aria.

Ella apretó los dedos sobre el pergamino.

—¿Entonces qué busca?

—A alguien que no huya cuando entiende el peligro.

La respuesta la dejó inmóvil.

Liam desvió la mirada, como si aquella frase también lo alcanzara de algún modo.

Un estruendo lejano sacudió el túnel.

Pequeñas piedras cayeron desde el techo.

Aldric se puso de pie al instante.

—Se están abriendo paso.

Aria enrolló el pergamino y lo guardó junto al medallón.

—Entonces debemos salir de aquí.

—Sí.

Liam tomó la lámpara.

—¿Tenemos idea de hacia dónde conduce este túnel?

Aldric miró la oscuridad frente a ellos.

—Fuera del monasterio, si Evelyne era tan inteligente como creo.

—¿Y si no?

—Entonces moriremos bajo una montaña.

Liam cerró los ojos.

—De verdad necesitas practicar cómo tranquilizar a la gente.

El túnel comenzó a ascender después de varios minutos.

El aire se volvió menos húmedo.

Más frío.

Una corriente ligera rozó el rostro de Aria.

Salida.

El corazón le dio un vuelco.

Caminaron más rápido.

Finalmente, una abertura estrecha apareció entre raíces y rocas. Aldric salió primero, espada en mano. Después Liam. Por último, Aria.

El exterior los recibió con viento y niebla.

Habían emergido en una ladera boscosa, lejos de la entrada principal del monasterio.

Desde allí podían ver las torres derruidas a lo lejos.

Y también las antorchas moviéndose entre las ruinas.

La Orden seguía allí.

Buscando.

—No tardarán en descubrir que escapamos —dijo Aldric.

Aria observó el monasterio desde la distancia.

Una parte de ella quería regresar.

Había dejado atrás la cámara de Evelyne.

La estatua.

Las inscripciones.

Quizá más respuestas.

Pero sabía que no podían quedarse.

No ahora.

Evelyne no había construido aquel camino para que la heredera muriera defendiendo piedras antiguas.

Lo había hecho para que siguiera adelante.

—Vamos al Valle de las Sombras —dijo.

Aldric asintió.

—Primero debemos despistarlos.

Liam se abrazó a sí mismo, temblando por el frío.

—¿Y después atravesar montañas malditas buscando una puerta invisible?

—Exactamente —respondió Aria.

—Solo quería confirmar que el plan seguía siendo terrible.

Se ocultaron durante el resto del día.

Aldric los guio por senderos que no parecían senderos, cruzando riachuelos para borrar huellas y utilizando la niebla como cobertura.

Aria comprendió entonces cuánto le faltaba por aprender.

Ella comenzaba a observar.

Aldric parecía leer el mundo como si cada hoja, piedra y rama le hablara.

Liam también aprendía rápido.

Demasiado rápido.

En más de una ocasión fue el muchacho quien notó movimientos lejanos entre los árboles o rastros de botas sobre el barro.

La pequeña red que Aria había imaginado empezaba a tomar forma.

Un maestro.

Un informante.

Una heredera.

No era mucho.

Pero era más de lo que había tenido en su primera vida.

Al caer la noche acamparon en una cueva poco profunda.

Sin fuego.

Sin ruido.

Sin descanso verdadero.

Aria permaneció despierta mucho después de que Liam se quedara dormido.

Aldric vigilaba la entrada.

El pergamino descansaba sobre sus rodillas.

Lo abrió una vez más, solo para mirar la letra de Evelyne.

No leyó las frases.

No hacía falta.

Ya las llevaba grabadas en la memoria.

"La Orden no teme al Trono. Teme lo que duerme detrás de él."

Aria cerró los ojos.

Una imagen surgió en su mente.

No sabía si era recuerdo, visión o simple imaginación.

Un salón oscuro.

Un trono cubierto de espinas.

Y detrás, una puerta sellada por cadenas de luz.

Algo se movía al otro lado.

Algo paciente.

Algo que esperaba.

Abrió los ojos de golpe.

El medallón ardía contra su piel.

—¿Otra visión? —preguntó Aldric desde la entrada.

Aria respiró hondo.

—No estoy segura.

Él no se burló.

No dudó.

Solo esperó.

Eso era algo que había empezado a valorar de Aldric. No exigía respuestas cuando sabía que ella todavía estaba encontrando las palabras.

—Vi una puerta —dijo finalmente—. Detrás del Trono. Había cadenas. Y algo al otro lado.

