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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

NovelToon tiene autorización de Mikaela Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Nuestro Reino

Los días siguientes transcurrieron con una calma inquieta, pero bienvenida. La amenaza inmediata había sido eliminada, y el nombre de ambos comenzó a circular con un nuevo respeto —y un miedo aún mayor— entre los círculos de poder. Habían demostrado que no eran dos enemigos unidos por conveniencia, sino una fuerza imparable que nadie debía desafiar.

La mansión, antes llena de silencios incómodos y miradas desconfiadas, ahora respiraba una tensión diferente: la de dos depredadores que han encontrado su lugar, su territorio y su igual.

Esa tarde, Kae estaba en su sala de armas, limpiando y ordenando su colección. La luz del atardecer se filtraba por las ventanas altas, creando reflejos fríos en las hojas de acero. Escuchó pasos firmes detrás de ella y no se giró; sabía exactamente quién era.

—Te gusta este lugar —dijo Augus, apoyándose en el marco con los brazos cruzados—. Aquí te sientes segura.

—Aquí sé lo que tengo —respondió ella, pasando un paño suave por la hoja de un cuchillo antiguo—. No hay mentiras, ni dobles sentidos. Solo el metal y la precisión.

Augus se acercó despacio, rodeando la mesa hasta quedar frente a ella.

—¿Y conmigo? ¿Sigues sintiendo que hay algo que no entiendes?

Kae levantó la vista, sus ojos oscuros encontrando los de él sin vacilación.

—Contigo es diferente. No es seguridad. Es… certeza. Sé que no me traicionarás, no por debilidad, sino porque sabes que yo haría lo mismo si estuvieras en mi lugar.

Una sonrisa leve, casi imperceptible, apareció en los labios de Augus. Se inclinó, reduciendo la distancia entre ellos hasta que sus cuerpos casi se tocaron.

—Esa es la verdad que nadie más entiende. Creen que somos peligrosos por lo que hacemos. Pero lo realmente aterrador es que nos entendemos perfectamente.

Levantó una mano y tomó el cuchillo que ella sostenía, sosteniéndolo entre ambos. La punta apuntaba hacia el pecho de él, pero ninguno se inmutó.

—Dijiste que querías clavármelo aquí —recordó él en voz baja—. ¿Sigues sintiéndolo a veces?

Kae deslizó sus dedos sobre la mano de él, guiando la hoja hasta que rozó su camisa, justo sobre su corazón. No presionó, pero no la apartó.

—Sí —admitió con sinceridad—. A veces, cuando pienso en todo lo que pasó, en cómo empezó todo… siento ese impulso antiguo. Pero ya no es para destruirte. Es para recordarme que sigo viva, que sigo siendo yo. Y que lo que tenemos es real, incluso si es oscuro.

Augus soltó el arma y pasó su mano por su cintura, atrayéndola hacia sí con firmeza.

—Yo también lo siento —confesó—. La necesidad de poseerte, de marcarte, de asegurarme de que nadie más pueda siquiera imaginar estar en tu lugar. Es una locura. Pero es nuestra locura.

Antes de que pudieran decir nada más, el sonido de un coche de alta gama deteniéndose frente a la puerta principal rompió el momento. No era un vehículo de seguridad, ni uno que esperaran.

Se separaron lentamente, recuperando esa compostura fría y calculadora que usaban frente al mundo. Guardaron el arma y salieron juntos al vestíbulo.

Al abrir la puerta, vieron a un hombre mayor, bien vestido, con una expresión que mezclaba respeto y precaución. Detrás de él, dos guardias se mantuvieron a distancia.

—Buenas tardes —dijo el hombre con voz mesurada—. Soy Manuel Torres. Represento a un grupo de inversores que desean reunirse con ustedes. Hemos escuchado que han logrado estabilizar el imperio que sus padres dejaron dividido.

Augus se colocó delante de Kae ligeramente, con la mirada impasible.

—¿Y qué quieren de nosotros?

—Proponemos una alianza —explicó Torres—. Unir nuestros recursos para ampliar el negocio. Sabemos que han tenido problemas, pero también sabemos que nadie ha salido victorioso enfrentándose a ustedes. Creemos que trabajar juntos sería beneficioso para todos.

Kae miró al hombre con desconfianza. Había algo en su actitud que no le cerraba bien: demasiada cortesía, demasiada prudencia.

—¿Y qué garantías tenemos de que no intentarán clavarnos un cuchillo por la espalda en cuanto bajemos la guardia? —preguntó ella directamente, sin rodeos.

El hombre sonrió con amabilidad, pero sus ojos no reflejaban el gesto.

—En los negocios, siempre hay riesgos. Pero yo ofrezco mi palabra. Y una oportunidad de crecer mucho más de lo que han crecido hasta ahora.

Hubo un silencio breve. Luego, Augus habló con calma pero con una autoridad que no admitía dudas:

—La palabra no vale nada si no está respaldada por hechos. Y nosotros no confiamos en nadie que no haya demostrado que puede estar a la altura.

—Entonces, ¿cuál es su respuesta? —preguntó Torres, empezando a mostrar impaciencia.

—La respuesta es simple —intervino Kae, dando un paso al frente—. Estamos abiertos a negociar, pero bajo nuestras reglas. Aquí no mandan ustedes. Nosotros decidimos con quién trabajamos, y bajo qué condiciones. Y si en algún momento sentimos que nos mienten o nos traicionan… —hizo una pausa, dejando que el peso de sus palabras cayera—, saben lo que pasa con quienes se interponen en nuestro camino.

El hombre palideció levemente, pero asintió.

—Entiendo. Volveré con la propuesta formal. Espero que podamos llegar a un acuerdo.

Se retiró con sus guardias, dejando el ambiente cargado de tensión. Cuando el coche se alejó, Augus miró a Kae y soltó una risa baja y seca.

—Tienes una forma muy particular de hacer negocios.

—¿Y tú preferías que le diéramos la bienvenida con flores? —respondió ella con una media sonrisa—. Ya sabes cómo funciona esto. Siempre hay alguien esperando el momento para atacar.

—Lo sé —respondió él, volviendo a tomarla de la cintura y acercándola de nuevo hacia él—. Pero mientras estemos de acuerdo en eso, nadie nos sorprenderá.

Se quedaron en el vestíbulo, bajo la luz del atardecer. Sabían que el mundo seguía siendo peligroso, que siempre habría amenazas, dudas y sombras. Pero también sabían que ya no estaban solos. Habían convertido el odio en algo más fuerte, la venganza en protección, y la oscuridad en su propio refugio.

—¿Estás lista para construir algo juntos? —preguntó Augus, mirándola fijamente a los ojos.

—Siempre y cuando sea a nuestra manera —respondió ella—. Sin reglas que no sirvan, sin mentiras, sin dejar que nadie nos diga cómo debemos ser.

—Exactamente —asintió él—. Nuestro reino. Nuestras reglas.

Se besaron entonces, con la misma intensidad de siempre, sellando no solo un vínculo, sino el comienzo de algo que duraría tanto como ellos quisieran: unidos, fuertes, dispuestos a quemar el mundo si era necesario para seguir juntos.

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Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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