⚠️🔞🔥La historia sigue a Tae-jun y Min-hyuk, los dos máximos herederos de las corporaciones tecnológicas más grandes del país, quienes están atrapados en una feroz disputa comercial por el control del mercado. Sin embargo, al encontrarse frente a frente, la rivalidad profesional se deforma de inmediato bajo el peso de una atracción animal asfixiante. Desafiando las leyes tradicionales del sistema, donde los Alfas dominantes deben buscar compañeros sumisos, estos dos predadores deciden romper las reglas de su sociedad para entregarse en secreto a un adictivo juego de poder y versatilidad dentro de un refugio clandestino. Entre marcas prohibidas, espionaje familiar y sacrificios corporativos, ambos deberán unirse para defender su nido de las bajas pasiones que intentan destruirlos.🔥🔞⚠️
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Tormenta interna
La manija de bronce de la puerta bajó por completo con un sonido seco, metálico. El corazón de Tae-jun dio un salto violento dentro de su pecho, y el aroma a tormenta eléctrica de Min-hyuk, a pesar del bloqueador químico, amagó con estallar por la pura adrenalina del peligro inminente.
Si la puerta se abría, la fachada que tanto les había costado sostener frente a la élite se derrumbaría en un segundo.
Por suerte, el cerrojo que Min-hyuk había pasado con rapidez cumplió su función. Al ver que la puerta no cedía, la persona del otro lado soltó un bufido de frustración. A través del espacio delgado debajo de la puerta, se filtró el destello rápido de una luz blanca. Era el flash de una cámara fotográfica. El hombre en el pasillo exterior era un fotógrafo de la prensa de la gala, buscando algún rincón privado para retratar a algún político borracho o un romance prohibido entre los herederos de la alta sociedad.
El fotógrafo golpeó la madera con los nudillos una vez, de manera tímida.
—¿Hay alguien aquí adentro? —preguntó la voz del periodista, su tono apagado por el grosor de la puerta—. Vi a uno de los directores del Grupo Min caminar hacia esta zona.
Min-hyuk no respondió. Mantuvo su mano grande firmemente apoyada sobre la boca de Tae-jun, no para someterlo, sino para asegurarse de que el Alfa pálido no soltara una sola palabra cargada de veneno que delatara su posición. Tae-jun, con la espalda pegada a la madera fría, miraba al Alfa robusto con sus ojos felinos inyectados en una mezcla de rabia herida y excitación por el riesgo. Las respiraciones de ambos se mezclaban en la palma de la mano de Min-hyuk, calientes, entrecortadas y cargadas de una urgencia que tenían que aplastar por la fuerza.
Al no recibir respuesta y asumir que el salón de conferencias estaba vacío y cerrado por el personal del Gran Hotel Central, el fotógrafo arrastró sus pasos pesados de regreso hacia las luces violetas del salón principal.
Min-hyuk esperó a que el sonido de los zapatos del periodista desapareciera por completo en el pasillo trasero antes de retirar la mano del rostro de Tae-jun. En cuanto lo soltó, el Alfa pálido le dio un empujón en el pecho con sus dedos largos, obligándolo a dar dos pasos atrás en la penumbra.
—Ya escuchaste, Kim —dijo Min-hyuk, recuperando su tono, forzando una distancia que le estaba desgarrando las entrañas por dentro—. Regresa a la gala. Esto fue una locura. No podemos permitirnos un error de este tamaño.
Tae-jun se acomodó las solapas de su saco negro con un par de toques elegantes y perezosos, fingiendo que las palabras de Min-hyuk no le habían afectado en absoluto. Su orgullo se había transformado en un resentimiento frío y letal.
—No te preocupes, Min —respondió Tae-jun con una voz sibilante, cargada de un desprecio soberano que hizo que a Min-hyuk se le tensara la mandíbula—. No volveré a cometer el error de buscar una estructura tan rígida como la tuya. Disfruta del resto de la noche con tus socios.
Sin esperar una réplica, Tae-jun pasó el cerrojo, abrió la puerta del salón vacío y se deslizó hacia el pasillo oscuro con la gracia perezosa de un depredador que regresa a su territorio. Min-hyuk se quedó solo en la oscuridad por un minuto entero, apretando los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos, cargando en silencio con el peso maldito del chantaje de su hermano Jun-seo.
Ambos Alfas dominantes lograron regresar al salón principal de la gala por caminos separados y sin ser descubiertos por la prensa ni por sus familias. Tae-jun retomó su lugar al lado de Lee Jihyun, ofreciéndole su brazo izquierdo al joven Omega con una cortesía tan impecable como helada. Min-hyuk volvió a la mesa del Grupo Min, tomando un nuevo vaso de whisky bajo la mirada de suficiencia de Jun-seo, quien seguía tocando el teléfono en su bolsillo como un recordatorio de que la cuenta regresiva seguía avanzando hacia el viernes a la medianoche.
Cuando la gala benéfica finalmente terminó pasada la medianoche, las familias se retiraron en sus respectivos autos de lujo.
La noche de la gran ciudad se llenó una vez más de lluvia, reflejando las luces de neón en el asfalto mojado. En sus departamentos, separados por kilómetros de concreto y metal, los amantes se encontraban en el punto más doloroso de su relación clandestina. Se necesitaban de una manera desesperada, casi biológica. El cuerpo de Tae-jun, acostado en su cama vacía, extrañaba el olor a ozono y la fuerza bruta de las manos grandes de Min-hyuk sobre sus caderas. Por su parte, Min-hyuk caminaba descalzo por su sala, sintiendo que su olfato moría por una sola ráfaga de la cereza negra adictiva de Tae-jun.
Sin embargo, ninguno de los dos intentó buscar al otro. No hubo mensajes privados ni llamadas nocturnas. Tae-jun estaba demasiado resentido por el rechazo en el salón del hotel, jurándose a sí mismo que no rogaría por la atención de ningún Alfa tradicional. Min-hyuk se negaba a llamarlo por una razón mucho más poderosa: quería protegerlo. Sabía que si Jun-seo detectaba cualquier comunicación nueva, la grabación de audio se filtraría de inmediato, destruyendo la corona de pantera ante el desprecio del mundo.
El silencio del nido se volvió una tortura de horas.
El martes por la mañana, Min-hyuk llegó a su oficina del Grupo Min con las ojeras marcadas por la falta de sueño y la mente trabajando a una velocidad destructiva. Jun-seo le había dado un plazo: el viernes a las doce de la noche tenía que firmar la renuncia voluntaria a la presidencia de la fusión tecnológica a favor de su nombre. Min-hyuk sabía que no podía entregarle la empresa a una rata envidiosa, pero tampoco podía permitir que el audio saliera a la luz.
Necesitaba tiempo. Tiempo para enviar a sus propios investigadores privados a revisar el departamento, encontrar los micrófonos ocultos y borrar los archivos del servidor de seguridad de Jun-seo. Pero para ganar ese tiempo, se necesitaba un desastre tan grande que congelara todas las decisiones de la junta directiva.
Min-hyuk tomó una decisión extrema. Iba a sabotear a su propia empresa.
Sentado frente a su computadora, el Alfa robusto abrió los archivos confidenciales de la auditoría técnica de la fusión. Con dedos firmes y la mandíbula rígida, modificó los datos de la transferencia de patentes tecnológicas que el Grupo Min debía entregar a la Torre Kim esa misma semana. Introdujo un error financiero deliberado, un desvío millonario de fondos en el informe de costos que hacía parecer que la compañía de su padre estaba intentando cometer un fraude interno para quedarse con una porción injusta de las acciones de la fusión.
Era una jugada peligrosa. Si el viejo patriarca Min se enteraba de que su propio primogénito había alterado los números, lo repudiaría de inmediato. Pero Min-hyuk calculó el impacto con frialdad: un escándalo financiero de esa magnitud obligaría al consejo de administración a suspender todas las reuniones oficiales y las transacciones de acciones por lo menos durante dos semanas mientras se realizaba una investigación interna. Jun-seo no podría asumir la presidencia de una fusión que se encontraba congelada por sospecha de fraude, y el valor del chantaje del audio perdería fuerza temporalmente mientras las familias se concentraban en salvar los millones de la bolsa de valores.
Min-hyuk presionó la tecla de envío, enviando el informe alterado directamente al correo privado del director de cumplimiento de la Torre Kim.
