El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 1: La llegada del Enigma
POV Solare
Las malas noticias siempre viajan con rapidez. La caida del Lycan King y el inicio del reinado de un Enigma atemorizo a todos.
Incluso a mi.
Actúe con indiferencia, con una seguridad que no estaba segura de tener, mientras todos en el consejo de la manada perfumaban la habitacion con nada mas que miedo.
—Se dice que tiene un aura tan fuerte que hizo caer al rey Lycan contra el suelo sin siquiera tocarlo. Le ordeno apuñalarce a si mismo delante de toda su gente. Nadie fue capaz de hacer nada, estan atemorizados por ese hombre —comento Dihar, un Alfa.
Un Alfa que estaba temblando en su silla como un niño asustado.
Apreté los puños bajo la mesa, intentando controlar mi propio nerviosismo, queriendo convencerme de que aquello no podia ser real.
—¿Que tanto de real tiene esta historia? ¿Un enigma? —una risa tosca escapo de mis labios— Son solo historias de niños, un cuento de fantasia, no existen, nunca han existido —afirme.
Todos me miraron con sorpresa.
—Alfa… Todos saben de esto, las manadas cercanas al territorio del Lycan King fueron obligadas a asistir a la coronacion y jurar su lealtad al enigma.
—Se dice que planea visitar cada manada y obligarlos a rendirse ante el.
Trascurrieron dos semanas desde aquella reunion, no era mentira como habia esperado que lo fuera.
El King Enigma se acercaba cada vez mas a nosotros.
Estaba en la manada vecina. Incluso desde tan lejos el aire olia a un poder nunca antes visto. Mantenia a todos asustados, encerrados en su casa con miedo de su llegada.
—¿Que vamos a hacer Solare? En cualquier momento ese hombre vendra aquí.
Me volteo observando a Yeida, mi pequeño hermano omega. Tenia las mejillas abultadas, los ojos enrojecidos.
Nando estaba de pie detras de el. Mi gamma y la unica persona en quien confiaba aparte de Yeida.
Me acerque tomandolo del rostro.
—¿Has estado llorando, cariño?
Bajo la mirada y suspiro.
—Tengo miedo de lo que puedan hacerte. Se como eres— afirmo, levantando el rostro —¿Por que no solo le damos nuestra lealtad? El se ira y no volveremos a verlo. Todo quedara igual.
Aleje mis manos de su rostro, sintiendo la furia retorcerse en mi interior como una serpiente a punto de dejar salir su veneno.
Me aleje suspirando. No era su culpa. Yeida no podria comprenderlo. El orgullo de un Alfa. Esta manada era mi vida, me habia costado mi sangre, sudor y lagrimas mantenerla, expandirla.
¿Como podria rendirme ahora?
—Por favor Solare, si te sucede algo, yo… —su voz se quebro.
El aroma de su tristeza y desesperacion me hizo apretar los puños con fuerza.
Voltee y le sonrei, en contra de mi juicio.
—Todo estara bien, dulce Yeida. Esta manada es mi familia, no los pondre en peligro —asegure.
Porque por encima de todo siempre estaria este lugar. Estas personas por las cuales di mi vida, por quienes soporte lo que la vida me dio sin importar lo duro que fuera.
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Al dia siguiente la llegada del King Enigma fue evidente, se sentia acercarse cada vez mas.
Estaba en la frontera junto a Nando y los demas guerreros.
La neblina bajaba de las montañas como si supiera el peligro que se acercaba, me mantuve firme, pero mientras mas se acercaba podia sentirlo calar en mis huesos y los vi caer de uno a uno cuando las ruedas de los autos comenzaron a escucharse cada vez mas cerca. Nando comenzo a temblar a mi lado, escuchaba sus dientes chirriar de la fuerza que hacia para poder mantenerse de pie y entonces cayo, justo cuando los autos se detuvieron delante de nosotros.
La puerta se abrio y su aura golpeo contra mi como una ola de mar furiosa, apreté con fuerza cada musculo de mi cuerpo, manteniéndome de pie y entonces lo observe salir.
