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Vínculo En La Tormenta

Vínculo En La Tormenta

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Omegaverse
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

⚠️ Contenido exclusivo para mayores de 18 años | Omegaverse

Liam es un omega humilde que lucha día y noche para pagar los tratamientos médicos de su hermana enferma, sin tiempo ni energías para nada más. Hasta que la desesperación lo lleva a cruzarse con Dante Ferrero: el alfa dominante, frío y poderoso CEO que jamás creyó en los vínculos ni en el amor.

Un encuentro intenso y prohibido cambia sus vidas para siempre. Al descubrir que lleva su hijo, Liam huye sin decir nada para no ser una carga y proteger a los suyos, luchando solo contra la pobreza, el miedo y la soledad hasta que nace su bebé y su hermana logra recuperarse.

Cuando el destino los vuelva a reunir, Dante tendrá que enfrentar todo lo que dejó escapar, luchar por su lugar en esa familia y demostrar que su fuerza solo sirve para cuidar, proteger y amar.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: EL REFUGIO COMPARTIDO

El silencio que siguió a las palabras de Mia no fue pesado, ni incómodo, ni lleno de las dudas que me habían acompañado durante meses. Fue un silencio cálido, como el que queda en el aire cuando la tormenta ya pasó por completo y el mundo se detiene un instante antes de volver a despertar. Dante no apartó la vista de mí en todo ese rato, y sentí cómo su mano, que todavía sostenía la mía, apretó suavemente los dedos, como si quisiera asegurarme que no me iba a soltar nunca más, que no dejaría que volviera a desaparecer. El señor Tomás desapareció hacia la cocina del fondo sin hacer ruido, dejándonos solos en el pequeño almacén, donde el olor a harina tostada, mantequilla dulce y pan recién horneado se mezclaba con el aroma de madera vieja y limpia que siempre había en la panadería.

—Gracias —dijo Dante muy bajito, dirigiéndose a Mia con una ternura que no esperaba escuchar en su voz—. Gracias por dejarme entrar. Gracias por dejarme estar aquí con ustedes.

Mia asintió despacio, apoyándose mejor en el borde del banco para no cansarse: el esfuerzo de caminar hasta la panadería la había dejado sin aliento, y sus mejillas tenían un leve rubor que no era de salud, sino del esfuerzo que su corazón todavía le costaba soportar. Yo me puse de pie de inmediato, olvidando por un instante el dolor sordo que sentía en la espalda, y fui a acomodarle mejor las mantas sobre las piernas. Dante se acercó detrás de mí, y antes de que yo pudiera decir nada, ya había colocado su propia chaqueta gruesa y de buen abrigo sobre los hombros de mi hermana, cubriéndola bien del frío que todavía se colaba por las rendijas de las ventanas viejas.

—No te esfuerces demasiado —le dijo con suavidad, como si hablara con alguien muy valioso y delicado—. No tienes por qué hacer nada más que descansar. Nadie les va a pedir nada que no puedan dar.

Unos minutos después volvió el señor Tomás, trayendo en una bandeja tres tazas grandes de chocolate caliente con trocitos de pan dentro, y un plato lleno de galletas de miel que todavía soltaban vapor y olían delicioso. Las colocó sobre una caja de madera limpia que servía de mesa, y se quedó de pie un instante mirándonos con una expresión amable y comprensiva.

—Quédense todo el tiempo que necesiten —dijo antes de irse de nuevo y cerrar suavemente la puerta del almacén—. Nadie vendrá a molestarles, y yo cierro la puerta principal por fuera. Cuando quieran salir, solo llamen fuerte y yo les abro.

Al quedarnos solos otra vez, tomé mi taza entre mis manos para calentarme los dedos, que todavía estaban helados por el frío de la mañana y los nervios de todo lo que había pasado. Dante tomó la suya, pero no bebió de inmediato: se quedó mirando el líquido oscuro y humeante, como si estuviera ordenando todo lo que acababa de escuchar, todo lo que había descubierto en apenas unos minutos, tratando de entender cómo había llegado hasta aquí.

