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Heredero Del Pecado

Heredero Del Pecado

Status: Terminada
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:572k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Saga de
_ Mis hijos hackearon al CEO

"Me entregué a un monstruo y me devolvió el desprecio. Ahora, que no se atreva a tocar a mi hijo."
Hace tres años, Damián me juró amor y me dejó hundida en la deshonra, sola y con un hijo en el vientre. Mi familia rica me echó a la calle, pero aprendí a ser una leona para proteger a mi pequeño Eithan. Ya no soy la niña ingenua que él rompió; ahora soy una guerrera que no se deja humillar por nadie.
Pero el pasado ha vuelto. El mafioso que me abandonó aparece reclamando lo que es suyo, sin saber que este Heredero del Pecado solo tiene una dueña.
Él quiere poder. Yo solo quiero que se mantenga lejos de mi sangre. ¿Podrá el deseo ganarle al odio o terminaremos destruyéndolo todo?

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El precio de la libertad

Desperté con el peso del brazo de Damián Smirnov rodeándome la cintura, una cadena de carne y tatuajes que me mantenía anclada a su cama. Por un segundo, entre las sábanas de seda revueltas y el olor a sexo y sándalo que impregnaba la habitación, me permití creer que el mundo exterior no existía. Me sentía plena, con los músculos todavía vibrando por la intensidad de la noche anterior, pero la paz me duró lo que tarda un rayo en cruzar el cielo.

​Mi celular, tirado en el suelo junto a mi vestido verde esmeralda ahora arrugado y humillado, empezó a vibrar con una insistencia violenta.

​Damián gruñó contra mi nuca, apretándome más contra él.

—Ignóralo —masculló con la voz ronca por el sueño—. Si es tu padre, mis hombres ya se encargaron de que sepa que no estás disponible.

​—Tengo que atender, Damián. Si no lo hago, va a ser peor —susurré, zafándome de su agarre.

​Me envolví en la sábana negra, sintiendo el aire frío del loft golpeando mi piel todavía caliente. Recogí el teléfono. "PAPÁ". Tres llamadas perdidas y un mensaje que hacía que la pantalla pareciera quemar. Antes de que pudiera leerlo, el aparato volvió a sonar. Atendí con las manos temblando.

​—¿Hola?

​—Espero que el sucio de Smirnov haya valido la pena, Alessandra —la voz de mi padre no era de enojo, era algo peor: era una sentencia fría—. Porque es lo último que vas a tener de esta familia.

​—Papá, escuchame... —el nudo en mi garganta casi no me dejaba hablar.

​—No. Escuchame vos a mí, pedazo de estúpida. Bianca está encerrada en su cuarto llorando porque la deshonraste frente a todos los invitados. Tu madre no quiere ni mencionar tu nombre. Para nosotros, estás muerta. He dado la orden de cancelar todas tus tarjetas, de cerrar el fondo de tu universidad y de vaciar el departamento que te compré.

​Sentí un vacío en el estómago, como si el suelo se hubiera abierto bajo mis pies.

—¿Me estás echando a la calle por una noche? ¡Bianca me pegó primero! ¡Ella me humilló frente a todos por mi cuerpo!

​—Bianca es una Valente de verdad. Vos solo sos una decepción con curvas que no sabe controlarse —el desprecio en su voz me dolió más que cualquier bofetada—. Si no estás en la puerta de casa en diez minutos para pedirle perdón de rodillas a tu hermana y aceptar el compromiso que yo elija, olvidate de que existimos. No vas a tener ni para un pedazo de pan, Alessandra. Vamos a ver cuánto tiempo te dura el "amor" por ese mafioso cuando te des cuenta de que no tenés dónde caerte muerta.

​El clic del teléfono cortó la comunicación. Me quedé mirando la pared de ladrillos, con el celular en la mano y las lágrimas empezando a nublarme la vista. De princesa a indigente en menos de doce horas.

​—¿Qué te dijo? —la voz de Damián estaba ahora justo detrás de mí.

​Me giré. Él estaba de pie, desnudo y sin ninguna vergüenza, mirándome con una intensidad que me dio miedo. No por él, sino por lo que yo sentía.

​—Me quitaron todo —dije, y la primera lágrima rodó por mi mejilla—. No tengo tarjetas, no tengo casa, no tengo familia. Me borraron de su vida porque elegí quedarme con vos.