Llevaba unas botas gruesas, un pantalon de cuero y una camisa pegada a su pecho como una segunda piel, un cuerpo que evidenciaba la fuerza en cada uno de sus musculos, su mirada se clavo en la mia, unos ojos como ningunos.
Naranjas.
Sus ojos eran naranjas, no parecían los ojos de una persona, sino los ojos de un animal mistico. Llevaba un arete en la ceja derecha, otro en su labio inferior, su piel morena se veia casi perfecta desde la distancia que nos separaba, unos labios que brillaban como fresas y entonces sonrio.
—Alfa Solare, tenia tantas ganas de conocerte
Su voz era gruesa, como el rugido de un dragon. Sus palabras tenia un toque de burla, de una diversion que se evidenciaba en su mirada.
Estaba luchando contra la fuerza invisible que intentaba obligarme a mostrarle el cuello.
Era verdad aquellos cuentos que nos contaban de niños.
El enigma era lo mas cercano a la diosa, con una belleza eclipsante, tenia un poder que podia sentirse calar en tus huesos hasta doler, una mirada de depredador, un aroma imposible de identificar.
Era una deidad.
—¿No dirás nada? ¿No tenias ganas de conocerme, Alfa? —solto con diversion.
Tenia la garganta reseca, me costo poder tragar saliva y abrir los labios.
—Bienvenido a mi territorio, Enigma.
El Enigma fue rodeado por su gente, solo Alfas. Era de esperarse.
Una risa divertida escapo de sus labios.
—Esperaba un bienvenida mejor que esta, Alfa Solare. ¿No nos invitaran a pasar a su territorio?
Sonrei sintiendo mi corazon latir con fuerza en mi pecho. Odiaba saber que el podia escucharlo.
—Claro, podria decirle a alguno de mis guerreros que los guiara si fuera tan amable de controlar su aura.
Su risa lleno el espacio, su aura se volvio mas espesa y aquello desperto mi propia aura, el aroma picante a Lirios lleno el espacio, pude sentir el golpe, la resistencia, mis pies a punto de deslizarse sobre la tierra, no lo permiti.
La sonrisa en sus labios desaparecio convirtiéndose en un ceño fruncido.
Podia reconocer la diferencia de poder entre nosotros, pero no retrocedí, nunca lo hacia.
Mi aura se expandió hacia ellos, pude ver a los alfas tambalearse y entonces comenzaron a caer de rodillas uno tras otro.
Una media sonrisa se poso en mis labios.
El miro hacia los lados con sorpresa, luego solto una carcajada.
—Parece ser que no son solo habladurias la reputacion que te precede.
—No lo son —asegure.
—¿Quieres pelear contra mi, Alfa? —dijo, con burla.
Negue con mi cabeza —No tengo razones ¿Cierto?
Un silencio largo le siguió a mis palabras y luego sonrio, recogiendo su aura.
El suspiro de alivio colectivo fue seguido, arrastre mi aura hacia mi, aguantando el suspiro que queria salir de mis labios, el dolor de mis musculos era insoportable y sabia que cuando intentara moverme lo mas probable es que no podria.
Incluso aunque ya no estaba su aura, su simple presencia mantenía a mi lobo alerta.
—Ahora si podemos avanzar. ¿Te seguimos, Alfa Solare?
Negue con mi cabeza.
—Mi gamma los guiara.
—¿No iras con nosotros? —pregunto
—Ire detras.
—No me parece correcto. Ven conmigo, te llevare —dijo abriendo la puerta de su auto, con aquella sonrisa en sus labios.
No respondi, no queria estar encerrada en un auto con ese hombre.
—¿Rechazaras mi invitacion, Alfa? —dijo inclinando el rostro hacia un lado, una sonrisa de medio lado en sus labios.
Era consiente de lo que me provocaba, de la fuerza que habia hecho y que seguia haciendo para mantenerme de pie delante de el.
Tome una larga bocanada de aire y tome a Nando del brazo, todavia podia sentir los temblores en su piel, lo necesitaba para no caer.
—Esta bien, mi Gamma ira con nosotros.