—Nunca imaginé nada de esto —empezó a decir al fin, levantando la vista hacia mí con los ojos brillantes—. La noche que nos conocimos, yo estaba perdido. Había venido a ese bar porque no soportaba estar solo en mi casa grande y vacía, porque todo lo que tengo, todo lo que he construido con años de trabajo, se siente hueco y sin sentido si no hay nadie con quien compartirlo. Bebí demasiado, sí, pero no olvidé lo que sentí. No olvidé tu cara, ni tu voz, ni la forma en que te quedaste quieto en mis brazos. Solo no sabía cómo encontrarte, no sabía ni siquiera tu nombre, ni dónde vivías.

Hizo una pausa, tragó saliva y continuó con la voz más firme y sincera que jamás le había escuchado:

—Cuando mis hombres me dijeron que habías desaparecido sin dejar rastro, pensé lo peor. Temí que te hubiera pasado algo malo, que alguien te hubiera hecho daño, que te hubieras ido lejos por un motivo terrible. No se me ocurrió ni por un instante que te habías ido por miedo a mí. Y ahora que sé la verdad... me duele en el alma saber que pasaste tantas noches solo y con miedo, que trabajaste hasta caer rendido para pagar los medicamentos de Mia, que huiste hasta este pueblo creyendo que yo te quitaría lo único que te quedaba. Lo siento. Lo siento muchísimo por no haber sabido buscarte mejor, por no haberte dado la seguridad que necesitabas.

—No es tu culpa —respondí yo, sintiendo cómo las lágrimas volvían a llenárseme los ojos, pero esta vez no eran de miedo—. Yo no te conocía de verdad. Sabía quién eras, lo que tenías, lo que la gente dice de ti... y pensé que para mí no habría lugar en tu mundo. Pensé que yo era solo un momento, algo que olvidarías al día siguiente cuando despertaras.

—Nunca fuiste un momento, ni un olvido —dijo él con energía, acercándose un poco más y tomando mis manos entre las suyas—. Nunca fuiste un error. Eres la única cosa que he buscado con todas mis fuerzas y que no he podido encontrar hasta ahora. Y no voy a dejarte ir. No voy a dejar que tú y tu hermana sigan pasando necesidades, ni que tengan miedo de nada nunca más. Lo prometo.

Mia nos escuchaba en silencio, bebiendo su chocolate muy despacio para no cansarse, y de vez en cuando miraba a uno y a otro como si estuviera comprobando que sus palabras eran verdaderas, como si estuviera aprendiendo a confiar en él poco a poco.

—¿Y qué harás ahora? —preguntó de repente, con esa voz suave pero seria que siempre la caracterizaba—. ¿Te llevarás a mi hermano y al bebé lejos de aquí? ¿Nos separarás?

Dante giró la cabeza hacia ella de inmediato, y negó con la cabeza con mucha firmeza y dulzura a la vez.

—Nada de eso, pequeña —aseguró con calma—. Yo no separo a las familias, y mucho menos a la vuestra. Yo quiero formar parte de ella, si ustedes me dejan. Quiero cuidar de tu hermano, quiero cuidar de ti y ayudarte a ponerte buena, quiero estar ahí cuando nazca tu sobrino o sobrina. No voy a obligarles a nada. Si quieren quedarse aquí en el pueblo un tiempo más, lo haremos. Si quieren volver a la ciudad, buscaremos un lugar tranquilo, lejos del ruido y de las miradas curiosas. Lo que decidan ustedes, lo haré.

Pasamos el resto de la mañana allí, hablando despacio, sin prisas, sin ocultar nada. Dante me contó cómo había recorrido cada pueblo de la zona, cómo había revisado cada registro médico y cada alojamiento, cómo había dormido en el asiento trasero de su coche muchas noches por no querer perder tiempo buscando un hotel. Yo le conté de los días más duros, de la estufa que se rompió en pleno invierno, de las veces que pensé que no podría seguir adelante, de cómo el movimiento del bebé y las palabras de aliento de Mia me daban las fuerzas que me faltaban. No hubo reproches, ni mentiras, ni secretos: solo la verdad dicha despacio, para que el otro pudiera entenderla del todo.