​Damián dio un paso hacia mí y me tomó del rostro con ambas manos. Su pulgar secó mi lágrima con una rudeza que pretendía ser consuelo.

​—No te quitaron nada que valiera la pena, nena —dijo, sus ojos negros brillando con un fuego posesivo—. Ellos te tenían en una jaula. Yo te doy un imperio. No necesitás sus tarjetas ni su apellido podrido. Ahora sos una Smirnov, y en mi mundo, nadie te va a volver a decir que no sos suficiente o que tenés que pedir perdón por ser como sos.

​—Damián, esto no es un juego. No tengo nada...

​—Lo tenés todo —me cortó, pegando su frente a la mía—. Me tenés a mí. Y te juro por mi sangre que tu padre y tu hermana van a terminar suplicándote que los mires. Pero ahora, vas a demostrarles que no te quebraste.

​Me besó con una pasión que sabía a promesa y a peligro. En ese momento, sentada en el borde de una cama que no era mía, desheredada y sola, me sentí más poderosa que nunca. No sabía que el "imperio" que Damián me ofrecía venía con un contrato de sangre que yo todavía no terminaba de entender.

​Esa mañana, mientras el sol entraba por los ventanales del loft, Alessandra Valente murió. Y entre las sábanas de Damián Smirnov, nació la mujer que, años después, enfrentaría al diablo para proteger a su hijo

Desperté con el peso del brazo de Damián Smirnov rodeándome la cintura, una cadena de carne y tatuajes que me mantenía anclada a su cama. Por un segundo, entre las sábanas de seda revueltas y el olor a sexo y sándalo que impregnaba la habitación, me permití creer que el mundo exterior no existía. Me sentía plena, con los músculos todavía vibrando por la intensidad de la noche anterior, pero la paz me duró lo que tarda un rayo en cruzar el cielo.

​Mi celular, tirado en el suelo junto a mi vestido verde esmeralda ahora arrugado y humillado, empezó a vibrar con una insistencia violenta.

​Damián gruñó contra mi nuca, apretándome más contra él.

—Ignóralo —masculló con la voz ronca por el sueño—. Si es tu padre, mis hombres ya se encargaron de que sepa que no estás disponible.

​—Tengo que atender, Damián. Si no lo hago, va a ser peor —susurré, zafándome de su agarre.

​Me envolví en la sábana negra, sintiendo el aire frío del loft golpeando mi piel todavía caliente. Recogí el teléfono. "PAPÁ". Tres llamadas perdidas y un mensaje que hacía que la pantalla pareciera quemar. Antes de que pudiera leerlo, el aparato volvió a sonar. Atendí con las manos temblando.

​—¿Hola?

​—Espero que el sucio de Smirnov haya valido la pena, Alessandra —la voz de mi padre no era de enojo, era algo peor: era una sentencia fría—. Porque es lo último que vas a tener de esta familia.

​—Papá, escuchame... —el nudo en mi garganta casi no me dejaba hablar.

​—No. Escuchame vos a mí, pedazo de estúpida. Bianca está encerrada en su cuarto llorando porque la deshonraste frente a todos los invitados. Tu madre no quiere ni mencionar tu nombre. Para nosotros, estás muerta. He dado la orden de cancelar todas tus tarjetas, de cerrar el fondo de tu universidad y de vaciar el departamento que te compré.

​Sentí un vacío en el estómago, como si el suelo se hubiera abierto bajo mis pies.

—¿Me estás echando a la calle por una noche? ¡Bianca me pegó primero! ¡Ella me humilló frente a todos por mi cuerpo!

​—Bianca es una Valente de verdad. Vos solo sos una decepción con curvas que no sabe controlarse —el desprecio en su voz me dolió más que cualquier bofetada—. Si no estás en la puerta de casa en diez minutos para pedirle perdón de rodillas a tu hermana y aceptar el compromiso que yo elija, olvidate de que existimos. No vas a tener ni para un pedazo de pan, Alessandra. Vamos a ver cuánto tiempo te dura el "amor" por ese mafioso cuando te des cuenta de que no tenés dónde caerte muerta.