Aldric permaneció inmóvil.

—¿Algo?

—No pude verlo.

—Pero lo sentiste.

Aria asintió.

El silencio de Aldric fue suficiente para inquietarla.

—¿Qué crees que significa?

—Que Evelyne no exageraba.

La joven bajó la mirada hacia el pergamino.

—Entonces no estamos buscando solo una verdad.

—No.

Aldric miró hacia la oscuridad exterior.

—Estamos buscando aquello que la verdad mantiene encerrado.

A muchas millas de allí, en una mansión oculta entre montañas, el líder de la Rosa Negra recibió el informe antes del amanecer.

El mensajero llegó cubierto de polvo y sangre.

Se arrodilló ante él.

—La heredera escapó.

El hombre no mostró sorpresa.

—¿Con el pergamino?

—Sí.

El líder permaneció en silencio unos segundos.

Luego sonrió.

—Entonces irá al Valle de las Sombras.

El mensajero levantó la cabeza.

—¿Debemos detenerla?

—No.

La respuesta pareció desconcertarlo.

El líder caminó hasta una mesa donde reposaba otro pergamino.

Más antiguo.

Más completo.

Sus dedos acariciaron una marca roja sobre el mapa.

—Evelyne siempre fue brillante. Incluso muerta sigue abriendo caminos para quienes llevan su sangre.

Su sonrisa se volvió más fría.

—Pero también era predecible.

El mapa mostraba el mismo lugar.

El Valle de las Sombras.

Y junto a él, una nota escrita con tinta oscura.

La puerta que no existe solo se abre ante la sangre.

El líder dobló el pergamino.

—Dejen que la heredera abra el camino.

Sus ojos se clavaron en la llama de una vela.

—Después tomaremos lo que hay detrás.

Al amanecer, Aria despertó antes que los demás.

El frío mordía la piel.

La niebla cubría el bosque.

Y en algún lugar lejano, la Orden ya debía estar moviéndose.

Guardó el pergamino de Evelyne junto al medallón.

Luego miró hacia el norte.

Hacia las montañas.

Hacia el Valle de las Sombras.

Hacia la puerta que no existía.

Había muchas cosas que aún no entendía.

Pero una sí estaba clara.

La segunda oportunidad que recibió al renacer no era solo para evitar su muerte.

Era para descubrir por qué tantas personas habían muerto antes que ella.

Y para asegurarse de que la verdad no volviera a ser enterrada bajo cenizas, mentiras y sangre.

Aria se puso de pie.

Aldric abrió los ojos desde la entrada de la cueva.

—¿Lista?

Ella miró el camino.

—No.

El viejo Cuervo arqueó una ceja.

Aria ajustó la capa sobre sus hombros.

—Pero iré de todos modos.

Aldric sonrió apenas.

—Buena respuesta.

Liam, despertando lentamente, murmuró:

—Yo habría preferido una respuesta que incluyera desayuno.

Nadie le hizo caso.

El viaje hacia el siguiente secreto había comenzado.

Y con él, el verdadero legado de Evelyne Espina Negra.

1
Chel Garcia
muy bonita historia 👌🏽 felicidades
Selene: Gracias, que bueno que te haya gustado ☺️
total 1 replies
Jemima Cassares
Esperaba que fuera Liam
Jemima Cassares
Jajajajaja literal
Carlos contreras rojas
hermosa historia 👏
Quica Romero
Será, "están relacionadas con su muerte en el pasado y en su posible futuro".🧐🤔
Quica Romero
Ése no suena a apellido.🙄
Más bien parece apodo como: Roberto Gómez Bolaños "Chespirito",
Javier López "Chabelo", Yolanda Montes "Tongolele", Roberto Cobos "Calambres", Germán Valdés "Tin Tan", Gaspar Henaine "Capulina", Manuel "Loco" Valdez, Jorge "Burro" Vanrranqui, etc.🤷‍♀️🙎‍♀️
Selene: 🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂
total 1 replies
Quica Romero
¿Pero cuáles dos vidas?.🧐🤷‍♀️
Si apenas estás viviendo la segunda "según".🤨 "🤷‍♀️"
A no ser que ya tuvieras vivido otra antes de la de la higuera. Y entonces está sería la tercera y ya tendría sentido la frase de " sus dos vidas". 🧐
Selene
🤭
Selene
gracias 🤭
lioness
me dejas con la intriga 😭...
lioness
me está gustando como va la historia 🤭
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