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Un Destinó Sabor A Vino

Un Destinó Sabor A Vino

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:170.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Huyendo de los murmullos de la boda de su hermana con su exnovio, una alegre médica y fotógrafa aficionada lo vende todo para mudarse a un pueblo de viñedos. Cuando su auto queda varado en el camino, su salvación llega en una camioneta: un atractivo vitivinicultor, un hombre dedicado por entero a sus tierras, y su pequeña y ocurrente hija de cinco años.
Tras una separación amistosa, él no busca complicaciones, pero la luz que ella irradia y la inmediata complicidad que nace con la nena cambiarán sus planes. Cuando descubren que ella es la nueva doctora del hospital local, sus caminos se vuelven inevitables. Entre clics de cámara y el aroma a uva madura, descubrirán que el amor más dulce nace sin prisa, cosechando un nuevo destino para los tres.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: El Barro y la Magia

El GPS de la pantalla del auto había dejado de recibir señal hacía más de media hora, pero el mapa mental que traía anotado me decía que estaba cerca. Decidí desviar por un camino vecinal, una ruta de tierra flanqueada por hileras interminables de alambrados y campos verdes. El problema fue que las lluvias de los días anteriores habían dejado la tierra blanda, traicionera.

Sentí el instante exacto en que las ruedas traseras perdieron tracción. El auto patinó, hizo un amago de avanzar y, finalmente, se hundió con un quejido sordo. Pisé el acelerador con suavidad, pero el chirrido del motor y el olor a neumático quemado me advirtieron que solo estaba enterrándome más.

Apagué el motor. Me bajé del auto y caminé hacia atrás, hundiéndome hasta los tobillos. Las dos ruedas traseras estaban encajadas en un pozo de barro espeso. Cualquier otra persona en mi situación se habría largado a llorar o habría golpeado el volante con frustración. Yo, en cambio, miré a mi alrededor y me quedé sin aliento.

El sol estaba empezando a caer, tiñendo el cielo del campo con pinceladas de un dorado furioso, naranja y violeta. La luz lateral golpeaba las hojas de los árboles lejanos, haciéndolas brillar como si fueran de oro puro. El barro pasó a segundo plano en un pestañeo. Regresé corriendo al asiento del acompañante, abrí el estuche y saqué mi cámara.

Me olvidé de las zapatillas sucias. Me olvidé de que estaba varada en medio de la nada. Me dediqué a caminar por el borde del camino buscando el ángulo perfecto, haciendo clic una y otra vez, atrapando la magia de ese atardecer rural. La libertad de poder detenerme a capturar la belleza del mundo sin que nadie me apurara me llenó de una alegría desbordante. Estaba tan concentrada ajustando el lente que casi no escuché el rugido de un motor acercándose.

Una enorme camioneta de trabajo, de esas altas y embarradas, detuvo su marcha a unos pocos metros de mi auto. La puerta del conductor se abrió y de ella descendió el hombre que, sin saberlo, cambiaría el ritmo de mi historia.

Era imponente. Un hombre alto, grandote, de hombros anchos que llenaban perfectamente una camisa de grafa arremangada hasta los codos. Lo primero que me llamó la atención, además de su contextura atlética y masculina, fue su cabello rubio, un tanto despeinado por el viento del campo, y unas facciones esculpidas que combinaban la rudeza del trabajo rural con una belleza innegable. Tenía unos ojos claros que me miraron entre divertidos y desconcertados.

Casi al mismo tiempo, del lado del acompañante, una cabecita idéntica se asomó. Una nena de unos seis años, con los mismos rulos rubios y brillantes de su papá, bajó de la camioneta de un salto, mostrando una energía idéntica a la mía.

—Buenas tardes —dijo él, con una voz profunda, varonil y pausada, mientras caminaba hacia mí revisando la situación de mi auto—. Veo que la tierra te dio la bienvenida de la peor manera.

—¡Hola! —respondí con una sonrisa enorme, bajando la cámara pero sin ocultar mi entusiasmo—. Sí, parece que mi auto se encariñó demasiado con el paisaje. Pero mirá lo que es esta luz, no me pude resistir a sacarle fotos.

El hombre soltó una carcajada limpia, franca, que le iluminó el rostro guapo y borró cualquier rastro de la timidez inicial.

—Cualquier otra persona estaría insultando al camino, y vos le estás sacando fotos —comentó, mirándome con una simpatía inmediata brillando en sus ojos—. Soy Ian. Y esta movediza de acá es mi hija, lnti.

—¡Hola! ¡Qué cámara tan grande tenés! —interrumpió la nena, acercándose sin ningún temor, fascinada por el lente de mi cámara.

—Hola, Inti. Soy Mile —me agaché para quedar a su altura, mostrándole la pantalla digital—. ¿Querés ver la foto que acabo de sacar? Mirá cómo se ve el sol entre los árboles.

—¡Guau, parece magia! ¡Papá, mirá, salís vos ahí atrás! —exclamó la nena, señalando la silueta de Ian que había quedado encuadrada en mi última toma.

Ian se acercó, quedando tan cerca que pude percibir un aroma fresco a tierra húmeda, madera y uvas. Nos miramos de frente y una chispa magnética, una corriente de simpatía y curiosidad mutua, cruzó el aire entre los dos. Él me sonrió, una sonrisa de medio lado que me aceleró el pulso de una manera que nada tenía que ver con el susto de estar varada.

—Bueno, Mile —dijo él, conectando sus ojos claros con los míos—. Parece que además de fotógrafa, sos una conductora con mala suerte. Por suerte para vos, tengo una linga de remolque en la camioneta. Vamos a sacarte de ahí antes de que se ponga el sol por completo.

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Melisuga
🚨🚨🚨
Error: Milena es la hija mayor.
Melisuga
Esa señora sí que sabe tirarle el ánimo al piso a su hija. Con cada palabra me cae peor. 🤦🏻‍♀️
Melisuga
Espero que Milena se posicione como lo que es y le plante cara a su madre. La doña no está hablando con una colegiala. Milena es médica, autosuficiente, en el mejor sentido de la palabra, y autosustentada. No tiene que pedir permiso para hacer su vida, ni siquiera a su madre.
Melisuga
¿Julieta o Sofía?
Melisuga
Gracias a ti por crear y compartir esta historia.
Melisuga
Una sonrisa suele ser nuestra primera medicina.
Melisuga
Milena está descubriendo la hermosa magia de los pueblos pequeños.
Melisuga
¡Pan de campo!
😃😃😃
¡Qué delicia!
😋😋😋
Melisuga
Me encanta que la separación de Mile y Julián haya sido de mutuo acuerdo y por falta de amor. Eso los deja a ambos en un buen plan.
Mirta Gomez
que hermosa novela una histiria de amor con tantas historias de la tierra de los viñedos de ka generosidad de ka gente Felicitaciones en pocos capítulos creaste una historia
aracley arrieta canul
Es una historia muy bonita y diferente a todas. Muchas felicidades y gracias por compartir 🥰
Adriana Edith Fraguio
muy buena novela
Viviana Ortiz
Amé esta historia 🤗😍
Liliana 🇨🇴🇨🇴🍀
gracias autora
Purificacion Perez del Cerro
fotos de los personajes porfa
Ruth Stella Osorio
Gracias excelente novela felicitaciones
Ruth Stella Osorio
gracias siga así de romántica
Cliente anónimo
Z
Cliente anónimo
Z
Saysa
Una historia hermosa💖.
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