En cuanto el correo salió de su bandeja de entrada, Min-hyuk se reclinó en su silla, exhalando un suspiro ronco que delató el desgaste de su mente. Sabía que el golpe despertaría la furia del clan Kim y que Tae-jun lo vería como una traición comercial directa en público, aumentando el resentimiento que ya existía entre ellos. Pero era el precio que el depredador estaba dispuesto a pagar con tal de mantener el cuello de su amante a salvo de las bajas pasiones de su hermano menor.
El miércoles por la tarde, la bomba financiera estalló en los pasillos de la Torre Kim tal como Min-hyuk lo había planeado. Los teléfonos no dejaban de sonar y los directores corrían de un lado a otro con carpetas llenas de gráficos financieros que mostraban el supuesto fraude del Grupo Min.
Tae-jun estaba en su oficina revisando los documentos impresos cuando descubrió el error deliberado en las patentes. Sus ojos se entornaron, brillando con una luz oscura y peligrosa que hizo que su secretario diera un paso atrás, asustado por la repentina densidad del tabaco dulce que brotó de su piel. Tae-jun reconoció el estilo de la jugada de inmediato; era un movimiento tosco, agresivo y directo, la marca registrada de la fuerza bruta corporativa de Min-hyuk.
Para el Alfa pálido, esto no parecía una estrategia para ganar tiempo; parecía una declaración de guerra abierta. Pensó que Min-hyuk, frustrado por el encuentro en el pasillo del hotel, había decidido usar el negocio para demostrar su superioridad y aplastar el orgullo de la Torre Kim en la bolsa de valores.
—Maldito bastardo —siseó Tae-jun a través de sus labios carnosos, tirando los papeles sobre la mesa con una fuerza que hizo tintinear los bolígrafos.
El resentimiento en su corazón se duplicó, transformándose en una energía letal. Si Min-hyuk quería jugar a los tiburones corporativos que se despedazaban en público, Tae-jun le demostraría por qué él era el rey intocable de la Torre Kim. No iba a quedarse de brazos cruzados esperando que el Grupo Min saboteara la fusión por la que él también había trabajado.
Mientras tanto, en la sede del Grupo Min, Jun-seo entró a la oficina de su hermano mayor con el rostro desencajado por la furia. El escándalo del fraude financiero ya se había filtrado a los directores del consejo, y los planes del hermano menor para asumir la presidencia el viernes se habían venido abajo en un milisegundo.
—¿Qué diablos hiciste? —rugió Jun-seo, arrojando el informe de cumplimiento sobre el escritorio—. La junta suspendió la votación de las acciones por la investigación del fraude. ¡No puedo tomar el control de una presidencia congelada!
Min-hyuk se levantó despacio, manteniendo una calma fingida que ocultaba el rugido de su tormenta interna. Se acomodó las mangas de su saco gris plomo, mirando a su hermano menor desde su imponente altura con una sonrisa fría que encendió el pánico en los ojos de la rata.
—Los negocios son difíciles —replicó Min-hyuk usando un tono burlón que desarmó la postura del menor—. Parece que tu pequeño documento de renuncia tendrá que esperar en tu cajón un par de semanas más. Intenta concentrarte en limpiar el nombre de la empresa antes de querer sentarte en mi silla.
Jun-seo apretó los dientes, dándose cuenta de que su hermano lo había burlado temporalmente usando las mismas reglas del sistema corporativo. Salió de la oficina azotando la puerta, pero con la firme promesa en sus ojos de que el audio seguía siendo su carta de triunfo y que no dudaría en usarla en cuanto la marea financiera se calmara.
La guerra de los Alfas dominantes había abandonado las sábanas del departamento secreto para transformarse en un juego de ajedrez corporativo salvaje donde las fachadas seguían agrietándose bajo el peso del destino y el precio del riesgo. Los lobos se mordían en público para sobrevivir, sin saber que cada movimiento los acercaba más al clímax de una crisis que cambiaría las estructuras de sus clanes familiares para siempre.
respecto a la nueva novela, espero novedades de sonde leerla pronto, apoyo toda su escritura y le sigo a donde vaya!!!💜💋
se viene lo bueno, no puedo esperar!!!😈😈😈
Vamos Min, no solo eres fuerza bruta, haz que tu mente vuele, demuestra de que estas hecho. Tae tiene que saberlo también juntos podrían idear la forma de salir de este terreno lodos 💪