Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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La estatua era un hombre
Pero una energía siniestra la atrapó y ella fue envuelta por una niebla roja, la cual tenía un olor a muerte.
Inmediatamente ella se liberó de la niebla y se envuelve en una nube de pétalos y se pone a estudiar el entorno, para de ese modo dar con el responsable de lanzar la niebla.
Solo vio los pedazos de estatua en el suelo, y de ellos salía aquella energía.
Pronto los pedazos de estatua se movieron, y se comenzaron a amontonar uno encima del otro, hasta formar la figura nítida de un hombre.
El problema no era el hombre, sino que el hombre tenía alas, colmillos y era el mismo del sueño.
A ella no le dio tiempo de procesar nada, porque el sujeto cayó al suelo y de paso solo se transformó en un hombre normal.
La niebla y la energía se disiparon, y solo quedó en su lugar el sujeto, el cual parecía muerto.
Helena sin dejar ir su defensa se acercó un poco al hombre y con uno de sus pie lo movió, y ve que este no hace nada.
Ella no lo pensó, y se bajó hasta él y puso su mano en su nariz y sintió su respiración, lenta sí, pero al menos estaba respirando. Nuevamente ella lo mueve y el sujeto no hace nada, por lo que deduce que estaba desmayado.
Sin nada más que comprobar, ella se pone de pie y levanta al sujeto del suelo, usando un hechizo de rosas flotantes.
Luego de eso se lo lleva para donde se estaba quedando. Lo acostó en un mueble que tenía en esa habitación.
Helena se llevó al sujeto no porque quisiera, sino porque tenía que investigar si lo que había soñado era real o solo un sueño loco.
Puesto que, en los recuerdos que le había dejado la anterior Helena, no estaba nada de eso.
Ella se tocó la frente con resignación y decidió volver a la cama a ver si conciliaba el sueño otra vez.
Pero eso fue algo imposible, puesto que, al tener un extraño cerca de ella, no se sentía segura.
Durante lo que quedó de la noche no durmió nada, y al día siguiente su cuerpo estaba cansado de mala manera.
Lo primero que hizo fue mirar con dirección al sujeto, quien aún estaba desmayado.
Vaya problema.
Helena no sabía qué hacer y lo que se le ocurrió fue vestir al sujeto con uno de sus vestidos y taparle la cara con un pañuelo.
No le conviene que alguien sepa que un hombre aunque desmayado, haya dormido en la misma habitación que ella.
Por lo que con un poco de temor, ella procede a hacer lo que tenían en mente y cuando logró su cometido, entró Nora a la habitación.
Quien nada más asistir a Helena en lo necesario, no dudó en preguntar.
—¿Quién es esta mujer tan fornida?— pregunta Nora y Helena decide hablar con sinceridad, bueno no tanta.
—En realidad es un hombre y lo encontré tirado en el patio, y por misericordia lo traje a mi habitación, al parecer está muy malherido y no quiero dejarlo en estás condiciones— le explica ella y Nora lo entendió muy bien.
Nora no volvió a preguntar nada, sino que le quitó el pañuelo al sujeto y buscó un poco de maquillaje y terminó de arreglar a la persona, quien a leguas se notaba que era un hombre.
Ya con la obra de arte terminada, ella y Helena tomaron al hombre y lo cargaron hasta el carruaje el cual ya estaba preparado para salir.
Como Helena no había desayunado, Nora le consiguió algo sencillo y después de que ella desayunará, el carruaje se puso en movimiento.
Durante todo el trayecto al palacio todo fue tranquilo y el desmayado aun seguía igual.
Al llegar al palacio, Helena llevó al sujeto otra vez a su habitación y mandó a buscar a su aliado el doctor para que lo revisara.
El doctor sin hacer preguntas comenzó a hacer su trabajo y tras examinar bien al individuo en cuestión, casi se cae para atrás.
Descubrió que ese hombre era del imperio de vampiros y estaba casi sin energía vital.
—Esta persona está casi en las últimas; al parecer alguien selló su magia, de ahí su estado actual — dice él y le explica el posible origen del sujeto.
Helena lo comprendió enseguida.
—¿Ya veo, que se puede hacer al respecto? Yo necesito que ese hombre se ponga bien, no me importa que sea un vampiro, tengo entendido que ellos no consumen sangre humana, por lo que no corro peligro— dice ella y el doctor se queda pensando por un momento, luego decide hablar.
—En esta me haré brujo oscuro, majestad, usted cada día me la pone difícil, tenga misericordia de este médico— se queja el doctor con bastante diversión.
Nora, quien estaba allí también se echó a reír.
Helena también
—Si hace que este hombre despierte, le daré un título noble y una fortuna en oro, que ni en tres generaciones se agota— dice Helena y el doctor se ofende.
—¿Por quién me toma la Princesa? Voy a despertar a este hombre por ética médica, y porque al parecer su majestad está interesada en él, no quiero riquezas, pero si usted me quiere dar algo, es bienvenida. Luego no se me culpe por usar magia prohibida, no quiero ni imaginar qué sería de mí si algo como eso se sabe, mi ética médica se iría al caño— dice él con un sarcasmo terrible.
Nora y Helena se rieron, este doctor tiene pinta de ser un poco loco y a la vez dramático.
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Nos vemos mañana
No olviden dejar su lindo apoyo
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien