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Protege Mi Corazón

Protege Mi Corazón

Status: Terminada
Genre:Mafia / Amor eterno / Completas
Popularitas:66.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Vanesa Casarino

Elena Rossi, la princesa consentida de los Rossi, tras la disolución de la trinidad, busca un nuevo comienzo académico en Manhattan. Sin embargo, el pasado de los Rossi es un lazo de sangre imposible de cortar, y las mafias locales no tardan en rastrear sus pasos en Nueva York.

Para sobrevivir en este nueva etapa de su vida, Elena no estará sola. Cuenta con el amparo constante de Christopher Sterling, un frío y letal custodio profesional encargado de su seguridad perimetral. En medio de balaceras en callejones húmedos y persecuciones a alta velocidad, la estricta relación jerárquica y el protocolo de un contrato laboral por su padre empiezan a desmoronarse.

Entre la adrenalina del peligro y la soledad de las noches, un sentimiento profundo e indomable transformará a la heredera y a su sombra en un equipo indestructible y un amor que atravesará todas las barreras que les pondrá la vida en el camino.

NovelToon tiene autorización de Vanesa Casarino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

El jueves arrancó con un sol pálido que apenas lograba calentar el asfalto de la Quinta Avenida. Me levanté antes de que el reloj marcara las seis, todavía con la mente revolucionada por todo lo que había pasado en el muelle sur. Me puse un conjunto cómodo pero elegante para ir a la universidad: un pantalón de vestir gris, una polera de hilo negra y un abrigo liviano. Al mirarme al espejo del baño, me acomodé el pelo y me tomé un momento para asimilar el cambio en nuestra rutina. Mis padres me habían mandado a Nueva York con una sola condición: que me enfocara en mis estudios universitarios y me mantuviera lejos de los manejos turbios de la aduana de Chicago y eso intentaba hacer, pero después de los ataques que hemos tenido, no podía quedarme fuera sin saber quién estába detrás de todos los atentados

Cuando abrí la puerta que daba al living, Christopher ya estaba ahí, pero no se había puesto el traje negro de siempre. Llevaba unos jeans oscuros y un suéter azul que lo hacía ver mucho más accesible, aunque mantenía esa presencia imponente que lo caracterizaba. Al verme aparecer, dejó la tableta sobre la barra de la cocina y sus ojos oscuros me recorrieron con una calidez que me aceleró el pulso de inmediato. El hombre frío de las primeras semanas se había disuelto por completo

— Buenos días, Elena — saludó con una voz baja y profunda, usando mi nombre a secas y dándome una sonrisa sutil que me quitó el frío de golpe. — Preparé café y unas tostadas. Hoy no tenemos apuro, el coche de contingencia ya está verificado en el subsuelo y la ruta hacia el campus está tranquila

— Buenos días, Christopher — le respondí, acercándome a la barra sin dudarlo. En lugar de sentarme del otro lado como hacía antes, di la vuelta y me paré justo al lado de él, acortando toda la distancia — Me viene bárbaro el café. Hoy tengo que rendir el parcial de microeconomía y repasar los gráficos de los balances antes de entrar al aula magna

Él no se alejó. Al contrario, estiró la mano y me acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja seguido de un pequeño beso en los labios con una suavidad increíble, un gesto tan íntimo y privado que me confirmó que ya no teníamos que escondernos cuando las puertas del departamento estaban cerradas

El viaje hacia la universidad se desarrolló en un ambiente de total tranquilidad. Christopher manejaba con la atención de siempre, mirando los espejos por seguridad, pero con la mano derecha entrelazada con la mía sobre la palanca de cambios

Llegamos al predio universitario a las ocho y media en punto. Sabía separar las cosas: vine a Manhattan a estudiar porque realmente quería ser una gran analista contable, así que durante las siguientes cuatro horas me metí de lleno en mi rol de estudiante. Me senté en el anfiteatro del sector este, saqué mis apuntes manuscritas y rendí el examen concentrada en cada ecuación y en cada gráfico de costos

Christopher se quedó esperándome en los pasillos de la facultad, leyendo unos informes en su teléfono pero manteniendo un ojo en la entrada del edificio. Cuando salí de la última clase con una sonrisa de satisfacción por haber aprobado con la nota más alta, él me recibió con la mirada brillante

— Te fue bien, por lo que veo — comentó en voz baja mientras caminábamos juntos hacia la salida lateral del campus, manteniendo las formas frente al resto de los alumnos que salían al mismo tiempo

— Excelente, saqué la nota máxima en el balance de activos — le contesté con orgullo — Ahora que ya cumplí con las obligaciones de la facultad, tenemos el resto de la tarde libre. Es hora de que nos pongamos a investigar en serio qué está pasando afuera. Mi padre me mandó acá para estar segura, y si hay un grupo local intentando romper esa paz, los Rossi vamos a averiguar quiénes son antes de que vuelvan a armar otra balacera

Regresamos al departamento pasadas las dos de la tarde y decidimos dejar de lado las tazas de café y las carpetas de la facultad para concentrarnos en los mapas de la zona este de Manhattan. Nos encerramos en el living, tirando todas las planillas de las agencias marítimas sobre la mesa ratona de madera. Christopher se sentó al lado mío en el sillón grande, pegando su hombro al mío mientras analizábamos las rutas de los camiones de reparto que habían aparecido en los galpones del sur

Disfrutar de esa intimidad, sin tener que estar mirando las cámaras del pasillo o simulando una distancia formal que ya no sentíamos, nos dio una perspectiva completamente nueva. Éramos dos personas que se querían y que se cuidaban mutuamente, buscando la forma de desactivar la amenaza para poder vivir tranquilos en Nueva York

— Mirá este detalle, Christopher — le señalé con el dedo, marcando una de las hojas manuscritas con las licencias vencidas del puerto de Chelsea — Estas tres empresas de fletes tienen las mismas firmas de los delegados que intentaron extorsionar a mis hermanos en Illinois el año pasado. Mi padre pensaba que este mercado estaba limpio, pero estas bandas se metieron acá en secreto para intentar golpear a la familia donde más les duele: tocando a la consentida de la casa

Christopher pasó su brazo por encima de mis hombros, atrayéndome hacia su pecho con una firmeza reconfortante que me hizo sentir el ser más protegido del mundo

— No van a tocarte, Elena — me aseguró con una voz firme, dándome un beso tierno en la frente que me transmitió una seguridad absoluta — Ahora que sabemos que son los mismos operadores de los Moretti, puedo coordinar con los hombres de la cuadrilla norte para que vigilen esas oficinas comerciales fuera de tu horario de estudio. Vos vas a seguir yendo a la universidad a cursar tus materias como siempre, y yo me voy a encargar de armar el bloqueo perimetral para que nadie vuelva a acercarse a menos de cien metros de vos

Me giré en sus brazos para quedar de frente a él, apoyando mis manos en su pecho y sintiendo el latido regular de su corazón. La tensión de los días anteriores se había transformado en una complicidad hermosa, una mezcla de amor y de estrategia que nos volvía indestructibles adentro de este piso alto

— Me gusta este equipo que armamos, Sterling — le dije con una sonrisa sutil, rozando sus labios con los míos en un juego lento que nos hizo olvidar por un momento los mapas y los balances contables de la aduana

— A mí también me gusta, Elena — me contestó en un murmullo antes de atraparme en un beso largo y profundo, un beso que ya no tenía la urgencia del pánico del muelle, sino la dulzura y el espacio de dos personas que por fin habían encontrado su propio lugar en el mundo

Nos quedamos abrazados en el sillón durante el resto de la tarde, disfrutando de la compañía mutua y de la paz del departamento mientras el sol empezaba a caer detrás de los rascacielos del centro financiero

Sabíamos perfectamente que las bandas locales seguían dando vueltas por la costa este y que la protección de mi familia en Chicago requería que mantuviéramos las apariencias frente a los inspectores de la firma, pero adentro de estas cuatro paredes la realidad era nuestra. Yo iba a seguir siendo la estudiante brillante de la universidad y Christopher iba a seguir siendo mi protector, pero por encima de cualquier directiva manuscrita, éramos dos jóvenes decididos a defender su amor y su tranquilidad frente a cualquier enemigo que intentara cruzarse en nuestro camino.

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𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Elena vamos para delante y mire la vida con otros ojos
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Ay no necesito un Christopher en mi vida 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Ay no es el amor de mi vida. Lo amo 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Creo que me enamore de ese hombre. Mira cuánta belleza y todo grandote 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
🤭🤭🤭 ay, eso es rápido
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
🤭 seguro le tocará uno bien guapote🥰
Maria Gudiño
es una verdadera belleza 🥰
Veronica Araceli Salinas cabrera
al parecer este par ya decidieron estar juntos
KCCC
hermoso
mariel⚘️
linda novela 😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭🤭😘😘😘😘hermoso bebe
mariel⚘️
😘😘😘😘😘😘😘
mariel⚘️
🤭🤭😘😘😘😘
mariel⚘️
🤠🤠😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭🤭
mariel⚘️
👍👍
mariel⚘️
l😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭
mariel⚘️
🤠🤭
mariel⚘️
👍
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