​El clic del teléfono cortó la comunicación. Me quedé mirando la pared de ladrillos, con el celular en la mano y las lágrimas empezando a nublarme la vista. De princesa a indigente en menos de doce horas.

​—¿Qué te dijo? —la voz de Damián estaba ahora justo detrás de mí.

​Me giré. Él estaba de pie, desnudo y sin ninguna vergüenza, mirándome con una intensidad que me dio miedo. No por él, sino por lo que yo sentía.

​—Me quitaron todo —dije, y la primera lágrima rodó por mi mejilla—. No tengo tarjetas, no tengo casa, no tengo familia. Me borraron de su vida porque elegí quedarme con vos.

​Damián dio un paso hacia mí y me tomó del rostro con ambas manos. Su pulgar secó mi lágrima con una rudeza que pretendía ser consuelo.

​—No te quitaron nada que valiera la pena, nena —dijo, sus ojos negros brillando con un fuego posesivo—. Ellos te tenían en una jaula. Yo te doy un imperio. No necesitás sus tarjetas ni su apellido podrido. Ahora sos una Smirnov, y en mi mundo, nadie te va a volver a decir que no sos suficiente o que tenés que pedir perdón por ser como sos.

​—Damián, esto no es un juego. No tengo nada...

​—Lo tenés todo —me cortó, pegando su frente a la mía—. Me tenés a mí. Y te juro por mi sangre que tu padre y tu hermana van a terminar suplicándote que los mires. Pero ahora, vas a demostrarles que no te quebraste.

​Me besó con una pasión que sabía a promesa y a peligro. En ese momento, sentada en el borde de una cama que no era mía, desheredada y sola, me sentí más poderosa que nunca. No sabía que el "imperio" que Damián me ofrecía venía con un contrato de sangre que yo todavía no terminaba de entender.

​Esa mañana, mientras el sol entraba por los ventanales del loft, Alessandra Valente murió. Y entre las sábanas de Damián Smirnov, nació la mujer que, años después, enfrentaría al diablo para proteger a su hijo

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Liliana Angulo
me gusta, esta fuera d lo comun, con poco d todo, gracias
Liliana Angulo
familia interesada
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
felicidades autora linda historia !!!
Yolanda Morocho
esa protagonista ya me cae mal
Yolanda Morocho
mucho drama pone Alexandra ya pues le dijieron q el mando ese mensaje para alejarla del padre q quería matarle y el casi muere por eso ya es ora q entienda y dejé de estar con lo mismo el está protejiendoles ahora q más quiere
Yolanda Morocho
para ser un mafioso y jefe todavía le falta mucho porq a la primera le cree a una mujer q a leguas se ve q odia así hermana y el cae como novato y por no investigar primero va a desatar el infierno
Liliana Angulo
Damian que habras hecho y debe ser malo
Jesus Castro Montero
Escritora Yamila eres fabulosa escribiendo novelas te felicito
Jesus Castro Montero
Gracias escritora por compartir tu bella novela con tus lectoras
Jesus Castro Montero
Es increíble como Eithan ya tiene novia y esposa a sus cinco años
Jesus Castro Montero
Buenísima novela gracias escritora eres increíble escribiendo novelas
Jesus Castro Montero
Alessandra por fin seras feliz con Damian y tus tres hijos
Jesus Castro Montero
Por favor dejen de criticar la verdad ni cuenta me doy como leo rápido por que la novela esta muy interesante te felicito escritora sigue escribiendo novelas así de hermosas
Jesus Castro Montero
La familia de Damian ni entiende que Akessandra los salvo a todos bueno ahora que se atengan s las consecuencias por Alessandra va hacer con Damian uno solo
Jesus Castro Montero
Si Damian ahora a luchar los dos juntos por su hijo/Yawn/
Jesus Castro Montero
Es lo mejor que puedes hacer Alessandra velar por Damian devolverle la confianza u su honor
Jesus Castro Montero
Así se hace Alessandra defiende lo que es tuyo y sobretodo para Eithan
Jesus Castro Montero
Alessandra recién te das cuenta eres una idiota
Jesus Castro Montero
Alessandra más vale que Diamian viva por que si no tu hijo no te lo perdonaría por que no perdonarte a su padre maravillosa novela te felicito escritora
Jesus Castro Montero
Alessandrs no te queges tu misma tienes la culpa para que Damian autoestima asi
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