Cuando salimos de la panadería, el sol ya estaba alto y el cielo estaba limpio, sin una sola nube que tapara su luz. El aire se sentía fresco y dulce, y el barro de las calles empezaba a secarse bajo el calor suave del mediodía. Dante no quiso irse en su coche de inmediato: caminó a mi lado, muy cerca, sin soltarme la mano en ningún momento, mientras Mia caminaba del otro lado, agarrada de mi brazo cuando el camino se hacía resbaladizo o difícil. Cuando llegamos a nuestra pequeña casita de madera, se detuvo un instante mirando las paredes desgastadas y el patio lleno de maleza, y luego miró hacia mí con una expresión tierna y respetuosa.

—Aquí han estado a salvo —dijo bajito—, y eso es lo más importante. Pero ahora van a estar mejor. Y no cambiaré nada sin que ustedes lo aprueben primero. Si quieren pintar las paredes del color que más les guste, si quieren arreglar el patio para que Mia pueda salir a sentarse al sol, si quieren dejarlo todo igual como está ahora... así será.

Entramos en la casa, y mientras yo ayudaba a Mia a acostarse para que descansara un rato, Dante se quedó en la sala pequeña, mirando con cuidado las fotos de nuestros padres que estaban sobre la mesa de madera. Cuando volví a estar con él, se giró hacia mí despacio y posó ambas manos suavemente sobre mi vientre, mirándome a los ojos con una emoción que no sabía explicar.

—Estamos juntos ahora —dijo con voz firme y sincera—. No volverán a estar solos nunca más. Lo prometo con toda mi alma.

FIN DEL CAPÍTULO 7

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Teresa Castillo
creo que ya son muchos capítulos de lo mismo no avanza el tiempo siempre dicen que faltan 4 meses completos y se supone que llevan varios días ahí ojalá y avance luego
nezhan: Hola Teresa! Gracias de verdad por tomarte el tiempo de escribir esto, me ayuda mucho a mejorar ❤️
Tienes completamente la razón: en esa parte de la historia el tiempo se siente estancado, porque necesitaba cerrar todos los cabos y subir la tensión antes de que estalle todo.
Pero te adelanto que ya viene el cambio GRANDE: en muy pocos capítulos pasan de "faltan 4 meses" a la batalla final, el nacimiento de los tres bebés y un salto de tiempo de un año entero.
Sigue un poquito más, que lo mejor está por llegar! 😊
total 1 replies
Teresa Castillo
maldita vieja no merece perdón 😡😡
Teresa Castillo
maldita bruja porque no deja ser feliz. a su hijo que se quede con todo su dinero que es lo que más le importa 😡
Teresa Castillo
que alguien los ayude no merecen ese sufrimiento
Teresa Castillo
maldita vieja porque no los deja tranquilos 😡😡
Teresa Castillo
que esa vieja los deje tranquilos no merecen sufrir siempre huyendo
Teresa Castillo
😡😡😡
Teresa Castillo
vieja desgraciada merece quedar sola por idiota
Teresa Castillo
nooo😡😡😡
Teresa Castillo
me encanta historia Dante es un amor con su Omega merecen toda la felicidad del mundo 🥰🥰🥰
Teresa Castillo
lloré de emoción Dante es tan tierno 🥰🥰
Teresa Castillo
espero todo sea felicidad de aquí en adelante 👏🥰
Teresa Castillo
ay me encanta Dante es tan tierno con el chico👏👏👏
Teresa Castillo
que hermoso 🥰🥰
Teresa Castillo
🥰🥰🥰
Teresa Castillo
por fin el reencuentro 🥰🥰
Teresa Castillo
que lo encuentren luego y su vida pueda ser feliz 🥰🥰
Teresa Castillo
me encanta la historia 👏👏
Teresa Castillo
comenzando está historia espero sea buena 🥰
Oly-chan
Me gusta 💖
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